Culco | Cultura y Comunicación de B.C.S

Los visitantes, de Claudia Reina

03-Ene-2020

RESEÑA Por Ramón Cuéllar Márquez

FOTOS: Cortesía.

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). He leído a una de las escritoras más interesantes de los últimos años, Claudia Reina (Nogales, Sonora, 1980). No había tenido la oportunidad hasta ahora que apareció y cayó en mis manos Los visitantes (Premio Regional de Cuento Ciudad de La Paz 2015). Por supuesto, eso me llevará a buscar el resto de su obra. Ha sido un grato encuentro con una narrativa tan nítida, fluida, estructurada, sostenida, madura, rítmica, al más puro estilo de escritores que nos atraen por la manera en que nos cuentan sus historias.

Claudia Reina es, sin duda, una escritora en el pleno goce de su capacidad creadora, con diversos premios y una actividad literaria que constatan el proceso evolutivo de sus atentas lecturas, y su depurado y bien cuidado maquinar en los relatos. No exagero. Es una escritora a la que hay que seguir.

También te podría interesar: El hombre civilizado y otros cuentos, de Cecilia Rojas

Los visitantes es un conjunto de cinco cuentos que giran en torno a la incertidumbre, el terror, la invasión extraterrestre, la vida cotidiana, la incómoda visión de una realidad que nos dice que no podemos escapar a sus designios. El estilo nos recuerda por momentos a escritores que alcanzaron la madurez literaria con técnica literarias innovadoras, Edgar Allan Poe, William Faulkner y Juan Rulfo, entre otros.

También atisbamos una influencia grande del cine, en especial Blade Runner. Así, no sólo disfrutamos de cuentos escritos con inteligencia y gran goce estético, sino creaciones de imágenes cinematográficas en cada línea.

Ahí vemos a un niño que tiene un amigo extraño, en una historia donde el bullying se hace presente y la convivencia un asunto de los marginados, porque la rareza sólo se cumple como una manera de sobrevivir, un relato donde se tiene la impresión de que no sabemos con exactitud qué tipo de ser es ese niño, pero donde la amistad por instantes parece una oportunidad de esa convivencia. También asistimos a la cotidianidad de una mesera que trabaja en una cantina para pagarse sus estudios, un oficio que temió se volviera su triste realidad y de la que no escaparía. En ese ambiente de borrachos conoce a un hombre alcohólico que habla sobre que la vida iba más allá del espacio infinito, frase con la que la mesera se obsesiona y desea que el hombre le diga más, o que al menos se la aclare porque le retumba en el cerebro día y noche; la conduce a un sitio lejano a esperar algo incierto: da la sensación de que lo que verán son extraterrestres o algo más, pero lo cierto es que el hombre no desea quedarse con los miedos y quiere compartirlos o transferírselos a ella.

Por otro lado, un robot casi humano, la inteligencia artificial, pareciera una experiencia cinematográfica que nos trae a la memoria Robocop o Blade Runner, es decir, máquinas con conciencia y la capacidad de cuestionar el sentido de la vida. Un dato interesante a lo largo del libro —que está muy presente—, es la vida cotidiana como algo fundamental, que sigue su curso por más extraordinarios que sean los sucesos, tal como ocurre con la mujer que recuerda su vida, sus pesadillas, sus miedos y que está a la espera de la caída de un meteorito, en una cabaña con su esposo; ahí el fluir de la vida es simple y actúan como todos lo harían aunque no llegara la hecatombe.

Los visitantes es un libro que no los dejará indiferentes.

__

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.