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Canelo vs. Golovkin: ¿el choque del año en la categoría de los medianos?

15-Sep-2017

ARTÍCULO Por Raúl Cota Álvarez
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FOTOS: Internet.

Cuadrilátero

Por Raúl Cota Álvarez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En la actualidad no existen rivalidades reales en el box, las peleas se ganan en la promoción de las mismas y, generalmente, los boxeadores suben a cumplir un trámite de tiempo para bajar y cobrar las bolsas aseguradas desde la firma del contrato.La victoria o la derrota pasan a segundo plano.

Lo mismo ha pasado con los campeones y récords, los primeros fabricados casi en su totalidad a modo, por la necesidad de los reflectores y estrategias comerciales de los promotores, los segundos por la misma vía, con el agregado de los enroques y ventajas que ofrece en la mesa de negociación ser un invicto sobre otro que cuente con derrotas en su trayectoria.

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La escena del box este año ha estado dominada por el morbo y el absurdo, con los recientes ejemplos de los “combates” entre Saúl Canelo Álvarez y Julio Cesar Chávez Jr., primero; y Floyd Mayweather Jr.vs Connor McGregor, después; ambas, con el resultado anunciado desde la primera promoción de los eventos: Álvarez vapuleando a un pesado, lento y desorientado Chávez Júnior; y Mayweather jugando y deteniendo por KO a un peleador de artes marciales mixtas limitado a lanzar sólo los puños contra uno de los mejores defensivos y contragolpeadores de la actualidad.

Sin embargo, este recorrido, en los años recientes, llevo de manera paralela, una pelea deseada primero desde el morbo de la posibilidad, para después ser un reclamo de combate entre los dos púgiles más llamativos en las divisiones medianas del deporte: Gennady Golovkin y Saúl Álvarez.

Golovkin, de Kazajstán (37-0-0), con 33 ko´s, el más alto porcentaje de knockout en la división mediana, ha arrasado con rivales y cinturones, ostentando el campeonato de peso medio de la OIB, AMB, CMB y FIB. Ha derrotado a peleadores de distintos niveles de calidad, como Nobuhiro Ishida, Daniel Geale, Curtis Stevens y Daniel Jacobs, entre otros.

Saúl Álvarez, (49-1-1), con 34 ko´s, es el boxeador mexicano de más reflector actualmente, con victorias sobre rivales de variada categoría sobre los que destacan Miguel Cotto, Erislandy Lara y Austin Trout, dejando fuera a los que enfrentó cuando se encontraban en la antesala del retiro o volvieron de el para enfrentarlo, como es el caso del “Tata” Baldomir.

El kazajo llega a este combate después de batallar con Daniel Jacobs e imponerse por decisión unánime, también criticado por un amplio sector de aficionados, reclamándole el no haber enfrentado en realidad a rivales de renombre, aunque su hegemonía en el peso medio haya provocado que sea casi imposible que alguien acepte subirse al ring con él, hasta hoy que la presión mediática y su combinación con la jugosa ganancia para los promotores lo ha puesto frente a Canelo Álvarez, después de años de buscar el combate.

El mexicano ha forjado su trayectoria con actuaciones ascendentes en calidad de ejecuciones, pero con rivales de dudoso desempeño y la constante critica de que cuando enfrenta a rivales de categoría pierde o gana con polémicas decisiones; lo cierto es que en cada combate se ve la evolución de canelo: mejor defensa, más velocidad y variedad de combinaciones.

El sábado 16 de septiembre se medirán por tres cinturones de campeonato en poder de Golovkin, y la balanza se inclina hacia el poder, resistencia, alcance y técnica, pero Canelo ha demostrado que el nivel de pegada y argumentos defensivos le permiten dar una pelea muy cerrada. Lo que apunta a ser una gran pelea, casi al nivel de la impactante Hagler-Hearns en su momento, pero se rodea de sospechas de arreglos, decisiones mafiosas, lo común en esta época del boxeo.

Si ambos superan el pesaje, y suben a dar el máximo de su preparación y estrategia, estaremos viendo una pelea candidata a pelea del año o el inicio de una posible trilogía, el anclaje de un mexicano en la cima de los ídolos nacionales o la confirmación del monstruo invencible de Kazajstán, pero sobre todo un agradable espectáculo de boxeo, que podría borrar los amargos episodios que han mermado este precioso deporte.