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Incorporar la perspectiva de género

28-May-2021

ARTÍCULO por Andrea Elizabeth Martínez Murillo
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Sexo + psique

Por Andrea Elizabeth Martínez Murillo

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el artículo anterior —¿Qué significa mirar con “lentes de género”?— se abordó la importancia de mirar la realidad con distintas perspectivas, incorporar los lentes de género a la vida diaria nos ayuda a darnos cuenta de las desigualdades sociales y las opresiones que vivimos todas las personas de nuestra sociedad. Mirar con lentes de género nos permite evidenciar esa desigualdad para poder atenderla y así, crear los mecanismos necesarios para contrarrestarla. Hoy, nos aproximamos a Incorporar la perspectiva de género —tercer capítulo del libro Tercera llamada: orientaciones de género para la vida cotidiana de Martha Leñero.

Una vez que se aprende a reconocer la desigualdad a través de los lentes de género, resulta indispensable encontrar un vocabulario para nombrarla y para incluir en él todo aquello que se excluía. Si lo que no se nombra no existe y sí, a través del lenguaje —y de todo tipo de lenguajes— se construye la realidad, no es difícil darse cuenta de que la exclusión histórica de las mujeres, no sólo de la esfera pública, sino también del lenguaje que las oculta, puede perpetuarse si no hablamos de esa exclusión y si no incluimos las palabras que hacen visible la presencia de ellas y sus contribuciones.

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Por ejemplo, la lucha por el voto. Históricamente las mujeres no tuvieron acceso al voto hasta el siglo pasado, tuvieron que pasar muchas manifestaciones para que se reconociera ese derecho y cuando por fin lo obtuvimos no llegó para todas, solo las féminas blancas podían ejercerlo, mientras que, las mujeres negras o indígenas no estaban consideradas pese a ser mujeres. Estos son los sesgos que se tienen en el lenguaje o en la percepción del género en nuestra sociedad.

La omisión o el ocultamiento de las mujeres en el lenguaje, ha generado que en el campo de estudios de género se hable del uso sexista de la lengua, esto significa que, a través del habla se privilegian y valoran las capacidades, así como funciones de los hombres en comparación del detrimento, desconocimiento o denigración de las referidas a las mujeres. Una forma evidente y violenta de esto es cuando, por ejemplo, las mismas palabras usadas para calificar alguna actividad masculina, se vuelve peyorativa en las mujeres, es el caso de la palabra “público” que, aplicada a un hombre significa que es conocido o muy visto, mientras que, en la mujer, adquirió una connotación denigrante.

Otro ejemplo lo encontramos en el campo de las ocupaciones u oficios, donde no hay problema en nombrar en femenino algunas profesiones tradicionalmente, asignadas a mujeres, por ejemplo, enfermera, secretaria, educadora, entre otras. La mirada de género revela que estas profesiones están catalogadas socialmente, como inferiores respecto a otras más valoradas y en donde si hubo problemas para nombrarlas en femenino como en el caso de las ingenierías, derecho o medicina.

Lo mismo ocurre con las manifestaciones femeninas en personajes masculinos o no binarios, Disney ha sido un gran precursor del desprecio a personajes masculinos con actitudes femeninas, o personajes femeninos con actitudes masculinas, como lo son casi todos sus villanos Scar, Ursula o Jafar, por mencionar algunos. Esto se evidencia aún más en las nuevas adaptaciones como es el caso de La Cenicienta:

En palabras de Nanchav: ¿Por qué la gente no dijo nada cuando Dwanyne Johnson apareció en una película con un outfit más femenino? Básicamente, porque su actuación era una sátira sobre los estereotipos femeninos y la comunidad LGBTTTIQA y, cuando es burla, no hay problema ya que se puede esconder la misoginia y homofobia a través de la mofa. Sin embargo, cuando un personaje es abiertamente no binario o cuando un personaje expresa que pertenece a la comunidad LGBT+, entonces la homofobia y misoginia ya no se pueden ocultar.

La gente que se quejaba de la película mencionaba que no es fiel a la historia original, sin embargo, en muchos casos, no les interesa la adaptación, se quejaban porque el hada era negro —lo que es racismo— aunque en realidad, lo que buscan es seguir ocultando su homofobia y misoginia, ya que, si fuera la adaptación lo que les molestara en verdad, las críticas a Dwayne hubieran sido las mismas que en La Cenicienta.

De aquí la importancia de modificar nuestro lenguaje para que sea incluyente con todas las personas de la sociedad. Recordemos que lo que no se nombra no existe, por lo tanto, el visibilizar a todas las personas se vuelve de suma importancia y un pequeño, pero gran cambio sería utilizar un lenguaje incluyente. Yo no sé si la respuesta adecuada sea el uso del “@”, la “x” o la terminación en “e”, porque está en construcción, lo que sí sé es que hay cientos de personas que han vivido relegadas socialmente por su identidad, gustos y/o forma de vivir. Como es el caso de las personas trans, en donde se ha demostrado que incluso la mínima muestra de aceptación, como el uso del nombre y lo pronombre adecuados en un adolescente transgénero, está vinculada a resultados depresivos como la reducción de los síntomas depresivos y reduce las probabilidades de suicidio.

Bibliografía:

  • Leñero, M. (2010). Tercera llamada: orientaciones de género para la vida cotidiana. UNAM.
  • Rabasco, A. y Andover, P. (2019). Los jóvenes Transgénero y el comportamiento suicida: ¿Cómo podemos mitigar el riesgo? YSRC. Recuperado de: YouthSuicideResearch.Org.
  • Russell, S., Pollitt, A., Gu, L. y Grossman, A. (2018). Chosen Name Use Is Linked to Reduced Depressive Symptoms, Suicidal Ideation, and Suicidal Behavior Among Transgender Youth National Library of Medicine. Recuperado de: Pubmed.Ncbi.

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