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Punto de Partida, 53 años de reunir y promover a jóvenes escritores y poetas

06-Nov-2019

RESEÑA Por Ramón Cuéllar Márquez

FOTOS: Internet.

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La revista literaria Punto de Partida ha sacado su número 217 (bimestre septiembre-octubre) y con ello cumple 53 años de poner en activo a jóvenes interesados en la literatura y en la difusión de sus obras. Es una de las ediciones, junto con Tierra Adentro, que sirve de ventana a la creación literaria y a las artes plásticas.

Fundada en 1966 con su primer número en el bimestre noviembre-diciembre, dio inicio a una larga vida, tradición en apoyo a aquellas primeras letras que convivían y conviven en las distintas carreras de todas las escuelas y facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialmente la Facultad de Filosofía y Letras y sus carreras dedicadas a la literatura. Muchos fuimos impulsados y apoyados, más o menos, con publicaciones y con los tradicionales premios de poesía, cuento, ensayo, más los que se han incluido con el tiempo. Sin duda todo un aporte a la cultura universitaria, pero también a las letras de México.

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En este número 217 se abre la temática del movimiento, que nos sugiere un sinfín de ideas en torno a aquello que no permanece en silencio ni en la quietud. Las ciudades son el centro motor de ese movimiento, con todas sus rarezas, crisis, violencia, cultura, aportaciones, avances en el desarrollo psicosocial, económico, espiritual y político. En sus páginas podemos encontrar a muchos jóvenes, como siempre ha sido su política, con voces nítidas, claras, maduras, que desde sus propias evoluciones nos muestran una capacidad literaria totalmente sólida, lo cual me remite a pensar en que si queremos saber cómo anda la nueva literatura, en definitiva hay que leer a los jóvenes, pues no hay mejor manera de tener un diagnóstico que en sus palabras y voces, que responden a su época con talento y compromiso literario. Muchos hemos participado y muchos continuamos el camino de la Literatura, y otros pocos desistieron, pero la mayoría valoró el esfuerzo de esos primeros pasos, esos pininos.

Llegó a mis manos el número en papel de Punto de Partida y para ser honesto no hay como ver en físico una revista, sin demeritar el enorme esfuerzo que se hace en el mundo digital; de hecho, Punto de Partida también la podemos hallar en la red, todos sus números, desde el primero hasta el más reciente que hoy les comento.

Entre sus páginas descubro con gusto y orgullo un poema —El taxista— de la sudcaliforniana Yaroslabi Bañuelos, una voz fuerte, coherente, que poco a poco destaca por sus esfuerzos y dedicación: leerla siempre es para mí un deleite y la prueba irrefutable de la evolución de una poeta que se consolida por su voz poderosa, y que destaca por su capacidad de enseñarnos que la poesía se muta de poema a poema. Hay que seguirle la pista.

El dossier con que arranca es la puerta que nos recibe con poesía y narrativa de creadores en su elemento, que desde sus visiones del mundo logramos observar que la literatura siempre será un algo vivo; en seguida descubrimos a los premiados del concurso 50, junto con los de arte gráfico, y al final su sección Carrusel.

Me llamó la atención un ensayo extraordinario: Los extremos desconcertantes: Raymond Carver, de Alonso Marín Ramírez, que nos describe el infierno y la gloria—en ese orden— de Raymond Carver, un alcohólico que, superados todos sus demonios y fantasmas, alcanzó el prestigio literario y la fama. Me hace pensar por qué el alcoholismo y las adicciones son un tabú en el mundillo literario y no se habla ni se toca ni con el pétalo de una crítica. Está casi prohibido hacerlo. Quizás por eso el escritor Stephen Vizinczey, autor de En brazos de la mujer madura, afirmaba “En sus diez mandamientos del escritor”: No beberás, ni fumarás, ni te drogarás. Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

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