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Melitón Albáñez Domínguez, un patriota sudcaliforniano

13-Feb-2020

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez

FOTOS: Internet.

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El pasado día 10 de febrero se conmemoró el 134 aniversario del natalicio de uno de los Generales más jóvenes que dio Baja California Sur a la patria, un hombre que pese a que fue sacrificado en cumplimiento de su deber militar a una edad muy temprana, siempre tuvo claro los principios y valores que enarbolaría durante su vida y a los cuales defendería ante cualquier trance, incluso ante la muerte.

Albáñez Domínguez nació en el poblado de El Pescadero, en el Territorio Sur de la Baja California el 10 de febrero de 1886 (en una de sus biografías referencia el año de 1880). Sus padres eran muy humildes por lo que tuvo una infancia llena de limitaciones económicas. En la reseña que escribió el Maestro Eligio Moisés Coronado sobre este patriota, nos menciona que en busca de un mejor porvenir su familia se trasladó al puerto de Guaymas, Sonora, en donde empezaron otra etapa de su vida, la cual siempre se caracterizó por el trabajo y el empeño que ponía en todas las actividades que realizaba.

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En cuanto cumplió la mayoría de edad decide probar suerte enganchándose como trabajador de una de las empresas mineras del poblado de Cananea, Sonora. Durante el tiempo que laboró pudo darse cuenta de las inhumanas condiciones de trabajo en las que tenían a los obreros mexicanos, los tratos injustos y despiadados que daban a aquellos hombres que se atrevían a alzar la voz exigiendo un horario justo y mejores condiciones para realizar sus labores. Los sueldos de miseria que percibían, que distaban en gran medida de los que le daban a los empleados extranjeros, fue también otro motivo que exaltara sus deseos de liberarse del yugo nefasto al que los sometían los dueños de esas empresas, contando con la complacencia e indolencia del gobierno mexicano.

De forma paulatina Melitón fue participando en los grupos de obreros que se reunían en juntas clandestinas y en las que leían los manifiestos de Madero y Flores Magón, a través de los cuales se sintieron llamados a iniciar acciones organizadas para exigir a sus patrones mejores condiciones de trabajo y salarios justos. Durante estos eventos tuvo la oportunidad de conocer a otro gran sudcaliforniano, Agustín Olachea Avilés, el cual también había nacido en el territorio sur de la Baja California, en San Venancio, un rancho cercano al Pescadero. Ambos trabajaban como obreros en las minas y coincidían en ideales y deseos de emancipación de estas condiciones tan lamentables en que vivían así como miles de sus compatriotas.

Fue en el año de 1906 que estalla la huelga en la compañía minera “Cananea Consolidated Copper Company” (CCCC), propiedad de un coronel estadounidense llamado William C. Greene. En un principio, este movimiento fue pacífico y los obreros mexicanos se dedicaron a suspender actividades y concentrarse frente a las oficinas de la Compañía. Sin embargo, el dueño de la minera decide armar a los trabajadores estadounidenses que laboraban con él y abren fuego contra los manifestantes, asesinando a dos de ellos. De inmediato se inicia una gresca desigual entre los trabajadores mexicanos y los extranjeros, los primeros lanzando piedras y lo que tenían a la mano, y los segundos armados con rifles y pistolas; sin embargo, aún ante esta desventaja, varios agresores extranjeros fueron heridos y murieron a consecuencia de ello. Lamentablemente la superioridad numérica hizo huir a los aguerridos mexicanos fuera del pueblo. Con el paso de los días y ante la represora acción del ejército mexicano, apoyado por los rangers estadounidenses, sometieron a los inconformes y encarcelaron a los cabecillas.

Pero la llama estaba encendida. Después de presenciar estos hechos tan humillantes e injustos hacia la gente humilde y ante la imposibilidad de tener vías legales y justas para canalizar sus demandas, tanto Melitón Albáñez como  Agustín Olachea se unen a las fuerzas militares que posteriormente se denominarían Revolucionarias y que encabezarían un gran movimiento político, social y militar, que desembocó en la expulsión del dictador Porfirio Díaz Mori de la Presidencia de la República y el fin de esa tiranía.

Melitón Albáñez se distinguió en los hechos de armas como un hombre de gran valor, astuto en las artes de la guerra y, sobre todo, de una perseverancia y pundonor que lo hicieron sobresalir en todas las batallas que peleó. Tuvo destacadas participaciones siendo ya Jefe de Batallón, en los llamados “combates de Santa Rosa y Santa María”, por lo que fue reconocido por el General Manuel M. Diéguez, antiguo compañero y participante de la Huelga de Cananea, y que en esas fechas ya era General de la División de Occidente, como su brazo derecho y segundo al mando. Tras el suceso de la tristemente célebre Decena Trágica, en donde fueron asesinados el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez, por órdenes del sátrapa y usurpador Victoriano Huerta, se une a las fuerzas militares que repudiaron este hecho y de inmediato inicia acciones militares contra el ejército que secundó a Huerta. Su valor e inteligencia militar lo hicieron acreedor del grado de General del Ejército Revolucionario y, como justa retribución a sus capacidades, se desempeñó al mando del 13º batallón del Estado de Sonora. Con el derrocamiento de Huerta pasó a formar parte del ejército comandado por el General Álvaro Obregón Salido.

Tras fallar el intento de unificar las fuerzas revolucionarias en la Convención de Aguascalientes, convocada por Venustiano Carranza, en los meses de octubre y noviembre de 1914, y donde las fuerzas Villistas, Zapatistas y Carrancistas no pudieron consensar una idea sobre lo que pretendían que fuera el futuro de la República Mexicana, Melitón Albáñez se declara leal al ejército encabezado por Obregón y Carranza y es enviado a combatir a los fuerzas villistas. Tras el triunfo de las fuerzas carrancistas y el gobierno de facto que encabezó este líder revolucionario hasta el año de 1917, Albáñez Domínguez permaneció fiel a esta causa por lo que fue reconocido y mantenido en la jefatura del batallón que comandaba. Se le comisionó a acciones de pacificación de los distintos grupos de ex militares y salteadores que abundaban en los estados de Jalisco y Michoacán.

Tras llevarse a cabo las elecciones presidenciales, de senadores y diputados, en el mes de abril de 1917, resulta electo Venustiano Carranza Garza, siendo ahora presidente legítimo y constitucional de México. Al iniciar esta nueva época de legalidad legislativa en el país, una de las principales acciones del presidente fue continuar con el desarme de los grupos que se dedicaban a aterrorizar y asaltar en los caminos, empleando para ello a todas las fuerzas militares de que disponía. Fue durante una de estas acciones comandadas por el General Melitón Albáñez Domínguez contra el conocido asesino y salteador José Inés García Chávez, llamado por el apodo de El Atila de Michoacán, Jalisco y Guanajuato, en que pierde la vida. Se dice que García Sánchez llegó a comandar una gavilla de casi dos mil asesinos y bandidos los cuales eran conocidos como “los leopardos pintados”. Reconocidos por su crueldad y salvajismo, que no respetaba la vida de mujeres, niños o ancianos y que destacaban por la crueldad con la que torturaban y asesinaban a aquellas personas que no congeniaran con ellos o se les resistieran ante sus actos de saqueo.

Fue un 2 de octubre del año de 1917 en que Albáñez Domínguez realizaba un recorrido muy de mañana, serían las 5:30 a.m., por las cercanías de un  poblado en el estado de Michoacán, que fue emboscado y abatido por las huestes de José Inés García. Contaba en ese entonces con 32 años de edad.

Baja california Sur, como en casi toda la República Mexicana, rinde homenaje a la vida y obra de este noble patriota. Se ha impuesto su nombre a un ejido cercano a la ciudad de La Paz (dista unos 78 kilómetros), calles, jardines de niños, escuelas primarias y secundarias en esta ciudad capital así como en el poblado de Todos Santos. Es menester de las autoridades y de aquellos que tenemos la oportunidad, el tiempo y la motivación de atisbar en la historia sudcaliforniana, de difundir la vida de estos grandes hombres, que en tiempos de graves pruebas y peligros fueron punta de lanza, ejemplo y actores de sucesos que culminaron con darnos una patria en mejores condiciones y circunstancias de aquella en la que vivieron.

 

Bibliografía:

NARANJO, Francisco (1935). Diccionario biográfico Revolucionario (Imprenta Editorial “Cosmos” edición). México. ISBN 968-805-293-0

cronicassudcalifornianas.blogspot.com  Mtro. Eligio Moisés Coronado

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