La última batalla del General José Antonio Mijares en San José del Cabo

FOTOS: Modesto Peralta Delgado | IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En el susurro constante de los vientos que abrazan Baja California Sur, viaja una historia que se niega a desvanecerse entre las arenas del tiempo: la última batalla del General José Antonio Mijares en San José del Cabo. Fue un episodio que no solo defendió un territorio, sino que talló en la memoria el espíritu inquebrantable de un pueblo ante la adversidad. ¿Qué ocurrió aquel día? ¿Quién fue este hombre que apostó su vida por la patria? Y, sobre todo, ¿por qué su sacrificio sigue latiendo en el corazón de Los Cabos?

Era el 22 de enero de 1848. En plena Guerra de Intervención Estadounidense, San José del Cabo despertó como escenario de un combate decisivo. Las tropas estadounidenses, con su abrumadora superioridad en número y armas, avanzaban para adueñarse de la península. Frente a ellos, el General Mijares, un hombre curtido por la experiencia y guiado por un amor profundo a su tierra, se alzaba al mando de un puñado de soldados y voluntarios locales. La defensa era desigual, pero la convicción les infundía un coraje que ninguna metralla podía abatir.

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Mijares comprendía que aquella batalla no solo se libraba con pólvora, sino con la dignidad de un territorio distante y, tantas veces, olvidado por el centro del país. Defender San José del Cabo significaba resistir el olvido, sostener en alto la soberanía y la identidad. Y resistió. Resistieron todos. Pero el destino guardaba un precio: el General cayó en combate, ofrendando su vida para que el fuego de la esperanza no se extinguiera.

Los testimonios de la época evocan la valentía de aquellos hombres que, pese a la desventaja, retrasaron el avance enemigo y protegieron a su gente. La muerte de Mijares se volvió faro y semilla: símbolo de un heroísmo que trasciende generaciones. Hoy, su nombre recorre calles y plazas, y cada monumento que lo recuerda susurra al oído de quien pasa que la libertad solo florece donde hay coraje y unión.

¿Qué significado tiene esta historia para quienes hoy habitan Los Cabos? En un presente atravesado por la desigualdad y los desafíos cotidianos, el ejemplo de Mijares invita a reflexionar sobre la fuerza de la solidaridad y la necesidad de defender lo que es justo. La memoria no es un eco que se apaga en los libros: es viento de pueblo que empuja a enfrentar las nuevas batallas con el mismo tesón.

Porque San José del Cabo sigue librando combates distintos, pero no menos urgentes: la desigualdad en el acceso al agua, la presión del turismo que amenaza la esencia local, la lucha por conservar una identidad que no puede disolverse entre resorts y palmeras. En colonias populares y rancherías, el agua sigue siendo promesa, no derecho, y la justicia social se construye día tras día, como en la trinchera donde Mijares ofrendó su vida.

La defensa de aquel enero y la vida del General son un llamado: un susurro firme que nos invita a no rendirnos. Porque la memoria es semilla que, cuando se cuida, germina en dignidad. Preservar el sitio de la batalla, narrar su historia en las aulas y en los hogares, transmitirla como se transmiten los sueños más preciados: eso es resistir también.

Este relato, tejido con las voces que no se cansan de contar y la verdad que reposa en los archivos del tiempo, nos recuerda que la historia es presente. Que cada pueblo lleva en sus vientos la fuerza de su propio destino. La última batalla del General José Antonio Mijares no fue solo un enfrentamiento armado: es la metáfora viva de la resistencia y la esperanza que siguen soplando entre los muros, las calles y los corazones de San José del Cabo.

¿Quién fue, en verdad, José Antonio Mijares? ¿Qué legado dejó en este rincón del Sur? ¿Cómo podemos sostener su valentía para enfrentar nuestras propias batallas? Las preguntas, nacidas del ayer, siguen hoy como antorchas encendidas que nos invitan a no renunciar a la justicia ni al amor por nuestra tierra.

Porque en cada ráfaga que recorre Baja California Sur, también deben soplar la memoria y la esperanza de un pueblo que, pese a todo, no olvida ni se rinde.

 

Fuentes consultadas:

Archivo General de la Nación, México, sección Baja California Sur.

Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

Museo Regional de Baja California Sur, San José del Cabo.

Testimonios y relatos orales de habitantes de Los Cabos, 2024.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Informe 2020.

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Cabo San Lucas, la esperanza que late detrás del sexto municipio

FOTOS: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

Cabo San Lucas, Baja California Sur (BCS).En la costa donde la península termina y el desierto se rinde ante el mar, los vientos soplan con fuerza. Pero no son sólo ráfagas de sal y arena: son rumores de cambio, de autonomía largamente anhelada. En Cabo San Lucas, ciudad vibrante y fecunda, late la esperanza de convertirse en el sexto municipio de Baja California Sur, una causa que ha dejado de ser susurro para convertirse en voz firme y organizada.

La propuesta de municipalización, respaldada formalmente el 25 de febrero de 2025 ante el Congreso del Estado, no surgió de improviso. Se gestó en años de crecimiento acelerado, de contrastes evidentes entre el brillo turístico y las carencias cotidianas. Mientras sus playas figuran en los catálogos del mundo, muchas de sus colonias siguen luchando por servicios básicos como pavimentación, agua potable o seguridad pública.

La actual estructura municipal, con cabecera en San José del Cabo, ha mostrado limitaciones para atender de manera equitativa las necesidades de una población que, según el INEGI, ya supera los 300 mil habitantes en la zona de Cabo San Lucas. Este desequilibrio administrativo es uno de los principales motores detrás del movimiento.

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“Producimos mucho, pero recibimos poco”, ha sido un reclamo recurrente en asambleas vecinales, donde ciudadanos, empresarios y organizaciones civiles coinciden en que los recursos generados localmente no regresan en la proporción que se necesita para resolver problemas urgentes. De hecho, según estimaciones de líderes comunitarios, gran parte del presupuesto del municipio de Los Cabos se consume en gasto corriente, con poca inversión visible en infraestructura social para Cabo San Lucas.

El gobernador Víctor Castro Cosío propuso una consulta ciudadana como mecanismo para definir el rumbo de esta demanda. La iniciativa, aunque legítima y participativa, abre también un compás de espera en el que la ciudadanía continúa organizándose, informándose y exigiendo que su voz sea escuchada con claridad.

La historia de Cabo San Lucas como comunidad es también la historia de su lucha por definir su identidad. Lo que en otro tiempo fue un pequeño puerto pesquero, hoy es uno de los destinos turísticos más importantes de América Latina. Pero el crecimiento económico no ha sido acompañado por una descentralización administrativa proporcional. La urgencia no es solo política: es social, urbana y estructural.

En cada calle sin nombre, en cada escuela saturada, en cada familia que espera servicios que nunca llegan a tiempo, se esconde una pregunta poderosa: ¿por qué no gestionar desde aquí lo que aquí se necesita? La municipalización no busca dividir, sino administrar con mayor cercanía. No pretende fragmentar, sino construir desde la base.

El debate no está exento de complejidades legales, presupuestales y logísticas. Pero el principio es claro: Cabo San Lucas tiene población, tiene economía, tiene historia, tiene identidad. Los cuatro pilares que justifican cualquier aspiración municipal en un Estado democrático.

Los vientos que soplan en Cabo San Lucas no son casuales. Son vientos de pueblo. Vientos que emergen de una conciencia colectiva, de una exigencia de justicia administrativa y de representación real. Son los vientos que anuncian la llegada de una nueva etapa, si así lo decide el pueblo, con voz y voto.

Porque en cada comunidad que se levanta para ser dueña de su destino, nace un territorio más justo, más libre y más digno. Y en ese horizonte, Cabo San Lucas no solo pide ser escuchado: exige ser reconocido.

 

Fuentes consultadas:

  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Censo de Población y Vivienda 2020.

  • Congreso del Estado de Baja California Sur, registro de iniciativas legislativas, febrero 2025.

  • Gobierno del Estado de BCS, declaración pública del gobernador Víctor Castro Cosío, junio 2025.

  • Participación ciudadana y asambleas comunitarias de Cabo San Lucas, 2024–2025.

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Solicitan que autos locales no paguen cuota entre Cabo San Lucas y San José del Cabo

FOTO: Ayuntamiento de Los Cabos.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Congreso del Estado exhortó este martes al titular de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), Rubén Arturo Hernández Bermúdez, para que a la brevedad firme un convenio con el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío y con el Presidente Municipal de Los Cabos, Christian Agúndez Gómez, para implementar un programa de apoyo para los habitantes y visitantes del municipio de Los Cabos, que amplíe el derecho a la movilidad.

La diputada Gabriela Montoya Terrazas presentó este punto de acuerdo, proponiendo exentar del pago del derecho de uso del libramiento entre las ciudades de Cabo San Lucas y San José del Cabo a aquellos conductores que circulen con vehículos con placas de circulación de Baja California Sur; esto, en horarios de alta incidencia vehicular y sólo durante las obras de construcción del paso a desnivel en la glorieta de Fonatur.

El tema que abordó la coordinadora del PT, logró el consenso de sus compañeros parlamentarios. “Es una gran necesidad que se convierte en una preocupación de movilidad, al ser nuestra gente trabajadora que día a día deben trasladarse a sus fuentes de empleo, llevar a sus hijos a escuelas, así como desarrollar otras actividades que requieran transportarse por el corredor turístico y sin contratiempos sus jornadas diarias”, dijo la diputada.

Y es que, día con día, ya sea por un accidente, por manifestaciones o por consecuencia de algún desastre natural, la vía de comunicación conocida como corredor turístico —que es un tramo federal—, no es posible utilizarlo por estar bloqueado el tránsito, lo que trae diversas consecuencias sociales, laborales y afectaciones a los turistas.

Montoya Terrazas enfatizó que la gran demanda turística, ha provocado un gran crecimiento de la población que radica en Los Cabos, que de manera exponencial deben cubrir las necesidades que demanda dicho sector. Una muestra de esto se tiene en que al día de hoy, en Los Cabos, de acuerdo al último censo del INEGI en 2020, viven más de 350 mil personas, alrededor de 60 mil personas más que en el municipio de La Paz.




Entrevista con Don Roberto Castro Guerrero, un policía de los de antes

FOTOS: Cortesía.

Vientos de Pueblo (*)

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La tarde se desliza lenta en la habitación donde don Roberto Castro Guerrero, de 91 años, reposa en una cama rodeada de fotografías que parecen contar su vida en imágenes. En una de ellas, abraza a un niño que ríe sobre un caballo de madera; en otra, estrecha la mano de un agricultor bajo un sol inclemente. Su hija Patricia, quien me acompaña en esta visita, señala una foto en blanco y negro: “Papá, aquí está con los niños del parque Benito Juárez. ¿Se acuerda cuando los dejaba subir a la patrulla para que jugaran con la sirena?”. Don Roberto sonríe con ojos brillantes: “Eran otros tiempos… más simples”.

Y lo eran. En los ochenta y noventa, San José del Cabo era un pueblo donde las puertas no se cerraban con llave y los niños corrían libres por las calles, sin tablets ni celulares, sólo con la imaginación como compañera. “La gente confiaba —recuerda Adriana, otra de sus hijas, mientras acomoda un álbum familiar—. Si un balón se metía a un jardín, el dueño de la casa lo guardaba hasta que el niño volviera por él. Hoy, con tanta tecnología, los chicos ni se conocen entre sí”.

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Don Roberto, con voz suave pero clara, revive aquella época. “La seguridad no se trataba de armas, sino de presencia —dice—. Si veía a un niño solo en la calle, paraba la patrulla y le preguntaba si necesitaba ayuda. A veces sólo quería jugar fútbol, y yo me quedaba un rato”. Lupita, su hija mayor, interviene: “Nosotras nos enojábamos porque siempre llegaba tarde a cenar. ‘La gente me necesita’, decía. Y teníamos que entenderlo”.

Un vecino, don Arsenio, entra a la habitación con una caja de mangos. “Comandante, le traigo de su árbol —dice, refiriéndose a un ejemplar que don Roberto plantó hace décadas frente a su casa—. ¿Se acuerda cuando lo regaba todas las mañanas? Usted decía: ‘Si el pueblo crece, la sombra debe alcanzar para todos’”.

La vida de don Roberto era un tejido de pequeños gestos. Una mañana de 1993, una niña de 7 años se perdió en el mercado. Él la encontró llorando junto a un puesto de frutas, la subió a su patrulla y recorrió el pueblo con ella hasta reconocer su casa. “No sólo la devolvió —cuenta Patricia—, sino que después llevó despensas a la familia. ‘La pobreza es la primera semilla del miedo’, repetía”.

Alicia, que entonces era adolescente, lo acompañaba a veces en esos recorridos. “Lo veía dialogar con los jóvenes que hoy son padres de familia. Les decía: ‘El futuro no se compra con dinero, sino con trabajo’. Y ellos lo escuchaban porque sabían que no tenía doble cara”.

En las noches, don Roberto no descansaba. Si sonaba el teléfono, fuera por un choque o una disputa familiar, él acudía. “Una vez, una señora llamó porque su esposo, borracho, amenazaba con romper los muebles —recuerda Patricia—. Mi papá llegó, lo sentó en la cocina y le preparó café. ‘La violencia no arregla nada’, le dijo. Al final, el hombre lloraba pidiendo perdón. Así era él: un mediador, no un represor”.

Hoy, a sus 91 años, don Roberto sigue siendo el mismo. Aunque postrado, recibe visitas de quienes lo recuerdan como el guardián que no necesitaba armas para inspirar respeto. “La semana pasada vino un muchacho de 30 años —cuenta Alicia—. Le dijo: ‘Comandante, gracias a usted no me metí en problemas. Siempre me sacaba de la calle para llevarme a la escuela’. Y don Roberto, con su humor intacto, le respondió: ‘Pero si tú eras el más travieso’”.

La tarde se desvanece. Uno de sus yernos le ayuda a don Roberto a beber un poco de agua. “Don Roberto, ¿se acuerda de Doña Rosa? —pregunta—. Hoy me contó que usted le regaló un vestido para el cumpleaños de su hija en 1995. ‘No tenía qué ponerse’, le dijo. Y usted movió cielo y tierra para conseguírselo”.

Don Roberto cierra los ojos y sonríe. En la pared, una foto lo muestra rodeado de niños en un parque. Afuera, el viento mueve las hojas del árbol que plantó. “Este pueblo lo lleva en el alma —murmura Lupita—. Por eso la gente lo sigue queriendo tanto”.

Y en el silencio de la habitación, entre el tic-tac del reloj y la respiración pausada de don Roberto, se entiende que un hombre no necesita titulares para ser inolvidable. Solo manos tendidas, palabras sinceras y un corazón que nunca dejó de latir por los demás.

¿Qué nos falta hoy para recuperar aquellos valores? Mientras observo a don Roberto dormir, rodeado de sus hijas, surge una pregunta inevitable: ¿qué se necesita para que un pueblo vuelva a confiar en sus guardianes, para que los niños jueguen en las calles sin miedo, para que la autoridad sea sinónimo de esperanza y no de sospecha? La respuesta, quizá, esté en las pequeñas cosas que él practicó: escuchar antes de juzgar, tender puentes antes que muros, y entender que la verdadera seguridad nace del respeto, no del miedo.

Un agradecimiento eterno a don Roberto Castro Guerrero, por recordarnos que un uniforme no hace a un servidor, sino el alma que lo lleva. Por enseñarnos que la justicia no siempre está en las leyes, sino en las manos que ayudan a levantarse a quien cae. Y por regalarnos, en tiempos oscuros, la certeza de que un México mejor no es un sueño, sino una semilla que late en cada acto de bondad. Gracias, Comandante. Su legado es un faro que, incluso en la distancia, sigue alumbrando el camino.

(*) Esta entrevista obtuvo Mención Honorífica en el Premio Estatal de Periodismo «Mary Nogales», 2025.

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Anuncian Primer Foro Estatal de Protección Civil; será el 2 de mayo en San José del Cabo

FOTO: Archivo | Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). A partir del primer Foro Estatal de Protección Civil que se llevará a cabo el próximo 2 de mayo en San José del Cabo —el cual ya fue elevado a rango de ley, por lo que se deberá realizar anualmente—, se visibilizará y dará seguimiento a la protección civil, fortaleciéndola y mejorando los resultados ya obtenidos, afirmó el diputado Erick Iván Agúndez Cervantes, presidente de la Comisión  Permanente de Protección Civil del Congreso del Estado.

En rueda de prensao, Agúndez Cervantes reveló que los resultados que se obtengan serán utilizados para fortalecer los marcos jurídicos y políticas del Estado; se elaborará un libro de análisis de los resultados de los años 2022-2025; se cargará en el Atlas de Riesgo, en la página del Centro de Investigación en Gestión Integral del Riesgo, en bases de datos nacionales e internacionales; y se incluirá como actualización del Atlas de Riesgo en el geovisualisador operado por la UABCS.

Por su parte, los secretarios de la comisión, diputados Sergio Guluarte Ceseña y Omar Torres Orozco informaron que el martes 22 de abril será publicada la convocatoria en los sitios web del congreso, Subsecretaría de Protección Civil, Ayuntamientos y la UABCS para la inscripción mediante código QR, de instituciones, organismos y personas que deseen participar.

El primer Foro Estatal de Protección Civil se llevará a cabo en el hotel Gran Faro de San José del Cabo, desde las 8:30 horas con la apertura del registro hasta las 15:00 horas de la clausura; habrá conferencia magistral, ponencias, mesas de trabajo a cargo de la UABCS y conclusiones que se presentarán en la clausura.

Las temáticas de las mesas de trabajo serán: Gobernanza, Riesgos Hidrometeorológicos, Riesgos Geológicos, Riesgos Antropogénicos y Tecnológicos, Atención a Emergencias y Ordenamiento Territorial, se lee en el comunicado de prensa del Congreso del Estado.

Cabe recordar que en diciembre de 2024 la Comisión de Protección Civil de la XVII Legislatura propuso la creación del foro con el objeto fomentar la protección civil con un enfoque de prevención, mitigación y reducción de riesgos o emergencias, así como la gestión integral de riesgos.