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Tierra Incógnita
Sealtiel Enciso Pérez
La Paz, Baja California Sur (BCS). Por años, el problema ha corrido bajo tierra. Hoy emerge en las calles, en los canales pluviales y en la propia bahía de La Paz. Los derrames constantes de aguas negras evidencian una crisis estructural en el sistema de drenaje de la capital sudcaliforniana, una problemática que mezcla infraestructura obsoleta, crecimiento urbano acelerado y gestión pública insuficiente.
Una tarde después de la lluvia, el olor se adelanta antes de que el problema sea visible. En colonias como El Esterito, Fidepaz o el centro de La Paz, el agua estancada no proviene de un arroyo ni de una inundación común: es agua residual que brota de las alcantarillas o corre por los canales pluviales. Vecinos reportan que durante días deben caminar entre charcos oscuros, con moscas y mosquitos rondando el ambiente. En octubre de 2025, habitantes de colonias cercanas al canal de El Esterito denunciaron que un derrame de aguas negras permaneció durante semanas, generando malos olores y riesgos sanitarios; algunos vecinos afirmaban tener que usar bolsas en los pies para salir de sus casas.
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La escena se repite en distintas zonas de la ciudad. Durante lluvias recientes, los derrames se multiplicaron, afectando viviendas y comercios y evidenciando una red de alcantarillado saturada. Las autoridades municipales reconocen que el problema existe y que el sistema presenta múltiples puntos de colapso. El Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS) ha identificado diversas zonas donde el drenaje requiere reposición de tuberías debido a su deterioro. Lo que ocurre en La Paz no es un incidente aislado, sino el síntoma de una crisis estructural.
El sistema de alcantarillado de La Paz fue diseñado para una ciudad mucho más pequeña que la actual. Durante las últimas décadas, la capital de Baja California Sur ha experimentado un crecimiento acelerado impulsado por el turismo, la migración interna y el desarrollo urbano. Sin embargo, la infraestructura hidráulica no creció al mismo ritmo. Especialistas y autoridades han señalado que una parte importante del problema radica en la antigüedad de las tuberías y colectores principales. En algunos sectores, el sistema presenta colapsos parciales debido al desgaste del material y la acumulación de sedimentos.
El caso del colector de El Esterito es uno de los ejemplos más claros: la red que conduce aguas residuales en esta zona histórica ha sido reconocida por las autoridades como colapsada, lo que provoca derrames constantes hacia calles y canales pluviales. A ello se suma la saturación del sistema durante la temporada de lluvias. En agosto y septiembre, meses tradicionalmente más lluviosos en la región, el drenaje suele bloquearse debido a la mezcla de basura, arena y residuos que llegan a las alcantarillas arrastrados por escurrimientos. En una ciudad ubicada en una región desértica —donde la precipitación anual es inferior a 200 milímetros— la infraestructura urbana no siempre está preparada para manejar lluvias intensas concentradas en pocos días. Cuando las tormentas llegan, el sistema simplemente colapsa.
Otro factor clave en la crisis del drenaje en La Paz es el uso inadecuado de la red por parte de algunos ciudadanos y comercios. Autoridades estatales han señalado que una de las principales causas de obstrucción es la acumulación de basura en las alcantarillas, así como el vertimiento de aceites y grasas domésticas o comerciales que se solidifican dentro de las tuberías. El resultado es la formación de tapones que impiden el flujo normal de las aguas residuales. Estos bloqueos no solo provocan derrames, sino que también incrementan la presión dentro del sistema, causando rupturas en tuberías antiguas o mal mantenidas.
Las consecuencias se observan en toda la ciudad: fugas de aguas negras en calles, descargas hacia canales pluviales y escurrimientos que pueden llegar incluso a la bahía. En algunos casos documentados por organizaciones ciudadanas, los derrames han terminado desembocando en el mar, generando preocupación por la contaminación ambiental y los riesgos para la salud pública. Las aguas residuales no tratadas representan uno de los riesgos sanitarios más serios en las ciudades.
En La Paz, los derrames de drenaje han provocado alertas entre autoridades sanitarias. En zonas donde las aguas negras emergen tras lluvias o fallas del sistema, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) ha ordenado incluso suspender la venta de alimentos en la vía pública para evitar contagios o intoxicaciones. El contacto con aguas residuales puede transmitir enfermedades gastrointestinales, infecciones cutáneas o virus propagados por mosquitos que se reproducen en aguas estancadas. Pero el impacto no se limita a la salud humana.
La contaminación también afecta a uno de los principales patrimonios naturales de la ciudad: su bahía. Especialistas ambientales han advertido que los derrames provenientes del drenaje o de tuberías dañadas pueden terminar en el mar, contaminando playas y ecosistemas costeros. Para una ciudad cuya economía depende en gran medida del turismo y la pesca, esta situación representa un riesgo significativo. La crisis del drenaje en La Paz también tiene una dimensión política y administrativa.
En 2025, autoridades municipales informaron sobre un presunto desfalco de 21 millones de pesos dentro del organismo operador del agua, caso que es investigado por la Fiscalía Anticorrupción del estado. Aunque el proceso judicial continúa, el hecho generó cuestionamientos sobre la gestión de recursos destinados a la infraestructura hidráulica. El mantenimiento del sistema de drenaje requiere inversiones constantes para reparación de colectores, sustitución de tuberías y ampliación de plantas de tratamiento. Sin embargo, muchos municipios del país enfrentan limitaciones presupuestales para realizar estas obras.
En La Paz, el propio organismo operador ha reconocido que el mantenimiento del sistema se realiza de forma gradual, atendiendo los reportes de derrames por zonas debido a la magnitud del problema. Ante el aumento de denuncias ciudadanas, las autoridades municipales y estatales han iniciado acciones para atender el problema.
En 2025, OOMSAPAS informó que realizó trabajos de limpieza y desazolve en al menos 59 puntos del sistema de drenaje en 26 colonias de la ciudad, con el objetivo de liberar obstrucciones y evitar nuevos derrames. Además, se han identificado tramos de tubería que deberán ser reemplazados para evitar colapsos recurrentes. Sin embargo, las autoridades reconocen que estas acciones son solo medidas de corto plazo.
Para resolver el problema de fondo se requieren proyectos de infraestructura más amplios, incluyendo la rehabilitación de colectores y la construcción de nuevas instalaciones que reduzcan la presión sobre el sistema actual. Uno de los proyectos en estudio contempla la rehabilitación de la red de drenaje en zonas críticas como El Esterito. Según autoridades municipales, el proyecto ejecutivo podría permitir gestionar recursos federales y comenzar obras a partir de 2026 si se obtienen los financiamientos necesarios. El futuro del sistema de drenaje en La Paz está directamente ligado al crecimiento de la ciudad.
Durante las últimas décadas, el aumento de población y el desarrollo turístico han incrementado la demanda de servicios urbanos. La ciudad ha tenido que enfrentar simultáneamente problemas de abastecimiento de agua potable y de tratamiento de aguas residuales. La expansión de nuevos fraccionamientos, hoteles y zonas comerciales genera mayores descargas hacia un sistema que ya opera cerca de su límite. Especialistas advierten que si no se moderniza la infraestructura, el problema podría agravarse en los próximos años.
A mediano plazo, el panorama dependerá de la capacidad de las autoridades para obtener financiamiento y ejecutar proyectos de rehabilitación. Las obras previstas incluyen:
- Sustitución de tramos de tubería deteriorados.
- Rehabilitación de colectores principales.
- Mejoramiento de plantas de tratamiento.
- Expansión de la red de drenaje en zonas de crecimiento urbano.
Si estos proyectos se concretan, podrían reducir significativamente los derrames de aguas negras en la ciudad. Sin embargo, especialistas coinciden en que la solución no depende únicamente del gobierno. La participación ciudadana será clave para evitar que el sistema vuelva a colapsar. Reducir la basura en las calles, evitar verter aceites en el drenaje y reportar fugas o derrames son acciones que pueden disminuir la presión sobre una infraestructura ya debilitada. Durante años, el sistema de drenaje de La Paz funcionó de manera silenciosa bajo las calles. Hoy, el problema se ha vuelto visible.
Los derrames de aguas negras, los malos olores y las protestas vecinales han convertido una falla técnica en un tema público y político. Lo que ocurre en la capital sudcaliforniana es un recordatorio de que la infraestructura urbana —a menudo invisible— es fundamental para la salud, el medio ambiente y la calidad de vida. Si la ciudad no logra renovar su sistema de drenaje, las aguas negras seguirán emergiendo, recordando que los problemas ocultos bajo tierra tarde o temprano terminan por salir a la superficie.
Referencias:
https://www.bcsnoticias.mx/denuncian-que-el-canal-de-el-esterito-en-la-paz-tienen-dias-con-derrames-de-aguas-negras/ «Denuncian que el canal de El Esterito, en La Paz, tienen días con …»
https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/derrames-de-aguas-negras-continuan-afectando-a-colonias-de-la-paz/664239 «Derrames de aguas negras continúan afectando a colonias de La Paz»
https://noticias.lapaz.gob.mx/soluciona-oomsapas-la-paz-fuga-de-aguas-negras-en-59-puntos-de-la-ciudad/ «Soluciona OOMSAPAS La Paz fuga de aguas negras en 59 puntos de la ciudad»
https://hoybcs.com/oomsapas-la-paz-limpia-y-desazolva-el-sistema-de-drenaje-en-26-colonias-de-la-ciudad/ «OOMSAPAS La Paz limpia y desazolva el sistema de drenaje en 26 colonias …»
https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/vecinos-del-esterito-pintan-bardas-en-protesta-por-aguas-negras-oomsapas-admite-drenaje-colapsado-26419939 «Vecinos del Esterito pintan bardas en protesta por aguas negras …»
https://www.posta.com.mx/bcs/por-que-se-tapa-el-drenaje-en-la-paz-durante-las-lluvias/vl2093021 «¿Por qué se tapa el drenaje en La Paz durante las lluvias?»
https://es.wikipedia.org/wiki/La_Paz_%28Baja_California_Sur%29 «La Paz (Baja California Sur)»
https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/problemas-de-drenaje-y-basura-en-la-paz-medidas-y-soluciones-26131366 «Problemas de drenaje y basura en La Paz: medidas y soluciones»
https://www.bcsnoticias.mx/atienden-derrame-de-aguas-residuales-en-colector-principal-de-la-paz-tras-denuncias/ «Atienden derrame de aguas residuales en colector principal de La Paz …»
https://www.culcobcs.com/noticias/por-derrame-de-aguas-negras-suspenden-venta-de-alimentos-en-via-publica-en-la-paz-y-los-cabos/ «Por derrame de aguas negras, suspenden venta de alimentos en vía …»
https://zetatijuana.com/2024/06/playas-contaminadas-por-aguas-negras-en-la-paz/ «Playas contaminadas por aguas negras en La Paz – Semanario ZETA»
https://agua.org.mx/baja-california-sur-detectan-desfalco-de-21-mdp-en-sistema-de-agua-de-la-paz-bcs-el-universal/ «Baja California Sur – Detectan desfalco de 21 mdp en sistema de agua de …»
https://www.posta.com.mx/bcs/el-plan-de-sapa-la-paz-para-resolver-el-derrame-de-aguas-negras-tras-recibir-denuncias/vl2105488 «El plan de Sapa La Paz para resolver el derrame de aguas negras tras …»
https://aldiabcs.com/la-paz/solucionan-59-fugas-de-aguas-negras/ «¡SOLUCIONAN 59 FUGAS DE AGUAS NEGRAS! – alDíaBCS»
https://diariohumano.com.mx/2025/11/18/tras-derrames-y-protestas-la-paz-disena-estrategia-para-rehabilitar-red-de-drenaje/ «Tras derrames y protestas, La Paz diseña estrategia para rehabilitar …»
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IMÁGENES: IA.
Tierra Incógnita
Sealtiel Enciso Pérez
La Paz, Baja California Sur (BCS). Loreto, 1768. El campanario de la Misión de Nuestra Señora de Loreto —cabeza del sistema misional jesuita en la península— marcaba el ritmo de una comunidad golpeada por la incertidumbre. Un año antes, por orden de Carlos III, la Compañía de Jesús había sido expulsada de todos los dominios españoles. En su lugar, un grupo de frailes franciscanos, encabezados por fray Junípero Serra, desembarcó para hacerse cargo de un entramado de misiones que durante siete décadas había articulado la vida religiosa, económica y política de la Baja California. La escena fue el punto de partida de una reconfiguración profunda del norte novohispano: un cambio de órdenes religiosas que respondió a las reformas borbónicas, abrió la puerta a la expansión hacia la Alta California y dejó huellas duraderas en las poblaciones indígenas de la península.
La expulsión de los jesuitas en 1767 no fue un hecho aislado. Formó parte de una política más amplia de centralización y control impulsada por la monarquía borbónica. La Real Pragmática Sanción ordenó la salida inmediata de la Compañía de Jesús de los territorios españoles y la incautación de sus bienes. La Biblioteca Nacional de España conserva documentación oficial sobre las instrucciones giradas para ejecutar la medida y ocupar las “temporalidades” jesuitas. En Nueva España, la orden se ejecutó con rapidez. Las misiones de la península de California —fundadas desde 1697— quedaron súbitamente sin sus administradores. El vacío preocupaba a la Corona por razones estratégicas: la península era un enclave clave frente a las ambiciones rusas e inglesas en el Pacífico norte.
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Investigaciones del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM subrayan que el arribo de los franciscanos en 1768 debe entenderse dentro del proyecto reformista y militarizador encabezado por el visitador José de Gálvez, enviado por La Corona para reorganizar la región y preparar la expansión hacia el norte. No se trataba sólo de evangelizar, sino de consolidar la soberanía española. Fray Junípero Serra y un contingente de franciscanos del Colegio de San Fernando de México llegaron a Loreto en abril de 1768. Recibieron un sistema compuesto por quince misiones dispersas en un territorio árido, con poblaciones indígenas diezmadas por epidemias y una economía frágil basada en la agricultura de subsistencia y el ganado.
Un estudio publicado en Historia Mexicana, de El Colegio de México, analiza los informes que los propios franciscanos elaboraron tras asumir el control. En ellos describen las condiciones materiales de las misiones, la disminución demográfica y las tensiones heredadas. Estos documentos, más allá de su tono administrativo, revelan la magnitud del reto: sostener comunidades aisladas en un entorno hostil, con recursos limitados y bajo la supervisión directa del visitador Gálvez. Los franciscanos emprendieron una revisión de inventarios, reorganizaron la producción agrícola y reforzaron la disciplina religiosa. La prioridad era garantizar la continuidad del culto y evitar el colapso de los asentamientos indígenas congregados en torno a las misiones.
Sin embargo, el contexto había cambiado. A diferencia del periodo jesuita, los franciscanos operaron bajo una vigilancia más estrecha del poder civil. Gálvez impulsó reformas económicas y administrativas que limitaron la autonomía misional. La tensión entre la autoridad eclesiástica y la civil fue una constante en estos años. Mientras se consolidaba el relevo en la península, la mirada de La Corona se dirigía hacia la Alta California. El temor a la presencia rusa en el Pacífico Norte aceleró los planes de ocupación. Desde Loreto se organizaron las expediciones terrestres y marítimas que, en 1769, fundarían las primeras misiones y presidios en el actual Estado de California, Estados Unidos.
El National Park Service de Estados Unidos documenta que la Misión de San Diego de Alcalá fue establecida en 1769 por fray Junípero Serra y el gobernador Gaspar de Portolá. Este hecho marcó el inicio del sistema misional en la Alta California, que en las décadas siguientes se expandiría hacia el Norte. La empresa no habría sido posible sin la experiencia acumulada en Baja California. Desde la península se reclutaron indígenas neófitos, se trasladaron semillas, ganado y herramientas, y se diseñó la logística de las expediciones. La misión de San Fernando Velicatá, fundada en 1769 en el norte de la península, funcionó como punto de enlace entre ambas Californias. Así, la presencia franciscana en Baja fue breve pero decisiva: sirvió de puente entre el legado jesuita y la expansión hacia territorios que hoy forman parte de Estados Unidos.
Cualquier balance del periodo debe considerar el impacto en los pueblos originarios: cochimíes, guaycuras y pericúes, entre otros. Desde el siglo XVII, las misiones habían transformado sus formas de vida, concentrándolos en asentamientos permanentes y sometiéndolos a un régimen de trabajo agrícola y catequesis. Los informes franciscanos citados por El Colegio de México registran una población en descenso y múltiples dificultades para sostener las comunidades. Las epidemias, la movilidad forzada y los cambios en la dieta contribuyeron a la crisis demográfica.
Si bien los franciscanos mantuvieron el modelo misional heredado, el contexto de mayor control civil alteró el equilibrio previo. Las reformas borbónicas buscaban hacer más productivas las misiones y reducir su dependencia de subsidios. Esto incrementó la presión sobre los recursos locales y, en algunos casos, sobre la mano de obra indígena. La historiografía contemporánea coincide en que el sistema misional fue un instrumento de colonización que implicó tanto procesos de evangelización como de subordinación cultural. La etapa franciscana en Baja California, aunque corta, formó parte de esa dinámica estructural.

La permanencia franciscana en la península fue transitoria. En 1772-1773, la Orden de Predicadores (dominicos) asumió el control de las misiones bajacalifornianas, mientras los franciscanos concentraban sus esfuerzos en la Alta California. Estudios académicos, como los disponibles en repositorios universitarios de Baja California Sur, documentan este proceso de transferencia y la posterior delimitación de zonas de acción entre ambas órdenes. La línea divisoria se estableció en el Norte de la península, consolidando a San Fernando Velicatá como frontera simbólica entre las jurisdicciones. Este reordenamiento respondió tanto a disputas internas entre órdenes como a la estrategia de expansión hacia el Norte. Con el relevo, los franciscanos cerraron un capítulo de apenas cinco años en Baja California. Sin embargo, su paso dejó transformaciones: fortalecieron la infraestructura misional, articularon la logística de las expediciones y redefinieron la relación entre Iglesia y Estado en la región.
Hoy, las antiguas misiones de Baja California son patrimonio histórico y objeto de investigación académica. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resguarda y difunde la memoria de estos espacios, como el Museo de las Misiones Jesuíticas en Loreto. Su conservación recuerda que la historia de la península no puede entenderse sin el ciclo jesuita, el interludio franciscano y la posterior etapa dominica. La figura de Junípero Serra, canonizado en 2015, continúa generando debate. Para algunos sectores, simboliza la expansión del cristianismo y la fundación de ciudades; para otros, representa un sistema que contribuyó a la desestructuración de pueblos indígenas. El análisis histórico exige situar su actuación —y la de los franciscanos en Baja California— en el marco de las políticas imperiales del siglo XVIII.
La llegada de los franciscanos a Baja California fue consecuencia directa de una decisión política tomada en Madrid. La expulsión de los jesuitas respondió al deseo de La Corona de afirmar su autoridad y limitar el poder de una orden percibida como demasiado autónoma. En la península, esa decisión se tradujo en una transición acelerada que puso a prueba la capacidad de adaptación de los nuevos misioneros. Las consecuencias fueron múltiples. En el corto plazo, se evitó el abandono de las misiones y se garantizó la continuidad institucional. En el mediano plazo, la reorganización permitió lanzar la colonización de la Alta California, extendiendo la presencia española hasta San Francisco. En el largo plazo, el sistema misional configuró patrones de poblamiento, rutas comerciales y estructuras sociales que influyeron en la formación de identidades regionales tanto en México como en Estados Unidos.
Más que un episodio aislado, el arribo franciscano a Baja California fue un eslabón en la cadena de transformaciones que marcaron el siglo XVIII novohispano. Fue resultado de las reformas borbónicas, motor de la expansión septentrional y parte de un proceso de colonización que redefinió territorios y culturas. En las paredes de adobe de Loreto, en las ruinas de San Fernando Velicatá y en las misiones que hoy se alzan en California, persiste la huella de aquellos frailes que heredaron una empresa en crisis y la convirtieron en plataforma de expansión.
Comprender su presencia en Baja California implica mirar más allá del relevo religioso: exige analizar las tensiones entre Iglesia y Estado, la estrategia geopolítica de la monarquía y el profundo impacto sobre las comunidades indígenas. Sólo así es posible dimensionar el significado histórico de aquellos años en que los franciscanos, llegados tras la expulsión jesuita, reescribieron el destino de las Californias.
Referencias:
- Engelhardt, Z. (1908–1915). The missions and missionaries of California (Vol. 1: Lower California). James H. Barry Co.
- Burckhalter, D., Sedgwick, M., & Fontana, B. L. (2013). Baja California Missions: In the Footsteps of the Padres. University of Arizona Press.
- Mathes, W. M. (1977). Las misiones de Baja California, 1683–1849. Aristos.
- Aschmann, H. (1959). The Central Desert of Baja California: Demography and Ecology. University of California Press.
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FOTOS: Modesto Peralta Delgado.
Vientos de Pueblo
José Luis Cortés M.
San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La noche cae tibia sobre el malecón de La Paz. Es jueves, y las mesas de varios restaurantes ya están llenas. Entre el sonido del mar y los vasos chocando, predominan las conversaciones en inglés. Un grupo revisa una carta donde los precios aparecen también en dólares; una pareja pregunta por vino californiano; un mesero responde con naturalidad bilingüe. Para muchos habitantes locales, la escena se ha vuelto cotidiana, aunque todavía deja una sensación difícil de nombrar: la impresión de que la ciudad que conocían se está transformando frente a sus ojos.
Lo mismo ocurre a unos cientos de kilómetros al Sur, en Cabo San Lucas y San José del Cabo, donde el turismo siempre ha sido visible. Pero en los últimos años algo cambió. Ya no se trata únicamente de visitantes que llegan por unos días; cada vez más extranjeros se quedan. Compran casas, alquilan departamentos por meses o solicitan residencia temporal. Caminar por ciertas zonas de Baja California Sur —sobre todo en barrios cercanos al mar— puede parecer, por momentos, una extensión del Suroeste de Estados Unidos.
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El fenómeno no surgió de la noche a la mañana. Desde los años 90, cuando Los Cabos comenzó a consolidarse como uno de los destinos turísticos más exclusivos de México, el Estado empezó a atraer inversión inmobiliaria extranjera. Con el tiempo llegaron jubilados estadounidenses en busca de clima cálido y tranquilidad. Pero la pandemia aceleró un proceso que ya estaba en marcha: el trabajo remoto permitió a miles de personas mudarse a lugares donde el costo de vida —al menos comparado con ciudades de Estados Unidos— resultaba más accesible y el paisaje era incomparable.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que Baja California Sur es uno de los Estados mexicanos con mayor proporción de residentes extranjeros. Las autoridades migratorias han reportado un aumento en permisos de residencia temporal y permanente para ciudadanos estadounidenses en la última década, aunque no existe una cifra exacta de cuántos viven realmente en el Estado debido a la movilidad constante entre ambos países.
Lo que sí es evidente es el cambio en el mercado inmobiliario. Agentes del sector reconocen que la demanda internacional ha empujado los precios de terrenos y viviendas en zonas costeras. En colonias cercanas al mar, algunas propiedades que hace una década se vendían en pesos hoy se cotizan directamente en dólares. Desarrollos de condominios con vista al mar, comunidades privadas y complejos turísticos residenciales se multiplican en el paisaje.
Para muchos residentes locales, ese crecimiento tiene dos caras. Por un lado, el flujo de capital extranjero ha dinamizado la economía: genera empleo en construcción, servicios, restaurantes y turismo. Comerciantes del malecón comentan que la presencia de visitantes y nuevos residentes mantiene los negocios activos incluso fuera de temporadas vacacionales.
Pero al mismo tiempo, el aumento del valor del suelo ha comenzado a empujar a algunos habitantes hacia zonas más alejadas. Investigadores urbanos han señalado que el encarecimiento de la vivienda en ciudades costeras puede provocar procesos de desplazamiento silencioso, donde familias locales terminan mudándose a la periferia mientras las áreas céntricas se orientan cada vez más al turismo residencial.
La transformación también se percibe en detalles cotidianos: anuncios inmobiliarios en inglés, cafeterías diseñadas para nómadas digitales, supermercados con productos importados. En ciertas calles de La Paz, los menús bilingües y los pagos en dólares ya no sorprenden. Algunos comerciantes admiten que adaptarse a ese nuevo público se volvió una cuestión de supervivencia económica.
Las razones de quienes llegan son diversas. Algunos buscan retirarse cerca del mar; otros trabajan en línea para empresas en Estados Unidos; varios ven en Baja California Sur un lugar seguro y con mejor calidad de vida que las grandes ciudades de su país. En ese contexto, el Estado ofrece algo difícil de replicar: paisaje natural, clima benigno y una proximidad geográfica que permite regresar a California en pocas horas de vuelo.
Sin embargo, el crecimiento acelerado plantea preguntas inevitables. Urbanistas y académicos han advertido que el desarrollo turístico y residencial debe acompañarse de planeación territorial e infraestructura adecuada. El acceso al agua, la expansión urbana y la protección de ecosistemas frágiles se han convertido en temas centrales del debate público.
La pregunta que flota en el ambiente no siempre se formula en voz alta. ¿Está Baja California Sur viviendo un ciclo de prosperidad impulsado por la globalización del turismo y el trabajo remoto, o está entrando en una nueva etapa de desigualdad territorial donde el acceso a ciertas zonas se vuelve cada vez más exclusivo?
Mientras tanto, la escena del malecón se repite noche tras noche. Las mesas siguen llenándose, las conversaciones en inglés se mezclan con el español y las luces de los restaurantes iluminan el mar oscuro del Golfo de California. Baja California Sur continúa cambiando, lentamente, casi sin que nadie lo anuncie.
Quizá el verdadero desafío no sea detener esa transformación —que probablemente sea inevitable— sino decidir qué tipo de territorio quiere ser esta península: uno donde el crecimiento beneficie a quienes siempre han vivido aquí, o uno donde el paisaje siga siendo el mismo pero la vida cotidiana ya no les pertenezca.
Porque en lugares como este, donde el desierto se encuentra con el mar, el futuro no siempre llega con ruido. A veces llega en silencio, en otro idioma, y se sienta a cenar en la mesa de al lado.
Referencias consultadas
– INEGI, datos de crecimiento poblacional y movilidad urbana.
– Organización Mundial de la Salud, informes sobre movilidad y salud urbana.
– Estudios de planeación urbana y movilidad en Baja California Sur.
– Reportajes y notas informativas de medios locales y nacionales sobre La Paz y Los Cabos.
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FOTOS: Internet | El Sudcaliforniano | Gobierno de México.
Tierra Incógnita
Sealtiel Enciso Pérez
La Paz, Baja California Sur (BCS). En el extremo sur de la península de Baja California se levanta una cadena montañosa que contrasta con el paisaje árido que domina la región. La Sierra de la Laguna, declarada Reserva de la Biósfera en 1994, abarca más de 112 mil hectáreas en los municipios de La Paz y Los Cabos. Este macizo montañoso constituye uno de los ecosistemas más singulares del país. En sus cumbres sobreviven bosques de pino-encino en medio del desierto, con una diversidad biológica excepcional: cientos de especies de plantas, aves y fauna endémica que dependen de su clima templado y sus manantiales.
Pero su importancia no se limita a la biodiversidad. Para Baja California Sur, uno de los estados más áridos de México, la Sierra de la Laguna funciona como una gigantesca “fábrica de agua”: sus cuencas captan humedad y recargan los acuíferos que abastecen a gran parte de la población. Diversos estudios y autoridades estiman que hasta el 60–67 % del agua que consumen ciudades como La Paz y Los Cabos proviene de este sistema hidrológico. Por ello, cualquier intervención en este territorio genera un debate intenso. En los últimos años, la discusión sobre proyectos de desarrollo —turísticos, inmobiliarios o incluso mineros— ha colocado nuevamente a la Sierra en el centro de una disputa entre intereses económicos, autoridades ambientales y organizaciones civiles.
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La controversia en torno al desarrollo de la Sierra de la Laguna no es nueva. Desde hace más de una década, la región ha sido escenario de proyectos que han despertado oposición social. Uno de los casos más emblemáticos fue el proyecto minero “Los Cardones”, que proponía explotar oro mediante una mina a cielo abierto en una superficie superior a 439 hectáreas, parte de ellas dentro del Área Natural Protegida.
Organizaciones ambientalistas y académicos denunciaron que esta actividad podría contaminar acuíferos y provocar daños irreversibles en los ecosistemas. Tras años de litigios y movilizaciones ciudadanas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) anuló la autorización ambiental, aunque el proceso legal no ha concluido totalmente y aún existen concesiones mineras vigentes en la región. La oposición social a este proyecto consolidó un movimiento ambientalista en Baja California Sur. Organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), académicos sudcalifornianos y colectivos ciudadanos han mantenido vigilancia constante sobre cualquier iniciativa que pueda afectar la reserva. Este antecedente explica por qué cada nuevo proyecto —incluso aquellos presentados como sustentables— es recibido con desconfianza por parte de la sociedad civil.
La discusión se reavivó recientemente cuando comenzaron a circular versiones sobre la compra de predios dentro o cerca de la reserva por parte de particulares. De acuerdo con información confirmada por autoridades ambientales, algunas propiedades privadas dentro de la Sierra cambiaron de dueño, lo que generó preocupación por la posibilidad de que se establezcan cabañas, desarrollos turísticos o proyectos inmobiliarios en zonas ecológicamente sensibles.
Aunque la presencia de propiedad privada no es ilegal —pues dentro de la reserva coexisten ejidos, terrenos nacionales y predios particulares— cualquier intervención requiere autorización federal y estudios de impacto ambiental. Entre las iniciativas más discutidas se encuentra un proyecto denominado “Santuario del Tío Checo”, promovido por la fundación Hermandad en Armonía. Según los documentos presentados ante SEMARNAT, el plan propone construir un centro de conservación de flora y fauna que incluiría infraestructura turística y educativa.
La organización argumenta que el proyecto busca rescatar especies en riesgo, promover educación ambiental y reintroducir ejemplares a su hábitat natural. También afirma que el desarrollo tendría una vida útil estimada de 30 años y contaría con instalaciones de tratamiento ambiental. No obstante, la iniciativa ha generado polémica. Aunque los promotores aseguran que el centro se ubicaría fuera del polígono del Área Natural Protegida, ciudadanos y especialistas sostienen que la infraestructura podría impactar indirectamente a la reserva debido a su cercanía y a la presión turística que generaría.
Otro ejemplo es el proyecto turístico “Cerro del Rhino”, que plantea la construcción de villas y áreas recreativas en la zona baja de la sierra con una inversión de más de 20 millones de pesos. Para algunos promotores, este tipo de iniciativas permitirían ordenar el turismo rural y generar ingresos para comunidades rancheras. Sin embargo, para los críticos representan un precedente peligroso de urbanización en una región altamente vulnerable.
Ante el debate público, las autoridades han intentado aclarar el alcance real de los proyectos. SEMARNAT ha señalado que varios de los desarrollos aún se encuentran en fase de evaluación ambiental, por lo que no cuentan con autorización definitiva. Además, funcionarios federales han precisado que algunos proyectos no se ubicarían dentro del polígono oficial de la reserva, lo que técnicamente los coloca fuera de la zona de mayor protección.
Sin embargo, el gobierno de Baja California Sur ha adoptado una postura más cautelosa. El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío ha reiterado públicamente que su administración no permitirá desarrollos que pongan en riesgo la Sierra de la Laguna, debido a su importancia estratégica para el abastecimiento de agua del estado. En diversas declaraciones, el mandatario ha señalado que la defensa del ecosistema será una prioridad, incluso frente a proyectos presentados como iniciativas de conservación o turismo sustentable.
Este posicionamiento refleja una realidad política: en Baja California Sur, la protección de la Sierra de la Laguna se ha convertido en un tema sensible para la opinión pública.
Las organizaciones ambientales han sido uno de los actores más influyentes en este debate. Diversos colectivos han solicitado información pública sobre posibles trámites de cambio de uso de suelo, manifestaciones de impacto ambiental o permisos de construcción relacionados con predios cercanos a la reserva. La demanda de transparencia se basa en principios establecidos en el Acuerdo de Escazú, tratado internacional que garantiza el acceso a la información ambiental y la participación ciudadana en decisiones que afecten el medio ambiente.
Además, grupos ambientalistas advierten que incluso desarrollos fuera del polígono de la reserva podrían provocar impactos indirectos como:
- Aumento de la presión turística.
- contaminación de arroyos y manantiales.
- fragmentación del hábitat.
- sobreexplotación de acuíferos.
Para los defensores del ecosistema, la experiencia con proyectos mineros anteriores demuestra que las amenazas a la Sierra pueden surgir gradualmente, a partir de múltiples iniciativas aparentemente pequeñas.
En la Sierra de la Laguna viven comunidades rancheras que han habitado la región durante generaciones. Su economía se basa principalmente en la ganadería extensiva, pequeñas actividades agrícolas y, en años recientes, el ecoturismo. Algunos habitantes ven con buenos ojos proyectos turísticos controlados que puedan generar empleo y mejorar la infraestructura rural. Para ellos, la falta de oportunidades económicas es una de las principales razones de la migración hacia las ciudades costeras.
Los promotores de desarrollos sustentables argumentan que es posible combinar conservación y desarrollo, mediante actividades de bajo impacto como senderismo, hospedaje ecológico o investigación científica. Sin embargo, los ambientalistas advierten que la historia de otros destinos turísticos en Baja California Sur —como Los Cabos— demuestra que el crecimiento inmobiliario puede expandirse rápidamente y provocar presiones irreversibles sobre el territorio.
La preocupación por la Sierra de la Laguna no se basa únicamente en consideraciones paisajísticas. La reserva alberga más de dos mil especies de plantas y animales, al menos 63 de ellas clasificadas en alguna categoría de riesgo según la normativa mexicana.
Además, sus ecosistemas cumplen funciones ambientales esenciales:
- Captación de agua y recarga de acuíferos.
- regulación del clima regional.
- protección contra la erosión.
- refugio para especies endémicas.
La pérdida de cobertura vegetal o la contaminación de sus cuencas podría afectar directamente a las principales ciudades del estado, que dependen de los acuíferos recargados por la sierra. En un contexto de cambio climático y escasez de agua, esta función se vuelve aún más crítica.
El debate sobre el desarrollo en la Sierra de la Laguna está lejos de concluir. En el corto plazo, varios procesos serán determinantes:
- La evaluación de proyectos ante SEMARNAT, que definirá si reciben o no autorización ambiental.
- Los litigios pendientes relacionados con concesiones mineras, que aún representan una amenaza potencial para la región.
- Las decisiones políticas del gobierno estatal y federal, que deberán equilibrar desarrollo económico y protección ambiental.
Mientras tanto, la sociedad civil continúa vigilante. El caso de la Sierra de la Laguna se ha convertido en un ejemplo de cómo los conflictos ambientales contemporáneos no solo se libran en tribunales o dependencias gubernamentales, sino también en la esfera pública.
Más allá de los proyectos específicos, la discusión refleja una pregunta más profunda sobre el futuro del Estado. Baja California Sur ha experimentado un crecimiento turístico acelerado en las últimas décadas. Este modelo ha generado prosperidad económica, pero también presiones sobre el agua, el territorio y los ecosistemas. La Sierra de la Laguna representa, para muchos sudcalifornianos, la última gran reserva natural del sur de la península y un símbolo de identidad ambiental.
El desenlace de los proyectos actuales podría definir no solo el destino de una montaña, sino también el modelo de desarrollo que la región adoptará en las próximas décadas. Porque en el corazón de este conflicto no solo está la construcción de villas o centros turísticos, sino una pregunta que divide opiniones: ¿hasta dónde puede llegar el desarrollo en un territorio que también es fuente de vida?
Referencias:
https://dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=694509&utm_source=chatgpt.com «DOF – Diario Oficial de la Federación»
https://www.eluniversal.com.mx/estados/advierten-riesgo-de-desarrollo-turistico-en-la-sierra-de-la-laguna-en-bcs-exigen-transparencia-sobre-uso-de-terrenos/ «Advierten riesgo de desarrollo turístico en la Sierra de La Laguna en …»
https://cemda.org.mx/semarnat-anula-autorizacion-de-mina-los-cardones-en-la-paz-bcs/ «Semarnat anula autorización de mina Los Cardones, en La Paz, BCS»
https://zetatijuana.com/2025/09/sigue-amenaza-por-proyecto-minero-para-sierra-la-laguna/ «Sigue amenaza por proyecto minero para Sierra La Laguna»
https://diariohumano.com.mx/2026/02/18/congreso-local-analiza-postura-sobre-megaproyecto-en-sierra-la-laguna/ «Congreso local analiza postura sobre megaproyecto en Sierra La Laguna …»
https://hoybcs.com/conanp-desmiente-versiones-sobre-desarrollos-en-sierra-la-laguna-cambio-de-propiedad-no-compromete-conservacion/ «Conanp desmiente versiones sobre desarrollos en Sierra La Laguna …»
https://elcongresista.mx/politica/baja-california-sur/manifestacion-impacto-sierra-la-laguna/ «Manifestación de Impacto Ambiental para proyecto en Sierra La Laguna»
https://hoybcs.com/hermandad-en-armonia-solicita-a-semarnat-mia-y-cambio-de-uso-de-suelo-para-desarrollo-inmobiliario-con-planta-de-tratamiento-en-la-sierra-la-laguna/ «Hermandad en Armonía solicita a Semarnat MIA y cambio de uso de suelo …»
https://www.meganoticias.mx/los-cabos/noticia/semarnat-aclara-proyecto-hermandad-en-armonia-no-se-haria-en-sierra-laguna/709032 «Semarnat aclara proyecto Hermandad en Armonía no se haría en Sierra Laguna»
https://www.bcsnoticias.mx/buscan-cambio-de-uso-de-suelo-para-construir-15-villas-en-pescadero-y-parte-de-sierra-de-la-laguna/ «Buscan cambio de uso de suelo para construir 15 villas en Pescadero y …»
https://www.diarioelindependiente.mx/2026/02/exigen-frenar-desarrollos-en-sierra-la-laguna-advierten-impacto-al-agua-de-baja-california-sur «Exigen frenar desarrollos en Sierra La Laguna; advierten impacto al …»
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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.

FOTOS: Gobierno de México.
Ius et ratio
Arturo Rubio Ruiz
La Paz, Baja California Sur (BCS). El principio precautorio: una herramienta ciudadana para defender el agua y la vida en la Reserva de la Biósfera Sierra de la Laguna, decretada Área Natural Protegida en 1994, que no es solo una zona montañosa o un paisaje atractivo, es la principal fábrica de agua del Sur del Estado, de la cual dependen las zonas urbanas y las comunidades rurales de los municipios de La Paz y Los Cabos. La infiltración de lluvia en sus suelos y bosques alimenta los acuíferos en una de las entidades con mayor estrés hídrico del país.
Hoy, esta reserva enfrenta una amenaza real: proyectos turísticos e inmobiliarios que pretenden instalarse en su zona de amortiguamiento y áreas estratégicas para la recarga de agua. Aunque se presenten como “ecoturísticos” o de “bajo impacto”, diversos colectivos ciudadanos y especialistas han advertido que cualquier intervención mal evaluada puede afectar irreversiblemente el ciclo del agua. Frente a esta amenaza, existe una herramienta jurídica poderosa, al alcance de la sociedad: el principio precautorio.
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En términos sencillos, el principio precautorio significa que cuando existe la posibilidad de un daño grave o irreversible al medio ambiente, la falta de certeza científica absoluta no puede usarse como pretexto para autorizar una actividad riesgosa. Dicho de otra forma: si no estamos seguros de que un proyecto no dañará la naturaleza, lo responsable es no autorizarlo, o al menos detenerlo hasta tener plena certeza.
Este principio está reconocido en México como parte del derecho humano a un medio ambiente sano, consagrado en el Artículo 4º constitucional.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha desarrollado ampliamente este principio. En una tesis clave, la Corte estableció que:
◆ No se requiere demostrar el daño ambiental con certeza absoluta.
◆ Basta la posibilidad razonable de afectación.
◆ La incertidumbre científica es precisamente la razón para aplicar el principio precautorio.
◆ Debe prevenirse el daño antes de que ocurra, no repararlo después.
Además, la SCJN ha diferenciado claramente entre:
- Prevención (cuando el daño ya es conocido), y
- Precaución (cuando el daño es incierto pero factible).
En materia ambiental, la duda favorece a la naturaleza, no al proyecto económico.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha fortalecido este enfoque. En casos recientes, como Habitantes de La Oroya vs. Perú, la Corte sostuvo que
◆ Los Estados deben actuar con cautela aun cuando no exista certeza científica.
◆ El principio precautorio protege el derecho a la vida, la salud y la integridad personal.
◆ Si hay indicios plausibles de daño grave o irreversible, el Estado debe prevenirlo.
Esto es fundamental para México, ya que las decisiones de la Corte Interamericana son obligatorias para el Estado mexicano.
Derecho comparado: una regla común en países responsables
Países como Alemania, Francia, España y otros miembros de la Unión Europea aplican el principio precautorio para:
Փ Frenar proyectos mineros.
Փ Detener desarrollos turísticos en zonas frágiles.
Փ Proteger fuentes de agua y ecosistemas estratégicos.
En estos países, la carga de la prueba recae en quien quiere desarrollar, no en la naturaleza ni en la ciudadanía.
El principio precautorio en la Sierra de la Laguna
Aplicado al caso concreto de la Sierra de la Laguna, el principio precautorio implica que:
- Si un proyecto turístico puede afectar la recarga de acuíferos, no debe autorizarse.
- Si existen dudas sobre su impacto acumulativo, debe detenerse.
- Si se pretende fragmentar proyectos para minimizar su evaluación ambiental, esto viola el espíritu del principio precautorio.
Un llamado a la participación ciudadana
El principio precautorio no es solo para abogados o jueces. Es una herramienta de la sociedad:
◆ Para exigir información,
◆ Para participar en consultas públicas,
◆ Para promover amparos y acciones legales,
◆ Para recordar a las autoridades que el agua vale más que cualquier desarrollo turístico
Corolario
La Sierra no es un sitio cualquiera: es infraestructura natural crítica para la vida en Baja California Sur. El daño al agua no se corrige, se hereda a futuras generaciones. Defender la Sierra de la Laguna es defender el derecho al agua, a la salud y a la vida. Cuando hay duda, la ley está del lado de la naturaleza.
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