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La tinta perpetua en la piel. El arte del tatuaje en La Paz (I)

12-Jul-2021

ENTREVISTA Por Modesto Peralta Delgado
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FOTOS: Cortesía de Erick “Masta” Leggs y Jesús Sosa Correa.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Tatuarse permanentemente un nombre, versos, mangas, flores o calaveras, está al alcance de cualquier habitante de La Paz. Quizás, cada vez menos, exista el prejuicio alrededor de la gente tatuada: que si son viciosos, ociosos o malvados. En realidad, las personas sólo ocupan tomar la decisión de dejar grabada en la piel, para siempre, su historia, sus símbolos de vida o su identidad.

Para CULCO BCS, Erick “Masta” Leggs y Jesús Sosa Correa, cuentan en este artículo dividido en dos partes, cómo es el proceso básico para tatuarse y cómo aprendieron el oficio. ¿Cómo andan los precios y qué pasos siguen para dejar asentado en tinta, en la piel, desde súper héroes hasta tímidas plumas o estrellas?

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Acuarelas sobre piel

Erick “Masta” Leggs, de 44 años, originario de esta capital, es diseñador gráfico de profesión y tatuador desde algunos años. Tiene su propio estudio: Tatuajes TresAmigos, al que se acude sólo por citas. Inicié hace unos siete años, pero como no estuve de aprendiz —porque no me aceptaron a quienes les pedí la oportunidad—, mi proceso de aprendizaje ha sido muy lento; además de que no me dedico sólo a tatuar. Tatuadores que me han ayudado en el proceso de mi aprendizaje son Jesús Sosa, Khann Cerverus, Alejandra Chalini y Alen Paul White. Con Khann Cerverus estuve tatuando en el estudio “Royal Ink”, de mi amigo don Gio Castillo, en esos meses aprendí bastante. También, tuve la oportunidad de estar en seminarios con Pablo Xno y Víctor Chil. Voy lento, pero sin pausa, “qui va piano, va lontano”, no es una carrera de velocidad, sino de resistencia… Tatuar ha sido mi terapia, una vez que la máquina empieza a zumbar todo desaparece: adiós estrés, adiós problemas, adiós migraña y terminando, una taza de café.

¿Cómo es el proceso promedio para hacer un tatuaje, digamos, en el hombro? Después de que te pones de acuerdo con el cliente del diseño, tamaño, estilo y blablablá, trazo el stencil; limpio y rasuro la zona a tatuar; adhiero el stencil; dejo secar mientras preparo la máquina, agujas, tintas, blablablá, y ahora sí “a lo que te truje Chencha”. El tiempo dependerá del tamaño, diseño, estilo del tatuaje y zona donde se tatúe. Terminado el tatuaje, el cuidado es responsabilidad del cliente, y cada tatuador le dará las recomendaciones para ello. En mi caso, yo recomiendo usar una crema o pomada con dexpantenol al 5% que ayuda en el proceso de regeneración de la piel. Al preguntarle también ¿a quiénes no se debería tatuar?, respondió: no tatúo embarazadas, lactantes, menores de edad, personas drogadas o alcoholizadas. Como trabajo en estudio privado tengo control de quienes entran, y ahora con la pandemia que estamos viviendo, soy aún más estricto en esa cuestión.

¿Cómo andan los precios promedios y cuáles son los tatuajes más solicitados? En precios la verdad no sé cómo anden en los demás estudios, soy malo con eso. El precio mínimo que manejo es de 500 pesos, la verdad no sé si es caro o barato, ya el cliente decide. No hago promociones, pero sí consiento a mis clientes. Como no hago publicidad, mis clientes son los que llegan por recomendación de alguien que ya se tatuó conmigo, y eso se aprecia… ¿Tatuajes más solicitados? Eso es variado, me pasó que de repente se vino una oleada en la que estuve haciendo muchos felinos, en diferentes estilos; a veces muchos estilo acuarela; muchos “cover up”. He tatuado muchos estilos, pero los que menos me gusta hacer son los tribales y las mandalas.

Aprendiendo en el viaje

Por su parte, Jesús Sosa Correa —o simplemente, “Sosa”, como la mayoría lo conoce—, tiene 39 años, también paceño y Licenciado en Diseño Gráfico, como carrera profesional. Él tiene la particularidad de que no posee un estudio propio, sino que ha durado algunos años en constante viaje, como parte de su aprendizaje, según contó. Con poco más de 10 años de experiencia en el tatuaje, señaló que el precio mínimo por su trabajo es de 800 pesos, ya sea un punto, una palabra pequeña, unas estrellas, qué se yo, de ahí va subiendo dependiendo del tamaño y el diseño. La sesión de cuatro horas de trabajo la cobra en 2,500 pesos. Y los tatuajes que más le solicitan son palabras, fechas y flores pequeñas.

Yo comienzo por ahí de diciembre de 2009, en La Paz, con la inquietud de aprender. Compré un kit para tatuar —de procedencia china—, en un viaje a Guadalajara, que era lo más accesible a lo que podía aspirar. Fernando me instruye un poco en cómo armar la máquina y tatuar unas naranjas, pero aún así no tenía idea de por dónde empezar, así que me acerco con Rafa, un muy buen amigo mío que él tenía unos años metido en esto, ya que él era perforador. Le digo “quiero aprender a tatuar”, a lo que me contestó, “Yo también”, y reímos. Le pregunto, ¿qué procede? Y me dice van a haber unos seminarios en Morelia, “cuestan tanto, ¿vamos o qué?” ¡Mi respuesta de inmediato fue que sí! Empezamos a organizarnos, depositar un anticipo para apartar cupo del seminario y buscar boletos de avión. Recuerdo que antes de comprar mis boletos tuve un pequeño accidente, pagué carrocero y una defensa nueva más o menos como unos siete mil pesos y pensé: “valió madre mi viaje”. Me agüité, porque de verdad quería ir. Un día, como cosa perdida, busco boletos a Guadalajara en “Viva” que era la línea que acababa de entrar a La Paz y encontré un viaje redondo a Guadalajara en 540 pesos y fue como de “¡a huevo!, ahorita consigo prestado sin broncas”, y así fue como pude ir a Morelia. Rafa no pudo ir por qué iban a operar a su papá, y me tuve que ir solo, sin conocer a nadie, sin conocer muy bien Morelia, dije “ya está todo pagado así que voy porque voy”, ahí inició esto, tomé unos seminarios y regresé a casa motivado a practicar. Para mí era muy difícil costearme viajes ya que estaba casado y tenía un taller de serigrafía, donde, prácticamente, trabajaba yo solo en ese entonces; mis ingresos eran al rededor de ocho a diez mil pesos mensuales, pero aún así le chingué para poder salir por lo menos una vez al año a tomar un seminario. Y así fue como empezó esto.

El proceso que Sosa utiliza para tatuar es, empezando por armar el material: plástico para emplayar alimentos para cubrir la mesa, toallas de papel, piceta (bote con agua purificada), tapitas para tinta, vasito desechable, ungüento de vitamina A y D, crema humectante, tintas y agujas. Su equipo consta de máquina, fuente de poder y el cable que va de a fuente a la máquina. Por cuestiones de higiene, utilizo guantes, una solución antiséptica para desinfectar la piel antes de colocar el stencil y una solución para pegarlo. Para hacer el stencil utilizo papel hectográfico que es una especie como de papel carbón y papel bond. El tiempo varía, dependiendo del tamaño del tatuaje, el detalle que tenga el diseño, no es lo mismo hacer una caricatura a un rostro de un león, por decirte algo; depende también de cada tatuador, cada quien trabaja a su ritmo, conozco amigos que trabajan muy rápido, otros que lo hacen bastante pausado, pero al final cada quien trabaja como le acomoda. Puede influir la sensibilidad del cliente, si es alguien al que le duele mucho, va a estarse moviendo, pidiendo que pares de vez en cuando y son pausas; si el cliente tiene bastante tolerancia al dolor uno puede trabajar más fluido y sin pausas, así que son varios factores para poder determinar el tiempo.

Los cuidados que Sosa recomienda se enfocan en el aseo y la humectación. Yo recomiendo lavarlo dos veces al día con agua y jabón, sólo la espuma, sin tallarlo con nada; los primero tres días no aplicar nada, sólo el lavado y ya; después una capa delgada de pomada cicatrizante. Por años se ha usado bepanthen que es para rozaduras de bebé, es bastante buena, aunque hay quien prefiere usar sólo crema humectante. La pomada la recomiendo máximo diez días, una capa delgada después del lavado. No rascar, no tocarlo con las manos sucias. Nada de albercas, saunas, baños de vapor y sol en esa zona por unos 15 días.

El tatuaje no es una decisión que se deba tomar a la ligera, opina. No se debería tatuar a menores de edad, ni con permiso de sus padres; no se deberían tatuar las personas que no están seguras de lo que quieren y sólo lo hacen por un impulso, o una cuestión de que todos mis amigos traen y yo quiero, o que sólo lo hacen por moda. El tatuaje no es algo que puedas borrarlo de buenas a primeras, es para toda la vida. No se debe de tatuar a un diabético con problemas de cicatrización y que no tenga controlada su glucosa, mujeres con embarazos de alto riesgo y personas con afecciones dérmicas.

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