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Los casi 80 años de John Lennon: entre El Jóker y el ambientalismo

09-Oct-2019

RESEÑA Por Ramón Cuéllar Márquez

FOTOS: Internet.

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Este 9 de octubre John Lennon cumpliría 79 años, de no haber sido por un desconocido que decidió quitarle la vida. Muchas cosas se han dicho de él, positivas y negativas, pero todas invariablemente hacen mención de la importancia y el impacto mediático que tuvo como Quarrymen, como Beatle y como solista, no sólo como músico sino como artista y pensador.

Aún recuerdo a Aimeé de la Peña decirme, entre lágrimas, la mañana del martes 9 de diciembre de 1980 en San Antonio, BCS, que John Lennon había muerto, que lo habían asesinado. Visto a la distancia podemos percatarnos de la influencia y de cómo permeó en todos los niveles socioeconómicos, y de cómo su figura fue sentida y vista como si fuera la de un familiar en todos los rincones de la Tierra.

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Ciertamente fue un producto comercial, resultado del manejo de la mercadotecnia del momento y que gracias a ello se convirtió, junto con sus compañeros, en un fenómeno mundial. Pero la personalidad de Lennon estaba lejos de ser meramente la de un rockstar que se conformaba con ser famoso. La historia trágica de su vida lo marcó para siempre y terminó por moldear su talento, creándole una capa de supervivencia que le permitió reponerse de los fracasos, algo así como la antítesis del Jóker, personaje del universo de DC que ahora toma revuelo por la película de orígenes que estelariza de modo magistral Joaquin Phoenix, y que nos muestra lo que una sociedad decadente, injusta, indiferente, puede operar en la mentalidad perturbada de un hombre. Las correspondencias entre Lennon de la realidad y Jóker de la imaginación pueden ser asombrosas. Pero yo no quería hablarles de eso, quizá en otra ocasión les cuente algo del filme de Todd Phillips, Jóker, en particular.

Decía que esa historia trágica hizo algo con la personalidad de Lennon. La madre y el padre ausentes, y luego el regreso de la madre en la adolescencia que marcó su destino musical: la vida y muerte de Julia Stanley le dio a Lennon la tea definitiva del fuego sagrado de la creatividad, que lo llevaría hasta lo más alto del pináculo de la consagración poética, artística y musical.

Hay muchas películas y libros que hablan de él, muchos enfocados en cómo llegó al éxito —que sirve de caldo de cultivo para la cuestión comercial—, pero también hay puntos de vista que lo ponen en retrospectiva como un hombre ambiguo, atormentado, luchador social, adicto a las drogas y genial artista. Todo eso nos pone a un sujeto que fue dueño de su tiempo, y que influyó en la mayoría de jóvenes de su generación, no sólo en el nivel musical, pues muchos quisieron imitarlo, sino por las causas que comenzó a buscar y apoyar, acompañado por la artista plástica japonesa Yoko Ono, quien sería al final de su vida su meta y oportunidad de dirimirse con la vida y alcanzar una especie de redención con los afectos y cariños faltantes durante su infancia.

Los casi 80 años de vida de John Lennon recuerdan que la actividad humana que deja una honda huella en el camino, es la que permanecerá hasta que el mundo guarde silencio o la especie homo sapiens-sapiens se autoextinga sin control, como de hecho sucede ahora mismo: el clima está cambiando, hay anuncios apocalípticos de crisis ambiental, pero los únicos que no cambiamos somos nosotros, vemos la destrucción y nuestra conciencia sigue intacta, a pesar de que la realidad nos abofetea directamente en la cara todos los días con la muerte de cientos de luchadores sociales que defienden sus recursos hídricos, sus tierras y bosques. Pero tampoco quería hablarles de eso.

Sólo deseaba celebrar la vida de un músico genial y de haber tenido la oportunidad de vivir en su tiempo y disfrutar de su legado musical, que es mucho.

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