Participó BCS en Semana Nacional de Cultura Física y Deporte

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La Paz, Baja California Sur (BCS). Baja California Sur se sumó a la Semana Nacional de la Cultura Física y Deporte con actividades que se promovieron en los cinco municipios del estado con la participación de asociaciones, clubes, entrenadores y deportistas de manera organizada y respetando los protocolos sanitarios ante la pandemia del COVID-19, informó el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (Insude).

Del 1 al 7 de abril la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte en coordinación con el Instituto Sudcaliforniano del Deporte y las direcciones e institutos municipales en Baja California Sur, convocaron a la ciudadanía a sumarse con actividades de ejercicio físico o práctica deportiva.

Desde sus casas, en parques, jardines o centros deportivos, se logró que las personas se sumaran a esta estrategia en beneficio de su salud, más en estos tiempos que la pandemia ha complicado el que las personas puedan realizar sus rutinas de ejercicios libremente desde principios del año pasado.

Pero poco a poco se han ido abriendo los espacios para el regreso conforme la autoridad va considerando que existen condiciones para ello, así que esta fue la primera convocatoria para que cumpliendo con las medidas sanitarias pertinentes pudieran salir a ejercitarse y participar en esta semana de la cultura física y el deporte.

Deportistas de disciplinas acuáticas, boxeo, ajedrez, atletismo, ciclismo, béisbol, frontón, taekwondo, además de personas de diferentes edades que acostumbran a caminar, correr o trotar fueron parte de esta actividad, sumando un número importante para la estadística nacional.




Febrero: el mes más mortal para BCS

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La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Desde que se registraron los dos primeros decesos por coronavirus en Sudcalifornia, que fueron dados a conocer el 31 de marzo del año pasado por el gobernador Carlos Mendoza, ya se han acumulado más de mil 200 muertes en la entidad. Hoy, los muertos de cada día ya no son noticia, sino cuando se rebasan ciertas cifras; así lo fue al alcanzar los 100 decesos, luego, al rebasar las 500 defunciones, y a principios de enero la nota en los medios fue que habíamos perdido a mil compatriotas sudcalifornianos.

En febrero, los contagios por la Covid-19 comenzaron a disminuir tras la etapa más crítica que nos ha tocado sobrevivir, pero aún no se aminoran las fatalidades, pues siguen muriendo muchos de los pacientes que se infectaron durante la parte final del año pasado y aquellos que se contagiaron en enero. Si tomamos en cuenta que desde que se reportó la primera muerte y hasta el 31 de diciembre se dieron 813 decesos, enero, con sus 214 muertes, parecía el mes más trágico para la entidad, pero desafortunadamente el 23 de este mes se superó esa cifra.

 

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Esta terrible situación se debe a la relajación de las normas gubernamentales que activaron los semáforos color naranja en la entidad hasta finales de diciembre de 2020, cuando ya la curva de contagios marcaba una tendencia ascendente que no aminoraría hasta las primeras semanas de febrero de 2021. Inclusive, nuestras autoridades no atendieron el llamado de la Federación que nos ubicó en semáforo naranja desde el 25 de octubre, fecha en la que ya se notaba un ascenso sostenido en el número de infectados. El incremento de contagios y muertes también ha tenido mucho que ver con nosotros como sociedad, pues en la temporada navideña fue notoria la realización de reuniones familiares y fiestas en todo el Estado, había mucha gente en las calles y en los negocios, personas sin guardar la sana distancia, esa que es la primer regla para evitar los contagios y la que más hemos roto. Usar el cubrebocas ayuda, pero no es infalible, aun con la boca y la nariz cubiertas puedes infectarte o infectar, y más si ese acercamiento se da en un lugar cerrado.

Sin embargo, la responsabilidad de los contagios no sólo es del ciudadano que es cliente y asiste a los negocios, que también es contribuyente y paga sus impuestos. Es verdaderamente estúpido que en las instalaciones gubernamentales donde se realizan los pagos de predial, agua y otros servicios, se mantengan las puertas y las ventanas cerradas y sólo un acceso se tenga abierto o se cierre y se abra cada que ingresa o sale una persona, pero así es; de ese diminuto tamaño es el sentido común de nuestros administradores. Y ellos no son los únicos que demuestran incompetencia. También, diversos negocios mantienen aforos controlados pero con todo cerrado, ventanas y puertas, prefiriendo usar un sistema de aire acondicionado, aun en invierno, con lo que no sólo ponen en riesgo a los clientes sino también a sus empleados. Situaciones de este tipo se dan en bancos, empresas de paquetería, supermercados y ferreterías, entre otros.  Los dueños o los administradores parecen no entender que el coronavirus incrementa su capacidad de contagio en lugares poco ventilados.

Hoy volvemos al semáforo amarillo, después de transitar durante más de dos meses por un naranja de dos tonalidades. Febrero está en su recta final y al día 23 acumulaba 218 terribles decesos, con lo que lo hemos convertido en el mes más negro en la historia reciente de las tragedias que han asolado a Baja California Sur. Mientras la muerte entierra a febrero nos queda la reflexión: si el gobierno hubiera activado los semáforos naranjas antes de las fiestas decembrinas y si como sociedad hubiéramos sido más responsables, sin duda se habrían evitado tantas muertes en enero y hoy no hablaríamos del febrero sudcaliforniano más mortal.

 

Polilla política: Las vacunas ya están compradas, llegando y siendo aplicadas. Los gobernadores panistas dicen que pueden adquirir 20 millones de dosis, pero una vez que consigan el dinero para comprarlas. Huele a negocio y a desesperación electoral.

La información fue tomada de la página de la Secretaría de Salud del Gobierno de BCS. Los gráficos fueron elaborados por Luis Eduardo Chávez Gamboa.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital




El Carnaval de La Paz: recuerdos del gran ‘guateque’ suspendido por la pandemia

FOTOS. Carlos Octavio Mendoza Ochoa

Colaboración Especial

Por Carlos Octavio Mendoza Ochoa

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Carnaval de La Paz es, quizá, uno de los festejos más esperados por todos los sudcalifornianos. Personas de todos los municipios, de todas las colonias, de todas las edades y de todas las clases sociales, se dan cita año con año en este evento. Incluso, se dice que el nuestro es uno de los carnavales más antiguos de México. Hay registros periodísticos de finales del siglo XIX donde ya se habla de esta celebración. Aunque en un principio fue un festejo exclusivo de las clases altas de nuestra ciudad, con el tiempo se fue abriendo a todos los estratos sociales. Actualmente, el carnaval es una fiesta asociada a la cuaresma católica, sin embargo, esta tradición es mucho más antigua de lo que se piensa comúnmente, encontrando su origen desde las sociedades politeístas establecidas antes de la era cristiana.

¿Qué significa para nosotros los sudcalifornianos? Más allá de la diversidad social, de la diversidad sexual, de la farra, del desmadre, del indulto alcohólico y del olor a aceite de cocina quemado y a meados, el carnaval es un proceso de catarsis en el cual, el choyero se libera por casi una semana, desafiando a su hígado, a las autoridades, a los busca pleitos y a los vendedores que, año con año, nos ofrecen bajo artificios y trucos: una ilusión. Durante esos días el malecón se divide en tres secciones; la zona sur, la más tranquila y familiar; la zona central, la del templete principal y la más aglomerada; y la zona norte, la de los chingazos y las carpas del mal. Ir a la zona norte después de las dos de la mañana es una aventura de riesgo, pero fascinante.

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Durante la semana del carnaval, la actividad laboral funciona a medias. Quien no llega crudo a trabajar durante esos días, es porque de plano, lo amarraron para no salir. Estas fiestas implican, para el sudcaliforniano, un buen gasto económico pero también un buen momento para rearmarse de gorditas de nata, trastes, cobijas, ropa de cuero y mucha cerveza. Como ya lo mencioné con anterioridad, durante esta semana los vendedores de ilusiones fortalecen el vínculo con el público asistente. Un vínculo maniqueísta, lleno de trucos y artilugios que hacen muy difícil diferenciar entre la ilusión y la realidad. Cualquier ilusión se vende al mejor postor. Al que cae y al que se deja seducir.

La mayoría de los vendedores de ilusiones provienen de familias que, desde hace mucho tiempo y por generaciones, se han dedicado a viajar en caravana, llevando su empresa de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad y de feria en feria. Cada año recorren el país buscando las fiestas, costumbres y tradiciones más importantes para poder instalar sus puestos e ilusionar a niños, jóvenes y adultos.

Entre las ilusiones con las que nos pueden persuadir se encuentra la inigualable Atila la mujer águila; Tamara la mujer tarántula;, Katara la mujer lagarto; las ratas de dos colas, patos de tres patas, cerdos de dos cabezas; juegos de aros con cajas de cigarros y billetes amarrados; el juego de la caña de pescar y la botella; las canicas; los peces con premios; los dardos y los globos; los rifles de balines con la mira chueca; las cobijas del tigre y la virgencita; los trastes de peltre; las gorditas de nata, los tacos al pastor, las pizzas, los “jates”, los algodones con pintura y azúcar, las papas fritas, los changuirongos, las palomas, los vasos locos y la cerveza. Ante esta variedad de ilusiones muchos caemos, año con año, y formamos parte de una de las dinámicas culturales más imprescindibles para el ser humano: la fiesta, el guateque, la juerga, la verbena y la diversión.

No obstante, este año será distinto. Por primera vez en mucho tiempo el Carnaval de La Paz fue suspendido en nuestra ciudad. La pandemia obligó a nuestras autoridades a cancelar este festejo por una cuestión de salud pública. Los eventos de mucha aglomeración, hoy en día, son totalmente inviables. Sin embargo, no es la primera vez que sufre alguna modificación. Dentro del imaginario colectivo siempre lo recordamos y asociamos con el malecón de nuestra ciudad, sin embargo, no siempre ha sido así. Durante las últimas décadas esta tradición ha sufrido algunos cambios de sede importantes. En una ocasión, se desarrolló dentro de las instalaciones del Estadio Arturo C. Nahl. En otro momento se llevó a cabo en la ex pista aérea —donde actualmente se encuentra un parque deportivo a espaldas de una tienda comercial sobre la avenida Forjadores. No obstante, su itinerancia tuvo poco éxito y se terminó regresando al malecón.

Para algunas personas el carnaval no es un sinónimo de algarabía. Sobre todo para los comerciantes locales y, en general, para la sociedad que vive y colinda sobre esta zona costera. El exceso de basura que se genera, los olores fétidos por el desborde del agüita amarilla, las batallas campales y el exceso de ruido, han incomodado, por muchos años, a los ciudadanos que habitan esos alrededores. Sin embargo, este año tendrán un momento de paz, tranquilidad y calma. Sólo se oirá el eco de los recuerdos y las historias del carnaval: la tradicional voz del señor de las cobijas, las ambulancias, la música y el bullicio que se escuchaba año con año, en los tiempos previos a la pandemia.

Los invito a que lean el siguiente artículo, ya que estaré presentando el resto de mi trabajo de fotografía documental sobre el Carnaval de La Paz, titulado Vendedores de ilusiones. Trabajo que llevo desarrollando desde hace 10 años y el cual he tenido la oportunidad de exponer en algunas galerías de La Paz, de Tlaxcala, la Ciudad de México y en la galería electrónica de la agencia y revista Cuartoscuro.

Continuará…

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Anuncia UABCS ceremonias de graduación virtuales para este primer semestre

IMAGEN: Archivo

La Paz, Baja California Sur (BCS). En atención a las medidas sanitarias que aún se mantienen para evitar riesgos de contagio por COVID-19, y teniendo como prioridad el bienestar de la comunidad universitaria y sudcaliforniana, la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) realizará las ceremonias de graduación programadas para este primer semestre, en la modalidad virtual.

Así lo dio a conocer el Secretario General de la institución, Dr. Miguel Ojeda Ruiz de la Peña, indicando que ya en el semestre pasado, por los mismos motivos de la pandemia, se celebraron 5 actos protocolarios en este formato, para cada una de las sedes que la máxima casa de estudios tiene en la entidad.

Informó que, en esta ocasión, el evento del campus La Paz se llevará a cabo el 26 de febrero, en dos horarios: 11:00 y 18:00 horas. En el caso de las extensiones académicas Los Cabos y Loreto, serán el 5 de marzo, a las 11:00 y 17:00 horas, respectivamente (horarios BCS).

Las carreras que estarán egresando estudiantes son Derecho, Pesquerías, Fuentes de Energía Renovables, Desarrollo de Software, Administración en Tecnologías de la Información, Agronomía y Biología Marina.

Mencionó que el Comité Organizador de la Ceremonia de Egreso viene trabajando en un protocolo que resulte de lo más ameno y representativo para las y los graduados, pues representa la cumbre de su etapa formativa.

En particular dijo que, para la institución, la ceremonia de graduación es un modo de constatar su función social de formar a profesionistas, razón por la cual tiene un profundo valor y significado.

No obstante, las condiciones actuales demandan mucha responsabilidad y sensibilidad por parte de la comunidad universitaria, pues el tema de la salud tiene que ser prioritario, de allí que se haya tenido que buscar una alternativa a distancia, subrayó.

 




Ya viene primera encuesta sobre diversidad sexual en BCS: INEGI. El censo 2020 en tiempos de pandemia

FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

La Paz, Baja California Sur (BCS). Justo cuando iniciaba la cuarentena por la pandemia COVID-19 el año pasado, concluía la primera etapa del censo 2020 en todas las viviendas de Baja California Sur, de manera que se alcanzaron a recabar datos de casi el 100% de la población sudcaliforniana. ¿Cómo fue el mecanismo para terminarlo en medio de la contingencia? ¿Cuáles han sido algunos de los resultados más relevantes? En exclusiva para CULCO BCS, Ramón Ernesto Zúñiga Angulo, coordinador del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en BCS respondió a este y otros asuntos, como la primera encuesta sobre diversidad sexual a realizarse próximamente en la media península.

Cierto —como comentó Zúñiga Angulo—, que nadie en el mundo estaba preparado ni esperaba la pandemia; a pesar de que en INEGI manejan una “matriz de riesgos”, el 2020 fue especial por el COVID-19. Sin embargo, la tasa de participación de los sudcalifornianos fue del 96%, alcanzándose a recorrer el 100% de las viviendas habitadas de todas las poblaciones de BCS. Fue del 2 al 27 de marzo, apenas unos días antes de la cuarentena del año pasado, que se realizó la primera etapa de levantamiento de datos, por lo cual, el censo pudo salir airoso en una de las fases más importantes.

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A pesar de que la pandemia los sorprendió, casi mil encuestadores sí lograron ir físicamente a todas las casas de la entidad; empero, INEGI tuvo que reprogramar y fusionar las siguientes fases. “La pandemia ya estaba, lo que nos permitió conocer el comportamiento internacional, sin descuidar el proceso. La primera etapa no sufrió una afectación, para cuando las autoridades federales y estatales ordenaron el confinamiento el final de marzo, la etapa esencial no se vio afectada. Se tuvieron que reprogramar estas etapas, y hacer una fusión de éstas. Y esto se llevó a cabo con toda una serie de protocolos establecidos”, señaló el Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

Zúñiga Angulo dijo que en la última semana de marzo sí hubo cierta resistencia a recibir a los encuestadores, pero cuando veían que podían encuestar con sana distancia, se logró cabalmente el propósito. Lo que fue crucial para continuar con las etapas de corroborar datos y reorganizar el censo 2020 fue a través de Internet y vía telefónica. “El uso de la tecnología resultó fundamental para concluir con las actividades del censo. Para la segunda etapa se establecieron otros mecanismos alternos para que la ciudadanía pudiera participar, como la autonumeración vía Internet, o bien levantar la información a través de la vía telefónica. Resultaron fundamentales”. Además, declaró que en el transcurso del levantamiento de datos no se reportó ni un solo caso de COVID-19 entre sus trabajadores.

Diversidad sexual

El comunicólogo declaró que ya hay un proyecto a nivel nacional para realizar lo que será la primera encuesta sobre diversidad sexual, lo que se aplicará también en la media península. Señaló que debido a que la contingencia por la pandemia aún no hay una fecha de arranque, y esperaría que en los siguientes meses y a nivel nacional, se den datos e instrucciones más precisas, pues de momento ni siquiera tiene un nombre. Sin embargo, es oficial que se llevará a cabo.

“Hay un proyecto que se tiene considerado. Tiene que ver las preferencias sexuales, la identidad de género o características de esta población, y se considera realizar porque, por lo complejo del tema, el censo no es el ejercicio más apropiado para captar la información. Sería realizar una encuesta especializada a fin de obtener información sobre las diferentes aristas que definen a la comunidad LGBT”.

“La temática no es decisión exclusiva del Instituto —continuó—, sino siempre que hay una necesidad de información, se crea un grupo de trabajo sobre diversos temas”. Es decir, se realiza a petición de otras instancias a nivel nacional que han percibido la necesidad de obtener información sobre la comunidad LGBT+. Aún no se define tampoco si será a nivel estatal o por ciertos municipios.

Lo más relevante de BCS

En México somos un total de 126 millones 014 mil 024 habitantes para 2020. Baja California Sur ocupa el lugar 31, con un total de 798 mil 447 habitantes; sólo Colima —con 731 mil 391 habitantes— le gana de ser el estado más despoblado de la República Mexicana; en contraste, México (CDMX) tiene casi 17 millones. A pesar de que, respecto al censo 2010, BCS subió un escaño en cuanto a tamaño de población, lo cierto es que sigue siendo de los menos numerosos y de los que menos crece en población. Este es uno de los datos que más llamaron la atención del titular del INEGI en BCS, al preguntarle su percepción de los resultados más relevantes del censo 2020.

“En cuanto a la tasa de crecimiento que muestra el Estado, se observa en el comportamiento del 2010 al 2020, un proceso de desaceleración en cuanto al crecimiento demográfico, tiene una tasa de 2.3%, y este comportamiento se observa a nivel nacional. No se crece respecto a años anteriores, sólo estamos debajo de Quintana Roo 3.5%, luego Querétaro y 2.7%”. Sin duda, los resultados del censo 2020 sirven no sólo para conocernos, sino para identificarnos y tomar decisiones: “hay que revisar la pirámide poblacional, la demanda de los servicios que se va incrementando en población de los 32 años en adelante. Esto cambia, por ejemplo, en materia de infraestructura educativa (…) Permite focalizar poblaciones de interés o vulnerables, como los indígenas, o adultos mayores, ya que en el Estado hay más de 75 mil personas de 60 años y más que fueron registradas en este ejercicio censal”.

Otros datos de la población de BCS, que ya se puede consultar en Internet, es que Los Cabos es el municipio más poblado con un total de 352 mil 111 habitantes; le siguen La Paz con 292 mil 241; Comondú: 73 mil 021; Mulegé: 64 mil 022; y Loreto: 18 mil 052. Un total de 5 mil 939 extranjeros viven en Baja California Sur; la gran mayoría de EEUU, otros de Canadá, contando también con 302 venezolanos. Actualmente se registran 13 mil 581 habitantes de lengua indígena en la entidad y 26 mil 330 que se reconocen como afrodescendientes o afromexicanos. Sobre el último dato, Zúñiga Angulo contó que esta es la primera vez que se identifica a afromexicanos resultando un número importante que representa un 3.3% de la población total del Estado. La mayoría de la población negra en BCS está en Los Cabos, y después en La Paz; indicó que es en la capital del Estado donde hay ciertas colonias donde se concentra la mayor parte de éstos.

También llamó la atención del titular del INEGI, que BCS sea un Estado con población que no crece y va envejeciendo. “En cuanto a edad mediana: en el 2010 teníamos una de 23 años y para el 2020 es de 29 años; se empieza a observar un envejecimiento, el municipio con una de 32 años es La Paz, y el más joven con 27 años”. Además que existan más de 35 mil personas con algún tipo de discapacidad, aunque el comportamiento de datos en este y otros temas, llega a ser diferente en cada municipio».

FOTO: INEGI.

Por último, el comunicólogo también mencionó que se contaron 240 mil 468 viviendas particulares habitadas en todo el Estado; Los Cabos, con el mayor número, con más de 100 mil. Casi el 100% de todos los hogares de BCS tienen energía eléctrica y acceso al agua. En cuanto a tecnologías, incrementó el uso del celular  que pasó del 86 al 94.6%, respecto al 2010; y en cuanto a computadoras en casa, se pasó del 41 al 45%. Sin embargo, es curioso como el acceso a Internet sigue precario al norte de la entidad: en Loreto y Comondú apenas alcanza el 45%, y Mulegé apenas rebasa el 50%.

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