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Con Armida la elección está perdida

01-Feb-2021

OPINIÓN Por Roberto E. Galindo Domínguez
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La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Amenaza Armida Castro Guzmán, la presidenta municipal de Los Cabos, con llevarse su capital político a otro partido. Y este deberá ser un partido chiquito, tal vez el Partido de la Revolución Democrática (PRD), para que le venga bien la suma de tres electores y dos paleros, pues la popularidad de Castro no es de relevancia para una reelección municipal.

Una desafortunada administración, que aún no acaba, más la pataleta que hoy le hace al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) por la “violencia de género” con la que dice que ha sido atacada, son los barruntos de la tormenta de Armida, la que está herida políticamente y hoy sin más recurso de acción y con una popularidad disminuida se monta en un feminismo que poco ha practicado y habla incluso de sororidad, apelando a que, por cuestiones de género, aumente su popularidad entre los sectores femenino y el masculino progresista.

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Armida está en plena campaña electoral en un intento por posicionarse para cuando se realicen las encuestas para la elección entre los postulantes a la municipalidad de Los Cabos. Argumenta que por ser mujer tiene derecho a contender nuevamente a la alcaldía cabeña. Ha dicho que se le han pisoteado sus derechos humanos, cuando contender por un cargo municipal en la política no es un derecho humano, sino un asunto interno de cada organización partidista. Ya el Tribunal Estatal Electoral ha desechado la impugnación que Castro Guzmán presentó en contra de la alianza política entre Morena y el Partido del Trabajo, en la que Armida acusó que la dirigencia partidista estatal de Morena y el precandidato a la gubernatura Víctor Castro ejercían violencia política en contra de ella, por ser mujer. El Tribunal desestimó la demanda de la inconforme por el simple hecho de que se refería a un proceso de selección de candidatos que aún no inicia. Armida Castro apelaba a una cuestión de género, que parece ya estar resuelta al interior del partido, pues de forma natural ya se están asentando los perfiles femeninos a dos de las alcaldías sudcalifornianas, ninguna de las cuales parece ser la cabeña. En este caso, el asunto de género que enarbola la presidenta municipal de Los Cabos, nada tiene que ver con los procesos electorales, y parece ser más una estrategia política para superar la gran desaprobación que tiene entre los cabeños, misma que arrastra desde principios de su gestión.

Acciones como sus excesivos gastos en la renta de vehículos de lujo y blindados, su nepotismo al colocar a su hijo en el Sistema Operador de Aguas y la invención de un cargo para su marido dentro del Ayuntamiento, así como la represión a manifestantes y el violento conflicto entre taxistas y operadores de Uber, son algunos de los muchos asuntos que han manchado su gestión y que la mantienen lejos de cualquier aspiración de reelección. Con la fuerza de Morena en la entidad, que tiene una preferencia mayor entre el electorado sudcaliforniano ante la alianza prianredista, es muy recomendable para el partido que Armida ratifique sus amagos de separación y se lleve su “gran” capital político a otro partido y deje de generar división en el proyecto de la Cuarta Transformación por sus mezquinos intereses personales.

Es posible que doña Armida sea en breve acusada por miembros del partido de adelantarse a los procesos de selección de candidatos y, así mismo, de que ha empleado tiempos y espacios que debieran ser dedicados a su gestión como presidenta municipal a promocionarse en una abierta campaña política muy temprana, contraviniendo así los postulados de su partido y desestimando desde antes los procesos de selección, basados en encuestas entre la militancia. La razón para montar tan lastimero espectáculo es que Castro Guzmán no goza de la popularidad necesaria para ser una real contendiente y reelegirse; si algo les queda claro a los morenistas, es que con Armida la elección está perdida.

 

Polilla Política: Mientras Rubén Muñoz hace berrinche y amenaza “con tomar sus propias decisiones” si Manuel Cota no es seleccionado para sucederlo en el cargo, es Milena Quiroga quien congrega a la militancia morenista y a la gente progresista de La Paz.

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