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Cuando las aerolíneas te roban el tiempo en nombre de Josefa…

31-May-2019

OPINIÓN Por Roberto E. Galindo Domínguez

FOTO: El Universal.

La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En una acción ejemplar, Andrés Manuel López Obrador hizo renunciar a la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Josefa González Blanco, por lograr, mediante un amigo de ésta, que Aeroméxico retrasara un avión entre la Ciudad de México y Mexicali. El vuelo 198 fue demorado y Josefa hizo un aterrizaje forzoso fuera de la pista de la Cuarta Transformación (4T). Ojalá así sean las acciones, contundentes y expeditas, con quienes cometen actos más que cuestionables, que incluso requieren otro tipo de castigo, no sólo la renuncia, por ejemplo la cárcel. Josefa no puso a tiempo su reloj o se quedó dormida y eso hasta el trabajo le costó, pero le quedará el consuelo de pasar a la historia como la primera mártir de la 4T.

Pero ¿quién es el alto funcionario de Aeroméxico que a petición de Josefa retrasó el vuelo? Empleado de la aerolínea que se dio la prerrogativa de decidir sobre 38 minutos de la vida de todos los demás pasajeros, considerándolos así sujetos de menor importancia, cuyas ocupaciones, citas, trabajos, familias, urgencias y agendas en general le valieron menos que complacer a Josefa González.

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¿Qué acciones va a tomar Aeroméxico contra este poderoso funcionario que decide sobre el tiempo de los pasajeros? ¿De qué manera la compañía aérea resarcirá a los ultrajados de ese vuelo? Y es que el avión no fue retardado por Josefa, que ya hasta se quedó sin chamba, sino por uno o varios miembros de Aeroméxico, en un acto prepotente y falto de ética.

Y aunque en un comunicado la aerolínea dirigida por Andrés Conesa ya se disculpó y expuso que buscará entrar en contacto con los pasajeros para atenderlos —aunque con un poco de dilación—, ¿qué garantías tenemos los usuarios de la mayor compañía de transportación aérea del país, de que cuando se retrasen sus vuelos no es por capricho de sus empleados? ¿Quién nos asegura que no retienen el despegue por esperar a un amigo o familiar o por el pedido de algún otro funcionario o político influyente? Podrán culpar a la saturación de la terminal aérea Benito Juárez y soslayarse regocijados en la cancelación del NAIM; pero a partir del retraso de Josefa cada moratoria en un itinerario causará cuando menos suspicacia en el usuario común que no ostenta cargo público alguno y no tiene el poder de la influencia.

El escándalo es nacional por el cargo que tenía Josefa, por su amistad con el funcionario todopoderoso de Aeroméxico y por que el Presidente de la República la hizo renunciar en tiempos de la claudicación de Germán Martínez, el mayor chapulín azul, siendo ambos de los primeros bateados de esta nueva y administración federal. De los hierros de campaña ya tendrá AMLO más descalabros, las indeseadas pero necesarias alianzas políticas para asegurar la Presidencia, ya irán cobrándole la factura a Morena.

Al final del corto vuelo de Josefa por los aires de la administración federal, ¿quién responderá por el atropello cometido contra los demás pasajeros que no tienen un cargo público, que no son famosos y que no tienen un amigo en Aeroméxico? Ya lo sabremos cuando culmine la investigación que la compañía aérea ha iniciado por las anomalías detectadas en el proceder del manejo aeroportuario del vuelo mencionado. Esperemos que ni los implicados, ni la empresa misma queden impunes por el robo del precioso tiempo de los usuarios. Asunto del que también deberá entregar cuentas a la sociedad la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

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