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Misterios y leyendas de La Perla de La Paz

28-May-2020

ARTÍCULO Por Gilberto Manuel Ortega Avilés
Fotos: Monumento Histórico La Perla de La Paz (Facebook)

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Perla de La Paz, también conocida como Casa Ruffo, fue una importante casa de comercio fundada en 1860 en la localidad mexicana de La Paz, Baja California Sur. Catalogada como Patrimonio Histórico en 1986 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. En 2006 sufrió un incendio que destruyó la mayor parte del edificio y en la actualidad solo permanece en pie la fachada.

La Perla de La Paz fue fundada en el año de 1860 por Antonio J. Ruffo Santa Cruz. El edificio inició llamándose Don Antonio Ruffo, tiempo después fue cambiado a Ruffo Hermanos para terminar llamándose La Perla de La Paz, en honor a la famosa perla encontrada en las aguas de la Bahía de La Paz, que, según una leyenda local, fue usada posteriormente en la corona de la Reina de Inglaterra.

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El edificio se destinaba al comercio de todo tipo de bienes: abarrotes, ropa, calzado, ferretería y panadería,​ y también a la importación de productos europeos, perlas y conchas finas.

Cuenta la leyenda que la perla de origen sudcaliforniano que –de acuerdo a otra leyenda sin confirmar– lleva la reina de Inglaterra en su corona, fue comprada en primer lugar por el señor Ruffo a un pescador de perlas; con la ganancia de la venta de esa perla a la soberana, el comerciante fundó su negocio y por eso le puso en su nombre La Perla de La Paz.

Antiguos trabajadores afirman que los famosos túneles ocultos debajo de la ciudad, también interconectan La Perla de La Paz; aunque muchas personas afirman ser testigos de esto, hasta la fecha no hay evidencia alguna.

Se dice que, además de tienda, en sus sótanos se llevaban a cabo otros eventos como fiestas de la alta sociedad; algunos aseguran que, incluso, estos espacios eran utilizados para apuestas ilegales.

Un hecho curioso y desconocido se llevó a cabo cuando el norteamericano Wesley E. Matheus pisó tierras sudcalifornianas para presentar un novedoso descubrimiento que revolucionaría – aseguraba él mismo–   el mundo del transporte.

Wesley E. Matheus, de 53 años de edad, nacido en Estados Unidos, en la ciudad de Cisco Texas; realizó sus estudios de 3 años en la escuela normal de Ida Oklahoma, en la que se graduó como ingeniero mecánico, donde estudió con especial atención la química. Tras 2 años estudiando y buscando la fórmula para producir un combustible mucho más barato, aseguraba haberla encontrado. Pretendió vender la fórmula en los Estados Unidos, siendo que la Internacional Carbin People Co. ofreció 25,000 dólares por su invención.

Para presentar su producto, realizaba una vistosa presentación privada ante selectos personajes, durante la cual, en un pequeño frasco de vidrio, de esos que sirven de envase para mermeladas, llevó un líquido incoloro con un ligero olor a álcali. Le paso corriente eléctrica por espacio de 12 minutos tomando un color amarillo anaranjado. Vertió sobre ese líquido, en dos partidas con un intervalo de 5 minutos, aproximadamente 50 centímetros cúbicos de éter. Estuvo moviendo esa mezcla por unos instantes y en seguida tomó una pequeña cantidad en un vaso chico y le acercó un fósforo encendido. Levantó una llama y estuvo ardiendo cerca de 10 minutos sin consumir el líquido, después con un trapo apagó la llama; al introducir un dedo en el líquido, se sentía un frio notable en el contenido del frasco.

Aseguraba que, con un costo de 77.20 dólares, podía producir 300 mil galones, lo que quiere decir que cada galón cuesta 10 centavos de dólar, cuando al momento la gasolina tenía un costo de  .23 dólares. Para demostrarlo, presentaba dos planos: uno del aparato y el otro del gabinete de refinación.

Aseguraba también que ya había realizado un viaje de 666 millas en un motor nuevo con 23 galones de su combustible, sin carbón, es decir, realizó este recorrido por un costo total de 2.3 dólares.

La llegada a Baja California Sur del señor Matheus se cuenta como una curiosa historia. Wesley Matheus y su tío, en 1944, se introdujeron sin papeles a México porque venían de vacaciones a Ensenada, ahí se embriagaron y, sin afán de romper la ley se introdujeron hasta el Arco donde se les tronaron las llantas; ahí se quedó su tío, pero él se fue a Santa Rosalía a buscar llantas. Por el estado en que se encontraba, borracho hasta las trancas, se complicó su estado legal en el país.

En la cárcel recibieron el ofrecimiento de La Perla de La Paz para presentar su invento en presencia del Gobernador del Estado; a pesar de que tenían problemas para comunicarse con las autoridades por no hablar español, todo indica que esta presentación si se llevó a cabo, a todo lujo y utilizando motores nuevos; como prueba están los planos y documentos resguardados en el Archivo Histórico Pablo L. Martínez.

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