Manganeso en Bahía Concepción: las minas abandonadas Los Pilares y Los Gavilanes

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FOTOS: Google Earth.

Explicaciones Constructivas

Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La historia de la minería en BCS está estrechamente ligada con el municipio de Mulegé, y es que, aunque en la parte Sur del Estado ya existían minas como en el pueblo de El Triunfo, muy cercano a la ciudad capital de La Paz, éstas no eran tan intensivas ni llegaron a producir gran cantidad como las que se establecieron en Santa Rosalía, al Norte del Baja California Sur.

Haciendo un poco de historia del lugar, se tiene que fue el señor Jorge Rosas Villavicencio quien descubrió una pequeña roca en los alrededores de Santa Rosalía —aun no existía el pueblo— en el año de 1868, y éste a su vez dio la pequeña roca a personas que iban a Guaymas para que la analizaran dando como noticia que había descubierto los primeros yacimientos de cobre en el entonces Territorio de Baja California.

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En toda la zona que abarca desde el puerto de Loreto hasta Santa Rosalía, se hicieron grandes esfuerzos por descubrir grandes cantidades de cobre, lo que no se logró más que en la zona adyacente a Santa Rosalía. De lo que sí había posibilidad de encontrar era manganeso, y en aquel tiempo hubo poco interés por ser más redituable económicamente la extracción del cobre.

Lo que poco se sabe, es que en plena preparación para la Segunda Guerra Mundial en Europa, Estados Unidos empezó a demandar en las industrias siderúrgicas, aunque en pequeñas proporciones, por la utilización de manganeso. Este material metálico —cuyo signo químico es “Mn”—, aumenta la resistencia al desgaste en la fabricación del acero.

Según se sabe por lecturas en la página de la UNAM, sobre un estudio que se hizo en 2008 llamado: Metalogenia de depósitos de manganeso en Baja California Sur, México, en la pequeña península frente a la Bahía Concepción y hacia el Sur hasta el pequeño pueblo pesquero de San Nicolás, existían grandes yacimientos de manganeso para su extracción. Fue así como aproximadamente en 1938, se crearon los puntos mineros llamados “Los Pilares” y “Los Gavilanes”. Al parecer, nunca lograron extraer la cantidad necesaria para que valiera la pena construir más infraestructura, incluso, no se sabe si realmente extrajeron alguna cantidad de manganeso, aunque fuera mínima.

Según pláticas de personas de edad avanzada avecinadas en La Purísima, se escuchó que en plena Segunda Guerra Mundial estaban contratando personal para las nacientes minas de manganeso de Bahía Concepción. En la parte más al Norte y casi en la orilla superior de la pequeña península se creó la mina Los Pilares, con pocas construcciones, en una buena bahía para atracaderos de embarcaciones, un kilómetro hacia el Sur se creó la mina Los Gavilanes, la cual contaba con más construcciones con paredes de block. A medio camino se tiene una pequeña plataforma de concreto que se cree pudo haber estado un faro, ya que se encuentra en una parte alta de un pequeño cerro a mitad del camino.

Según el relato del historiador sudcaliforniano Fernando Jordán, que hizo en el año de 1950, al navegar sobre el Golfo de California desde La Paz hacia Santa Rosalía, se maravilló de ver estas dos minas en total abandono, y constató que nunca fueron utilizadas por la apariencia; incluso, se apreciaba que algunas construcciones nunca las acabaron. En el mismo relato, Jordán preguntó a los vecinos del lugar y le dijeron que en 1948, se habían ido los últimos residentes, quedando únicamente un velador al que nunca pudo hallarlo para seguir escribiendo sobre la historia del lugar; los bajos precios en el mercado mundial del manganeso y también la modernización en la producción de acero que sustituyó al manganeso por otros metales, se cree que fueron los motivos del abandono total del lugar.

Con la tecnología actual y con ayuda del Google Earth se hallaron los lugares, y no se apreciaron caminos de acceso por tierra, la mina Los Pilares se halla en las coordenadas 26°56’13.07″ Norte y 111°48’12.20″ Oeste y la mina Los Gavilanes en las coordenadas 26°52’45.63″ Norte y 111°47’48.06″ Oeste.

En la misma aplicación satelital vienen fotos tomadas por el fotógrafo Jerry Bazant —del cual se toman como derecho de autor—, y se ve cómo está actualmente el lugar, así como el total abandono y falta de caminos de acceso de terracería por los caminos vecinales que conectan la parte occidental de la península con la carretera transpeninsular Benito Juárez.

Estas apasionantes y misteriosas historias sudcalifornianas nos hacen reflexionar que, a pesar del aislamiento del macizo continental, pudo haber existido población abundante de haber colonizado a tiempo, aunque el tener poca población tiene también su encanto.

Termino el artículo con palabras con las que el propio Fernando Jordán describió el lugar en aquel lejano 1950: “Los trabajos deben haberse llevado con cierta actividad, pues hay muchos caminos abiertos, amplios y todavía en buen estado entre las construcciones interrumpidas y el mineral. Se ven planchas de concreto donde debe haberse cimentado la maquinaria, ya retirada, y grandes restos de madera, mucha de la cual ha sido vendida a últimas fechas. También parece que el lugar se abandonó repentinamente, casi sin preparativos, pues aquí y allá quedan todavía, con su forma original, enormes montones de mineral de manganeso que no fue embarcado. Si a la población que trabajó y explotó el mineral de Los Gavilanes la hubieran matado repentinamente una epidemia, el fantasma de ciudad no habría quedado en forma muy distinta a la que actualmente conserva”.

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noeperalta1972@gmail.com

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Explicaciones Constructivas

Noé Peralta Delgado

Ingeniero Civil egresado del Instituto Tecnológico de La Paz en 1995, con Maestría en Valuación Inmobiliaria, por la Universidad Autónoma de Durango. Oriundo de Ciudad Constitución, Baja California Sur, donde nació el 19 de agosto de 1972 y donde actualmente radica; se desempeña como constructor de obra civil y proyectos topográficos, principalmente. Tiene en su historial haber fundado el Colegio de Ingenieros Civiles de BCS, sección Comondú, en el año 2005, y participar activamente en cursos y reuniones afines al quehacer de la Ingeniera Civil. En el trienio 2015-2018, se desempeñó como director de Catastro Municipal en Comondú, donde se especializó en temas relacionados con la tenencia de la tierra, a través del diplomado en catastro multifinalitario en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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