Baja California Sur ante el cambio climático: un estado vulnerable que sigue sin plan

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Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). Hay mañanas en que la brisa acaricia el rostro con la misma dulzura de siempre, y otras en que ese mismo viento parece susurrar advertencias. En Baja California Sur, donde el desierto abraza el mar, esa línea entre lo cotidiano y lo abrupto se vuelve difusa con cada temporada que avanza, como si la naturaleza nos pidiera leer bien las señales antes de que el siguiente huracán toque la costa.

Hace apenas unos meses, Lorena —huracán de categoría 1— despertó alertas entre Cabo San Lucas y La Paz, obligando a autoridades a vigilar presas, ríos y arroyos casi a tope de su capacidad, mientras se advertía a la población sobre posibles desbordamientos y lluvias torrenciales. La península se encontró, otra vez, en la encrucijada de lo imprevisible y lo innegable.

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Los registros oficiales confirman una tendencia que ya no puede ignorarse: Baja California Sur es el Estado del país con mayor incidencia de ciclones en seis décadas, con alrededor del 14 % de todos los ciclones que han llegado a territorio mexicano en los últimos 61 años.

Ese número no es solo una cifra; es la evidencia de que los sistemas climáticos están golpeando con más frecuencia y dejando huellas tangibles en hogares, escuelas y vidas.

La geografía misma del Estado lo convierte en un blanco particular: una península estrecha, bordeada por el océano Pacífico y el Mar de Cortés, donde la elevación del nivel del mar y la fuerza de las tormentas trabajarán en favor de fenómenos cada vez más extremos. El Atlas Estatal de Riesgo 2024 identifica específicamente aumentos del nivel del mar, lluvias intensas e inundaciones como parte de los impactos directos asociados al cambio climático que ya se observan y se proyectan para las próximas décadas.

Los recuerdos de antiguos ciclones no son leyendas en BCS; son recordatorios vívidos. Huracanes como Liza, en 1976, transformaron arroyos en torrentes y llevaron corrientes de agua de hasta 8 pies por encima del nivel normal en partes de La Paz, arrastrando viviendas y dejando cicatrices profundas en la memoria colectiva.

Más recientemente, el paso de Hilary causó lluvias intensas, vientos fuertes y contribuyó a inundaciones en distintas zonas de la península, incluso cuando su centro no cruzó directamente por tierra firme.

Las tormentas no entienden de turismo ni de temporadas altas. Las autoridades ambientales y de protección civil han emitido avisos de riesgo por tormentas múltiples en un mismo período, con pronósticos de lluvias fuertes, oleaje elevado y vientos significativos para las costas del estado.

Es la manifestación de una realidad que no confía ya en un solo ciclón por temporada, sino en la posibilidad de que varios fenómenos se superpongan y agraven sus efectos.

Pero la vulnerabilidad no reside únicamente en estadísticas o en mapas de riesgo. Está también en cómo se administra el territorio. Zonas costeras bajas y áreas urbanas en expansión —especialmente alrededor de Cabo San Lucas y San José del Cabo— han sido identificadas en estudios científicos como puntos con “significativos problemas” debido al impacto de ciclones, urbanización en franjas de riesgo e incluso asentamientos irregulares.

Ahora bien, ¿qué significa todo esto para la vida diaria? Las personas que viven aquí saben que no basta con ver mapas o pronósticos; la experiencia ha enseñado que la respuesta llega muchas veces después del desastre, no antes. Durante años la estrategia oficial ha brillado por su ausencia: hay programas, hay diagnósticos, pero todavía no se observa una política pública integral, financiada y sostenida en el tiempo, que proteja del modo que la evidencia científica exige.

En comunidades tanto urbanas como rurales, la percepción de riesgo muchas veces supera el nivel de preparación. Estudios sobre vulnerabilidad muestran que una proporción significativa de hogares se ubica en zonas altamente expuestas a ciclones, y que existe una disociación entre lo que se percibe y lo que realmente está en riesgo en términos de infraestructura y estabilidad social.

El agua, por su parte, se vuelve un reflejo de contradicciones profundas: sequías prolongadas que tensionan acuíferos agotados, seguido de lluvias extremas que el suelo no puede absorber. La variabilidad climática se transforma en estrés hídrico constante, y las soluciones emergentes —como plantas desaladoras— oscilan entre la promesa técnica y la aplicación incompleta en una política más amplia de gestión del agua.

Está claro qué está pasando. También está claro lo que no se está haciendo con la urgencia necesaria: planes de adaptación con financiamiento asegurado; infraestructura verde que proteja humedales y manglares —ecosistemas que científicamente absorben parte de la energía de las olas—; ordenamiento territorial que respete zonas de riesgo; educación ciudadana eficaz; sistemas de alerta temprana vinculados con procesos comunitarios reales.

El cambio climático no es un pronóstico distante, sino un fenómeno con implicaciones tangibles hoy. Y aunque la historia de Baja California Sur es de resiliencia, también puede ser de liderazgo estratégico si se decide actuar con inteligencia, equidad y justicia social. Porque adaptarse no es solo sobrevivir al próximo huracán: es transformar la manera en que vivimos en armonía con el entorno que nos sostiene.

Al final, cuando el mar y el viento vuelvan a poner a prueba nuestras costas, lo que definirá nuestro destino no será solo la fuerza del clima, sino la fuerza de nuestra voluntad colectiva para anticiparlo, mitigarlo y enfrentarlo con dignidad.

Referencias consultadas:


– Informes científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, Sexto Informe de Evaluación) sobre intensificación de fenómenos extremos y aumento del nivel del mar.
– Análisis climáticos y reportes técnicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) sobre huracanes en el Pacífico y lluvias extremas.
– Atlas Estatal de Riesgo de Baja California Sur y documentos oficiales de planeación y protección civil del estado.
– Avisos meteorológicos y comunicados de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) sobre ciclones, lluvias torrenciales y riesgos hidrometeorológicos en la entidad.

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Debaten sobre cambio climático y gobernanza en el Congreso del Estado

FOTOS: Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BSC). Los efectos del cambio climático abarcan todos los aspectos de la vida cotidiana y a través de la normatividad, de las leyes, tenemos que regular, enfrentar y frenar lo que ya tenemos, afirmó la diputada Lupita Saldaña Cisneros, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso del Estado, en el marco del Conversatorio Cambio Climático y Gobernanza convocado por la misma comisión y el Consejo de Ciencia y Tecnología (COSCyT).

La legisladora afirmó que servidores públicos como los legisladores, estan para escuchar a especialistas del tema, para ayudarle a Baja California Sur, a México y al mundo, puesto que el impacto del cambio climático es transversal.

En este conversatorio moderado por Cinthia Castro Iglesias, del Centro de Investigaciones Biológicas (CIBNOR), la doctora Antonina Ivanova Boncheva, Investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), Héctor Amparano Herrera, Subsecretario de Protección Civil del Gobierno del Estado y el Maestro Hamid Armando Tejeda Álvarez, Director de Cambio Climático de la SEPUIMM debatieron sobre políticas públicas, la transición energética en el Estado y en sí de los desafíos tanto para la ciudadanía como para los tomadores de decisiones.

El diputado Erick Ivan Agundez Cervantes, presidente de la Comisión de Ecología y Medio Ambiente en la XVII Legislatura reconoció que había una deuda histórica con la legislación en materia de cambio climático. Narró que al asumir la comisión se socializó la ley y el 15 de diciembre de 2024 fue una realidad histórica contar con la Ley de Cambio Climático para BCS. Anticipó que en su agenda legislativa se encuentran la regulación de residuos, energías renovables bajo la premisa de brindar certeza jurídica a los sudcalifornianos.




Gobierno del Estado publica nueva Ley de Cambio Climático para BCS

IMAGEN: Gobierno del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En cumplimiento del Plan Estatal de Desarrollo, que establece en sus ejes transversales acciones en materia de sustentabilidad y cambio climático, el gobernador Víctor Castro Cosío, publicó en el Boletín Oficial la nueva Ley de Cambio Climático para BCS.

Carolina Armenta Cervantes, titular de la Secretaría de Planeación Urbana, Infraestructura, Movilidad, Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEPUIMM), recordó que esta iniciativa fue presentada por el mandatario el 25 de julio de 2023 ante el Congreso del Estado. Posteriormente, a un proceso de consenso y análisis, la actual XVII Legislatura aprobó la Ley en sesión celebrada el 14 de diciembre de 2024.

Allí se establecen las bases para estructurar acciones que promuevan el incremento en la resiliencia del Estado ante los efectos del cambio climático y la mitigación de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero. Su objetivo general es garantizar el derecho de las personas a un medio ambiente sano y definir la Política Estatal en materia de Cambio Climático.

Asimismo, la Ley contempla la aplicación de diversos instrumentos de política climática y económicos, fomentando la participación de organizaciones sociales y privadas. Además, promueve el trabajo coordinado entre los tres órdenes de gobierno para garantizar una implementación eficaz.

Finalmente, Armenta Cervantes destacó que, en el proceso de construcción de esta Ley, la Dirección de Cambio Climático de la SEPUIMM organizó diversas mesas de trabajo, en las cuales participaron academias, asociaciones civiles e instancias gubernamentales, permitiendo así la elaboración de un documento socializado y adaptado a las necesidades de la entidad.




Escasez de agua en BCS. El gran desafío

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Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La escasez de agua es un desafío persistente en Baja California Sur, una región caracterizada por su clima árido y su geografía única. Desde los tiempos de sus habitantes originales, las comunidades han desarrollado estrategias ingeniosas para sobrevivir en un entorno con recursos hídricos limitados. En la actualidad, la situación se ha vuelto crítica, y es fundamental analizar cómo se ha enfrentado este problema a lo largo de la historia y qué soluciones pueden implementarse para garantizar el acceso al agua en el futuro.

Los pueblos indígenas, como los cochimies y los pericúes, habitaban BCS mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos. Estos grupos establecieron técnicas de recolección y almacenamiento ade agua que les permitieron sobrevivir en condiciones adversas, utilizando pozos, cisternas y sistemas de captación de agua de lluvia, además de conocer los manantiales naturales de la región. Su comprensión del entorno les permitió utilizar este recurso de manera eficiente, asegurando su subsistencia a pesar de las limitaciones.

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La conservación del agua entre estas comunidades se basaba en un entendimiento profundo de los ciclos naturales. Sin embargo, la llegada de los colonizadores y el desarrollo de la agricultura a gran escala alteraron significativamente estas prácticas, llevando a un uso insostenible de los recursos hídricos. Las técnicas tradicionales fueron reemplazadas por métodos que no consideraban la sostenibilidad, lo que resultó en la sobreexplotación de los acuíferos y una notable disminución de los recursos hídricos locales.

Actualmente, Sudcalifornia enfrenta una de las crisis de agua más severas del país. Según datos del Sistema Nacional de Información sobre el Agua (SINA), el Estado presenta un déficit hídrico que afecta tanto a áreas urbanas como rurales. La Paz, por ejemplo, ha experimentado un crecimiento poblacional rápido, pero la infraestructura hídrica no ha podido mantenerse al día. Un 50% de la población carece de acceso regular a agua potable, lo que pone en riesgo la salud y calidad de vida de miles de habitantes. Este escenario se complica aún más por la falta de inversión en infraestructura y la creciente demanda generada por el turismo y la agricultura.

Las sequías recurrentes, agravadas por el cambio climático, han intensificado la escasez del agua. Las condiciones climáticas extremas han llevado a una disminución en su disponibilidad, afectando tanto el suministro urbano como rural. La agricultura, que sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos en la región, ha tenido que adaptarse, pero muchas familias rurales continúan enfrentando dificultades por la falta de acceso a este recurso vital. Esto ha generado un ciclo de pobreza y desigualdad que se perpetúa en el tiempo.

Lo que hay y lo que falta

Diversas iniciativas han surgido para abordar la problemática del agua en Baja California Sur. El gobierno estatal ha implementado programas para mejorar la infraestructura hídrica, como la construcción de plantas desalinizadoras y sistemas de captación de agua de lluvia. Sin embargo, estos esfuerzos a menudo se ven limitados por la falta de financiamiento y la coordinación entre diferentes entidades gubernamentales. La implementación de políticas efectivas requiere una estrategia integral que considere las necesidades de todas las comunidades afectadas.

Las organizaciones no gubernamentales desempeñan un papel crucial en la sensibilización y educación sobre la conservación del agua. Proyectos que fomentan el uso de tecnologías sostenibles y la recolección de agua de lluvia están siendo implementados en comunidades rurales, ayudando a mitigar el impacto de la escasez. Además, estas organizaciones trabajan para empoderar a las comunidades, brindando capacitación en técnicas de gestión del agua y promoviendo la participación activa en la toma de decisiones.

Para abordar la crisis del agua de manera efectiva, es esencial adoptar un enfoque integral que combine la gestión sostenible de los recursos hídricos con la participación comunitaria. Algunas soluciones incluyen fomentar programas educativos que informen sobre la importancia de la conservación y las técnicas de uso eficiente; promover el uso de tecnologías de riego eficientes; establecer un marco de cooperación entre los diferentes niveles de gobierno y organizaciones de la sociedad civil; e involucrar a las comunidades en la toma de decisiones sobre la gestión del agua, asegurando que sus necesidades y conocimientos sean considerados.

La situación en BCS requiere atención urgente y un enfoque colaborativo. Aprender de las estrategias de los habitantes originales puede ofrecer valiosas lecciones sobre la gestión sostenible del agua. Es crucial que tanto las autoridades como la sociedad civil trabajen juntas para implementar soluciones efectivas. Cada acción cuenta; desde reducir el consumo diario de agua hasta participar en proyectos comunitarios, todos podemos contribuir a un futuro más sostenible. La conservación del agua es responsabilidad de todos, y la participación activa de la comunidad es clave para forjar un camino hacia la resiliencia hídrica en la región.

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Reciben iniciativas de reformas para Planeación y Cambio Climático

 

 

FOTO: Archivo

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Congreso del Estado informó por medio de un comunicado de prensa que, recibió este martes dos iniciativas con proyecto de decreto, la primera implica reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley de Planeación, en tanto que la segunda, versa sobre una Ley de Cambio Climático para Baja California Sur, que responde a los compromisos que adquirió México ante la comunidad internacional.

 

Enviadas por el Jefe del Ejecutivo profesor Víctor Manuel Castro Cosío, durante la sesión de este martes 1 de agosto, que presidió la diputada María Guadalupe Moreno Higuera, (en ausencia de la presidenta Eufrocina López Velasco), la secretaria de la mesa directiva del actual período permanente, diputada María Luisa Trejo Piñuelas, dio lectura a ambos oficios donde el Gobernador presenta ambas iniciativas, que fueron turnadas a las Comisiones de Asuntos Fiscales y Administrativos, así como Ecología y Medio Ambiente respectivamente para su estudio y análisis.

 

La primera iniciativa, establece las normas y principios básicos conforme a las cuales se llevará a cabo la Planeación Democrática para el Desarrollo del Estado de Baja California Sur y sus municipios; respaldando las actividades de los entes públicos y a su vez, haciendo congruentes las actividades de Planeación Estatal con la Nacional Regional y Municipal.

 

La segunda iniciativa recibida esta mañana en el Poder Legislativo, propone una Ley de Cambio Climático para Baja California Sur, que busca la mitigación y resarcimiento de entornos afectados por el cambio climático.

 

En ese sentido, se considera imperante contar con una mayor regulación expresa y adecuada para la protección y preservación del medio ambiente en nuestra entidad, que responda a la urgente necesidad de hacer frente a los desafíos del cambio climático.

En adición, para elaboración de la iniciativa que crea la Ley del Cambio Climático colaboró y fue financiada por el Gobierno del Reino Unido, a través de la Embajada de Inglaterra, concluyó el comunicado de prensa