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El sacerdote Baegert y su Noticias de la Península Americana de la California

21-Jun-2021

ARTÍCULO por Sealtiel Enciso Pérez
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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Para todos aquellos que deseamos profundizar en la historia californiana es de primerísima importancia el leer las obras escritas por personas que estuvieron presentes en los primeros contactos con los naturales de estas tierras. En este caso vamos a hacer un análisis de la obra que nos legó el jesuita Juan Jacobo Baegert quien estuvo habitando y realizando su apostolado por 18 años en esta península.

Su biografía va íntimamente, relacionada con el contenido de esta obra y es necesario retomarla para que el lector tenga una idea clara de los motivos del porqué la redactó de la forma en que la hizo. Juan Jacobo Baegert —Johann Jakob Baegert, en su idioma natal—, nació el 23 de diciembre de 1717 en la villa de Sélestat —en idioma francés—, Schlettstadt —en alsaciano y alemán—, la cual en ese entonces formaba parte del reino francés. Su familia era de una gran raigambre católica y de su seno habían surgido una gran cantidad de clérigos. A los 19 años ingresó a la orden jesuita en la ciudad de Baviera, Alemania, en donde se ordenó como sacerdote en 1749, a los 32 años.

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En el mismo año —que se ordenó como sacerdote—, fue enviado a la Nueva España y tras una brevísima estancia en la capital lo enviaron a las misiones de la península de California. Al llegar a Loreto, se le da un curso introductorio de la lengua guaycura, una vez que aprendió los aspectos básicos de la misma lo destinaron a la misión de San Luis Gonzaga Chiriyaqui, la cual se encontraba en una de las regiones más apartadas y desérticas de la península, y a duras penas se sobrevivía —al igual que sus habitantes—, de un pequeño ojo de agua cercano a la misión. Durante los siguientes 17 años, hasta los primeros días del mes de enero de 1768, permaneció en este sitio donde es llamado a reunirse con sus hermanos de las demás misiones de la California en el puerto de Loreto y se les dio a conocer la orden de expulsión de los jesuitas de todos los dominios de España.

Es así como emprende el éxodo de salida de la Nueva España, el cual tenía como destino final la península ibérica. Al llegar a España, lo mantuvieron por un breve tiempo en un monasterio, para finalmente, retirarse al colegio Jesuita de Neustadt an der Haardt, en Alemania, donde finalizó su existencia cuatro años después. Muchas personas piensan que el carácter sobrio y bilioso de Baegert obedece a la estricta formación moral que tuvo en su casa materna, así como en los institutos en los que se formó. Su carácter metódico y muy prejuiciado por las ideas de superioridad de las razas civilizadas por su color, costumbres y profesar la religión católica, lo hizo interesarse por materias como la filosofía y la teología, llegando a ser profesor de Humanidades en Mannheim, Alemania.

Ahora bien, regresando a su obra literaria, el origen data desde el momento en que el sacerdote Juan Jacobo llegó al colegio Jesuita de Neustadt an der Haardt. De inmediato pone manos a la obra e inicia con la escritura de sus recuerdos del tiempo que vivió entre los californios de su misión de Chiriyaqui. Para dar estructura a este libro se basó en algunas de las obras que había estudiado durante los primeros años de su formación como sacerdote, entre ellas Historia animalium (Historia Animal) atribuida a Aristóteles.

Su libro está conformado por tres grandes bloques a los que el autor titula como “partes”. La primera de ellas trata sobre La California en general, su carácter, clima y productos que abarca los temas De la posición, longitud, latitud y extensión de California, así como del Golfo de California; Del calor, del frío y de las cuatro estaciones del año; De la lluvia y otras aguas; De las cualidades, fertilidad y aridez de la tierra; De los matorrales y espinas; De las frutas; De los cuadrúpedos, pescados y aves; De las sabandijas; y De las minas y perlas.

En la segunda parte titulada De los habitantes de California menciona Del aspecto, color y número de los californios, de dónde y cómo pueden haber llegado a California; De las habitaciones; De la indumentaria; De los bienes y utensilios, ídem del trabajo y actividades; De los alimentos, arte culinario y glotonería de los californios; De los matrimonios y crianza de los niños; De las enfermedades y medicinas de los californios; cómo mueren y cómo se entierran; Del carácter, costumbres y naturaleza; De ciertas costumbres y modo de vivir; y Del idioma.

Y finaliza con el capítulo De la llegada de los españoles a California e introducción de la fe cristiana, de las misiones y otras cosas anexas donde narra sobre las Expediciones infructuosas de los Españoles a California, el padre Salvatierra, un jesuita, pone pie firme en ella y funda la misión de Loreto; Progreso de la misión fundada y establecimiento de otras nuevas; De los ingresos y de la administración de las misiones; De las iglesias y sus ornamentos; De la agricultura; De los animales domésticos; De los soldados, marineros, artesanos y así como del modo de comprar y vender; De la muerte de los padres Tamaral y Carranco; Algunas preguntas dirigidas a los señores protestantes, principalmente, a sus señores ministros; y De la llegada de don Gaspar Portolá y salida de los jesuitas de California.

Para leer esta obra, una persona que no tenga un entrenamiento profesional para tomar su contenido de forma estéril y libre de prejuicios, se debe de proveer de una buena cantidad de antiácidos y tés tranquilizantes, puesto que el lenguaje frío, directo, incluso considerado por muchos, grosero y producto del carácter bilioso, los hará molestarse de momentos y otras desear tirar el libro a la basura. Baste la transcripción del siguiente párrafo que contiene el prólogo escrito por Baegert, para que aquellos que no lo han leído, se den cuenta del porqué de mis palabras.

“Todo lo concerniente a California es tan poca cosa, que no vale la pena alzar la pluma para escribir algo sobre ella. De miserables matorrales, inútiles zarzales y estériles peñascos; de casos de piedra y lodo, sin agua ni madera; de un puñado de gente que en nada se distingue de las bestias (….) ¿Qué gran cosa debo, que puedo decir?”.

Sin embargo, no crea el lector que el sacerdote Baegert dejaba nublar su juicio de naturalista y etnólogo por sus constantes frases hirientes y mordaces, muy al contrario, el ignaciano era capaz de llegar a razonamientos profundos y muy elaborados. Un ejemplo de ello fue que tras apreciar la formación de los cerros así como el descubrimiento de conchas de moluscos en lugares alejadísimos del mar, llegó a afirmar que, seguramente, el origen de nuestra península pudo deberse a que emergió del fondo marino. También, dio muestras de su paciencia al contar meticulosamente, cada una de las espinas de un brazo de pitahaya, llegando a expresar que cada matorral de esta xerófita tenía por lo menos un millón de espinas.

Es importante mencionar que para la época en que estaba realizando este libro, ya en Europa empezaban a circular algunos ejemplares realizados por personas que jamás habían estado en la California y mucho menos tenían fuentes confiables. Lo anterior, ocasionaba que estos textos que tanto gustaban a los ávidos lectores, estuvieran plagados de ideas erróneas como que la península estaba llena de minas de oro, de grandes y fabulosas riquezas, que había bosques frondosos, la cacería de grandes piezas como venados y cerdos salvajes era de lo más común. Baegert, con su carácter serio y socarrón se dedicaba a refutar estas obras, lo hacía de la forma en que mejor sabía hacerlo: con palabras hirientes, as como frases mordaces con las que se burlaba de aquellos textos y personajes que las elaboraban.

Sin embargo, la crítica no sólo fue para escritos realizados por personas fuera del campo religioso, también lo hizo hacia el interior. Antes de morir, Baegert realizó una segunda edición de su libro, al cual le agregó en el título la siguiente frase: mit einen zweifachen Anhang falscher Nachrichten, lo que se traduce en español: con un doble adjunto de mensajes falsos. Con lo anterior se refería a las críticas que dedicó a la obra que publicó su colega jesuita Miguel Venegas, titulada Noticia de la California, y de su conquista temporal, y espiritual hasta el tiempo presente en tres volúmenes. Como bien sabemos, esta obra de Venegas fue publicada en el año de 1757, contenía una serie de conclusiones que había sacado este autor derivadas de los cientos de cartas e informes que le fueron enviados para que realizara su escrito.

Venegas jamás estuvo en la California por lo que para redactar su obra confió en estos escritos, debido a lo anterior varios aspectos de lo que redactó era inexacto o completamente, falso y Baegert no desaprovechó la oportunidad de aguijonear con su acostumbrada ironía y filosa crítica los yerro de su hermano de la compañía. Baegert, cargado de los prejuicios de los hombres y sacerdotes de su tiempo, catalogaba a los habitantes de la California de la siguiente manera:

“Por regla general, puede decirse de los californios que son tontos, torpes, toscos, sucios, insolentes, ingratos, mentirosos, pillos, perezosos en extremo, grandes habladores y, en cuanto a su inteligencia y actividades, como quien dice, niños hasta la tumba; que son gente desorientada, desprevenida, irreflexiva e irresponsable; gente que para nada puede dominarse y que en todo siguen sus instintos naturales, igual a las bestias”.

Tomando en cuenta que esto escribió después de haber estado en la California 18 años y ponerlo por escrito cuatro años antes de morir, su concepto de los californios siempre fue el mismo, aunque en honor a la verdad, había momentos en los cuales entraba en profundas reflexiones que le permitían hacer comparaciones bastante justas y prudentes entre los naturales de esta península y sus congéneres europeos:

“En todo esto consisten los tesoros y riquezas de los californios, con los que pasan los días de su vida en perfecta salud, y con más grande sosiego, tranquilidad y buen humor, que miles y miles de hombres en Europa que nunca ven el fin de sus riquezas y que apenas pueden con las cuentas de sus monedas antiguas y modernas. Es muy cierto que California tiene sus espinas, pero estas no molestan ni lastiman con tanta frecuencia, ni tan hondamente, los pies de los californios, como aquellas otras que se guardan en los cofres de Europa y que desgarran los corazones de sus dueños, por medio de punzantes congojas, conforme a lo que está escrito en San Lucas 8, 14; sin tomar en cuenta las muchas heridas mortales que asestan, por medio de los abusos que se cometen con ellas.

Así es que la extremada pobreza de los californios y la absoluta falta de todas las cosas que a nosotros nos parecen indispensables para la vida humana, nos dan una demostración, de ninguna manera despreciable, que nos enseña cómo la naturaleza se conforma con tan poco y cómo con tan poco puede uno mantenerse; y que, por tanto, no es la miseria, sino una opulencia inmoderada y un exceso de lujuria, las que han inventado miles de cosas, con cuyo valor, tantos indigentes podrían y deberían ser alimentados y arropados”.

Mucho es lo que podemos concluir de este libro y los aspectos accesorios del mismo, sin embargo, el propósito de este documento es ser un acicate para que los lectores se motiven por leer esta obra y, lo más importante, obtengan conclusiones informadas producto de abrevar de las fuentes originales y hacer sus propias conclusiones. Como un obsequio para ustedes coloco el siguiente enlace de donde pueden descargar este libro de forma gratuita, en formato PDF: https://drive.google.com/file/d/1Od9Q8v3_6cF4xyOW4m0bKIRx344WspEJ/view?usp=sharing

Bibliografía:

Noticias de la península americana de California – Juan Jacobo Baegert

Historia de los animalesAristóteles

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