Vida en el desierto y el proyecto cultural intermitente

El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En medio del desierto del Vizcaíno, teje María Casimira, la maestra Triqui del telar de cintura que con el que, al ras del piso, enmalla al cosmos con su historia. Un hilo de miles de kilómetros que la une con el lugar que la vio nacer, con el pueblo que le enseñó su lengua y su arte.

Para quienes habitamos el desierto, la realidad de que el espacio árido, hostil e inhabitable que pareciera no dar vida en el que se desenvuelve nuestra relación con la natural es -al contrario- un lugar lleno de posibilidades para algo nuevo, algo diferente, algo no prescrito resulta una certeza mucho más asequible que para la mayoría de los habitantes del mundo “moderno”.

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El filósofo alemán del siglo XIX Frederich Nietzche lamentaba el crecimiento del lo desierto en la sociedad europea donde crecía: El desierto crece, hay de aquel que dentro de sí esconde desiertos, garabateó el filólogo del nihilismo en sus últimos cuadernos. Pero para quiénes el desierto no es una figura exótica. Los que saben, reconocen en el desierto todo lo contrario a lo que pregonaron los pensadores eurocéntricos sean proponentes, o críticos, de la modernidad.

La metaforología del desierto: errar de la mano de la palabra y su historia para expropiarla del sentido ominoso en que la filosofía moderna adjudica a lo desierto como signo de la mortalidad de la subsunción del “hombre” al progreso será, sin duda y para siempre, mi proyecto intelectual inacabado.

Dicen mis maestros que el desierto enloquecía a los jesuitas que intentaron cohabitar este brazo arrancado de América al que, creo, todavía no sabemos nombrar (al grado que nuestro Estado se identifica por tres palabras en la República que lo contiene). Lo que vive en el desierto se conserva mejor. Los sudcalifornianos los sabemos bien, en el desierto hay mucha vida, vida por ser vivida, si lo dejamos: el desierto crece.

En 2019 llegó a Baja California Sur el proyecto cultural de la cuarta Transformación con un programa de Cultura Comunitaria. Sin mayores prescripciones que las de realizar diagnósticos culturales con el fin de planear actividades culturales en comunidades periféricas al circuito de producción institucional, el programa parecía más que adecuado para su errancia por el desierto sudcaliforniano. Tan adecuado como que, en su primera iteración, el ambicioso programa se denominó Misiones por la diversidad cultural, sin duda, una referente resonante en el desierto de la esfera cultural sudcaliforniana.

Se realizaron diagnósticos en comunidades donde sus agentes culturales difícilmente tienen acceso a este tipo de herramientas como La Purísima y Ciudad Constitución en Comondú; Villa Alberto Alvarado y Guerrero Negro en Mulegé; así como San Antonio, en La Paz y Santiago, en Los Cabos. Pero también en espacios culturalmente tomados por un circuito de producción comercial y alejados de una visión comunitaria por las presiones de la industria turística como Todos Santos, Cabo San Lucas y Loreto.

A través de los nueve diagnósticos se produjeron nueve eventos culturales en los que el programa se constituía, en su mayoría de acciones realizadas por los mismos agentes culturales de la localidad. Además, a partir de su retroalimentación, se incluyó en el programa al grupo musical La Cochi Con Livais que interpretaba los sones y las polkas que acompañan a los cuadros de danza folklórica.  A Los Grandes del Pardito, que ofrecieron clínicas de guitarra a los jóvenes de las nueve comunidades que visitamos y compartieron el escenario con ellos en todas las ocasiones.

El programa buscaba que los promotores culturales visibilizaran la diversidad cultural de la región. En Loreto, y Constitución y Vizcaíno, pero sobre todo en Los Cabos, el proyecto tuvo lugar con la participación de las comunidades de pueblos originarios Triqui, Mazateco, Mixteos, Popoloca Wirarika, entre otros. Pero también se discutió sobre la cultura comunitaria sudcaliforniana como tal; en Guerrero Negro el evento se realizó en la colonia Solidaridad, lejos del influjo de la empresa salinera que domina todo la vida social de aquella comunidad, y se pudo contar con la presencia de Talita Villa Poblano una de las últimas integrantes del pueblo Cochimí en Baja California Sur quien ofreció un círculo de diálogo sobre sus tradiciones y enfocada en los juegos para niños.

Con menos de cinco millones de pesos, las misiones llevaron un escenario digno para cientos de agentes culturales de las comunidades menos representadas en el ciclo cultural y ofreció un pago justo por sus talleres de un día y números artístico a través de un mecanismo de pago que impedía que los coordinadores tuvieran acceso discrecional de los recursos públicos. Todos los eventos se realizaron por medio de difusión directa en las comunidades y a contrapelo de la participación institucional del gobierno estatal que, entonces, militaba en la oposición política.

El proyecto padeció gravemente con la pandemia y ahora solo subsisten algunos semilleros culturales, este año, el gobierno federal ha asignado un presupuesto de apenas millón y medio de pesos para el ramo de cultura en Baja California Sur.

Por su parte, el gobierno estatal sudcaliforniano aplicará más de 119 millones de pesos para el ramo cultural este 2022. El profesor Víctor Manuel Castro Cosío, no dejó mencionar en cada uno de sus eventos de campaña hacia la gubernatura que habría de impulsar la cultura sudcaliforniana, que ha sido abandonada por las administraciones que le preceden. Le toca al maestro gobernador dejar la enseñanza y el ejemplo para transformar tanto la cultura institucional como la institución de la cultura para brindar justicia a quienes habitan el territorio.

De acuerdo con la clasificación funcional del gasto en el Presupuesto de Egresos del 2022, el gobierno de la cuarta transformación asignó al rubro recreación cultura y otras manifestaciones sociales, la cantidad de 256 millones 16 mil 294 pesos que representa el equivalente al 1.4% del total del presupuesto. La propuesta estatal comprende los programas, actividades y proyectos relacionados con la promoción, fomento y prestación de servicios culturales, recreativos y deportivos, otras manifestaciones sociales, servicios de radio, televisión y editoriales, actividades recreativas y la investigación y desarrollo relacionados con el esparcimiento.

Este componente incluye otras actividades como el deporte, promoción turística y otros, sin embargo, al Programa Estatal de Cultura, se asignan 116 millones 751 mil 349 pesos, un número similar a deporte y 23 millones radio televisión y editoriales. Mientras que, este programa, en 2020 y 2019 recibió 90 millones 481 mil 610 pesos, el presupuesto de este este año representaría un incremento de 22.4 por ciento con respecto al gobierno anterior. Pero tomando en cuenta la inflación es tan solo una décima parte de lo asignado.

Sin duda tengo herramientas para acabar mi metaforología del desierto con recursos propios y publicarla con apoyo de iniciativas de publicación de obra que impulsa ya este gobierno. Pero Doña Mari Casimira se sigue dedicando a crear bolsas y huipiles entre sus iguales. Allá, en Villa Alberto Alvarado, sus prendas confeccionadas de forma artesanal con el telar son portadas con orgullo entre la comunidad jornalera en fiestas, bodas y bautizos.

Con ello se gana la vida, pues dejo de ser jornalera en los campos de la comunidad debido a su edad. Ella aprendió el lenguaje de los hilos cuando su mamá le enseño de pequeña. Si la pandemia no la reclamó como a miles de los que menos tienen en este país, ahora tiene 17 años radicando en Baja California Sur.

De acuerdo con la plataforma de agentes culturales del gobierno de México, le gustaría dar clases para ganarse la vida a través de esta enseñanza. No se necesita ni de la décima parte de esos 116 millones para regresar con doña Mari. Y seguramente, y brindarle las oportunidades que darían justicia a su valioso trabajo. Hay más potencia que nunca en el ámbito de la política cultural sudcaliforniana de la cuarta transformación.

El desierto crece.

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La vida neoliberal y el nihilismo como manera de perder el Nosotros

FOTOS: Internet

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Hace algunos años, allá por 1997, leí un libro de la doctora en filosofía Mercedes Garzón Bates, Romper con los dioses. Además del manejo de las ideas, cada capítulo venía acompañado de frases de John Lennon, a modo de epígrafes, lo cual me pareció novedoso causando empatía en mí, pues soy beatlémano. Lo leí en una tarde, de un solo y largo aliento. Puedo decir que lo devoré. Me hizo mucho sentido el despliegue de conceptos y de ideas sobre cómo los dioses han muerto, y no solo los dioses mitológicos, sino aquellos de la modernidad que nos han producido sentido en la vida, como el trabajo, el dinero, la mercancía. El nihilismo era el centro de sus observaciones filosóficas y planteaba que era la nueva corriente del pensamiento que nos estaba guiando como sociedad, aún más: como humanidad. Me hizo mucho clic más que como intelectual, como individuo atrapado en un sistema de pensamiento.

Mercedes Garzón Bates, grosso modo, propone una disyuntiva entre las viejas maneras de pensar por una transformación vital, donde las personas, autónomas, creativas pero no divididas, con una ética sin motivos, que no sea trascendente como lo plantea la cristiandad ni mucho menos demostrable y eficiente, que nace de la modernidad tan dada al rollo de la eficiencia y el cálculo de la ganancia empresarial, sino algo mucho más grande, que esté repleta de todos los sentidos que deje al individuo con su propia forma de ver el mundo.

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La semana pasada, colmado en este nuevo mundo de las redes sociales, leí un tuit del escritor Pedro Miguel que me llamó la atención y lo enlacé con aquel libro de Garzón Bates: Uno de los peores saldos del pensamiento neoliberal es la atomización de la sociedad en feudos, especialidades, grupos y, finalmente, individuos. Es decir, que el individuo se convirtió en lo más importante durante estas cuatro últimas décadas y en 1997 estaba en su apogeo el neoliberalismo en México, además de que el PRI perdía la mayoría en el Congreso y Cuauhtémoc Cárdenas ganaba la jefatura de gobierno del antiguo D.F. El país se movía, a pesar de los intentos de la oligarquía y los tecnócratas gatopardistas de que nada cambiara si no les convenía.

Así, el neoliberalismo segmentó las luchas sociales en partes separadas, bajo la consigna cada quien rásquese con sus propias uñas y obligó a miles a desentenderse de lo social-colectivo para centrarse en las causas individuales de grupos o personas, donde predominara el yo, mi necesidad, mi individualidad: una sociedad nihilista, en pocas palabras, tal como lo expone Garzón Bates. De ahí se entiende la extinción de las luchas sociales que exigían el bienestar de todos y con ello edificaron un sistema de ONG’s, sociedades, asociaciones que podían pedir dinero público para sostenerse, pero con ello vino también la eliminación de derechos laborales que obligaba al pensamiento de dar gracias de tener un trabajo, o en otras palabras, de dar gracias de ser un esclavo. El neoliberalismo exaltaba la individualidad sobre el colectivo, fue en suma la nueva esclavitud, bajo el lema de eres pobre porque quieres, a sabiendas de que la pobreza es un constructo histórico debido a la explotación, la marginación y la segmentación sociales, que incluye el racismo y el clasismo a todo lo que da.

Según el diccionario nihilismo viene de la palabra latina nihil, que significa nada, es decir, negación de todo principio religioso, político y social o negación de un fundamento objetivo en el conocimiento y en la moral. Por otro lado, también se trata de una corriente filosófica que piensa que todo se reduce a nada, que la vida misma no tiene sustento ni tiene sentido, pues todo lo que nos rodea, el universo mismo, ni vela ni piensa en nosotros, lo cual implica la negación de una deidad, donde no existe un destino ni un fin último y la verdad absoluta es una constructora de una realidad aparente.

El concepto como tal fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos en 1892, bajo la idea de una persona que no se somete frente a ninguna autoridad ni moral, ni civil ni religiosa, y se extendió en Rusia en las últimas décadas del siglo XIX, aunque con distinto sentido, pues mientras para los conservadores de la época era una ofensa, para los revolucionarios tenía una alta carga ideológica identitaria. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche fue quien terminó dándole forma al término y el que dio cause para que se convirtiera en una corriente filosófica con el tiempo, pero también es verdad que tenía sus cimientes griegas en la escuela de los cínicos y los escépticos.

Hay que agregar que nihilismo, contrario a lo que muchos piensan, no significa necesariamente creer en nada, ni tampoco alguna forma del pensamiento negativo de la vida, o que esté asociado a esas células terroristas o al mismo narcotráfico; sé que con el paso del tiempo se ha ido adaptando al intercambio intercultural de las sociedades y, como todo intercambio, lo lingüístico no es ajeno a esos vaivenes. Hay quienes han intentado darle —sospecho que Garzón Bates— un sentido positivo, es decir, útil socialmente hablando, pero para el caso viene siendo lo mismo.

Volver a lo colectivo es necesario, donde dicho nihilismo esté dejando de tener sentido y que reescribamos nuestro tiempo desde el todos y no tan solo desde el yo. Urge que nos sacudamos el neoliberalismo que puso en el centro de todo la ganancia pretendiendo atomizarnos para que no nos defendiéramos de la explotación ni de una sociedad clasirracista que se había puesto en lo más alto de la pirámide como los dioses incuestionables. Obviamente, aquel libro de Mercedes Garzón Bates ya no me significa lo que en aquel año necesitaba: entender mi realidad, que es de lo que se trata a final de cuentas: comprender el instante.

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Robo de identidad

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Ius et ratio

Por Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Las estadísticas oficiales en materia de criminalidad no siempre son referente preciso de la realidad que se vive en la entidad. En el caso concreto, hablamos del delito de usurpación de identidad, coloquialmente denominado robo de identidad, el cual, no figura estadísticamente en los registros oficiales. De hecho, a la fecha, en Baja California Sur no se ha iniciado ningún proceso penal por este delito.

Oficialmente entonces, no se comete este delito en Baja California Sur, pero en la realidad, atendiendo a la cifra negra, a la información que publica la banca mexicana y a los reportes ciudadanos en redes sociales, se trata de una figura delictiva de alta incidencia, que afecta principalmente el patrimonio de personas de la tercera edad.

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El robo de identidad se tipifica en el Código Penal del Estado bajo el rubro de usurpación de identidad, y se define como usurpar, suplantar a otro con fines ilícitos, para ejercer un derecho que legítimamente pertenezcan a otro o de apropiamiento de la identidad de otra persona (artículo 363) y por equiparación, (artículo 364) se define, de manera confusa y cantinflesca bajo tres supuestos:

Al que, utilizando medios telemáticos o informáticos, valiéndose de alguna manipulación informática o de intersección de datos, accese a base de datos automatizadas no autorizadas y lleve a cabo el empleo no autorizado de datos personales o suplante identidades y obtenga un lucro indebido para sí o para otro;

A quien transfiera, posea o utilice sin autorización datos de identificación de otra persona con la intención de cometer o favorecer cualquier actividad ilícita; y

Al que asuma, suplante, se apropie, o utilice a través de internet o cualquier sistema informático, o medio de comunicación la identidad de una persona física o jurídica que no le pertenezca.

No existe ningún precedente de aplicación de estas normas en la entidad, por lo que no ha sido evidenciado en la práctica, la deficiente técnica legislativa con que fue creada esta norma. Es imperativo que nuestros diputados revisen este capítulo del Código penal, antes de que se genere impunidad, derivada de la imprecisa descripción de los tipos penales que previene.

Para frenar el incremento en la incidencia de este delito, desde 2015, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) implementó un sistema de consulta interno, denominado Sistema de Operaciones de Robo de Identidad, que aglutina toda la información de usuarios de la banca que reportan haber sido víctimas de robo de identidad, y que puede ser consultado por el Servicio de Administración Tributaria, la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la Condusef, y -con autorización judicial-, por todas las autoridades investigadoras y persecutoras del País. El objetivo primario es prevenir y combatir en los usos bancarios, el robo de identidad.

Pese a los esfuerzos oficiales y de la iniciativa privada, la cifra de delitos relacionados con el robo de identidad avanza al alza, y ubica a nuestro país como el octavo a nivel mundial en este delito.

Los dispositivos digitales aparecen en el listado estadístico como el principal generador de robos de identidad, afectando mayoritariamente a los usuarios de la banca cuya edad supera los sesenta años, estimándose que las personas de la tercera edad son más susceptibles de ser víctimas de este delito, por estar menos relacionados con el manejo seguro de sus datos personales en la internet.

Con el propósito de evitar ser víctima de este delito, el Banco de México recomienda seguir este decálogo:

  • No ingresar nombres de usuarios y contraseñas en sitios desconocidos.
  • Evitar compartir información financiera.
  • Eliminar los correos electrónicos que soliciten información personal.
  • Mantener actualizado el software antivirus y antispyware.
  • Navegar únicamente en páginas electrónicas que tengan certificados de seguridad.
  • Destruir los resúmenes de tarjetas de crédito, los comprobantes de cajero automático, las boletas de depósito de los bancos y las solicitudes de crédito.
  • En caso de tener que enviar cheques o pagos de cuentas es mejor llevarlos a la oficina de correos o depositarlos en un buzón seguro.
  • Presentar una denuncia ante la autoridad correspondiente en caso de haber extraviado documentos personales.
  • Evitar proporcionar datos personales mediante encuestas telefónicas.
  • Para detectar operaciones irregulares es necesario revisar constantemente los estados de cuenta.

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La simulación acabada: consulta o manipulación en la cultura democrática mexicosudcaliforniana (n=3)

FOTO: Forbes / INTERIOR: Cortesía.

El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En una sociedad democrática participativa, la deliberación de los temas que competen a la ciudadanía supera a los de la mera designación de representantes oficiales. La consulta, como mecanismo de deliberación pude ser una herramienta de suma importancia para informar la toma de decisiones. Pero, cuando la consulta es simulada, cuando se pregunta el sentir de un grupo sólo para legitimar agendas prestablecidas, la simulación de la consulta es lo que se conoce como manipulación.

Aquí una triada de ejemplos (n=3) de consulta pública que bien pudieran ofrecernos distintos grados del simulacro en el que se desenvuelve la sociedad mexicana —y sobre todo la sudcaliforniana—, en orden descendente de dimensión espacial.

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El simulacro acabado de la revocación-ratificación del residente de Palacio Nacional

Los teóricos de la física no tienen empacho en admitir que el cúmulo de evidencia científica que sobre nuestra teoría del todo es insuficiente como para decir de forma categórica que no vivimos en una simulación.

Pero hay de simulaciones a simulaciones. Lo que dicen los científicos es que nos levantamos por las mañanas a beber nuestras tazas de café, a repasar las actualizaciones de nuestras redes sociales, para luego acudir a “nuestro mundo” a seguir adelante con nuestras vidas, sin advertir que detrás de cada uno de estos actos hay una realización sin poder tener certeza de que en realidad lo que vivimos es una simulación, es decir, que el mundo “real” es solo una representación de “algo” más.

Acabó la simulación”, se nos reitera desde la televisión, y al mismo tiempo, desde la tableta y el celular: la imagen del Presidente de México repetida millones de veces en su mueca que al mismo tiempo se transmite como risa y como sufrimiento. El rostro que es México, en resumen.

Pero cabe preguntarse si lo que dice, ciertamente, es que la simulación ya no es, o bien, es que ésta se presenta como un producto “acabado”.

¿Acaso el gobernante se pavonea frente a nosotros de haber creado la simulación efectiva en la que los gobernados nos recreamos en actos que no tienen efecto directo en la vida, y solo se desenvuelven en el espejismo que ya sustituyó todo lo real? #mesalióhacker.

A través de la revocación de mandato, hecha Ley, se pretende el dispendio de recursos (1 mil 596 mdp) de una consulta cuya evidencia de simulación supura desde su gestión, cuando fue divulgada por sus promotores como una “ratificación” de mandato y que, detrás de ella, sólo vemos a los más esotéricos zelotes del Movimiento de Regeneración Nacional.

Lamentablemente, también de ella emana la simulación en la que se reproduce ese gólem sin escrúpulos que llamamos oposición mexicana. Y que será evidenciada como lo que es sólo por la baja participación que se espera del “ejercicio de democracia participativa sin precedente”.

Pero ese, el objetivo del producto acabado de la simulación, es del todo lo contrario. La baja participación será un éxito más del residente de Palacio Nacional, quien le materializará en una nueva serie de ataques contra el cuarto poder —sea el INE o los medios— sobre quienes recaerá la reprimenda por no incitar el fervor social lo suficiente como para que el ejercicio llegue a ser vinculante.

Pero sea, o no, vinculante: ¿gana la revocación o gana la ratificación? Infalible, hay que aceptarlo, el producto más acabado de la simulación.

El muelle de cruceros, simulación ambiental

El siguiente ejemplo es la consulta pública al muelle de cruceros en nuestro entrañable Puerto de Ilusión, organizada por Semarnat, pero por ser instada desde la sociedad civil se celebra en medio de un secreto que no logran romper las peticiones de reunión pública.

La empresa promovente, Aquamayan Adventure, se recrea en esta simulación empresarial. Constituida por los mismos dueños de la constructora de nombre ITM, que ha desarrollado los muelles en los “destinos” las grandes empresas de turismo náutico, ha omitido divulgar entre los sudcalifornianos sus intenciones de crear un destino satélite de La Paz.

La empresa, dispuesta a entregar “guantes” millonarios como el que le dio a APIBCS por 40 millones de pesos previo a cualquier arreglo, a cualquier permiso de construcción o impacto denota, igualmente, una simulación. Pero una no tan acabada como el simulacro “residencial” del primer ejemplo.

Los documentos incompletos y la falta total de una socialización del proyecto por parte de la promovente hacia los sudcalifornianos permite notar, a los avezados en el tema, que no están ante una consulta, sino ante su contraparte: una pantomima.

Tal es el asomo de un resultado nefasto (ya prescrito desde que los fajos de billetes hicieron su discreta presencia) para la economía turística basada en una capacidad de carga ambiental de sus atractivos, que los colectivos ya se dibujan en la línea del sarcasmo proponiendo una colecta para #SobornaraSemarnat.

En la biblioteca de Santa Rosalía, “simulacres et simulation”

Me gustaría imaginar que en, en la biblioteca “Mahatma Gandhi” de Santa Rosalía se cuenta catalogado un ejemplar de Simulacra y simulación, la obra de Jean Baudrillard, que sostiene este remedo de reflexión.

Sólo hasta que se evidenció que el gobierno de Mulegé intentaba transformar la única biblioteca de su cabecera municipal en un sitio para captar turistas, beneficiar alguna empresa particular y “artesanos” afines; la presidenta municipal, Edith Aguilar (PAN), propuso —quizá infectada del fervor nacional—, realizar una consulta para validar la decisión ya tomada para destruir la infraestructura cultural.

Sin atender la Ley de Participación Ciudadana del Estado, este domingo el Ayuntamiento de Mulegé realizó una consulta que los actores culturales de aquel municipio, como Efra Patiño, llaman ya una simulación.

La voz del pueblo usada para legitimar la palestinización, sino la destrucción de sus espacios, la defenestración de leyes o reglamentos y normatividad, no pude llamarse participación, sino mera manipulación.

No vamos a destruir la biblioteca, sólo la vamos a reducir a la mitad”, expresó sin empacho la Presidente Municipal ante a la resistencia de un pueblo lector como pocos y sin miedo de guardar debajo de la duela reglamentos de construcción, leyes de bibliotecas y promoción de la lectura o el catálogo de recintos históricos para imponer una lógica turística a más.

Así como la reproducción digital de la biblioteca, ya con el título de título “TURISMO” en su anverso divulgada en las cuentas oficiales es más real que la biblioteca en el corazón del pueblo minero.

Me imagino paseando por los pasillos virtuales de esa Alejandría palestinizada, no por el sitio en Mulegé, sino en el mundo renderizado del simulacro divulgado por la autoridad, y encontrar el texto –simulacra_and_simulation.pdf— del filósofo francés como parte de la colección bibliográfica de la casita de madera pixelada, emulando la arquitectura de vanos y contrafuertes de tiempos los tiempos porfirianos de su original du Boleé.

Recorriendo las hojas con mis manos/cursor, por la copia digitalizada: La abstracción es hoy en día ya no el mapa, el doble, el espejo o el concepto. La simulación ya no es la del territorio, un ser referencial o una sustancia. Es la generación por vía de los modelos de un real sin origen o realidad: un hiperreal. El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio –la precesión de los simulacros—; es el mapa, el que engendra al territorio y, si pudiéramos revivir la fábula hoy en día, sería el territorio cuyas tiras lentamente se pudren en las inmediaciones del mapa. Es lo real, y no sólo el mapa, cuyos vestigios subsisten aquí y allá, en los desiertos que ya no son los del Imperio, sino los nuestros: El desierto de lo real, describe Baudrillad.

El desierto Crece.

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La insoportable levedad del privilegio

FOTO: BID / INTERIOR: GQ.

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Hace unas semanas el mexicoestadounidense John Ackerman (Philadelphia, 1973) entrevistó al actor mexicano Tenoch Huerta (CDMX, 1981) en su programa Diálogos por la democracia y en él habló sobre la situación de discriminación racial y de clase que se padece en México, negado durante décadas y que sólo la clase blanca es la que puede hablar desde su posición privilegiada. Es una entrevista que merece la pena verse y hacernos preguntas con ella, de tal modo que comencemos a visibilizar no solo la cuestión racial, sino el cómo los privilegios se construyen partir de la opresión y sujeción del otro, que en la mayor parte significa explotación social y que proviene fundamentalmente de las clases blancas.

La entrevista abarca un universo más amplio, que habla de las élites, las redes de compadrazgo blanco y el cómo todas pertenecen a la misma raíz de las clases altas y clase media aspiracionista, que han elaborado un constructo cuyo fin es perpetuar los privilegios que han acumulado no sólo de décadas recientes, sino de siglos atrás, que vienen directamente de la Colonia española o que descienden de sus nexos europeos. De entre las cosas interesantes en las que profundizó el actor Tenoch Huerta, me llamó la atención la declaración siguiente: Entonces estos güeyes y estas morras, y estos morros que vienen desde el privilegio —que no tiene nada malo que tengan privilegios, mis hijas van a detentar el privilegio que yo he acumulado—, vienen del privilegio, pero no se atreven a ir más allá y el asunto es que no tengan que ir más allá, ellos que sigan contando sus historias de La Condesa, porque es lo que habitan.

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Entonces me pregunté: ¿los privilegios deben acumularse y esa acumulación se debe eternizar como algo “natural”? ¿Por qué las clases blancas han asumido que los privilegios son derechos de clase? Y es que los privilegios se confunden a veces con tener “oportunidades”, es decir, que la vida nos concede una mano ante tanta desgracia, infortunio y pobreza hasta que estas se convierten irreversiblemente en privilegios. Las “oportunidades” siempre nos fueron presentadas como que sólo ocurren una vez en la vida —lo cual es tramposo y una gran mentira—, cuando en realidad las oportunidades deben estar a la mano de cualquiera siempre, porque de eso se trata lo universal, que en cualquier tiempo y época las personas tengan la seguridad de estudiar.

Nadie debe quedar fuera solo porque un sistema de élites decidió que los “más aptos” tenían derecho a los estudios. Eso se llama discriminación y clasismo. Sí, hay que ganarnos las cosas, pero a partir de una sociedad ética y moralmente capaz de ser sensible frente a las necesidades de los demás, que incluye especialmente a los que menos tienen. En ese sentido, debemos acabar con la romantización de la pobreza, esa que algunos ven como si fuera una gracia para la “superación personal” o incluso esa torva forma de “la cultura del esfuerzo”, que ya está visto es una falsedad del aspiracionismo clasemediero que desconoce la marginación, la pobreza y menosprecia a las clases populares.

Así que el privilegio es sólo una forma del clasirracismo y de las élites que ven en ello la manera de mantener su estilo de vida a costa de los demás, aunque esto implique sufrimiento y muerte. La acumulación de privilegios lleva siempre a que una sociedad se torne egoísta, distanciada de la realidad y a asumir roles de poder que le permita extenderse en el tiempo hasta convertirse en una clase indolente y funcionalmente clasirracista, haciendo hincapié en el tono de piel como forma de supremacismo por sobre las personas de piel menos blanca.

Por ello, de la cita anterior dicha por Tenoch Huerta, destaco esta parte: Que no tiene nada malo que tengan privilegios, mis hijas van a detentar el privilegio que yo he acumulado, es decir, Huerta de alguna manera, no sé si se dé cuenta, acepta que No es malo tener privilegios, cuando es el centro mismo de su crítica, y luego remata: Mis hijas van a detentar el privilegio que yo he acumulado; o sea, el fin último es tener privilegios, quitárselos a los privilegiados para repetir el modelo en nuestros descendientes. ¿No sería mejor que esos privilegios dejaran de ser una ideología de clase social que utiliza la opresión como sistema y veláramos más por derechos que estén ahí siempre, en cualquier momento y en cualquier circunstancia y no por “golpes del destino”, “buena suerte” o “aprovechar la oportunidad”?

Sin duda, todavía nos falta mucho debate, tocar fibras, romper esquemas, atrevernos a otra realidad, mientras tanto debemos seguir explorando nuestra propia conciencia y hacia dónde queremos dirigirnos.

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