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Eco Parque Municipal de la Juventud de La Paz. Un santuario para las aves

14-Dic-2021

CRÓNICA Por Alexandra Sánchez
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Pareja de Pato golondrino (Anas acuta) especie migratoria. FOTO: Roberto Carmona.

Colaboración Especial

Por Alexandra Sánchez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La mañana estaba nublada, húmeda y muy agradable, ya que el día anterior lloviznó por varias horas. Los pinos salados conservaban todavía gotas de agua en sus acículas —esas hojas largas y delgadas que tienen los pinos y que nos recuerdan a agujas. Un niño brincó alegremente para mover una rama de pino con su cabeza y recibir las gotas. Su madre celebró su acto espontáneo. Los caminos entre las lagunas estaban llenos de lodo, que en unas partes era muy resbaladizo, por lo que debía tener cuidado al caminar para no resbalarme.

Al otro lado de los binoculares una gama de diferentes tonalidades desfilaban ante mis ojos, en un espectáculo natural del cual me siento agradecida de ser testigo. Estoy en el Eco Parque de la Juventud, un lugar privilegiado de la ciudad de La Paz, porque para observar los coloridos plumajes de las aves, así como escuchar sus cantos y seguir sus vuelos en el aire, ya no en cualquier lugar se puede hacer debido a la disminución de sus poblaciones.

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Machos de Cereta canela (Spatula cyanoptera), ave migratoria que pasa el invierno en la zona. FOTO: Roberto Carmona.

Llegué a este sitio, ubicado a unos metros de la carretera transpeninsular y la Avenida Pino Payas, el último sábado de noviembre, por una invitación en redes sociales para observar aves en el marco de la presentación de la Guía de aves comunes en las Lagunas del Eco Parque Municipal de la Juventud, así como de la señalética con información del área. Y es que resulta que desde 1995 que los científicos del Laboratorio de Aves de la UABCS comenzaron a visitar las lagunas, han registrado 223 especies de aves, tanto residentes como aquellas que llegan de otros sitios en busca de alimento, lo que representa el 50% de las reportadas para Baja California Sur. En ello radica la importancia de este maravilloso lugar.

Pero lo que ahora vemos como un sitio de conservación para la naturaleza, inició como un sitio que nada tenía de maravilloso. Las lagunas del parque fueron construidas varias décadas atrás para formar parte de la planta de tratamiento de aguas residuales del Municipio de La Paz. Con el tiempo, la acumulación de agua y la disponibilidad de alimento comenzó a atraer a un sinfín de aves y se convirtió en un sitio relevante para estas.

Después de la apertura de la nueva planta de tratamiento, las lagunas fueron inhabilitadas, dejaron de recibir agua, se secaron y las aves comenzaron a desaparecer de esta zona. Sin embargo, debido a la importancia del sitio, se gestionó para que la nueva planta de tratamiento, situada a un costado de las lagunas, las alimente con agua tratada. Afortunadamente, las aves regresaron.

Aunque a lo lejos se escucha el constante paso de los automóviles de unas de las vialidades más transitadas de la ciudad, el sonido de las aves hace que la atmósfera del sitio sea pacífica. Escuchar esa sinfonía es muy placentero. Por un lado se pueden escuchar los graznidos de los patos; por otro, el canto de las golondrinas. Más allá se escuchan unas aves que, de manera sorprendente, suenan como perritos ladrando.

Tras la presentación de la guía, que contiene 110 de las especies más comunes del sitio, y la develación de los letreros, las decenas de asistentes al evento nos preparamos para hacer recorridos para observar aves en las lagunas. Yo me incorporé a un grupo de seis o siete personas. Nuestro guía para el recorrido se llamaba Víctor quien, de acuerdo con una de sus compañeras, tiene muchos años de estudiar a las aves. Armada con los binoculares que me prestaron y con las indicaciones que dieron sobre cómo observarlas y cómo utilizar la guía para identificarlas, comencé el recorrido.

Víctor colocó su telescopio en el suelo y lo apuntó hacia un ave que estaba nadando sobre el agua. Nos animó a todos a observarla y comenzó a darnos una explicación de sus características para poder identificarla con la ayuda de la guía. Uno por uno observamos a través del telescopio, tratando de describir la forma y color de su pico, el color de sus plumas, la forma de su cuerpo y de su cola. Cuando estaban en movimiento teníamos que seguirlas con el telescopio. Algunas nadaban muy rápido y si volaban, observarlas en el aire era una tarea imposible.

Al principio todas las aves me parecían iguales, pero poco a poco empecé a reconocer sus diferencias y a ponerles nombre y apellido con ayuda de la guía. Aquello era un despliegue de encantos. Observamos aves pequeñas y grandes. En tonalidades cafés, negro con blanco, rojizas, grises. Aves con patas largas y con patas cortas. Con picos cortos y con picos alargados.

Por las diferencias en las lagunas, en cada una había grupos con diferentes características. En la laguna que estaba completamente inundada, pudimos observar patos, zambullidores y gallaretas que nadaban pacíficamente y se zambullían en busca de alimento. De pronto una pareja de patos se cruzó con otra y se detuvieron un momento como si estuvieran saludándose. Segundos después siguieron su camino en diferentes direcciones.

Gallareta gris (Fulica americana), especie común y con reproducción en las Lagunas del Ecoparque. FOTO: Roberto Carmona.

En la laguna semi seca, había playeros, ibis y un grupo numeroso de monjitas americanas, unas aves de patas largas y rosas, con picos delgados y alargados, y con un plumaje negro en el lomo y blanco en el pecho y el vientre, que asemeja a la vestimenta de las monjas. Estas son aves muy escandalosas, con graznidos que recuerdan al ladrido de un perrito. En un momento pudimos ser testigos de la pelea de un par de ellas, quienes muy acaloradamente parecían estar haciéndose reclamos. Momentos después regresó la calma a la laguna.

Las dos especies de Ibis comunes en las Lagunas: el Ibis cariblanco (Plegadis chihi) y el Ibis blanco (Eudocimus albus). FOTO: Roberto Carmona.

La Monjita (Himantopus mexicanus), especie con reproducción en las Lagunas. FOTO: Roberto Carmona.

El Playerito menor (Calidris minutilla), la especie de playero más pequeña en el país (15 cm), es migratoria. FOTO: Roberto Carmona.

Además de aves acuáticas, también había rapaces. A lo lejos, pudimos observar un halcón que estaba posado en un árbol. Parecía estar observando todo el panorama, como si estuviera eligiendo su siguiente presa en un buffete. En un momento en el que las aves estaban tranquilamente alimentándose, de pronto levantaron el vuelo y la laguna se quedó vacía. Estaban huyendo de un halcón peregrino que decidió atacar. No alcanzamos a ver si logró atrapar a alguna. Pasado un rato, regresaron a sus actividades.

Cada vez que observábamos un ave, Víctor nos platicaba su historia de vida. Aquello no sólo fue una observación, fue una cátedra sobre la vida de las aves que estábamos observando. Aprendimos acerca de su comportamiento, la forma en que una especie construye sus nidos en estructuras flotantes a las orillas de las lagunas y que el alzacolitas que vimos a lo lejos todo el tiempo mueve su colita hacia arriba y hacia abajo, sin razón aparente, y de ahí toma su nombre.

Para cerrar con broche de oro, observamos en la rama de un árbol un papamoscas cardenalito macho, un ave pequeña y muy bonita con coloraciones rojizas en sus plumas. Podría haberme quedado todo el día observando las aves y escuchando historias acerca de ellas, pero debía dar la oportunidad a que otras personas, que como yo querían disfrutar de ese espectáculo, hicieran el recorrido.

Eco Parque de la Juventud

Después de esta experiencia, me siento afortunada por tener a la mano un sitio tan especial para la observación de aves. Este parque es un sitio de convivencia familiar que está abierto para todo público de manera gratuita, todos los días de 6 a 20 horas en verano y de 6 a 18 horas en invierno. Uno de los accesos a este sitio se encuentra en la Avenida Pino Payas, por la entrada al Panteón El Zacatal. Debido a su importancia, es necesario ser conscientes de que al visitarlo hay que seguir las reglas del sitio, como no hacer fuego, no introducir especies exóticas, tanto a las lagunas como a los terrenos aledaños, así como usar solamente las rutas y senderos establecidos, entre otras.

Tanto la publicación de la guía de aves, como el hecho que este sitio haya sido nombrado por CONABIO como Área de Importancia para la Conservación de las aves, son el resultado de una ardua labor y un sueño para todos los que han invertido tiempo y esfuerzo para estudiar y proteger a las aves que aquí se encuentran. Espero que este sea el primero de muchos eventos de observación de aves en este sitio, para que más personas puedan vivir esta experiencia en el parque ya que, como el doctor Roberto Carmona Piña, encargado del Laboratorio de Aves de la UABCS, dijo en su presentación, “uno no puede cuidar lo que no conoce”.

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