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Las leyendas de la taconuda y la planchada

11-Jul-2019

ARTÍCULO Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

Foto: Internet.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El imaginario colectivo, en especial en fenómenos sobrenaturales o no explicados, siempre tiene cierta similitud, quizás por una recurrente manera de presentarse o por la manera similar de pensar que tienen las personas; o quizá se deba a que la naturaleza del mito y la leyenda es de transmitirse de boca en boca, y esto homogenice tales relatos.

La leyenda de la taconuda, se cuenta en el resto de la República generalmente de la siguiente manera: Hace muchos años, vivía una joven mujer que vestía un vestido de color rojo y unos altos tacones, los cuales se escuchaban por toda la calle; la joven se dedicaba a la prostitución. Cierto día, la mujer aparece sin vida en un callejón cerca del lugar donde trabajaba; desde entonces, las personas que pasan por esas calle de noche, afirman que han oído el sonido de los tacones y que, de vez en cuando, se oía algún que otro llanto, el cual era muy escalofriante.

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Esta leyenda Mexicana causa temor en las personas que pasan por calles solitarias, especialmente de noche. Se dice que esta joven tenía 27 años de edad, y muchos afirman que fue asesinada por clientes que habían pedido sus servicios.

Hablar de la leyenda de la taconuda en Baja California Sur, nos redirige a uno de los barrios más antiguos de la ciudad de La Paz, el barrio del Manglito, el cual, junto a El Esterito, es parte de los primeros asentamientos de la ciudad. Siendo una de las zonas con más historia de La Paz, tiene una gran riqueza en leyendas y relatos, incluyendo infinidad de aparecidos, e incluso una carreta espectral, la cual escuchan venir siempre que alguien de la zona va a morir.

Según los habitantes de la colonia del Manglito, el espectro de la taconuda se trata del alma en pena de una señora de elegancia sin igual, que todos los días iba, vestida impecablemente y portando sonoros tacones, a esperar a su amado, que había partido en un barco y nunca regresó, quedándose penando por la eternidad.

Otra versión de la leyenda, cuenta que una dama de la alta sociedad, la cual era muy alegre y elegante, acostumbraba todas las noches ir a las mejores fiestas de la ciudad; un día, saliendo de una de esas fiestas, después de caminar con sus tacones por todo el malecón costero, unos sujetos la comienzan a seguir, ella se da cuenta y trata de escapar. Pero la huida es imposible, y entre golpes, jalones y demás, es asesinada.

Al parecer, la joven dama, después del terrible hecho, quedó penando en el lugar, ya que muchos aseguran que, cuando un hombre camina por ahí, comienza a escuchar el sonido de unos tacones y a lo lejos observa una curiosa y bella dama; se dice que, si trata de alcanzarla, esta se desvanece, y en su lugar, el pobre hombre, sólo encuentra en el suelo un antiguo esqueleto junto a unos tacones, ya muy viejos y desgastados por el tiempo.

Existen muchas versiones, incluso encontraremos leyendas bajo el mismo nombre en el resto del país; otra versión relatada por la Profesora Marianela Abarca Cancino, de la Benemérita Escuela Normal Urbana del Estado, nos muestra cómo tal espectro atormentaba a los estudiantes.

A las dos de la mañana, en el corredor del internado, resonaron los tacones de una mujer que caminaba de un lado hacia el otro de forma nerviosa, los pasos fuertes, misteriosos, llamaron la atención de los muchachos, que despertaron sobresaltados y sin explicación de quién pudiera ser la atrevida que, a esa hora, deambulaba por los pasillos sin permiso, ya que a más tardar a las diez de la noche deben acostarse.

Las muchachas abrieron la puerta… lentamente… y vieron deslizarse una sombra que desaparecía en la oscuridad. De pronto apareció el velador, alumbrando el patio con la linterna; los árboles se dibujaban en el piso… las sombras reflejadas en la pared formaban el marco perfecto para que la taconuda se escondiera entre las plantas, y no la vieran cruzar sutilmente por el corredor para dirigirse a la lavandería.

Se dice que, la taconuda, veces entra a los cuartos, y se escucha el ruido del agua al abrirse las llaves misteriosamente solas; nadie se explica este fenómeno, sin embargo, algunas muchachas afirman que esto pasa seguido, e incluso que, por las noches, se deslizan suavemente las sabanas sin saber quién es que las jala.

 

La leyenda de la planchada.

En cualquier hospital existe un fantasma recurrente llamado la planchada, el cual es el espíritu de una joven estudiante de enfermería, o de una enfermera muy joven, de buenos modales y uniforme impecable, que generalmente visita y da ánimos a los enfermos; cuando los pacientes se dan de alta, generalmente quieren agradecer a la jovencita, pero los y las enfermeras desconocen a la joven de tales características, por lo que se remiten a la leyenda de esta enfermera fantasma que, en ocasiones, cuida pacientes.

Esta leyenda no varía mucho, siendo que se cuenta prácticamente igual en todo el país; incluso en la Baja California se cuenta de manera muy similar, pero con una variación muy importante: Se cuenta que, en lo que antiguamente ocupó el lugar del Hospital Salvatierra, había una monja que atendía a los pacientes tuberculosos y demás enfermos que nadie quería atender; se dice, que la amigable monja continúa apareciendo por los pasillos de lo que ahora es la Casa de la Cultura del Estado.

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