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A 50 años de Greenpeace. El activismo verde más grande del mundo

12-Ene-2021

ARTÍCULO Por Modesto Peralta Delgado

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). ¿Por qué cuando queremos dar un ejemplo de ONG, de activismo internacional y de conciencia sobre el medio ambiente, casi de inmediato viene a la mente Greenpeace? Probablemente porque sea el paradigma de todo eso, y es más. Fundada en 1971 por Irving Stowe, Dorothy Stowe y Jim Bohlen, en Vancouver, Canadá, esta organización no gubernamental de fama mundial cumple medio siglo de existencia este mes.

Greenpeace tiene un larguísimo historial, con acciones de política verde —encaminada, de forma especial, contra el extractivismo y las actividades que dañen el medio ambiente— que han influido en 55 países, con más de 3,2 millones de socios en todo el orbe. México, y Baja California Sur en particular, también están entre sus contactos y lugares de protesta. A propósito de los 50 años de su fundación, este es un breve recuento de la importancia de este proyecto mundial y su repercusión en tierras sudcalifornianas.

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El nombre de la célebre ONG fue inventado por el activista Bill Darnell, al bautizar así al barco con el que realizaron la primera protesta, en 1971. Desde la década de los 60, Estados Unidos realizaba pruebas nucleares en Alaska, a las que se opusieron Irving Stowe y Jim Bohlen; si bien, empezaron a realizar su activismo pacífico de “dar testimonio” con la sola presencia en el lugar de los hechos, no lograron contener dicho experimento, pero lograron convocar a otros participantes en el proyecto. Así, en 1971, cuando EEUU pretendía realizar otra prueba nuclear, el barco partió hasta Amchitka, Alaska, realizando la primera manifestación como Greenpeace. De nueva cuenta, no pudieron evitarla, sin embargo, gracias a la presión ejercida —propagándose la denuncia en otras manifestaciones ciudadanas—, finalmente, EEUU dejó de realizar pruebas en esta zona cerca del Polo Norte.

A la fecha, sus acciones de resistencia pacífica alientan la protección del medio ambiente y la biodiversidad. Sin embargo, según su portal en español, señala que sus principales objetivos también son “detener el cambio climático; prevenir la contaminación y el abuso de los océanos, las tierras, el aire y el agua dulce; y promover la paz, el desarme mundial y la no violencia”. Debido a que su alcance es global, es importante hacer notar que el financiamiento es de donaciones individuales y cuotas de sus integrantes, de manera que no reciben dinero de gobiernos, partidos políticos o empresas, evitando así comprometer sus fines con intereses de empresarios o políticos.

Sudcalifornia verde

“Algunas personas miran a un bosque y ven sólo ganancia. Pero hay otros miles más que ven una casa, una sabiduría, un futuro”, se lee en Greenpeace México, que está incorporado al proyecto desde 1993. En su página web se puede encontrar, desde cómo hacer un voluntariado hasta guías para una vida más sana, donde tiene un lugar importante la eliminación de los plásticos, uno de los principales causantes de contaminación. Cabe destacar que, además de sus acciones o promoción de cuidado al medio ambiente, realizan estudios serios como el Impacto de la contaminación por plástico en áreas naturales protegidas mexicanas —la mayoría, en Quintana Roo—, que revela que a pesar de ser “áreas protegidas” en el 100% de los casos se encontraron desechos de plásticos.

En Baja California Sur, los efectos de la oleada ecologista también ha tenido repercusión. Desde 2007 se han registrado campamentos de activistas, entonces, en la reserva ecológica de San José del Cabo para evitar una construcción del Grupo Questro; hasta la fecha, Los Cabos se ha mantenido en el foco de ambientalistas por el peligro del estero, sin hablar de los interminables desarrollos turísticos en la zona.

También en 2012, Greenpeace solicitaba al Gobierno del Estado y al Ayuntamiento de Los Cabos detener el proyecto Cabo Cortés en Cabo Pulmo. Y más recientemente, el año pasado, la ONG respaldó un amparo colectivo contra proyectos de la Comisión Federal de Electricidad, que buscaban “detener diversos proyectos de generación contaminantes como las unidades móviles en la central de combustión interna Baja California Sur, la construcción de la unidad Baja California Sur Vl para 2022, y la central de ciclo combinado”.

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