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La famosa Escuela Industrial y Artística de La Paz, B.C.S

19-Nov-2020

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez

IMÁGENES: Cortesía

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Baja California Sur es una tierra que se ha destacado por tener hombres y mujeres que siempre han buscado su superación y el bienestar para sus familias. A pesar de que estas tierras se fundaron en una zona desértica y aislada del resto de la Republica Mexicana, una casi-isla, los afanes de las y los sudcalifornianos jamás disminuyeron, antes se vieron fortalecidos para poder hacer frente a los retos que se les presentaron. Fue así como, en la segunda década del siglo XX, se funda una de las instituciones que forjó a muchos ciudadanos de bien y que fortaleció el desarrollo de nuestro territorio, hoy estado. Me refiero a la famosa “Escuela Industrial”.

Finalizada la Revolución Mexicana, un periodo muy difícil para la economía sudcaliforniana debido a los enfrentamientos de los grupos armados que hubo en el territorio, así como la dificultad de surtir de mercancías necesarias para la subsistencia de la población, ya que los barcos y los puertos tenían graves dificultades para operar. Fue en ese periodo que se da una situación política inédita en esta península, que fuera aprobado por parte del Presidente de la República, en ese entonces Adolfo de la Huerta, que se elija a través de la figura de “plebiscito” a la persona que regirá los destinos de este Distrito Sur de la Baja California.

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Es entonces, que los diferentes grupos políticos inician el escrutinio para determinar quién sería la persona idónea que los representaría. Uno de estos grupos seleccionó a un paceño, que se había distinguido por ser un excelente y honrado administrador en los cargos que tuvo a nivel municipal, como regidor y posteriormente presidente municipal, el señor Agustín Arriola Martínez. Arriola Martínez procedía de una familia de personas dedicadas al comercio y a la cría de ganado, se había educado en San Francisco, Estados Unidos, y al regresar a esta ciudad de La Paz se dedicó a administrar las propiedades de la familia, a la docencia y a la incipiente vida política sudcaliforniana.

Durante la breve campaña de proselitismo que antecedió a los comicios electorales, Arriola Martínez visitó muchas comunidades en donde le plantearon diversos problemas que los aquejaban, y, entre ellos, el que no existía una institución en el Distrito Sur que capacitara a los jóvenes en oficios que les permitieran en un futuro integrarse a una actividad productiva. Arriola, conocedor de esta necesidad, prometió que si resultaba electo Gobernador construiría esta escuela y la dotaría de lo necesario para su funcionamiento.

Las elecciones se desarrollaron el 15 de agosto y Agustín Arriola Martínez resultó electo con una apabullante mayoría. Unos meses después, ya instalado en el cargo de Gobernador, inicia la construcción de la mencionada institución la cual, ya finalizada, recibió el nombre de Escuela Industrial y Artística de La Paz (Crónicas de mi puerto La Paz 1930-1959. Rosa María Mendoza de Uribe. AHPLM). La dirección de esta institución recayó en una de las personas más capaces de ese entonces, el señor Isidro Isáis Marcq y como Secretario Contador el Sr. Carlos Cornejo Monterde.

El edificio de esta escuela estaba ubicado sobre lo que hoy es la calle Guillermo Prieto entre Nicolás Bravo y Melchor Ocampo, en realidad eran dos grandes edificios, en los cuales se daba la enseñanza de los siguientes oficios: mecánica, carpintería, electricidad, albañilería y herrería. El señor Jorge Alvarado Ruiz menciona que las personas que donaron estos terrenos al gobierno para edificar la Escuela Industrial fueron el profesor Jorge Alvarado Meléndrez y el ingeniero Alfredo Savín.

Muchos jóvenes de las décadas de los cincuentas, y hasta los setentas, recuerdan que el sonido del silbato que daba la hora de entrada (7a.m.), intermedio (1p.m.) y fin (7p.m.) de las actividades en esta Escuela, se escuchaba por toda la ciudad (de aquel entonces) y que regía las actividades laborales de casi todos los comercios y empresas de aquel entonces, incluso la vida de los hogares, ya que su sonido anunciaba la hora de desayunar o en que regresaba el padre a casa para la comida.

En el gobierno del General Agustín Olachea Avilés (1946-1956), el director de esta escuela fue el señor Vicente Ibarra Vecher, mismo que fue operador de la primera planta eléctrica de este puerto y también implementó el primer sistema de comunicación telefónica. También los señores Salvador Castro y Joaquín Espinoza Albáñez fueron directores de la Escuela Industrial.

Con el paso del tiempo y ante el surgimiento de nuevas necesidades en este puerto, se decide destinar una parte del predio para la construcción del Mercado “Nicolás Bravo”, por lo que se demuele uno de los dos edificios principales para darles el nuevo uso. Al parecer, la escuela dejó de funcionar como tal a principios de los años setentas, con la llegada a la gubernatura del Ingeniero Félix Agramont Cota. En los años noventas, se instaló en el único edificio que aún se mantenía en pie el “Museo de Telecomunicaciones” bajo la coordinación del señor de apellido Gómez Pelayo. En este sitio, se mostraban al público diferentes tipos de maquinaria que en algún tiempo estuvieron en operación para las telecomunicaciones en el territorio y ahora estado. Este museo fue cerrado a finales de los noventas, o principios de la primera década del siglo XXI. En la actualidad, sólo una pequeña parte de este edificio está en funciones y alberga una oficina de telégrafo.

Hoy en día existen muchos descendientes de las personas que aprendieron un oficio en este sitio, así como los que recuerdan a sus familiares que laboraron en esta institución. Tal es el caso de Cástulo Guerrero (velador), Jorge Romero Gurrola, Julián Agúndez Martínez, Manuel Lucero Pérez, Juan Ríos Ortega, Erasto Islas Liera y Alfredo Torres Liera, Alberto Lara Fernández, los señores Güereña, etc.

Recordar la historia de estos recintos, su importancia para el desarrollo de nuestra península y las vidas que cambió para bien, es algo que siempre debemos hacer. La historia de Baja California Sur es interesante y está viva, en el corazón de sus habitantes.

 

Bibliografía:

Crónicas de mi puerto La Paz 1930-1959. Rosa María Mendoza de Uribe. AHPLM

Agustín Arriola Martínez. Visionario y magnánimo. Sinopsis biográfica – Profr. Armando Trasviña Taylor.

El territorio de la Baja California Ilustrada. J. R. Southworth

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