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Las leyendas que impulsaron la exploración de las Californias

13-Sep-2021

ARTÍCULO por Sealtiel Enciso Pérez
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FOTO: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Uno de los grandes militares que destacaron en las acciones de exploración y conquista de las etnias que ya poblaban estas vastas tierras de lo que hoy es México, fue un extremeño de nombre Hernán Cortés Pizarro, el cual había sobresalido por su astucia y gran liderazgo, lo que durante tres años (1519 a 1521) le permitió establecer acuerdos y alianzas con los principales grupos que dominaban el sur y centro de lo que hoy es la República Mexicana, y vencer a la Triple Alianza —el núcleo más poderoso que mantenía la hegemonía del poder en una parte muy importante del territorio, además era la llave para tener acceso a la parte sur y norte de esta vasta región. Con la caída de México-Tenochtitlán, Hernán Cortés se ganó el reconocimiento del rey de España, Carlos I, y una serie de honores, así como beneficios económicos que aprovechó para continuar con las exploraciones de estas tierras y la búsqueda de una ruta para llegar a China e India.

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Fundó un astillero en un sitio cercano al río Balsas, Zacatula, y con miles de dificultades inicia la construcción de varios navíos que le permitirán iniciar la exploración las costas de la Mar del SurCómo ya lo menciona Cortés, para iniciar las exportaciones de la Mar del Sur había mandado construir cuatro embarcaciones en un astillero que habilitó en Zacatula, en la margen izquierda del río Balsas, cerca de su desembocadura, en la actual frontera entre los estados de Guerrero y Michoacán. Cortés tuvo muchas dificultades para construir estas naves, debido a lo poco comunicado de la zona, falta de materiales y personal instruido en ello.

Además de esto tuvo un fuerte contratiempo cuando se incendió todo el astillero junto con las naves, lo que representó una fuerte pérdida para el conquistador. Sin embargo pronto se repuso y reinició la construcción de las naves con materiales que había mandado traer directamente desde España (Carlos Lazcano S., El descubrimiento de California. Las expediciones de Becerra y Grijalva a la Mar del Sur 1533-1534, Ensenada, Fundación Barca A.C., 2004, pág. 23).

Entre los años de 1521 a 1528, realizó una serie de expediciones con el fin de ir dominando nuevas tierras y haciendo un recuento de las potenciales materias primas que pudieran ser explotadas por el imperio español. A cargo de estas acciones estuvieron sus capitanes Martín Cortés (su padre), Juan de Valle, Cristóbal de Olid, Pedro Álvarez Chico, Gonzalo de Sandoval, Francisco Cortés, entre otros. Al mismo tiempo que realizaba estas acciones, Cortés jamás dejó de perder de vista su propósito de explorar una ruta marítima hacia China, así como descubrir si en el trayecto podía encontrar algunas de las míticas tierras fabulosas descritas en una gran cantidad de leyendas de esos tiempos, nos referimos a la Isla California, las Siete Ciudades, y el estrecho de Anián, las cuales describiremos a continuación.

La leyenda de la Isla California se remonta a los fantasiosos hechos descritos en una novela de caballería llamada Las sergas de Esplandián. En esta obra, escrita por Garci Rodríguez de Montalvo a principios del siglo XVI, se narran las hazañas de Esplandián —un caballero de origen noble—, durante la lucha que sostuvieron los cristianos para evitar la caída de Constantinopla a manos de los persas y musulmanes. En un capítulo del libro se describe a una de las guerreras que se suma junto con sus huestes al ejército de Esplandián, se trataba de la reina Calafia, quien habitaba una isla llamada California y era poblada sólo por mujeres que portaban armaduras de oro, ya que en esta ínsula no había otro metal (para más información consultar Garci Rodríguez de Montalvo, Las Sergas de Esplandián, Madrid, Editorial‎ Doce Calles, 1998, págs. 313).

En relación a la leyenda de las Siete Ciudades, se cuenta que durante el inicio de la invasión árabe a la Península Ibérica, un arzobispo y seis obispos huyeron por mar acompañados por integrantes de su grey y se asentaron en una porción de tierra ubicada al oeste, cruzando el mar —la mítica isla de Antilia que quedaba en un lugar indeterminado en el Océano Atlántico. En este sitio cada obispo fundó su propia ciudad a la que pusieron los nombres de Marata, Acus, Totonteac, Quivira, Cibola, Tiguex y Tusayán. En estas ciudades resguardaban grandes tesoros que trajeron consigo, además de que las construcciones de estos lugares eran de oro, así como los utensilios que usaban para comer entre otras muchas cosas (una información más completa encontrarán en Marcos de Niza, Antonio de Mendoza, Francisco Vázquez de Coronado, Descubrimiento de las siete ciudades de Cíbola y Quivira, Culiacán, UAS, 2011, págs. 60.).

El estrecho de Anián fue una fantasiosa idea surgida de la conceptualización de nuestro planeta desde los postulados Ptolemaicos. Se consideraba que existía una simetría en cada hemisferio en los que se dividía la tierra. Cuando en el año 1520, la expedición de Magallanes-El Cano encuentran un paso desde el Océano Atlántico al Pacífico, de inmediato los científicos empezaron a asegurar que de igual forma debía existir un “paso del norte”, en el extremo septentrional, por lo que esta idea empezó a convertirse en un argumento sólido e incuestionable a pesar de que nadie había podido llegar a estas latitudes. El nombre de Anián se retomó de las narraciones que dejó escritas Marco Polo, en las que relata que en China existía un reino de Anián que estaba lleno de riquezas (pueden encontrar más información en Carlos L. Mazzoni, El estrecho de Anián, Buenos Aires, IPN Editores, 2019, págs. 264).

Estas leyendas y los libros de las que partían eran conocidas por Cortés y sus principales lugartenientes, por lo que encontrar estos sitios era un aliciente para ellos así como para el Rey de España, ya que de ser ciertas y poder llegar a ellas les abriría la posibilidad de convertirse en los hombres más ricos del mundo, posibilidad que, en aquellos tiempos, como ahora, es el motor que impulsa a casi toda la humanidad a realizar obras colosales que se figuran casi imposibles.

Bibliografía:

Carlos Lazcano S., El descubrimiento de California. Las expediciones de Becerra y Grijalva a la Mar del Sur 1533-1534, Ensenada, Fundación Barca A.C., 2004.

Carlos L. Mazzoni, El estrecho de Anián, Buenos Aires, IPN Editores, 2019.

Marcos de Niza, Antonio de Mendoza, Francisco Vázquez de Coronado, Descubrimiento de las siete ciudades de Cíbola y Quivira, Culiacán, UAS, 2011.

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