Magia negra en Palacio Nacional vs carnitas y pulque en la madre de todas las marchas

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FOTOS: Roberto Galindo

La Última Trinchera

Roberto E. Galindo Domínguez

La Paz, Baja California Sur (BCS). La oposición decidió salir a las calles a mostrarse a México; y, es cierto, en el país hay detractores de la Cuarta Transformación (4T) que marcharon el pasado 13 de noviembre, vestidos de rosa e insultando al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y con ello a nosotros, los cuatrotransformacionistas, los obradoristas, los morenistas; en suma, a la gente de izquierda y consciente de la realidad social de este país. Y, bueno, lograron sumar algunas decenas de caminantes de ocasión, unos sesenta mil conservadores, racistas y clasistas, ajenos a la protesta y nuevos en las calles. Y con ello despertaron a una izquierda que parecía adormilada ante el inexorable paso de la 4T, que no sin dificultades avanza en la transformación de México.

De todos los conservadores destacaron figuras corruptas, los más rancios de la elite política del prianismo: Vicente Fox, Roberto Madrazo, Elba Esther Gordillo, Alito Moreno y algunos perredistas deslucidos, así como lo más nefasto del empresariado mexicano, obviamente, encabezados por Claudio X González, el artífice de la vulgar alianza del PRI, el PAN y el PRD que intenta, dando palos de ciego, acabar con AMLO y la 4T. Además, claro, de una caterva de ciudadanos conservadores e indecentes, como aquella señora que se soslayaba a gritos, despotricando contra nuestro presidente, llamándolo: ignorante indio pata rajada, mujer que no parecía fifí, ni de cualquier otro abolengo, pero que fue bien aplaudida por los portadores de ropa cara, por aquellos de blondas cabelleras y de lentes de marca para el sol, que con su servidumbre, paleros acarreados, portando sus pancartas salieron a las calles de la capital a denostar al movimiento social más grande de la historia de México. Y, claro, hubo ciudadanos decentes, acaso inteligentes, conozco algunos, que no pueden asimilar a la 4T y mucho menos a Obrador, y que legítimamente salieron a protestar contra el malévolo régimen que nos domina.

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Y, qué bueno que esa minoría, clasista, racista y conservadora, salió a manifestarse libremente a las calles, pues con ello AMLO decidió convocar a una marcha; y falta que nos hacía a la gente de izquierda, a los militantes, a los humanistas, a los luchadores por la justicia social, a los activistas salir a la calle, marchar como antes, aunque ahora no protestando, sino festejando y hermanándonos con nuestros camaradas de lucha; y es que  la 4T avanzaba, pero éramos, la mayoría de los que llevamos a Obrador a la silla presidencial, ya ajenos, de alguna forma, al núcleo central de la transformación, muchos nos habíamos salido del sueño que por décadas soñamos, éramos meros testigos del gobierno que por décadas anhelamos; pero vino la inteligente y acertada oposición a mini manifestarse; y eso despertó al tigre social, aunque ni siquiera le jalaron la cola, apenas le hicieron cosquillas en los coj… …inetes de las patas; y en 15 días, se desató la furia más alegre de la 4T: más de 1.2 millones de personas se concentraron alrededor de un hombre, el único que en México ha logrado congregar dos veces a más de 1 millón de personas en la capital del país, la vez anterior durante el proceso del desafuero en su contra en 2005, en la llamada Marcha del silencio y ahora en La madre de todas las marchas que superó a la anterior en número de manifestantes; y ese es, por supuesto, Andrés Manuel López Obrador.

Con la consigna: soy acarreado por mi conciencia y mi amor a México viajamos desde todos los estados del país, o desde el extranjero, para apoyar al hombre que ha cambiado la historia y el destino de México, pero con el pueblo de su mano. Al grito de es un honor marchar con Obrador acompañamos durante seis horas de caminata a nuestro presidente. Y, gracias a la oposición de fantasía que tenemos, nos reagrupamos, nos reconocimos como la fuerza política más grande y activa del país; y de paso le dimos nuevos bríos al hombre que a sus 69 años sigue luchando por el pueblo de México, como siempre lo ha hecho: incansablemente. Gracias a esos fifís y a sus réplicas aspiracionistas hoy la 4T está más renovada y fuerte que nunca en la recta final del gobierno de AMLO y a las puertas de la sucesión presidencial.

Por su parte, lo más podrido de la comentocracia, que perdió el chayote, en su desesperación quiere justificar a más de 1.2 millones como acarreados —habrá que calcular cuántos autobuses se necesitan para eso—; y hablan de tortas y frutsis como si fueran cuentas de vidrio arrojadas a los indígenas para el pase de lista. El caso más ridículo e irrisorio es el de uno de los más deschavetados de los periodistas: Pedro Ferriz de Con, quien burdamente busca explicar la millonaria congregación, marcha, festejo por los 4 años de la 4T, diciendo que AMLO practica magia negra para acumular poder: Es un secreto a voces. AMLO recurre a diario a la BRUJERÍA, SANTERÍA, MAGIA NEGRA Y RITUALES DE MUERTE, para llegar y acumular poder.

Yo sólo les digo que la gente que fue a apoyar a nuestro presidente desde los rincones más lejanos de México no sólo sufragó con sus recursos el viaje, hubo quienes además llevaron comida y bebida para los otros que marchamos; así, se repartieron carnitas que una familia llevó desde Michoacán; pulque, que un buen hombre llevó en su burro desde Hidalgo, entre muchas otras viandas y obsequios del pueblo para el pueblo. Además, claro, del enorme tianguis de comida que se extendió a lo largo de la ruta de la marcha, en el Zócalo y en las calles aledañas: tamales, atole, tacos de canasta, pizzas, tacos de guisado, dobladitas, tlayudas, tlacoyos, elotes, ezquites y algodones de colores que compraron los marchantes según sus recursos y gustos gastronómicos. Yo no vine a la marcha por mi torta, vine por mis huevos, se leyó en varias cartulinas, creativamente ilustradas, y se gritó a lo largo de la marcha.

 

Polilla política: Si en las calles fueron más de 1.2 millones de manifestantes, en las redes sociales fueron 7 millones los que marcharon virtualmente con AMLO, además de 5 millones que siguieron la madre de todas las marchas por televisión.

 

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La Última Trinchera

Roberto E. Galindo Domínguez

Sudcaliforniano por decisión. Escritor. Maestro en Apreciación y Creación Literaria (Casa Lamm) y en Ciencias en Exploración y Geofísica Marina (Instituto de Geofísica-UNAM). Licenciado en Diseño Gráfico (Facultad de Artes Plásticas-UNAM), en Arqueología (ENAH) y en Letras Hispánicas (UAM). Investigó barcos hundidos y restos culturales sumergidos (INAH). Fue profesor en la ENAH y la UnADM. Tiene un libro y ensayos científicos en publicaciones nacionales e internacionales. Escribe en “Contralínea” y “El Organismo”. Ha colaborado en “Gatopardo”, “M Magazine” y otras revistas. Red Voltaire Internacional (París) seleccionó y publicó 29 de sus textos. Doctorante en Investigación y Creación de Novela (Casa Lamm). Miem

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