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Internet como herramienta para la difusión de la Historia Californiana

13-Ene-2022

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez
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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La historia de los pueblos es una importante herramienta ideológica que utilizada de forma inteligente y mesurada puede favorecer la consolidación de una identidad positiva de las generaciones contemporáneas. Las herramientas que en la actualidad pueden contribuir, y lo hacen, para la investigación y difusión de la historia son el Internet y las redes sociales.

La historia californiana se ha compilado tradicionalmente en libros “en papel”, de hecho, la mayoría de los estudiosos de este tema los prefieren por encima de las ediciones digitales o electrónicas. Lo anterior se debe a una elección que va desde criterios personales como el romanticismo de tener entre sus manos un objeto concreto que emana olores que les recuerdan su época de infancia y/o estudiantil, y aunado a lo anterior, el valor implícito, no únicamente monetario, de poseer un documento rarísimo y de nula circulación, que da prestigio y estatus a quien lo posee (además de un poco de envidia). Las anteriores son solamente algunas de las consideraciones por las que una gran cantidad de investigadores siguen prefiriendo los libros “en papel” para realizar sus investigaciones así como la difusión de sus trabajos.

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Sin embargo, todo tiene su parte positiva y negativa. Lo negativo de limitarse a la investigación y difusión de los productos historiográficos en libros “de papel”, está en primer lugar en el impacto negativo que tiene en la naturaleza. Todos sabemos que el papel se obtiene de una fibra vegetal, y para conseguirlo es menester sacrificar a una gran cantidad de los escasos árboles que existen en nuestro planeta. El peso de estos materiales así como su volumen en ocasiones limitan en gran medida su transporte y encarecen su producción: a más hojas, más caro el libro. Además de lo anterior las fibras vegetales, de las que se obtienen las hojas de los libros, tienen un periodo de caducidad que va desde una decena de años a una centena de ellos, y en caso de no recibir un tratamiento adecuado, lamentablemente se van destruyendo tanto por los efectos de la tinta, microorganismos, y demás aspectos que pueden rápidamente inferirse. Finalmente, todos los historiadores sabemos que los libros que son materia prima de nuestro trabajo, en muy poquísimas ocasiones son reeditados, por lo general no pasan de la primera edición o de unas dos o tres más, si bien les va; debido a lo anterior, estos libros solamente se conservan en bibliotecas especializadas o colecciones particulares, y en caso de que sean subastados, sus precios son prohibitivos para la mayoría de los que realizamos investigación y difusión histórica.

Afortunadamente, desde el último tercio del siglo XX, con la creación de la WWW (World Wide Web) y su masificación de la mano de las computadoras u ordenadores, han tenido un gran impacto en la difusión de información de manera rápida y a un bajo costo. Paulatinamente, estas innovaciones han permeado diferentes campos de las ciencias, en donde la Historia no ha quedado aislada. Lo anterior me quedó de manifiesto cuando historiadores que han cursado licenciaturas y maestrías en diferentes universidades de México y el extranjero, me comentan que dentro de las materias a estudiar se encuentra el conocimiento de repositorios electrónicos en donde se encuentra una gran cantidad de libros digitalizados que pueden ser fácilmente consultados y/o descargados desde cualquier parte del mundo con sólo tener una computadora (o teléfono) y una conexión a Internet. Además de ellos, otras de las materias que llevan en su especialización en Historia, es la elaboración de blogs, wikis, etcétera, para poder difundir sus investigaciones. Finalmente, se les enseña a realizar búsquedas precisas en meta buscadores de Internet que son especializados en sitios electrónicos de revistas indexadas o “indizadas” que les servirán de fuente para sus trabajos científicos. Con lo anterior, quiero precisar que las herramientas electrónicas de transmisión de datos han venido a apoyar el trabajo de los historiadores, y que sus aplicaciones son ilimitadas en este campo.

Desde hace algunos pocos años, han surgido diversos portales auspiciados por gobiernos o por instituciones privadas de gran prestigio, y que su propósito es digitalizar libros “en papel” y ponerlos a disposición, en la mayoría de los casos de forma gratuita, tanto a los investigadores profesionales de historia como a estudiantes o público en general interesado en esta rama de la ciencia. Lo anterior ha venido a facilitar el que se tenga un mayor acceso a obras que sería prácticamente imposible, para la mayoría de los investigadores, el consultar. Lo anterior lo comento a través de este ejemplo, aún en los años ochentas del siglo XX, los investigadores que retomaban temáticas sobre la época colonial de México, tenían que acudir de forma presencial (viajar) a sitios como el Archivo General de Indias en Madrid, España; al Archivo General de la Compañía de Jesús en Roma, Italia, al Archivo General de la Nación en la Ciudad de México, etcétara. En donde con muchísimas dificultades se les permitía consultar documentos tan antiguos, y era imposible que se les “facilitaran” para obtener una fotocopia. Es obvio decir que los únicos que podían costear los grandes gastos en boletos de pasaje, hospedaje y alimentación, eran personas becadas por instituciones universitarias o historiadores consagrados, los cuales integraban un grupo sumamente reducido. Lo anterior, en esta segunda década del siglo XXI ha quedado atrás.  Actualmente podemos ingresar a repositorios de libros de historia de diferentes periodos de la humanidad y descargar los que necesitemos o nos plazcan e incluso si aún no se han “digitalizado”, se puede solicitar que se haga con un módico costo de recuperación y, nos lo envíen a través del correo electrónico o un disco duro virtual.

Con la masificación y diversificación de las famosas “redes sociales”, una gran cantidad de investigadores y/o difusores de la historia —la verdad no entiendo por qué algunas personas, sobre todo académicos, insisten en separar estas dos aristas que son indisolubles en la personalidad de cualquier historiador— han encontrado una veta inagotable para realizar investigaciones y también para difundir los resultados de las mismas. Es común leer “post” en Facebook donde algunos historiadores solicitan que se les facilite, de forma electrónica, tal o cual libro, fotografía o carta, de alguna persona que pueda tenerlo en cualquier parte del mundo. Además de ello existe una gran cantidad de páginas en Facebook, en donde algunos investigadores publican datos interesantísimos sobre la historia, ya sea a través sólo de texto, de imágenes, video o combinando las tres, lo cual logra captar la atención e interés de los usuarios para conocer más sobre estos episodios de su historia local o mundial.

En el caso de la historia californiana, podemos encontrar una gran cantidad de grupos y páginas en Facebook, que son alimentados por sus administradores o por ciertos usuarios agregados, y en donde publican fotografías, videos y relatos que atraen la atención sobre sucesos conocidos, y otros no tanto, de la historia peninsular. Es cierto que mucha de esta información que se comparte es de dudosa veracidad, fotografías y videos “alterados” para corroborar un dicho bastante cuestionable, e incluso relatos que están tan bien redactados, que solamente los historiadores muy especializados pueden comprender su falacia. Sin embargo, aún con todo eso, estos grupos y páginas han contribuido a despertar el interés sobre la historia californiana, e incluso a mantener viva la llama de la misma. Algunas de estas páginas que puedo mencionar son:

En las Californias, Un día como hoy

Aves de Sudcalifornia

Conociendo Baja California Sur

Día de la Californidad

Tierra Incógnita – California del Sur

Antigua California

O grupos destacados como:

Conociendo las Californias

Cultura General Sudcaliforniana

En algunos estados de la República Mexicana, las Secretarías de Cultura, tanto estatales como municipales, y organismos como asociaciones civiles o universidades, han creado repositorios electrónicos en donde comparte todo el material que han logrado editar y publicar en varias décadas. Y es importante mencionar que todos estos libros fueron producto de concursos públicos o de colaboraciones que hicieron diversos historiadores, y que ya han sido sufragados con presupuesto público, por lo que estas secretarías, asociaciones, universidades, cuentan con el respaldo jurídico para poner a disposición del público, en formato electrónico, todos estos materiales. Pese a lo que algunas personas puedan pensar, el distribuir de forma gratuita libros electrónicos en estos portales, favorece la consolidación de la carrera de sus creadores y también promueve a que más personas compren su obra. Un ejemplo destacado, fue la Secretaría de Cultura de Baja California, que en los años 2020 y 2021 realizó la impresión de una gran cantidad de libros de historia y literatura, los cuales fueron distribuidos entre los ciudadanos de forma GRATUITA.

Sobre esta temática se puede seguir profundizando y argumentando, por ejemplo sobre los libros electrónicos (eBooks) en sus diferentes formatos, las tesis o trabajos de investigación en formato electrónico, etcétera. Todos ellos abonan a la construcción de una historia, en este caso californiana, más detallada y profunda, sin embargo aún es un terreno virgen que se debe seguir explorando y trabajando de forma sistemática. Es cierto que en la difusión en Internet, no se gana ninguna recompensa económica, e incluso no faltan los detractores y mal intencionados que quieren que fracases, sin embargo, es ahí donde se forja la personalidad del verdadero historiador enamorado de la historia de su tierra calisureña.

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