BCS a oscuras: crónica de un sistema eléctrico al límite en La Paz y Los Cabos

FOTOS: Posta, El Sudcaliforniano y El Universal.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En La Paz, el verano no solo se mide en grados. Se mide en horas sin luz. En junio de 2026, con el termómetro marcando 40 grados centígrados, siete apagones consecutivos golpearon las principales colonias de La Paz, Los Cabos y Comondú. Los reportes ciudadanos se viralizaron: cortes de 30 minutos que se estiraban a una hora, luego a dos, luego a 12. La escena se ha vuelto familiar. El aire acondicionado se detiene, los alimentos empiezan a sudar en el refrigerador y la noche del desierto, que debería ser alivio, se convierte en una trampa de calor. La dimensión del problema quedó registrada en cifras oficiales y conteos ciudadanos. El 13 de mayo de 2026, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó el restablecimiento total tras una interrupción nocturna que afectó parcialmente a La Paz y Los Cabos. Un mes después, la crisis escaló. En una jornada, al menos 33 mil usuarios quedaron sin servicio por una falla en la Subestación La Paz.

Los registros periodísticos de junio hablan de al menos 50 colonias afectadas en La Paz, Los Cabos y Comondú por maniobras para estabilizar el Sistema Eléctrico de Baja California Sur. En agosto, el fenómeno se agudizó: múltiples apagones durante más de una semana, con algunos cortes que superaron las 24 horas en distintas zonas de la capital. Frente a la falta de datos centralizados, el Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA) activó el “Apagómetro”, una plataforma ciudadana. Desde la segunda quincena de junio, contabilizó más de 114 apagones en La Paz y Los Cabos, y en julio reportaba 71 apagones documentados desde finales de mayo, con duraciones que iban de segundos a varias horas. Durante la jornada más crítica, San José del Cabo fue uno de los sitios más afectados, con hasta cinco cortes en un solo día y prolongaciones de hasta 12 horas nocturnas.

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Baja California Sur es, en términos eléctricos, una isla. Está aislada del Sistema Interconectado Nacional y del sistema de Baja California. Así lo describe la propia CFE y lo resumen analistas: se abastece de centrales termoeléctricas de combustóleo y diésel altamente contaminantes en La Paz y Los Cabos, de pequeñas instalaciones solares fotovoltaicas y de una central eólica de apenas 50 MW. La demanda total oscila entre 600 y 700 MW y crece de forma acelerada. El gobierno estatal confirmó en el verano de 2026 que la demanda ronda 600 MW en invierno y supera los 700 MW en verano. La capacidad disponible es estrecha. Para el verano de 2023, CFE estimó una demanda máxima de 635 MW atendida con 697 MW disponibles, es decir, un margen de reserva de apenas 10 por ciento. Ese margen es el más bajo del país. En 2025, cuando el Sistema Interconectado Nacional tuvo su pico máximo de 52,945 MW el 9 de junio con un margen de reserva operativa de 9.69 por ciento, el sistema de Baja California Sur, en condiciones de máxima exigencia, operó con 11.82 por ciento.

Ese equilibrio precario explica la declaración de emergencia que el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) ha hecho en años previos: “A las 14:57 hrs. el Sistema Eléctrico de Baja California Sur se declara en Estado Operativo de Emergencia por contar con un margen de reserva operativa menor a 4 por ciento y no soportar la contingencia sencilla más severa”. Primero, la obsolescencia. La Central Termoeléctrica de Punta Prieta, a 10 kilómetros al norte de La Paz, comenzó operaciones el 14 de agosto de 1979 con 165 MW y opera con combustóleo de alto contenido de azufre. Según especialistas citados por medios locales, las unidades instaladas en los años 70 ya cumplieron su vida media y 182 MW producidos en el estado dependen de tecnología obsoleta que requiere sustitución inmediata. En junio de 2026, CFE atribuyó los cortes a la salida de operación de generadores de Punta Prieta, que abastece al menos a cuatro de los cinco municipios.

Segundo, las fallas en distribución. En la reunión encabezada por el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío en 2026, el responsable de Distribución Baja California de CFE, Gerardo Óscar Santiago Ruiz, explicó que las interrupciones obedecieron a un problema en un interruptor de banco que provocó la salida de cinco circuitos y afectó la subestación completa. CFE añadió que 80 por ciento de las interrupciones están relacionadas con obstrucciones en líneas por falta de poda de árboles. La demanda, por su parte, no deja de crecer. Los Cabos, motor turístico nacional, concentra hoteles, desaladoras y desarrollos inmobiliarios que dependen del aire acondicionado. La población de Baja California Sur creció por encima del 5 por ciento estimado por CFE, según reconoció el propio gobernador en 2023, y la demanda eléctrica creció con ella. En verano, el aire acondicionado representa un tercio del consumo y el encendido simultáneo de millones de equipos eleva la curva de demanda de forma abrupta.

El apagón en Baja California Sur no es solo incomodidad. Es riesgo sanitario, pérdida económica y desgaste social. En el sector salud, los cortes alteran las condiciones controladas de los quirófanos. “Al tener esas temperaturas altas dentro de la unidad quirúrgica, se posponen cirugías que están programadas hasta que se haga un exhaustivo, una revisión del área”, advirtió la enfermera operativa Marlén Cota Espinosa, representante de trabajadores de salud en BCS. La humedad generada por la interrupción provoca condensación en equipos y favorece la proliferación bacteriana, por lo que, aun regresando la luz, “no se recupera tan rápido” y los procedimientos deben reprogramarse. En consultorios privados el impacto es similar. La odontóloga Erandini Ramírez relató haber permanecido más de 28 horas sin luz de miércoles a jueves, con pérdida estimada de 15 mil pesos en una semana por cancelación de citas y riesgo para insumos que requieren refrigeración y para equipos médicos costosos.

Para la población general, las denuncias se multiplican en redes sociales. Ciudadanos reportan electrodomésticos dañados por variaciones de voltaje, desde aires acondicionados hasta refrigeradores, y cuestionan quién repondrá los aparatos. La CFE ha reconocido el mecanismo para reclamar reparación o pago de aparatos dañados, pero el proceso exige dictamen y documentación que muchos hogares no logran completar en medio de cortes intermitentes. La crisis también golpea la infraestructura urbana. El Organismo Operador de Agua Potable de La Paz reportó ruptura de un tubo de 12 pulgadas y daños a equipos de bombeo por los apagones, que afectan el tandeo de agua en al menos seis colonias. Semáforos desincronizados, escuelas y comercios cerrados, y afectaciones en clínicas y centros de atención a emergencias completan el cuadro. El malestar es político y social. Organizaciones empresariales de La Paz y Los Cabos, que concentran 85 por ciento de la población estatal, han cuestionado no solo los apagones sino la falta de estrategia para evitarlos. En agosto de 2026, dirigentes de oposición calificaron a CFE como “inoperante” ante cortes de más de 24 horas.

En el corto plazo, el refuerzo operativo. En julio de 2026, tras más de 70 apagones en un mes, CFE anunció la incorporación de 116 MW adicionales mediante generadores especiales en La Paz y Los Cabos para atender la demanda de verano. El gobernador Castro Cosío confirmó el despliegue y detalló que se instalarían en ambos municipios. El plan incluye también mantenimiento, poda preventiva en invierno y mejora de subestaciones como la de Turbogás Los Cabos, donde se energizó un transformador de gran escala para alimentar la creciente demanda. CFE descartó que el regreso a clases represente un riesgo adicional, insistiendo en que las fallas fueron técnicas y no por sobredemanda educativa. En el mediano y largo plazo, el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030 contempla 51 proyectos, entre ellos una Central de Combustión Interna en Los Cabos con 240 MW y una inversión de 272 millones de dólares, cuya licitación estaba prevista para el primer cuatrimestre de 2025 y entrada en operación en 2028. El proyecto, único de combustión interna en el plan, operará con gas natural como combustible principal y diésel como alterno, con 240 MW a gas y 228 MW a diésel, y ocupará 19 hectáreas. La Semarnat autorizó su Manifestación de Impacto Ambiental en julio de 2025.

Paralelamente, el gobierno federal anunció en agosto de 2025 la construcción de dos centrales termosolares con almacenamiento térmico en Baja California Sur, las primeras en su tipo en México, con inversión de 800 millones de dólares para beneficiar entre 100 mil y 200 mil hogares. Cada central producirá 100 MW con 11 horas de operación continua gracias a tecnología de torre central y sales fundidas que permiten generar de noche, y su construcción tardará entre 36 y 48 meses. La directora de CFE, Emilia Calleja Alor, defendió que es la mejor tecnología para aprovechar el sol y dar confiabilidad al sistema aislado. No obstante, el debate técnico persiste. Especialistas advierten que las termosolares, aunque innovadoras, tienen eficiencia de 15 a 20 por ciento, costos nivelados más altos que la fotovoltaica con baterías y complejidades de mantenimiento y uso de suelo. Otros proponen combinar fotovoltaica a gran escala con almacenamiento, geotermia en el norte del estado y mayor participación privada, opciones que el discurso oficial ha descartado.

Mientras tanto, el verano de 2026 deja una lección: en Baja California Sur, la energía no es un servicio secundario. Es la condición que permite habitar el desierto. Cuando falla Punta Prieta, falla el quirófano, falla el agua, falla el turismo y falla la vida cotidiana. La solución inmediata de 116 MW puede contener la emergencia, pero la historia de apagones desde 2019, con declaratorias de emergencia por reserva menor a 4 por ciento, indica que el sistema requiere más que parches: requiere renovación de una planta que opera desde 1979, diversificación real y planeación que asuma que La Paz y Los Cabos ya no son pueblos costeros, sino ciudades de alto consumo energético en un territorio aislado y expuesto a 48 grados de sensación térmica.

Fuentes

El Heraldo de México — En medio de ola de calor, se registran apagones en Baja California Sur

BCS Noticias — CFE restablece al 100 % la energía eléctrica en La Paz y Los Cabos tras apagón parcial

Vanguardia — Vive Baja California Sur cuatro días de apagones con temperaturas por arriba de los 40 grados

Diario El Independiente — Apagones afectan a por lo menos 50 colonias en La Paz, Los Cabos y Comondú

Radio Fórmula La Paz — ‘CFE era una empresa de clase mundial, hoy es inoperante’, dice panista tras múltiples apagones en BCS

Las Periodistas — CERCA activa “Apagómetro” para contabilizar los apagones en La Paz y Los Cabos, suman los 114

Diario El Independiente — Tras más de 70 apagones registrados, CFE reforzará la capacidad eléctrica de BCS

BCS Noticias — BCS sufre jornada histórica de apagones; se limita servicio a los no prioritarios, dice CFE

El Economista — Central eléctrica termo-solar en BCS, ¿otra costosa ocurrencia?

CULCO BCS — Se apaga: el verano que desnuda los límites del paraíso

SinEmbargo — La CFE asegura que es capaz de atender la demanda máxima de energía durante el verano

La Crónica — CFE y CENACE aseguran suministro eléctrico en todo el país

El Heraldo de México — Declara Cenace emergencia eléctrica en Baja California Sur

Meganoticias — Obsoleta termoeléctrica Punta Prieta amenaza salud y medio ambiente paceño

Diario El Independiente — No todo está perdido, estos son los proyectos que CFE no ha cancelado en BCS

El Peninsular — REVISA GOBERNADOR Y CFE CONDICIONES DEL SUMINISTRO ELÉCTRICO EN BCS

La Jornada — Aumento en demanda de energía genera apagones en BCS

Diario El Independiente — Apagones afectan cirugías en hospitales de BCS; procedimientos deben ser pospuestos

El Sudcaliforniano — Más de 28 horas sin luz: apagones paralizaron consultorio dental en La Paz

Diario El Independiente — Desamparados los Sudcalifornianos ante incremento de apagones en BCS

BCS Noticias — Apagón causó daños en equipos de SAPA La Paz; el tandeo se recuperará gradualmente

Tribuna de México — CFE aumentará generación de energía en BCS este verano

Posta — La demanda eléctrica crece en verano y BCS recibirá más capacidad de generación

Ámbito — Feliz noticia de la CFE que beneficia a 400 mil familias del noroeste de México a partir de julio 2026

Gobierno de México — Presidenta presenta 51 proyectos de electricidad del Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030

Radio Fórmula — ¡No más apagones en Los Cabos! Nueva central eléctrica estará lista para 2028

Radio Fórmula — Semarnat da luz verde a nueva central de CFE en BCS: ¿alivio energético o nuevo conflicto ambiental?

HOY BCS — Gobernador pide a CFE cuidar el medio ambiente ante nueva planta eléctrica en Los Cabos

Gobierno de México — México a la vanguardia: CFE construirá 2 centrales termosolares en Baja California Sur para beneficiar hasta 200 mil hogares

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Se apaga: el verano que desnuda los límites del paraíso

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

El Vigía del Desierto

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En Baja California Sur, un apagón de verano no empieza con la oscuridad. Empieza cuando el aire acondicionado deja de zumbar, el refrigerador pierde frío y la casa comienza a guardar el calor como una caja cerrada. El 9 de agosto, el seguimiento ciudadano de CERCA acumulaba 77 interrupciones eléctricas durante la temporada de calor. No son 77 apagones certificados en un inventario oficial de la CFE: son reportes sistematizados por una organización civil. La diferencia importa, porque en ella comienza también otro problema: la falta de una explicación pública completa.

El calor, entretanto, no necesita interpretación. Este 10 de agosto el Servicio Meteorológico Nacional mantiene una onda de calor en el centro del Estado, pronostica máximas de 35 a 40 grados para Baja California Sur y reportó 40.5 grados en Ciudad Constitución durante las 24 horas previas. En ese paisaje, la electricidad no es solamente comodidad: es la infraestructura que hace habitable el mediodía.

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Los cortes se han concentrado, según el registro disponible, principalmente en La Paz y Los Cabos. A comienzos de julio ya se habían documentado 71 desde el 30 de mayo, con duraciones que iban de segundos a horas. Y aquí aparece la primera respuesta incómoda a la pregunta de por qué se apaga BCS: no existe una sola causa demostrada. No puedo confirmar que los 77 cortes sean producto de un déficit de generación. La propia organización que los contabiliza ha advertido que no hay información oficial suficiente para afirmarlo y que la mayoría de los reportes ciudadanos apuntaba a fallas en infraestructura de distribución. Los episodios, eso sí, coincidieron con jornadas de mayor calor y humedad, cuando la demanda aumenta.

Hay una vulnerabilidad más profunda. El sistema eléctrico de Baja California Sur está aislado eléctricamente del Sistema Interconectado Nacional y también del sistema de Baja California; los documentos de planeación energética explican que, a diferencia de las regiones enlazadas, no comparte con ellas recursos y reservas de capacidad. Este verano, el gobierno estatal informó, después de reunirse con directivos de CFE, que la demanda ronda 600 megawatts en invierno y supera 700 en verano. La respuesta anunciada fue incorporar 116 megawatts adicionales en La Paz y Los Cabos. CFE también reforzó infraestructura de transformación y transmisión para atender a casi 400 mil usuarios.

Pero el mapa eléctrico no puede leerse separado del mapa del crecimiento. Baja California Sur dispone hoy de 29,245 habitaciones en 508 hoteles. En 2025 captó 1,291.7 millones de dólares de inversión extranjera directa turística, el 40.6 por ciento del total nacional de ese sector. Y el propio gobierno estatal describe al inmobiliario, especialmente al vinculado directa o indirectamente con el turismo, como un sector en un momento estratégico para nuevos proyectos. Estos datos no prueban que un hotel haya causado un apagón. Sí obligan a formular una pregunta de planeación: ¿crecen al mismo ritmo la inversión privada y la infraestructura pública que debe sostenerla?

El agua cuenta una historia paralela. Los registros de Conagua muestran disponibilidad media anual negativa de agua subterránea en acuíferos que sostienen tres de los principales núcleos urbanos y turísticos: Cabo San Lucas, -24.07 hectómetros cúbicos anuales; La Paz, -13.49; y San José del Cabo, -12.49. Electricidad y agua no son la misma crisis ni puede atribuirse una a la otra. Son, sin embargo, dos límites físicos que el discurso del crecimiento no puede tratar como notas al pie.

Cuando la energía falla, el costo tampoco se reparte igual. Reportes periodísticos de agosto documentaron familias de La Paz conservando medicamentos con hielo e instalando reguladores de voltaje para disminuir pérdidas. La capacidad de protegerse —resguardar aparatos, comida o medicinas— depende también del bolsillo. El apagón dura lo mismo en el reloj; socialmente, no dura igual para todos.

Las salidas existen, pero ninguna sustituye el diagnóstico. Además de los refuerzos inmediatos, CFE mantiene entre sus proyectos una central de combustión interna de 240 megawatts en Los Cabos, mientras el Gobierno de México anunció dos centrales termosolares para Baja California Sur. Son apuestas de expansión que pueden aumentar capacidad, pero queda pendiente otra pieza menos espectacular y acaso igual de importante: información pública suficiente para saber, interrupción por interrupción, qué falló, cuánto duró, cuántos usuarios afectó y qué se corrigió. Sin esa trazabilidad, la ciudadanía cuenta apagones y las instituciones anuncian megawatts; entre ambos números permanece una zona oscura.

Baja California Sur vende al mundo una imagen de abundancia: hoteles, residencias, inversión, mar y una economía turística capaz de atraer capital a escala nacional. Debajo de esa postal existe un territorio desértico que recuerda, cada verano, que toda prosperidad depende de cables, transformadores, acuíferos y límites materiales. El desafío no es impedir que BCS crezca, sino exigir que la infraestructura llegue antes que la siguiente habitación, el siguiente desarrollo y la siguiente ola de calor.

Porque un territorio no se apaga solamente cuando se va la luz. Empieza a apagarse cuando su crecimiento deja de mirar aquello que lo mantiene vivo.

Referencias consultadas


El Sudcaliforniano
, “Acumula BCS 77 apagones en lo que va del verano de este año”, 9 de agosto de 2026.

Diario El Independiente, “Tras más de 70 apagones registrados, CFE reforzará la capacidad eléctrica de BCS”, 9 de julio de 2026.

Servicio Meteorológico Nacional–Conagua, Pronóstico Meteorológico General, 10 de agosto de 2026.

SENER/CENACE, PRODESEN 2022-2036, Apartado sobre conformación del Sistema Eléctrico Nacional y aislamiento eléctrico del SIBCS.

Secretaría de Turismo y Economía de Baja California Sur, Estadísticas hoteleras, inversión turística y perspectivas del sector inmobiliario, 2026.

Conagua, Disponibilidad oficial de aguas subterráneas por acuífero en Baja California Sur.

CFE y Presidencia de la República, Proyectos de generación en Los Cabos y centrales termosolares para Baja California Sur.

El Sudcaliforniano, “Apagones en La Paz: familias toman medidas para evitar pérdidas por cortes de luz”, 5 de agosto de 2026.

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Las sombras de la energía: centrales eléctricas en La Paz, entre la necesidad y el riesgo

FOTO: El Organismo.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En nuestra ciudad, el paisaje de mar turquesa y cielos despejados convive con otro menos visible, pero persistente: columnas de humo que emergen desde las plantas de generación eléctrica que abastecen de energía a toda la entidad. Para miles de habitantes, estas instalaciones representan una paradoja cotidiana: son indispensables para sostener la vida moderna en una región aislada, pero también constituyen una de las principales fuentes de contaminación ambiental y preocupación sanitaria.

Baja California Sur no está conectada al sistema eléctrico nacional. Esta condición geográfica ha obligado históricamente a generar energía de manera local, lo que explica la presencia de varias centrales en La Paz, principal centro urbano del estado. Entre las más importantes destacan la Central Termoeléctrica Punta Prieta —ubicada a unos 10 kilómetros al norte de la ciudad— y la Central de Combustión Interna operada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Estas instalaciones, junto con otras plantas como la de Puerto Pichilingue, conforman el núcleo del sistema eléctrico local.

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FOTO: En 15 Días.

La termoeléctrica Punta Prieta comenzó operaciones en 1979, en un contexto en el que el combustóleo —residuo pesado del petróleo— era una fuente común de energía. Durante décadas, esta planta ha sido el pilar del suministro eléctrico, llegando a aportar cerca del 95% de la energía consumida en el estado. Con el crecimiento demográfico, turístico y urbano de La Paz y Los Cabos, la demanda energética se ha incrementado considerablemente. Esto ha llevado a ampliar la infraestructura con plantas adicionales, pero manteniendo en gran medida el mismo modelo basado en combustibles fósiles.

En una región donde el turismo, la pesca y los servicios dependen de un suministro eléctrico constante, estas centrales cumplen una función crítica. Hoteles, hospitales, sistemas de agua potable, telecomunicaciones y la actividad económica en general dependen directamente de su operación. La falta de interconexión con el resto del país convierte a estas plantas en un sistema aislado: si fallan, no hay respaldo inmediato externo. Esta condición ha sido utilizada como argumento para mantener operativas instalaciones antiguas, incluso cuando ya han superado su vida útil recomendada. Además, la generación eléctrica local evita costos de infraestructura mayores, como la construcción de líneas submarinas o interconexiones de larga distancia. Sin embargo, esta “autonomía energética” tiene un costo ambiental significativo.

Uno de los principales problemas documentados es la antigüedad de las instalaciones. Especialistas han señalado que algunas unidades operan con equipos que exceden hasta por 20 años su vida útil, lo que incrementa las emisiones contaminantes y reduce la eficiencia energética. El uso de combustóleo de alto contenido de azufre es otro factor crítico. Este tipo de combustible genera emisiones de dióxido de azufre, partículas finas y otros contaminantes que afectan directamente la calidad del aire. Diversos informes y monitoreos ciudadanos coinciden en que las termoeléctricas son una de las principales fuentes de contaminación atmosférica en la ciudad. De hecho, se estima que las centrales eléctricas, junto con otras fuentes, son responsables de una proporción significativa de las emisiones contaminantes en La Paz, contribuyendo al deterioro de la calidad del aire. A esto se suma la falta de monitoreo constante y eficaz por parte de las autoridades, así como limitaciones institucionales: Baja California Sur no cuenta con facultades plenas para declarar contingencias ambientales, lo que reduce la capacidad de respuesta ante episodios críticos.

En los últimos años, las evidencias de impactos ambientales han sido cada vez más visibles. En 2025, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) realizó inspecciones en la Central de Combustión Interna de la CFE en La Paz, donde detectó contaminación por combustóleo en suelos, vegetación y un arroyo cercano. El derrame, ocurrido desde diciembre de 2024, no había sido completamente remediado casi un año después, lo que evidencia fallas en la gestión ambiental. Durante la inspección, se identificaron residuos aceitosos, manchas de hidrocarburos y afectaciones a lo largo de aproximadamente 1,700 metros del cauce natural. Las autoridades ordenaron acciones de limpieza, pero organizaciones civiles han cuestionado la lentitud y la falta de sanciones contundentes.

Otros reportes periodísticos documentan derrames de chapopote y asfalto que han contaminado mantos freáticos y canales pluviales, afectando comunidades rurales cercanas. Habitantes han denunciado que estos residuos llegan a sus tierras y fuentes de agua, especialmente durante la temporada de lluvias. En el aire, la situación no es menos preocupante. La quema de combustóleo genera una mezcla de contaminantes que se dispersan sobre la ciudad, especialmente en condiciones atmosféricas adversas. Investigaciones han documentado niveles preocupantes de partículas y gases, con efectos potenciales en la salud pública.

Aunque no existe un consenso definitivo sobre el impacto exacto en la salud de la población paceña, diversos estudios y monitoreos han señalado riesgos potenciales. La exposición a contaminantes derivados de la combustión de combustóleo se ha asociado con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y otros padecimientos. En La Paz, organizaciones y centros de investigación han advertido sobre la posible relación entre vivir cerca de termoeléctricas y el desarrollo de enfermedades graves. Además, la percepción ciudadana refuerza estas preocupaciones. Durante gran parte del año, los habitantes reportan la presencia de humo visible y olores intensos, lo que ha generado denuncias colectivas y movilización social. El problema no es únicamente local: a nivel global, las plantas que utilizan combustibles fósiles son reconocidas como importantes emisores de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos, lo que agrava el cambio climático y sus efectos.

El conflicto en torno a las centrales eléctricas de La Paz no es nuevo. Desde hace años, organizaciones civiles, colectivos ambientales y ciudadanos han exigido cambios en el modelo energético. Demandas legales, denuncias ante autoridades ambientales y campañas de sensibilización han puesto el tema en la agenda pública. Sin embargo, la respuesta institucional ha sido percibida como insuficiente. Por un lado, la CFE enfrenta el reto de garantizar el suministro eléctrico en una región aislada. Por otro, las autoridades ambientales han sido criticadas por la falta de sanciones y seguimiento efectivo a las irregularidades detectadas. Este escenario refleja una tensión estructural: la necesidad de energía frente a la urgencia de proteger el medio ambiente y la salud pública.

FOTO: Melón Coyote.

¿Un mal necesario? Perspectivas para el futuro

La pregunta central es inevitable: ¿son estas centrales un mal necesario? En el corto plazo, la respuesta parece ser afirmativa. La dependencia energética de La Paz y la falta de interconexión hacen difícil prescindir de estas instalaciones sin afectar gravemente la vida económica y social. Sin embargo, el futuro plantea alternativas.

México, y particularmente Baja California Sur, cuenta con un enorme potencial en energías renovables, especialmente solar. Proyectos como Aura Solar han demostrado la viabilidad de generar electricidad limpia en la región, abasteciendo a una parte significativa de la población. La transición energética podría reducir la dependencia del combustóleo y disminuir las emisiones contaminantes. No obstante, esta transformación requiere inversiones, planeación y voluntad política. Existen también riesgos: si la transición no se gestiona adecuadamente, podrían generarse problemas de suministro o incrementos en los costos de la energía. Además, la resistencia institucional y los intereses económicos asociados al modelo actual podrían ralentizar el cambio.

Las centrales eléctricas de La Paz son, al mismo tiempo, símbolo de progreso y fuente de preocupación. Su historia refleja las limitaciones de un modelo energético basado en combustibles fósiles, mientras que su presente evidencia los costos ambientales y sociales de sostenerlo. La ciudad enfrenta una encrucijada: continuar dependiendo de infraestructura obsoleta y contaminante, o avanzar hacia un sistema energético más limpio y sostenible. La respuesta no es sencilla. Implica decisiones técnicas, económicas y políticas, pero también una reflexión colectiva sobre el tipo de desarrollo que se desea para la región. Mientras tanto, en La Paz, la electricidad sigue encendiendo hogares y negocios… Y también el debate sobre su verdadero costo.

Referencias:

https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/obsoleta-termoelectrica-punta-prieta-amenaza-salud-y-medio-ambiente-paceno/617310 «Obsoleta termoeléctrica Punta Prieta amenaza salud y medio ambiente …»

https://tribunademexico.com/mala-calidad-aire-alerta-la-paz/ «La mala calidad del aire prende las alertas en La Paz»

https://es.wikipedia.org/wiki/La_Paz_%28Baja_California_Sur%29 «La Paz (Baja California Sur)»

https://www.gob.mx/profepa/prensa/profepa-realiza-inspeccion-ambiental-en-la-cfe-en-baja-california-sur?state=published&utm «Profepa realiza inspección ambiental en la CFE en Baja California Sur …»

[5]: https://energymagazine.mx/2025/10/profepa-investiga-derrame-de-combustoleo-de-cfe-en-baja-california-sur/ «Profepa investiga derrame de combustóleo de CFE en Baja California Sur …»

https://metropolimx.com/descubren-contaminacion-de-termoelectrica-de-cfe-en-la-paz/ «Descubren contaminación de termoeléctrica de CFE en La Paz»

https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/denuncian-derrame-de-liquidos-provenientes-de-planta-de-la-cfe-en-la-paz-25995371 «Denuncian derrame de líquidos provenientes de planta de la CFE en La Paz»

https://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADas_renovables_de_M%C3%A9xico «Energías renovables de México»

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Apagones en Baja California Sur, soluciones difíciles

 

 

 

 

 

 

 

 

Explicaciones Constructivas

Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El día 29 de julio del 2019, fue la fecha clave donde se inició en Baja California Sur una serie de apagones de energía eléctrica que vino a cambiar hasta el momento el modo de vida de los sudcalifornianos que no se pueden acostumbrar al intenso calor veraniego desértico. Ese día, según noticias y usuarios de redes sociales, los municipios de La Paz y Los Cabos fueron los más afectados y en menor medida Comondú y Loreto.

Se dice que, para grandes problemas, grandes soluciones, y esto es lo que realmente no pasó con el servicio eléctrico en Baja California Sur, donde la demanda de energía en la población esta aumentado exponencialmente mientras que la producción o generación de la misma, básicamente está estancada.

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Según reporte de la dra. Jaqueline Valenzuela Meza, directora del Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental, A.C. del estado de BCS, conocida como CERCA, dice que la capacidad de energía requerida aproximada para el año 2019, cuando empezaron los apagones fue de 1,000 megawatts; pero la Comisión Federal de Electricidad nomas tenía instalada infraestructura para producir 909 megawatts y por falta de mantenimiento en las plantas generadoras, únicamente se estaban produciendo 700 megawatts. En el año 2020 y 2021 bajó la demanda de energía derivada de la pandemia mundial, por lo que la producción pudo abastecer de manera regular (Nota del periódico estatal-digital tribuna de México).

Pero la solución a tanta demanda, que va creciendo con el paso de los años, tiene un gran problema y es de la inversión. Todo tipo de inversión genera un gasto económico enrome aunado a que la construcción de cualquier tipo de infraestructura se lleva tiempo de terminar, y tal vez tarden años en que empiecen a generar energía; pero lo más importante es que se tiene que prever que tanta población tendrá Baja California Sur en los años siguientes.

El desarrollo de energía limpias vino a calmar un poco la demanda, sobre todo la proveniente de los rayos solares, pero tiene la gran desventaja que produce energía únicamente en el día y según expertos en el transcurso de un día de luz solar la captación de energía puede variar, por lo que se tiene que recurrir a su almacenamiento, que no se tiene.

Del tema anterior, y como una posible solución se tiene que si se procede a la construcción de grandes baterías solares de almacenamiento que nos permitan guardar la energía excedente proveniente de las placas solares y utilizarse en días nublados ó en la noche. La construcción de baterías solares ayudaría en mucho con los parques solares que ya se tienen en existencia y en funcionamiento en el municipio de Comondú.

La construcción de nuevas plantas de generación de energía eléctrica que funciones con combustible fósiles y gas natural es la solución que ya se está realizando, donde el gobierno federal anunció en días recientes la construcción de 3 plantas en la zona de Los Cabos y de La Paz. El proyecto aún no se empieza y todavía no se tienen contemplado la fecha de término, pero si se habló de una inversión 76 millones de pesos, donde el estado aportará el 60% y la federación el restante 40%, información del periódico sudcaliforniano.

Si se terminan en tiempo y forma, esta solución que aun costosa, vendría a solucionar la demanda a corto plazo, pero se tiene el gran inconveniente de la contaminación que pueda generar al medio ambiente, donde las plantas generadoras actuales emiten grandes cantidades de humo contaminante, y estas nuevas vendrían a aumentar dicha contaminación del aire sudcaliforniano.

Por último, y una muy arriesgada solución es la construcción de un cable submarino que nos permita unir nuestro sistema de electricidad con el macizo continental mexicano, donde en aquel lugar tienen una buena distribución de energía, producida por grandes presas hidroeléctricas. No se sabe el costo, pero implicaría mucho presupuesto por parte del gobierno, que lo tendría que ver como una inversión a muy largo plazo ó como una ayuda a la población de BCS, más que como negocio.

Seguir construyendo parques solares e iniciar con la construcción de baterías solares de almacenamiento, implica en mucho asociarse con la iniciativa privada, aunque también el gobierno federal puede construir parques solares. Hasta ahora y con tanta demanda, las plantas generadoras privadas de energía eléctrica están haciendo su negocio redondo con el gobierno, ya que al establecerse el precio de acuerdo a la oferta-demanda, se tiene que el kilowatt que se produce y se vende en la entidad sudcaliforniana está muy por encima del costo que se maneja en el macizo continental mexicano.

Como quiera que se vea de las 3 soluciones, todas implican dinero y tiempo, por lo que el gobierno deberá de implementar una solución bien planeada y no dar paso a soluciones temporales, que dejan a la población con tandeos de energía eléctrica, como si fuera el servicio de agua potable.

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Apagones en Baja California Sur: claves para entenderlos

 

 

 

 

 

 

 

 

Explicaciones Constructivas

Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El día 29 de julio del 2019, fue la fecha clave donde se inició en Baja California Sur una serie de apagones de energía eléctrica que vino a cambiar hasta el momento el modo de vida de los sudcalifornianos que no se pueden acostumbrar al intenso calor veraniego desértico. Ese día, según noticias y usuarios de redes sociales, los municipios de La Paz y Los Cabos fueron los más afectados y en menor medida Comondú y Loreto.

La Comisión Federal de Electricidad, declaró una breve emergencia estatal de 72 hrs, que iban desde el día 28 de julio hasta el martes 30 de julio, donde la CFE a través de su director Manuel Bartlett, se justificó echando culpas a que las administraciones pasadas le dejaron mucho descuido en las plantas generadoras de energía de Puerto San Carlos y Punta Prieta, mientras el gobernador del estado Carlos Mendoza, reconoció que el aumento de la temperatura en BCS provocó más consumo de energía e propuso al gobierno federal la construcción de un cable submarino al macizo continental como solución.

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Sea como sea, nadie reconoció que faltó una estrategia con anticipación para surtir de energía eléctrica al estado de la República Mexicana que más alto índice de crecimiento tiene, nomás por debajo de Quintana Roo. Baja California Sur en un lapso de 20 años (del 2000 al 2020), casi duplicó su población, siendo el municipio de Los Cabos el que tiene un crecimiento exponencial de población y por ende económico.

La demanda de energía eléctrica va muy de la mano con el tamaño de la población, y siendo BCS un estado con un alto crecimiento, se debió prever la construcción de plantas generadoras de energía para un tiempo futuro y no esperar a que la población la empiece a pedir demandada energía eléctrica.

Desde el año 2000, se estaba previendo el aumento de la población en Baja California Sur, y en esas fechas lo único destacable que se hizo, fue fortalecer el municipio de Mulegé, con la construcción de planta generadoras de electricidad usando diésel y combustóleo, en la localidad de Villa Alvarado Arámburo en el desierto de Vizcaíno. Con estas acciones dotaron de energía eléctrica suficiente para un tiempo considerable en el lejano municipio, de acuerdo a su perfil de crecimiento poblacional.

Un dato que los habitantes sudcalifornianos no saben, es que somos la única entidad de la República Mexicana, que no está conectada a una red troncal nacional donde los 31 estados restantes, comparten la energía eléctrica entre ellos siendo beneficiosos en muchos sentidos, por ejemplo: si Sonora tiene mucha demanda de energía y Tlaxcala tiene poca demanda, ambos se comparten y no afectan a la población. Y aun dentro del estado de Baja California Sur, existen dos redes de energía separada, una compuesta como se dijo, en el municipio de Mulegé, y otra mas grande compuesta por los 4 municipios restantes y con plantas generadoras en Puerto San Carlos y Punta Prieta, en los municipios de Comondú y La Paz respectivamente.

Abocándonos a las ciudades de los 4 municipios del sur, tenemos que la población en aumento y la falta de creación de fuentes de energía a corto plazo, ha hecho que la demanda sea muy por encima de la oferta, y para colmo de males, no hay cerca ninguna red de energía que nos auxilie, porque estamos separados del macizo continental y la red del municipio de Mulegé no nos daría abasto y muy posible se revierta creando otro problema en aquel municipio.

El problema de la demanda no se puede solucionar de la noche a la mañana, sino adelantándose a las estadísticas de población y prever que en tantos años se debe tener la oferta necesaria para la población.

FOTO: Archivo

Después de aquel cercano 29 de julio del 2019, el gobierno federal debió de haber tomado cartas en el asunto de inmediato y dejar de echar culpas, donde para su buena fortuna, llegó el año 2020 y 2021 con pandemia incluida, donde la demanda bajó por obvias razones, y los latosos apagones se fueron momentáneamente, pero volverían con más fuerza en el año 2022 y 2023 cuando se regularizó y se estabilizó la economía turística principalmente en la zona de Los Cabos.

Los apagones escalonados son estrategias de CFE para así poder descansar toda le red, quiere decir que si no se realizan los apagones controlados, se corre el riesgo de un apagón general, creando problemas serios en hospitales y pozos de agua principalmente. Internamente la comisión federal de electricidad decide que circuito está generando mayor demanda y la cierran para no crear un problema mayor, eso sí, generando mucha molestia entre la población.

Una buena parte de la solución, y que el gobierno tuvo que ceder de mala manera, es aceptar la energía privada y limpia proveniente de los parques solares del municipio de Comondú, y la energía eólica generada en el vecino municipio de La Paz, y aun así no fue suficiente para eliminar los apagones; pero de eso hablaremos en la siguiente entrega.

 

 

 

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