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Boris Von Spilbergen, un corsario tras el Galeón de Manila

20-Dic-2021

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez
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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El nombre real de este corsario holadés era Joris Van Spilbergen, sin embargo con el paso del tiempo se ha ido deformando su escritura hasta convertirse en Boris Von Spilbergen. Nació en el año de 1568, y durante una gran parte de su vida se dedicó a estar embarcado y recorriendo el mundo, que en ese entonces era todo un espacio virgen y en constante disputa por las principales potencias mundiales. Todos los grandes imperios se abalanzaban sobre los inmensos territorios ultramarinos, y siendo Von Spilbergen un marino atrevido y ambicioso, decidió hacerse de una patente de corso y aventurarse a la Nueva España en busca de los grandes tesoros de los que hacían alardes las historias de conquista y aventura que ya circulaban por todo el mundo.

Se dice que Spilbergen, quien poseía grandes cualidades de orador y excelente diplomático, logró convencer a los accionistas de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales para que lo pusieran al mando de la flota de barcos, excelentemente armados y provistos de una gran cantidad de soldados y expertos marinos, con el fin de “comerciar en las posesiones españolas”, pero secretamente llevando la misión de capturar uno de los famosos galeones de Manila y sus incalculables riquezas. Joris Von era considerado como un corsario muy refinado ya que le gustaba que su barco insignia estuviera elegantemente amueblado y aprovisionado con los mejores vinos. Cuando comía, lo hacía con la orquesta de a bordo y un coro de marinos como fondo musical. Sus hombres usaban magníficos uniformes.

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Al llegar a la Nueva España, se dirigió directamente al puerto de Acapulco y de inmediato envió sus condiciones de desembarco: solicitaba la rendición inmediata de las autoridades del lugar, y la entrega de toda el agua y alimentos que necesitaran sin obstáculo alguno. Las autoridades, al darse cuenta de su poder en armamento y hombres armados, capitularon de inmediato y lo invitaron a recorrer la ciudad de una manera sumamente amable y diplomática. Durante el tiempo que aprovechó Spilbergen para avituallarse, secretamente las autoridades del puerto enviaron a Sebastián Vizcaíno a que protegiera la ruta del galeón de Manila que estaba por llegar en unos días más; de ninguna manera se tragaron el cuento de que la delegación holandesa sólo venía hasta este sitio de la Nueva España para surtirse de provisiones.

A los pocos días, los barcos de Boris Von Spilbergen zarpan de este puerto y se dirigen hacia el Norte, en donde llegan hasta las playas de Barra de Navidad —en el hoy estado de Jalisco. Durante varios días esperan la llegada del galeón de Manila, el cual aparecería de un momento a otro por el lado del Cabo California, y durante este tiempo apresan el Barco Perlero “San Francisco”, del cual roban su cuantioso cargamento.

Se dice en algunos documentos como Mitos, cuentos y leyendas Sudcalifornias: La leyenda del tesoro de Pichilingue, La leyenda del tesoro de Pichilingue y Destinos para forajidos de Isidoro Merino, que los barcos de la empresa encabezada por Spilbergen llegaron hasta la bahía de La Paz en donde desembarcaron en lo que hoy se conoce como el Puerto de “Pichilingue”. Curiosamente el origen de este toponímico se debe a Los piratas de distintas nacionalidades, incluidos neerlandeses e ingleses, fueron llamados por los aborígenes «pichilingues», debido a que cuando desembarcaban en algunas playas y tenían contacto con ellos, les exigían que éstos hablaran en inglés (en inglés: speak in english, ‘hable en inglés’), pero con el tiempo esta frase se fue degenerando hasta ser conocida como “Pichilingue” (“Los “Pichilingues” en las Costas Novohispanas” de Germán Arciniega).

Cansado de la espera, Spilbergen y sus hombres deciden abandonar las costas de la Nueva España y regresan a su patria, sin haberse percatado jamás, que el galeón de Manila, cargado con inigualables riquezas cruzaría unos pocos días después por enfrente del lugar donde ellos estuvieron acantonados.

Al igual que la mayoría de los corsarios de su tiempo, Boris Von Spilbergen muere en la más absoluta de las pobrezas en su país de origen en el año de 1620.

Bibliografía:

El abuelo choyero. Mitos, cuentos y leyendas Sudcalifornias: la leyenda del tesoro de Pichilingue.

Sánchez A., V. La leyenda del tesoro de Pichilingue.

Merino, I. Destinos para forajidos.

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