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Niños en situación vulnerable. Los invisibles de México

27-Jul-2020

OPINIÓN Por Arturo Rubio Ruiz

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Ius et ratio

Por Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). De acuerdo con los datos que publica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar a nivel mundial en abuso, violencia física y homicidio de menores de 14 años. 4.5 millones de infantes son víctimas de este ilícito en el país y únicamente el 2% de los casos son conocidos.

Las cifras son alarmantes, sobre todo, por la ausencia de políticas públicas eficaces, tendientes a revertir la situación. Tal parece que la tendencia oficial es inversa, pues nuestra nación registra uno de los presupuestos más bajos para atender este mal social. Solo el 1% de los recursos destinados a la infancia se dedica a la protección contra la violencia, abuso y explotación de infantes y adolescentes, de acuerdo a la estadística 2014 publicada por la UNICEF.

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Y es que ser niño es este país pareciera condicionante de severas desventajas inherentes al abandono, desatención, en gran medida, debido a la carencia de estructuras adecuadas para brindar a la niñez mexicana los satisfactores mínimos indispensables en materia de alimentación, nutrición, salud, educación, esparcimiento, núcleo familiar afectivo, etc., pues de acuerdo a lo declarado el 27 oct de 2016 por Ricardo Bucio Mújica, entonces titular del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, solo uno de cada 10 niños en México vive sin carencias, lo que se traduce en un marco de vulnerabilidad del 90% para nuestra niñez, perspectiva que resulta aterradora, considerando que es la niñez el sector poblacional que mayor protección debe tener, atendiendo a los múltiples tratados internacionales suscritos por México, y al abundante marco legal nacional que pregona como presupuesto de acción oficial, el “interés superior del menor”.

Hay sectores de la población infantil, perfectamente identificados, que han sido olvidados, marginados, invisibilizados, borrados de los programas oficiales, en grupos tradicionalmente abandonados, como los hijos de migrantes, las etnias originarias precolombinas, -antes llamadas indígenas-, o las postcolombinas, -como las denominadas afrodescendientes-, los trabajadores agrícolas, los niños de la calle, y otros que han surgido como etiquetables en fechas recientes, como los niños con cáncer o los llamados huérfanos del feminicidio, víctimas colaterales del flagelo de la violencia que a últimas fechas alcanza cifras insospechadas y sin precedentes.

La situación de riesgo y abandono en que se encuentra nuestra niñez, debe ser extraída de la invisibilidad en que el abandono, la indiferencia y la apatía la tienen inmersa, y es necesario implementar una estrategia integral, que bien pudiera ser una excelente plataforma como propuesta de campaña por los aspirantes a un cargo de elección popular, con miras al próximo proceso electoral.

Nos gustaría apoyar a un candidato que desde campaña enarbole la bandera de reivindicación de los derechos de la niñez, en particular, de los invisibles, presentando para ello una propuesta seria, viable, interinstitucional, interdisciplinaria e integral, que aborde la problemática desde los tópicos torales, atacando la génesis del problema, con una perspectiva social, económica, política, antropológica y preponderantemente jurídica, con enfoque de derechos humanos, aterrizando la etérea promesa constitucional y convencional de priorizar el interés superior del menor.

Un programa de acciones concretas que desde el poder público involucre a los sectores de la sociedad civil en la urgente tarea de rescatar a nuestra niñez de espectro de abandono y desatención, y convertir el discurso hueco en propuestas viables, que nos permitan generar los cambios sociales que nos lleven a entender y atender los derechos de nuestra niñez, destruyendo los cajones de invisibilidad en que tradicionalmente los etiquetamos y los olvidamos, erradicando los estigmas que justifican el abandono y vulneración en que se encuentran actualmente, solo porque son niños pobres, de la calle, migrantes, trabajadores agrícolas, etc., etc.

El reto es enorme, pero no insuperable; la problemática requiere atención.

Ya estamos cansados de discursos y promesas. Necesitamos propuestas, propuestas viables, y sobre todo, acciones, porque de políticos transas y mentirosos, ya estamos cansados.

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