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Yaroslabi Bañuelos: Premio Iberoamericano de Poesía

22-Dic-2021

ENTREVISTA Por Modesto Peralta Delgado
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FOTOS: Cortesía.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En recientes días, el Facebook de varios literatos, promotores culturales y aficionados a las letras en Baja California Sur, se volcaron hacia Yaroslabi Bañueños Ceseña, por la obtención del Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía “Carlos Pellicer” con su poemario Inventario de las cosas perdidas. Lo anterior, la coloca de nuevo en los reflectores de los nuevos y potentes talentos de la literatura en la media península.

Decimos “de nuevo”, porque la escritora no ha dejado de trabajar y obtener reconocimientos en los últimos años. El año pasado realizamos una entrevista a propósito de la publicación de Otro agosto habita el aire; entonces, además del Premio Estatal de Poesía 2019, recibía el primer lugar de los Juegos Florales Nacionales Carnaval La Paz 2019, los XLVI Juegos Florales Margarito Sández Villarino y el Primer Concurso Municipal de Poesía “Letras Nuevas”. De nueva cuenta, sobresaliendo a nivel internacional, CULCO BCS le solicitó una entrevista que transcribimos a continuación.

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CULCO BCS: Platícanos, primero, ¿cuál fue el proceso para escribir el Inventario de las cosas perdidas? ¿Cómo es que se publica?

Yaroslavi: Todo comenzó gracias a la convocatoria “Vivir el encierro” de la revista “Punto en Línea” (UNAM), publicada en abril de 2020, en la cual se abordaba el tema de la escritura y la vida cotidiana desde múltiples experiencias a raíz de la contingencia sanitaria provocada por el Covid-19. Participé en dicha convocatoria y los dos poemas que envié fueron seleccionados para ese número especial de la revista. A partir de aquel momento, motivada por la experiencia de publicar en “Punto en Línea”, empecé a construir el manuscrito que después se transformaría en Inventario de las cosas perdidas; aunque algunos de los poemas ya existían, la mayor parte del libro se trabajó y se revisó durante aquellos primeros meses de pandemia. Poco tiempo después de que mis textos sobre la cuarentena fueron publicados en la revista y el poemario quedó armado, el libro se presentó ante un comité editorial de Literatura UNAM que dictaminó de forma favorable y así Inventario de las cosas perdidas fue publicado por Ediciones de Punto de Partida.

¿Cómo fue que ganaste el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 2021?

A finales del mes de septiembre vi que la convocatoria aún se encontraba abierta, tan sólo unos días antes de que el certamen cerrara, y decidí enviar mi libro porque dentro de las bases se mencionaba que tres de los seis ejemplares enviados se donarían a la Biblioteca Pública “José María Pino Suárez” de Villahermosa, Tabasco. Este detalle de la donación de libros fue lo que me animó a participar, ya que pensé en las posibilidades y en la emoción de encontrarme a través de la poesía con lectoras y lectores de otros puntos del país.

Considero que tu trayectoria como creadora ha crecido mucho en los últimos años, y este premio es fruto de ello. ¿Te ha “caído el veinte” de que ya eres una de las más importantes escritoras sudcalifornianas? ¿qué sientes al respecto?

En realidad, no es algo en lo que piense mucho, soy escritora porque me apasiona leer y perderme en otros universos, aunque estos sean mundos oscuros. Escribo cuentos y poemas desde que tengo seis años, simplemente ya no concibo mi vida de otra manera, los libros han sido siempre mi mayor refugio, el hogar donde estoy a salvo de esa bestia rabiosa que es la ansiedad. Por eso me gusta seguir el consejo de Ray Bradbury: Las cosas que haces deberían de ser las cosas que amas, y las cosas que amas deberían de ser las cosas que haces.

En tu poesía hay mucho de los recuerdos y lo cotidiano, ¿usas la poesía como una catarsis, ¿cómo influye en tu visión de las cosas?

Siento que la poesía es mi manera de contar historias, mi estrategia para visibilizar aquello que necesita ser nombrado. Creo que mediante la Palabra podemos señalar el origen del dolor, perseguir fugaces destellos de belleza, explorar las junglas de la memoria, rescatar la historia familiar olvidada, denunciar las opresiones e injusticias que nos golpean, coleccionar fantasmas o atrapar a los pájaros de la tristeza.

La poesía no es una varita mágica para curar llagas emocionales ni sanar heridas psicológicas, sin embargo, es indudable la capacidad catártica del arte y el enorme poder de sublimación que brota a través de la escritura poética, y eso es lo que convierte a la poesía en una especie de conjuro: las emociones, las experiencias, las voces y los pensamientos se filtran hasta que sólo queda un misterio, una puerta, una llave, un espejo. Muchas veces los poemas más demoledores nacen de lo terrible.

¿Hay algún proyecto en puerta? ¿Qué actividades literarias has realizado últimamente?

Recientemente concluí el proyecto de poesía en el que estuve trabajando a lo largo de este año, con el apoyo de la beca de Jóvenes Creadores del FONCA. Es un poemario al que le he dedicado mucha energía, cariño y un enorme compromiso; espero en el futuro también ver publicado este manuscrito y tener la oportunidad de seguir compartiendo el cobijo de las letras. Además de los planes para próximos libros, otro de mis proyectos es la creación y realización de diversos talleres de poesía, escritura terapéutica, autobiografía poética, entre otros; este es un trabajo que he llevado a cabo desde hace varios años y me gustaría continuar ofertando talleres, sobre todo, con la intención de abrir espacios que fomenten el quehacer literario, no desde una perspectiva elitista donde la poesía es un objeto de lujo al alcance de unas cuantas personas, si no a partir de un enfoque más social, más humano y empático que nos permita estrechar lazos comunitarios. Ya lo dijo Roque Dalton: la poesía es como el pan, de todos.

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