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AMLO y la 4T en el arranque del 2020

22-Ene-2020

OPINIÓN Por Roberto E. Galindo Domínguez

FOTO: Ernesto Muñoz.

La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el inicio de este año vale la pena repasar algunos acontecimientos del 2019 sobre la relación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y la oposición política y ciudadana a la cuarta transformación (4T); sobre todo por que una minoría detractora, que en diciembre pasado no superaba el 28% de los mexicanos, se ha mantenido en una línea de dura crítica contra toda política del gobierno. Lo lamentable es que algunos de los opositores más mediáticos usen la mentira en contra de la administración actual; lo que ha permitido a sus pocos seguidores propalar noticias falsas sobre las acciones gubernamentales, para abonar a un clima de confrontación política que los infamadores generan culpando a los simpatizantes de la 4T.

Si bien es cierto que la administración de AMLO heredó un sinfín de graves dificultades nacionales, causadas y potenciadas por las administraciones anteriores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN), eso cada vez tiene menor preponderancia para justificar la no resolución de algunos de los problemas más graves del país, como la inseguridad y la violencia, temas en los que la administración federal no ha dado buenos resultados; y en ello debe trabajar el presidente y su equipo, pues ya se ha consumido un tercio del tiempo pactado para la evaluación intermedia que AMLO se impuso para la revocación o ratificación de su mandato mediante una consulta popular.

FOTO: Luis Mendez

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Aunque la economía no se ha deteriorado como vaticinaban políticos e intelectuales de la derecha, no se han incrementado los impuestos e incluso el peso ha repuntado frente al dólar y paulatinamente se mejoran los servicios de salud y se combate la corrupción en todos los espacios gubernamentales, principalmente en Petróleos Mexicanos (Pemex), será el tema de la seguridad el que pueda descarrilar a AMLO y a la 4T de este sexenio y regrese al PAN, al PRI o a una coalición de derecha a la silla presidencial en 2024.

Y aunque en el país no todo va sobre ruedas, es muy favorable para el gobierno que la mayoría de las críticas y ataques de sus detractores estén basados en mentiras o tergiversaciones. Durante el 2019, la minoría opositora y delirante nos acostumbró a esperar los desmentidos gubernamentales o periodísticos a cada nueva noticia falsa; y aunque algunas de plano eran inconcebibles, arrastraron al abrevadero de la desinformación y la psicosis a más de un ciudadano, que incluso se arrepintió de haberle dado su voto a AMLO.

A principios del año pasado se difundieron imágenes de supermercados con anaqueles vacíos, que los detractores manejaron como consecuencia del desabasto de combustible tras el inicio de las acciones para erradicar el huachicoleo, aunado a estas imágenes se difundió el rumor de que México había dejado de importar gasolina de Estados Unidos; nos quisieron hacer creer que nos convertíamos en Venezuela.

En febrero se esparció la noticia falsa de que en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) había desabasto de medicamentos debido al plan de austeridad republicana emprendido por la nueva administración. Y si bien fue cierto que hubo retraso en la adquisición y distribución de algunas medicinas, fue debido a que se comenzó a desmantelar la cadena de influyentismo y corrupción de algunos políticos y empresarios en cuanto a la adquisición de los medicamentos; en varios de los casos se detectaron compras a sobreprecio o acaparamiento del producto por parte de las compañías farmacéuticas y los intermediarios.

Entre abril y marzo la noticia falsa de moda fue que Morena organizaba los abucheos a gobernadores en las entidades visitadas por el presidente, incluso se falsificaron documentos con el logotipo de Morena para tal efecto, cuando eran simplemente simpatizantes de AMLO los que les gritaban a los gobernadores priístas o panistas; fue el presidente quien conminó al respetable público a ya no lastimar los oídos de los políticos de otros partidos.

Una de las notas más sonadas de mediados del año pasado, incluso difundida por periodistas de radio y televisión, entre ellos Joaquín López Dóriga, fue que el exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco, sería el nuevo titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). También Joaquín fue “víctima” de las fake news cuando compartió la foto de un científico que pedía ayuda contra el recorte presupuestal al Conicet (instancia de promoción científica en Argentina), que no al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), ¿mala leche de Joaquín o falta de labor periodística?, usted decida.

Algunos políticos no se quedaron atrás en la fabricación de noticias falsas, por ejemplo Paola Migoya, excandidata del Partido Verde Ecologista de México a la alcaldía de Puebla, mostró sobres falsificados de la tarjeta Bienestar en los que se leía que AMLO prohibía que lo criticaran. En junio se dijo en redes sociales que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reprimiría a quienes criticaran a AMLO. En julio, una noticia falsa que me gustó mucho, fue la de que el gobierno estaba despidiendo médicos mexicanos por que estaba contratando médicos cubanos; le tengo especial cariño a esta trastada por que varios de mis conocidos cayeron redonditos como en 28 de diciembre. En agosto la diputada “independiente” panista Ana Lucia Riojas Martínez, acusó al gobierno de la Ciudad de México de reprimir violentamente las manifestaciones feministas, cuando la violencia en esas marchas fue generada por un reducido grupo de las manifestantes y las fuerzas policiacas dieron ejemplo de contención sin represión.

A poco más de un año de iniciado el sexenio de AMLO podríamos por mes y por semana, tal vez hasta por día, mencionar las notas falsas que se difundieron en 2019, pero la lista sería muy larga. Lo que ha quedado claro es que con el uso de la mentira, la difamación y la desinformación los detractores no han logrado que la aceptación social que tiene el presidente disminuya considerablemente, pues al cierre de 2019 la popularidad de AMLO era del 72%, cuando en enero del mismo año era del 76%; aunque no ha repuntado a sus máximos de finales de 2018 o de febrero de 2019 cuando llegó hasta un 86% (de acuerdo a encuestas realizadas por El Financiero).

Los números mencionados nos indican que al menos un 70% de los mexicanos apoyan a AMLO desde que ganó la elección y hasta la fecha, que aproximadamente un 15% puede apoyarlo en algunos temas o en determinadas ocasiones y en otros asuntos integrarse al 15% de los detractores férreos, que es cuando el sector que critica al gobierno de Morena alcanza un porcentaje aproximado del 30%.

Cabe señalar que durante el primer año de la administración de AMLO se han tenido momentos críticos que nos han hecho temblar a la mayoría de los mexicanos, la lista de sucesos terribles o acciones erradas de la administración federal también es grande, sólo menciono algunos: la explosión de Tlahuelilpan en el estado de Hidalgo, el desastroso operativo para la captura de Ovidio Guzmán, el asesinato de varios integrantes de la familia Lebarón y varios acontecimientos más, en su mayoría relacionados con el crimen organizado y con el combate a la corrupción; además de varias pifias locales cometidas por funcionarios públicos de Morena, como el asunto de la extensión de mandato de Jaime Bonilla en Baja California o la desastrosa administración de algunos presidentes municipales como la de Armida Castro en Los Cabos; los casos de políticos que llegaron a su puesto bajo el cobijo de AMLO y la 4T y que en cuestión de días mostraron su verdadero y nefasto proceder son varios más.

Para desgracia de los detractores más duros la difamación sólo ha consolidado más a la 4T, mientras que como resultado del combate a la corrupción se ventilan numerosos casos de estafas, desvíos de recursos y otros crímenes financieros a los que se siguen vinculando a políticos y funcionarios panistas y priístas; tal es el caso de Rosario Robles y Genaro García Luna, a los cuales se le siguen procesos judiciales en México y Estados Unidos respectivamente, lo que cada vez le deja más claro a la sociedad que la porquería de la corrupción política llegó en los sexenios pasados a niveles tan altos como la Presidencia de la República o que de ahí descendió. Lo anterior es una de las razones por las que a pesar de los errores de la 4T y de la promesa incumplida de AMLO de disminuir la violencia en su primer año de gobierno, en el arranque de 2020 tenga el respaldo de una abrumadora mayoría de la sociedad mexicana.

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