La cuesta de enero 2025 en BCS

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Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). Con la llegada del año 2025, BCS enfrenta nuevamente la tan temida «cuesta de enero». Este fenómeno económico, que cada año desafía a los ciudadanos, se manifiesta con mayor dureza en una región que aún muestra los estragos de dependencias y vulnerabilidades. La economía local, si bien ha evidenciado ciertos logros, está en un punto crítico que exige atención inmediata. Tras el cierre de la temporada alta en diciembre, la dura realidad de muchos residentes y pequeños empresarios comienza a hacerse evidente.

A finales de 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) estatal experimentó un crecimiento del 4.0%, un dato que, a primera vista, parece positivo. Sin embargo, tras esa cifra se esconde una fragilidad que no puede ser ignorada. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la tasa de desempleo en el Estado se sitúa en 4.6%, un indicador que evidencia que el tejido laboral aún no recupera su fortaleza tras los estragos de la pandemia. Las promesas de un renacer económico son, en muchos casos, espejismos.

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La economía de BCS, íntimamente ligada al turismo, se muestra inquietante. Aproximadamente el 36% del PIB estatal proviene de este sector, pero su viabilidad está en entredicho. La inestabilidad económica global, sumada a cambios en las preferencias de los viajeros y cuestiones de seguridad, han puesto en jaque a una industria que, aunque esencial, es susceptible a factores externos. Aunque el número de turistas ha mostrado un ligero repunte en 2024, el gasto promedio por visitante ha caído a 145 dólares, muy por debajo de los 230 dólares de 2018. Este descenso no sólo afecta a los prestadores de servicios, sino que también compromete la capacidad de generar ingresos en un Estado que tiene en el turismo su principal fuente de riqueza.

La llegada del Año Nuevo revela un panorama sombrío. La inflación, que ha escalado hasta el 7.2% a principios de 2025, impacta con fuerza en el día a día de los sudcalifornianos, particularmente en las zonas rurales donde la economía depende de la agricultura y la pesca. Los precios de productos básicos, combustibles y otros insumos esenciales han aumentado, lo que ha llevado a muchas familias a reajustar sus presupuestos para enfrentar la difícil realidad de los primeros meses del año.

Ante este escenario, la diversificación económica se vuelve una necesidad imperiosa. El gobierno estatal y local deben redoblar esfuerzos para fomentar un turismo sostenible, que no sólo se centre en sol y playa, sino que también integre el ecoturismo, el turismo cultural y los deportes de aventura. Ampliar la oferta turística no sólo podría atraer a diferentes tipos de visitantes, sino que también podría crear nuevos empleos en sectores menos tradicionales, ampliando así el horizonte económico de la región.

Teatro para el turismo cultural

En este contexto, surge la propuesta de incorporar el teatro comunitario como una herramienta para fortalecer el tejido social y fomentar la interacción entre los habitantes. El teatro, en su esencia más pura, es un reflejo de la comunidad; permite que los residentes cuenten sus propias historias, exploren sus realidades y compartan experiencias vividas. A través de talleres y presentaciones, se puede cultivar un sentido de pertenencia que trasciende las dificultades económicas.

El teatro comunitario no solo enriquece la vida cultural de la región, sino que también puede convertirse en un atractivo para el turismo cultural. Festivales de teatro y presentaciones en espacios públicos podrían visibilizar la riqueza cultural de BCS, invirtiendo el enfoque que hasta ahora ha estado centrado casi exclusivamente en las playas. Este enfoque no sólo enriquecería la vida cultural de BCS, sino que también ofrecería a los emprendedores locales una plataforma para prosperar. La creación de una agenda cultural robusta podría generar actividad económica y, al mismo tiempo, resaltar a los artistas de la región.

Subir la cuesta

El apoyo a los emprendedores locales es igualmente fundamental. Crear incentivos fiscales y ofrecer programas de capacitación en habilidades empresariales puede fortalecer a los pequeños negocios, que son la columna vertebral de la economía. Asimismo, fomentar la creación de cooperativas agrícolas y pesqueras puede contribuir a mejorar la calidad de vida en las comunidades rurales, donde la economía familiar depende en gran medida de la producción y venta de sus productos.

La cuesta de enero de 2025 en BCS no se presenta, solamente, como un desafío económico; representa una oportunidad para repensar y reestructurar una economía más resiliente. La clave es la colaboración entre el gobierno, los empresarios y la comunidad, para trazar una estrategia que enfrente los retos del nuevo año con una visión sostenible y un enfoque de crecimiento inclusivo. Es imperativo que se establezcan diálogos abiertos entre estos actores, promoviendo la participación ciudadana en la toma de decisiones y la planeación de proyectos que atiendan las necesidades de las comunidades.

BCS se encuentra en un cruce de caminos que no admite la resignación. La sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y los sectores académicos deben alzar la voz y participar activamente en la búsqueda de soluciones. Es el momento de tomar decisiones audaces que no solo atenúen los efectos inmediatos de la cuesta de enero, sino que cimenten el camino hacia un futuro más próspero y diverso. Las soluciones están al alcance, y es imperativo que todos los actores involucrados trabajen juntos para convertir estas propuestas en una realidad concreta y tangible. La historia de BCS tiene muchas páginas aún por escribir, y sólo con un esfuerzo conjunto se podrá construir un relato de prosperidad y bienestar para todos.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Más de 15 millones de visitantes ha tenido en BCS en los últimos 3 años: Congreso de BCS

FOTO: Setues / Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). “En estos 3 años han llegado a BCS cerca de 15 millones de visitantes, la mayor parte de ellos extranjeros, lo que sitúa a nuestra Entidad entre los 3 principales destinos turísticos de sol y playa en el país”, indicó la diputada María Cristina Contreras Rebollo, presidenta de la Comisión Permanente de Asuntos Comerciales y Turísticos del Congreso del Estado, a través de un comunicado de prensa; ésto, al destacar en tribuna avances en materia de turismo y desarrollo económico durante el Gobierno del Estado.

Contreras Rebollo enlistó algunos alcances obtenidos en la materia, como: contar con mayor conectividad aérea que en 2021, uniendo al aeropuerto internacional de Los Cabos con destinos europeos como Frankfurt, Alemania, Estados Unidos y Canadá, destacando la reciente apertura de la ruta Los Ángeles – La Paz, que se reinició luego de muchos años de estar suspendida.

Dentro de las gestiones de la Secretaría de Turismo, destacó que hace un año, miles de sudcalifornianos atestiguaron el arranque de la carrera off – road Baja Mil en el malecón de La Paz, hecho relevante luego de 60 años de historia de dicha competencia, en donde por primera ocasión la salida fue en el Sur de la península.

También el nombramiento de Santa Rosalía como Pueblo Mágico; la consigna de 7 millones de pesos para respaldar 70 proyectos relacionados con el turismo y la proveeduría al sector, beneficiando a más de 140 familias de las comunidades de la zona rural en los municipios de La Paz, Comondú, Loreto, y Mulegé, entre otros, concluye el comunicado de prensa del Congreso del Estado.




Confirma SETUE 2 rutas aéreas más para La Paz: CDMX y Tijuana

FOTO: SETUE.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Secretaria de Turismo y Economía, Maribel Collins, dio a conocer que durante la sexta edición del Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos que se desarrolla en Boca del Río, Veracruz, se sostuvo una reunión con Walfred Castro, director de Comunicación Corporativa de Viva Aerobús, quien confirmó dos nuevas rutas aéreas que conectarán a La Paz con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y Tijuana.

En ese sentido, a través de un comunicado oficial, destacó que ambas rutas darán inicio en mayo de 2025, con frecuencia diaria. Con ello se fortalece la captación de turismo nacional a la entidad, la cual se ha impulsado fuertemente durante los últimos años.

“Nos congratula poder anunciar este nuevo vuelo, entre el Aeropuerto Felipe Ángeles y La Paz, siendo una puerta para la captación de turismo que viene del interior de la República. Agradezco a la aerolínea Viva Aerobús por la confianza de apostarle a nuestro Puerto de Ilusión, lo que refleja su franco crecimiento como destino turístico. Baja California Sur nos une para incrementar la conectividad aérea y tender puentes con otros destinos del país”, subrayó.

Asimismo, Maribel Collins precisó que estas rutas se suman a las que la aerolínea mantiene desde La Paz, a Guadalajara y Culiacán, y desde Los Cabos, al AIFA, así como al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Toluca y Culiacán.

Finalmente, la secretaria de Turismo y Economía agradeció a los directivos de Viva Aerobús por confiar en los destinos sudcalifornianos, resaltando que esta confianza es un reflejo de la solidez y el atractivo de BCS para el turismo nacional.




La pobreza en zonas rurales de Baja California Sur

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Colaboración Especial

José Luis Cortés

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En un Estado donde las playas de arena blanca y los lujosos resorts parecen prometer un futuro dorado, la realidad para muchos habitantes de Baja California Sur es muy diferente. A pesar del crecimiento económico impulsado por el turismo y la industria inmobiliaria, un 24.2% de la población vive en condiciones de pobreza, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Esta cifra, aunque inferior a la media nacional, revela una necesidad urgente de acciones efectivas.

Mientras en las zonas rurales de Los Cabos, La Paz y Loreto brillan como destinos turísticos, las comunidades de este tipo en Mulegé y Comondú enfrentan una dura realidad. En las zonas rurales de Los Cabos, el 32% de los habitantes carece de acceso a servicios básicos como agua potable, lo que agrava las condiciones de vida. La educación, vital para el progreso, también queda rezagada: en estas áreas, la tasa de deserción escolar alcanza el 25%, frente al 10% en las zonas urbanas. Las escuelas, muchas veces sin infraestructura adecuada, se convierten en un reflejo de la falta de oportunidades.

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El gobierno ha intentado abordar esta problemática a través de iniciativas como el Programa Integral de Desarrollo Rural y Educativo (PIDRE), enfocado en mejorar la infraestructura escolar y capacitar a docentes. Sin embargo, los recursos han sido insuficientes. En 2023, solo el 15% de las escuelas rurales contaba con acceso a Internet, limitando el aprendizaje tecnológico.

En el ámbito rural, los proyectos de agricultura sostenible están en marcha, pero su impacto es mínimo. Según el Consejo Estatal de Población, un 40% de las familias rurales enfrenta inseguridad alimentaria, comprometiendo su calidad de vida.

La solución a esta crisis requiere una estrategia que integre desarrollo económico y social. Expertos sugieren fomentar la participación comunitaria y crear cooperativas que empoderen a los habitantes, mejorando su capacidad de negociación en el mercado.

La colaboración con el sector privado también puede ser clave. Iniciativas de turismo comunitario han demostrado ser exitosas en otras regiones y podrían replicarse en BCS, generando ingresos y respetando las culturas locales.

A pesar de los esfuerzos, la falta de coordinación entre entidades gubernamentales y la escasa inversión en proyectos a largo plazo son obstáculos importantes. La migración de jóvenes a las ciudades agrava la falta de mano de obra en el campo, complicando aún más la situación.

Es esencial reevaluar las prioridades en la inversión pública. La educación y el desarrollo rural deben considerarse como inversiones fundamentales para el futuro del estado. Con un enfoque inclusivo y sostenible, BCS puede avanzar hacia un desarrollo más equitativo.

Sociedad Civil en acción

Organizaciones no gubernamentales están desempeñando un papel crucial en la mitigación de la pobreza. Proyectos que ofrecen capacitación en habilidades técnicas y financieras están surgiendo en diversas comunidades, fomentando la mentalidad emprendedora.

El uso de tecnologías digitales en la educación también abre nuevas oportunidades. Programas que conectan a estudiantes rurales con tutores en línea han demostrado mejorar los resultados académicos, pero requieren apoyo gubernamental y privado para expandirse.

El camino hacia la reducción de la pobreza en Baja California Sur es complejo. La intersección de educación, desarrollo rural y participación comunitaria es vital para construir un entorno en el que todos los ciudadanos puedan prosperar. Las políticas públicas y las iniciativas privadas deben trabajar juntas para abordar las desigualdades persistentes.

Sin embargo, el cambio no sólo depende de las autoridades. Cada uno de nosotros puede contribuir, aportando nuestro granito de arena. Ya sea a través del voluntariado en organizaciones locales, apoyando a emprendedores de la región, o simplemente informándonos y sensibilizando a otros sobre la situación que enfrentan muchas comunidades. Cada acción cuenta y puede marcar una diferencia significativa en la vida de quienes más lo necesitan. En este momento crucial, el compromiso colectivo es la clave para forjar un futuro más justo y equitativo para todos.

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De la minería al turismo. Evolución económica y cultural de Los Cabos

FOTOS: Internet.

Colaboración Especial

José Luis Cortés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Baja California Sur es un estado que ha experimentado transformaciones significativas a lo largo de su historia. Desde la llegada de los colonizadores en el siglo XVI, la región ha sido moldeada por diversas actividades económicas, siendo la minería una de las más prominentes. Durante el siglo XIX, la extracción de minerales como la plata y el cobre fue un motor económico que atrajo a muchos inmigrantes en busca de nuevos horizontes. Pueblos como El Triunfo y San Antonio florecieron, convirtiéndose en centros vitales de actividad económica y cultural.

Nuestros antepasados no solo trabajaron arduamente en la minería, también innovaron en sus métodos. La construcción de ingenios y sistemas de riego ayudaron a maximizar la producción agrícola. El cultivo de algodón se desarrolló a finales del siglo XIX y, aunque efímero, permitió que muchas familias se asentaran en la región. El 40% de la población de la época se dedicó a la agricultura, estableciendo un legado que debería ser valorado por las nuevas generaciones.

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Sin embargo, a pesar de estos logros, sus esfuerzos se han visto eclipsados por la creciente desconexión de las generaciones más jóvenes con estas tradiciones. Mientras que los ancianos del lugar recuerdan con nostalgia el trabajo de la tierra y las cosechas, los jóvenes parecen más interesados en el turismo. La falta de interés en el legado agrícola y ganadero que definió durante tanto tiempo la economía ha llevado a una pérdida de identidad cultural entre los millennials.

La Era del turismo

En las últimas décadas, BCS ha visto un auge en el sector turístico, catalizado por su belleza natural y biodiversidad. Con el desarrollo de destinos turísticos como Los Cabos, la Paz y Loreto, la región se ha convertido en un imán para turistas tanto nacionales como internacionales. De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo, en 2020, el Estado recibió más de 3 millones de visitantes, un aumento del 25% en comparación con años anteriores.

Sin embargo, este crecimiento ha traído consigo una nueva dinámica que ha impactado la cultura y la economía local, especialmente, en el municipio de Los Cabos. Mientras que nuestros antepasados trabajaron la tierra y cultivaron la autonomía económica, muchos jóvenes millennials hoy prefieren buscar oportunidades en el turismo. Aunque este sector ha generado empleo, ha contribuido a la falta de interés en las actividades tradicionales que definieron a la región.

La dependencia del turismo ha hecho que muchos jóvenes se enfrenten a un vacío de ideas y una falta de iniciativa en la búsqueda de alternativas. Las encuestas indican que menos del 20% de los jóvenes muestra interés en involucrarse en la agricultura o la ganadería, vitales para la sostenibilidad de las comunidades locales. En su lugar, prefieren empleos en el sector turístico, que, aunque lucrativos, no ofrecen la misma conexión con su historia y cultura.

Generación Millennial y desconexión cultural

Hoy en día, muchos jóvenes millennials se encuentran en una encrucijada. Aunque viven en un entorno con múltiples oportunidades, hay una preocupante falta de ideas y actitud proactiva hacia el aprendizaje de las prácticas agrícolas y ganaderas de sus antepasados. La cultura de la inmediatez y el éxito rápido ha hecho que muchos opten por carreras en el turismo y la tecnología, dejando de lado el legado cultural y productivo que sus abuelos construyeron con tanto esfuerzo.

El testimonio de jóvenes como Javier es común: “No veo el valor en trabajar la tierra cuando hay oportunidades más fáciles en el turismo.” Esta forma de pensar resalta una desconexión que amenaza con borrar las técnicas y conocimientos que fueron fundamentales para el desarrollo de la región. Las historias de esfuerzo, innovación y dedicación de nuestros antepasados son cada vez menos escuchadas, y hay un riesgo real de que se pierdan esos saberes.

La resiliencia de la comunidad

A pesar de esta desconexión, la comunidad local continúa mostrando resiliencia. Aquellos que cultivaron la tierra y criaron ganado durante generaciones poseen un conocimiento invaluable que podría ser un faro para los jóvenes. Pero esta sabiduría corre el riesgo de perderse si no se promueven iniciativas que fomenten el interés en estas prácticas.

Las cooperativas agrícolas, por ejemplo, están comenzando a resurgir. Estas organizaciones ofrecen oportunidades a jóvenes que desean redescubrir sus raíces y aprender de las técnicas que sus antepasados perfeccionaron. En lugares como San José del Cabo, se han creado iniciativas que enseñan sobre la producción sostenible de alimentos, atrayendo a jóvenes interesados en la fusión de técnicas tradicionales con prácticas modernas.

La agricultura orgánica y sostenible está ganando terreno, lo que representa una alternativa viable en un mundo donde los consumidores buscan cada vez más productos responsables. Los datos muestran que el 30% de los jóvenes tienen interés en proyectos que combinan la agricultura con la sostenibilidad, lo que sugiere que hay un potencial si se les brinda la oportunidad adecuada.

Un futuro por descubrir

La historia de BCS —y de Los Cabos, en particular— está marcada por la capacidad de sus habitantes para adaptarse y prosperar. Desde la minería y la agricultura hasta el turismo, cada etapa ha dejado una huella en su identidad. La juventud millennial, aunque enfrenta una crisis de ideas y actitud, tiene la oportunidad de redescubrir su legado.

Integrar la herencia cultural en sus proyectos y aspiraciones puede brindar un camino hacia un futuro más sostenible y enriquecedor. Al recuperar el interés en las actividades que definieron a la región, los millennials podrían no sólo honrar a sus antepasados, sino también contribuir al desarrollo económico de la media península.

Promover iniciativas que combinen el aprendizaje de tradiciones con nuevas tecnologías puede ofrecer una visión renovada y un futuro que honre el pasado mientras se enfrenta a los retos contemporáneos. La apertura de espacios de diálogo y talleres intergeneracionales puede servir como un puente entre el conocimiento y las nuevas ideas, revitalizando así la conexión que una vez unió a la comunidad con su rica historia.

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