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Ante el COVID-19, dinero para todos. Ingreso Básico Universal (I)

30-Mar-2020

OPINIÓN Por Frank Aguirre

FOTOS: Internet.

Agenda Comunitaria

Por Frank Aguirre

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La mayoría de los mexicanos no pueden irse a cuarentena a su casa. O mueren de hambre o de COVID-19. Bajo éste escenario de desigualdad ¿qué se puede hacer ante esta inminente ola de infectados que se viene?

Sé que algunos de ustedes me han estado leyendo en mis redes repitiendo una y otra vez el mismo discurso: ¡INGRESO BÁSICO UNIVERSAL YA! Pero ¿Qué es el IBU (Ingreso Básico Universal)? ¿De dónde surgió? ¿Cómo funciona? ¿Es viable en México? ¿Cuál es su meta? ¿Qué beneficios tiene? Durante las siguientes semanas estaré publicando un ensayo, en partes, respondiendo todas éstas preguntas con la intención de dar a conocer uno de los puntos de apalancamiento clave que alcanzo a visualizar entre esta catástrofe económica de desempleo, bancarrota, quiebra y cierre de negocios. Un ensayo sobre #UtopíasPosibles.

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¿Qué es el Ingreso Básico Universal (IBU)?

Para explicarse su significado es imprescindible dejar claro el contexto de dónde surge la idea del IBU.

Primeramente, es un proyecto de izquierda, una aspiración postcapitalista (¡Y no! ¡No se maltripeen con Cuba, Venezuela, la Unión Soviética! O con si Frank se ha chairizado mucho durante este encierro. Si tienes la necesidad de visualizar a qué me refiero con postcapitalismo imagina Islandia, Dinamarca, Suecia, Finlandia), o, en otros términos: una reestructuración de la sociedad en sus aspectos político y social, en la que el recurso básico sería el conocimiento. El IBU surge de un enfoque ambicioso de política universal con el objetivo de pluralizar la economía al perturbar el funcionamiento del poder cotidiano (explotación laboral = utilidades) y promover espacios igualitarios.

Quiero dejar algo bien claro: no estoy proponiendo volver al pasado, al contrario, con esto quiero afirmar al igual que Srnicek y Williams que la izquierda no puede, ni permanecer en el presente, ni regresar al pasado.

El Ingreso Básico Universal es el otorgamiento de una cantidad de dinero con la que se pueda vivir, sin ningún estudio socioeconómico de por medio.

¿A quién chingados se le ocurrió que dar dinero a todos es una “buena” idea?

No me malinterpreten, no es una idea descabellada, ni mucho menos “imposible”, “idealista”, o que no alcance el dinero de las arcas públicas para implementarlo – más adelante comenzaremos a hacer números para ver su viabilidad institucional y económica, y responder a la duda ¿puede la República mexicana aventarse el tiro de establecer un programa que entregue tanto dinero a todos los mexicanos?-. Para empezar, este es un proyecto olvidado de los años sesenta y setenta. Tuvo su auge en Estados Unidos durante la posguerra (después de la Segunda Guerra mundial); incluso Nixon (presidente del gabacho de 1969 a 1974) y Carter (también presidente de E.U. de 1977 a 1981) intentaron se aprobara una legislación al respecto. Los suizos organizaron un referéndum sobre el IBU en 2016, y hay otros países donde ya se está experimentando con el mismo, como India y Namibia.

Aquí en México, Ricardo Anaya (candidato a la presidencia 2018 por el PAN/PRD/MC) la tenía como iniciativa para conectar con la juventud, una reforma al estado de bienestar mexicano.

La idea de proponerte, querida y querido lector, que el gobierno nos dé una feria a todos por igual por el simple hecho de ser mexicanos, surgió en mí primeramente por hacer conciencia de clase y entender que nuestro país no va a poder aspirar en los días siguientes a tener un lockdown (un encierro total por parte de todos los ciudadanos, en sus casas).

Si tuviéramos un IBU, sin pedos y sin remordimientos pudiéramos estar en redes sociales exigiendo al vecino, a los que aún deambulan por el centro, a los que se siguen trasladando todos los días en pesero porque no tienen para comprar un carro, que se regresen a sus casas, que no sean inconscientes, que sean “solidarios”, que podemos evitar el contagio masivo. Pero la realidad es que la desigualdad social, el vulnerable sistema de pensiones, el abandono de la política pública de vivienda y la endeble Ley del Trabajo no nos está permitiendo acabar con la pandemia como los médicos quisiéramos.

Si hay un aprendizaje de ésta crisis, es que acabando la pandemia debemos exigir reformar la Ley del Trabajo, modernizar el sistema de pensiones, mejorar la transparencia de las arcas de dinero público y presionar para que se redistribuyan de manera más equitativa los impuestos o ¿en serio usted tiene la ingenuidad de creer que no podemos costear estipendios para toda la población, pero sí podemos subsidiar los viajes a París a la familia de la diputada Perla Flores, pagarle millones de pesos a los senadores, condonarle impuestos millonarios a la morenista Yeidckol Polevnsky y perdonar los millonarios desvíos de recursos públicos al Gobernador Carlos Mendoza Davis?

Nos vemos en la próxima entrega de Dinero para Todos (Ingreso Básico Universal), para profundizar las metas y los beneficios del IBU. Por mientras te recuerdo ¿qué se puede hacer ante esta inminente ola de infectados que se viene? donar alimentación a los más necesitados (como cuando es huracán), exigir la moratoria en renta y cancelación del pago de la luz; si puedes, continúa pagándole a tu trabajadora doméstica aunque no vaya a casa, y no visites a tus papás y abuelos hasta que pase la contingencia (o visítalos con una ventana de por medio).

Palomilla, saldremos de ésta, pero neta nos tenemos que poner las pilas porque ahora si nos necesitamos bien cabrón. Unidad, Comunidad y Cooperación. ¡Ingreso Básico Universal Ya!

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