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Sistema de riego con diques y canales en zona de La Purísima-San Isidro (II)

FOTO: Internet

Explicaciones Constructivas

Por Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Como se recordó en la primera parte de este artículo, la captación del agua en pleno desierto californiano fue una verdadera proeza para poder sobrevivir y, sobre todo, fundar centros de población estable donde se pudiera tener una vida sedentaria.

El canal de La Purísima aunque tiene menos uso agrícola, comparado con el de San Isidro, y según se pudo apreciar también, tiene menos agua en su caudal; tiene una rica historia que va de la mano con los primeros misioneros jesuitas que llegaron a la región a principios de 1700. Esta región era habitada por los indígenas cochimíes que tenían una vida nómada y que, en aquel tiempo, como hoy, a todo lo largo del arroyo de La Purísima, y sobre todo en la región actual de los poblados de La Purísima y San Isidro sobrevivían en los ojos de agua abundantes. En esta región, los indígenas podían tener una vida más o menos sedentaria debido al agua que brotaba de la orilla del arroyo en tiempos de sequías, por lo que llamaron el lugar Cadegomó, cuyo significado era ¨arroyo de carrizales¨.

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FOTO: Noé Peralta Delgado

Como se dijo, la región fue descubierta por los misioneros jesuitas que ya estaban instalados en misiones a lo largo del Golfo de California, como la misión de Loreto y de Mulegé. Por pláticas entre los indígenas se decía que había una región con agua abundante al otro lado de la Sierra de La Giganta, fue así que una de las figuras icónicas en la fundación de las misiones de la Antigua California, el padre italiano Francisco María Píccolo descubrió un paso desde la misión de Santa Rosalía de Mulegé hacia el Océano Pacífico por el paso de la Sierra de Guajademí, donde se encontraban pequeños ojos de agua suficientes para subsistir, y podrían servir para abrir un camino hacia el Pacífico y construir un puerto franco para las naves provenientes del lejano oriente, algo que nunca se logró, precisamente, por la falta de agua en el litoral de gran océano.

Corría el año de 1712, cuando el padre Píccolo fundó de manera provisional una misión que denominaría La Purísima Concepción de María que, en la actualidad se le llama La Purísima Vieja, y donde no quedó ningún vestigio arqueológico. El padre Francisco María Píccolo regresó a Mulegé y ya nunca regresó. Aquí aparece en escena otro gran misionero, conocido desde la parte sur de la península, el misionero sevillano Nicolás de Tamaral quien era más ambicioso de cristianizar, buscó un mejor lugar para establecer de manera permanente la misión y encontró agua suficiente en la región actual del pueblo de La Purísima, donde según varían las fechas, pero fue oficialmente el 1 de enero del año 1720. En la actualidad hay opiniones divididas sobre si el año de fundación debe considerarse 1712 o 1720.

Una vez establecida la misión de La Purísima de Cadegomó, se optó por buscar pequeños represos donde se pudieran detener el agua y aprovecharse continuamente, recordando que la abundancia de ojos agua en el arroyo hacia posible tener agua almacenada todo el tiempo. Con el aprendizaje de qué en temporadas de huracanes o lluvias abundantes, tales represos salían destruidos completamente por la fuerza de la corriente del agua.

Después de la expulsión de los jesuitas en el año de 1767, todas las misiones californianas quedaron abandonadas y no fue hasta mediados del siglo XIX, que llegaron oleadas de colonos procedentes, principalmente, del Estado de Sonora y del extranjero. De las familias llegadas sobresalen los Higuera, Peralta, Miranda, Meza, Osuna, Arce. De oriente llegaron los Mayoral, y posiblemente, de Estados Unidos los Canett y los Smith.

FOTO: Internet

En el caso de misión de La Purísima de Cadegomó, su estado ya estaba muy precario debido a la mala calidad de los materiales usados —aun circula en internet una foto antigua donde se aprecia su forma—, y los colonos llegados reactivaron la construcción de represos para regar sus huertos, entonces se construyó el represo que aún se puede apreciar en la parte baja del Cerro El Pilón. Si buscan en Google satelital lo hallará en las coordenadas 26.201329 grados Norte y 112.053102 Oeste.

No se sabe con exactitud el año en que se puso la primera piedra en este represo, pero lo qué si sabe es que ha sido reconstruido tantas veces como ha sido dañado por la crecida intempestiva del arroyo, sobre todo, en temporadas de huracanes el sistema de canales que se construyó, se aprovechó lo que dejaron los antiguos misioneros y que va rodeando la falda del famoso cantil, desde donde se tiene una vista espectacular del icónico Cerro El Pilón. De ahí parte rumbo al pueblo y las huertas de La Purísima llegando hasta el pequeño poblado periférico de El Mezquital donde el canal se desvanece.

FOTO: Noé Peralta Delgado

Y llegando al año de 1933, cuando el general oriundo Juan Domínguez Cota se propuso reactivar los pueblos nativos de la región de El Pilón, se tiene que La Purísima ya tiene su represo aunque en mal estado, pero tiene la función de llevar agua por los canales ya en funciones. Por lo que se construye el represo de San Isidro y para La Purísima se refuerza con más piedras de mampostería el represo que funcionaba, además se construyó el represo que se denominó El Mezquital y que aún existe, pero el sistema de canales que alimentaba esta totalmente destruido debido a las cercanías del arroyo donde se construyó y que con los temporales se demolió completamente, hasta la fecha no se ha vuelto a restaurar. Se le llamó represo El Mezquital porque la totalidad del agua encauzada iba a dar sustento a las huertas localizadas en la pequeña población de El Mezquital.

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Este represo se utiliza actualmente como atractivo turístico por personal local que aún sueña en que La Purísima tenga su auge de población económica de antaño, se realizan paseos en kayak y es concurrida como balneario para los visitantes. Si lo busca buscar en Google Satelital lo hallará en las coordenadas 26.190941 Norte y 112.075101 Oeste.

FOTO: Noé Peralta Delgado

Sin duda, la construcción del canal de San Isidro vino en algo a mermar la corriente de agua que los purismeños captaban en sus canales, y es que estando aguas abajo del arroyo, primero eran los habitantes de San Isidro los que aprovechaban el agua, el sobrante lo regresaban al arroyo para que de ahí La Purísima lo canalizara. En algún tiempo, el agua se escaseó y obligó a los pobladores de San isidro que derramaran el agua sin aprovecharse. A la altura de lo que es el Centro de Salud del lugar esta agua se tiraba de nuevo al arroyo y eran unas cascadas bien vistosas donde los niños solían bañarse. En la actualidad, el canal que abastece la parte mas baja de La Purísima está muy lleno de tierra y se nota la falta de mantenimiento, no así la primera parte de donde nace, donde aun se puede apreciar su buen estado de la mampostería.

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Con el paso del tiempo, y con la fuerte migración de la población de La Purísima hacia la capital del Estado y la cabecera municipal las huertas se fueron quedando en el abandono, y en menor medida también San Isidro que, con la instalación de la telesecundaria, telebachillerato y algunas oficinas de gobierno ha logrado sobrevivir.

Sin duda alguna, el padre Nicolas de Tamaral fallecido de manera muy trágica en el otoño de 1734 en la región de Los Cabos durante la rebelión de los pericúes, dejó la semilla sembrada de cómo colonizar la región inhóspita del centro de lo que hoy es el Estado de Baja California Sur, y ojalá se le hiciera un merecido homenaje donde los canales de riego junto con el Cerro El Pilón sean testigos de la colonización del Cadegomó de los cochimíes.

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Sistema de riego con diques y canales en zona de La Purísima-San Isidro (I)

FOTOS: Noé Peralta Delgado

Explicaciones Constructivas

Por Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La construcción de diques para canalizar una corriente de agua es una práctica muy antigua que, hay vestigios de canales y acueductos en todo lo largo de las civilizaciones en el mundo. Los romanos a través de sus primeros ingenieros, fueron los pioneros en utilizar una técnica muy eficiente para conducir agua hasta lugares remotos a través de trabajos de nivelación y excavación a través de laderas de cerros para construir canales de conducción del vital líquido.

Aunque hay vestigios en las civilizaciones del Medio Oriente, incluso, entre los griegos de que construían canales de tierra y esculpiendo la roca, fueron los romanos los verdaderos ingenieros de acueductos y canales de agua, donde usando la mampostería solucionaron el abastecimiento de agua en regiones también fuera de Roma. Según, estudios sobre los canales que se dejaron, la pendiente que manejaban era lo más mínimo posible, para evitar que dichos canales se fueron inclinando en distancias cortas; es que con poca pendiente y el flujo, era fácil que por gravedad el agua se condujera de forma continua y calma a distancias muy lejanas.

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Generalmente, la pendiente que utilizaban era alrededor del 0.004%, lo que significa que en una distancia de 1 kilómetro la pendiente era de apenas 4 centímetros, claro que con un buen trabajo de nivelación se podría lograr y aparte que a cada cierta distancia se construían cajas de agua que servían para desazolvar la arena o solidos que arrastraba el agua en su trayecto.

En Baja California Sur, en especial en el municipio de Comondú, existen dos poblaciones al norte, una de ellas tan antigua como los primeros misioneros jesuitas que llegaron a la península de Baja California y otro pueblo más joven que no cumple ni el siglo de edad, son La Purísima y San Isidro.

Ambas poblaciones están situadas en una amplia región con tierra muy fértil y abundante agua proveniente del arroyo de La Purísima, cuyo centro se encuentra un gigantesco monolito de piedra que sirve como guardián y que lleva como nombre el Cerro El Pilón, y de aquí el apelativo de las tierras del Pilón. También, ambas poblaciones tienen sendos sistemas de canales de riego que, muy bien nos podríamos acordar de los ingenieros romanos al inicio de nuestra era.

En esta parte, hablaremos de los canales mejor conservados y más recientes que se construyeron durante el siglo pasado para hacer de esas tierras un verdadero vergel en medio del desierto bajacaliforniano. Estos canales de riego son los que se encuentran en la población de San Isidro y la pequeña localidad de Carambuche.

Hablar de los canales de San isidro es básicamente hablar del nacimiento de esta población allá por el año de 1933, y es que antes de este año, había familias dispersas por toda la zona adyacente a la ya muy formado pueblo de La Purísima y que su actividad principal era la cría de ganado caprino. En 1932, entra como gobernador —del entonces territorio sur de Baja California Sur—, el general Juan Domínguez Cota oriundo, precisamente, de La Purísima.

Según, se cuenta que cinco años antes estuvo de agregado militar en el Estado de Morelos, en la zona del rio Amacuzac y quedó enamorado de la zona por sus recursos hidráulicos, incluso, facilitó la construcción de un puente sobre dicho rio. El general era amante de las vías de comunicación y de los sistemas de riego que, ya estando en las tierras del Pilón se puso como meta hacer un amplio sistema de riego a través de canales de mampostería.

En el año 1933, con ayuda de un solo ingeniero se buscó el mejor lugar para construir un represo que sirviera como base para iniciar el recorrido del canal de riego, que de acuerdo a los estudios topográficos realizados, el mejor lugar sería en una huerta que poseía el señor Manuel Higuera y que se llamaba La frontera. Este punto de construcción del represo está a una distancia de 5.5 kilómetros del poblado de San Isidro y a 3 kilómetros de la localidad de Carambuche en dirección al noreste rumbo a la sierra, en Google Maps se puede ubicar en las coordenadas 26.239186 grados Norte y 112.002647 grados Oeste.

El general Juan Domínguez Cota terminó la gubernatura del territorio en el año de 1938. Aparte de los canales de riego, dejó como legado las vías de comunicación de estos pueblos con el resto de la península, principalmente, con la pequeña ciudad de La Paz hacia el sur. Tiempo después, seguiría otro general con raíces sudcalifornianas como gobernador del año de 1946 a 1956, de nombre Agustín Olachea Avilés el cual terminó de darle la modernidad a la parte central del territorio sur, creando el extenso Valle de Santo Domingo.

De acuerdo con pláticas de los pobladores, la construcción de todo el dique junto con el canal duró dos años, la mayoría de las personas que participaron en su construcción, al mismo tiempo iban formando el naciente pueblo que bautizaron con el nombre de San Isidro el día 15 de mayo cuando tomó la forma actual, y que los pobladores de La Purísima lo denominaban como La colonia. Recordando que, a la par también se fundó la pequeña localidad de Carambuche, cuyo significado se desconoce, pero que en el año de 1959 y con el triunfo de la Revolución cubana, se empezó a utilizar de manera jocosa el nombre de Cuba, según porque los pobladores que eran buenos para poner apodos y se mofaban de uno de los líderes del pueblo porque admiraba a Fidel Castro.

La construcción del canal de mampostería tiene su parte más estética en las faldas del cerro que esta antes de la localidad de Carambuche, además posee una altura desde el camino de terracería de casi 10 metros. Desde ahí sigue prácticamente un camino recto y que pasa por la parte central de la zona de huertas que está entre San Isidro y Carambuche, las cuales son muy fértiles y producen muy buena calidad de frutales, principalmente mangos, viñedos, e higos.

Llegando al pueblo de San Isidro, el canal va serpenteando por las calles haciendo una vista muy bella cuando van llenos de agua y continúa su camino hacia las huertas que están antes de llegar al pueblo donde termina otra vez desaguando en el arroyo de La Purísima, después de recorrer una distancia de 8 kilómetros desde el dique de recolección inicial. En una visita echa en días pasados, aún se puede apreciar el buen estado de las huertas y su productividad, incluso, se notó que varios tramos se estaban realizando labores de desazolve y lucía un canal aunque sin agua, en buen estado.

Las autoridades delegacionales y municipales han querido volver a esta zona más atractiva al turismo local y han construido a orillas del cantil sobre el arroyo una serie de palapas y escalones para hacer un verdadero balneario donde se puede bañar en el arroyo como si se estuviera en una gran alberca; así que si quiere apreciar el Cerro El Pilón y apreciar las obras de ingeniería hidráulica no dude en visitar el pueblo de San Isidro que está localizado a una distancia de 146 kilómetros de Ciudad Constitución y 356 kilómetros de La Paz.

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‘El Fuerte’ de La Purísima. El hombre que trasladó un piano a sus espaldas

FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Siempre que se habla de gente que vas más allá del promedio, ya sea en fuerza, velocidad o inteligencia, puede ocasionar que alguien se vuelva famoso; en la actualidad hasta puedes salir en televisión, si realizas proezas más allá de la que realizaría una persona común. Pero esto no es nuevo y en Baja California Sur tenemos el caso de un señor que su fuerza extraordinaria lo convirtió en leyenda.

Don José Flores, conocido ampliamente en La Purísima y San Isidro se ha vuelto una leyenda. Apenas rebasaba el 1.65 de altura, de voz aguda, nativo del Estado de Jalisco a finales del siglo pasado y con piernas cortas extremadamente fuertes.

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Según testigos como familiares aún vivos, llegaron a relatar que sus piernas eran descomunalmente gruesas llenas de venas que se hinchaban y parecían que iban a explotar, cuando levantaba objetos que sólo él podía levantar, mucho aseguraron que si hubiera sido llevado alguna Olimpíada seguro la ganaba, y nunca se ha vuelto a ver nadie similar por la región.

Era una persona sencilla y respetuosa, sólo utilizaba sus habilidades superiores para sobrevivir o para servir a los demás, como cuando la familia Osuna lo contrató para que llevara a una señora enferma desde San Miguel de Comondú a Mulegé sentada en una silla que ató a su espalda; gracias a ésto salvo su vida, pero fue un viaje muy difícil, ya que había que atravesar la sierra, y los caminos no eran tan amigables como ahora.

Existen pocos registros del que los pobladores llaman con cariño El fuerte, y todas sus hazañas han sido transmitidas por tradición oral, así que es difícil determinar dónde termina la realidad y empieza la fantasía.

Un piano a sus espaldas

Doña Rosario Osuna, dama de alta sociedad de la época, compró un piano en Mulegé, pero no encontró ninguna manera de trasladarlo a La Purísima, entonces se le ocurrió la idea de proponerle la tarea a El fuerte, quien aceptó. Todos vieron partir con su cuerpo corto, sus robustas piernas y su caminar lento, pero indetenible. Siempre uso huaraches y unos minúsculos pantalones arremangados hasta las rodillas.

Muchos dudaron o hasta apostaron sobre su regreso, quizás tardo unos 20 ó 30 días, pero un día por la mañana llegó con el piano en su espalda, atado a un mecapal que se sostenía en su frente y abrazaba la estructura musical. Llegó por San Isidro y lentamente recorrió los 3 kilómetros que lo separaban de La Purísima. Recibió su pago y se retiró a descansar tranquilamente. Después de eso nadie dudó de sus habilidades.

Su fuerza fue descubierta de manera casual ya que su aspecto físico no la aparentaba, sus patrones de corte de caña le dieron una mula para que fuera por leña al monte; cuando regresó traía una enorme carga sobre su espalda y a su lado la mula ociosa solo cabestreada.

Se cuentan muchas cosas como que una vez lo encontraron caminando con una caja de madera sobre su cabeza, y que dentro de la caja venían su esposa y dos de sus hijas.

Se casó con la señora Nestora Panchana, y tuvieron 10 hijos: cinco hombres y cinco mujeres. Sus hijos y familiares recuerdan muchas hazañas, así como la alegría que les daba a los habitantes del pueblo cuando El fuerte decidía acompañarlos a traer leña, ya que significaba que volvieran con mucha de regreso.

Quedan pocos recuerdos de estos hechos, quizás uno de los más significativos fue el que se utilizó para realizar este relato, la entrevista que se hizo a don Miguel Alvarado Panchana, sobrino del El fuerte quien platicó todas estas proezas para la publicación llamada Compas el 28 de marzo de 1992, el cual lo podemos consultar en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez”.




La leyenda del vampiro de La Purísima. ¿Es la tumba de Blackman?

FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). A las orillas de este pueblo ubicado en un oasis de Comondú —al norte de Ciudad Constitución—, se encuentra el cementerio que aguarda un par de tumbas que han creado la famosa leyenda del vampiro de La Purísima. Allí —se supone— descansan los restos de Charles Blackman y su esposa Loreto Osuna de Blackman. El primero —cuenta el mito—, reencarnará en el 2021 en un niño nacido en ese lugar, para vengarse así de que su mujer no pudo dar a luz, pues murió en el parto.

En exclusiva para CULCO BCS, el guía de turistas Cristian Arce Mayoral y el investigador Gilberto Manuel Ortega Avilés, detallaron lo que la gente cuenta sobre esta leyenda, apoyada en la tradición oral que ha sobrevivido un siglo, y lo que del mismo caso arrojan documentos históricos. Mostramos, además, fotografías exclusivas de estas criptas y otros ángulos del mismo panteón de La Purísima al que no se resisten visitar paseantes tanto nacionales como extranjeros, en donde se deja entrever en sus antiguas tumbas —tan antiguas, que hay montículos de piedras bañadas con cal para que la gente sepa que allí hay restos humanos— el no menos famoso cerro El Pilón.

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El panteón de La Purísima es uno de los vestigios más antiguos de este poblado ubicado al norte del municipio de Comondú. Aquí están revueltas lápidas modernas con figuras de yeso bien cuidadas, con piedras bañadas con cal donde están sepultadas personas de las que ya nadie sabe de ellas.

“Se cuenta que Carlos Blackman, o Charles Blackman, era un personaje extranjero, que llegó aquí, a tierras sudcalifornianas, a trabajar en El Boleo —cuando se inició, en Santa Rosalía—, como ingeniero mecánico”, contó Cristian Arce Mayoral. Llegó a La Purísima no se sabe en qué fecha, pues “no hay registros”, aunque todo indicaría que sería en el siglo XIX, y tampoco se sabe cuánto tiempo estuvo radicando en allí.

“Él llega a La Purísima y se encuentra con Loreto Osuna (…) Su nombre está registrado en su acta de matrimonio, no sabemos si quedó en Loreto o en La Paz, donde fue casado con Loreto Osuna de Blackman. Su esposa era originaria de La Purísima y fallece en el momento del parto (…) Cuando la quiere trasladar a Loreto, para tener el bebé, fallece y él se regresa a darle sepultura, y es cuando construye las dos tumbas, pero hace un juramento que él reencarnará a los cien años de fallecido, en el 2021. Se supone, va a reencarnar en un niño que nazca aquí en el lugar. Esa es la leyenda, de que será o no que reencarne y que va a tomar venganza de que no se le hizo tener a su bebé en sus brazos”.

Viendo de frente a las tumbas, la de la derecha es la que correspondería a Loreto Osuna, quien fue sepultada en 1912; quien no sabe, la confunde con la del famoso “vampiro”, y de ahí que haya un rumor equivocado de que Blackman habría reencarnado en 2012, pero según la leyenda esto ocurriría en 2021.

Según el guía de turistas, luego de construir las tumbas, el ingeniero se fue a trabajar de nueva cuenta a las minas de El Boleo, en Santa Rosalía, donde murió, “pero con el rumor, no lo quisieron en Santa Rosalía, lo trasladaron a Loreto, donde tampoco lo quisieron. Dijeron ‘su esposa esta en La Purísima, entonces trasládenlo a La Purísima’ por el temor de que donde esté sepultado vaya a reencarnar”. Otra persona, un adulto mayor originario de este pueblo, dijo que Blackman habría muerto en Las Matancitas, un rancho cercano a este mismo poblado.

Al cuestionar a Arce Mayoral ¿de dónde se le adjudicó la fama de vampiro y si habría atacado a un ser humano? contestó que “dicen que por las noches él salía recolectar sangre de los animales, y que en su casa tenía depositó varios frasquitos con su sangre (…) Nunca se supo que le haya chupado la sangre a un humano”; añadió que, según la tradición oral, era un hombre “muy alejado de la sociedad”, “muy raro” y que siempre vestía de negro.

A la izquierda, se supone, estaría enterrado Charles Blackman, aunque según un investigador del Archivo HIstórico de La Paz, quien realmente descansa allí es José Osuna, padre de Loreto, esposa del primero. ¿En dónde estaría sepultado el extranjero?

A pesar de lo popular que es la leyenda del vampiro de La Purísima, no se encuentran muchos medios en Internet que aporten datos relevantes; un par de videos en Youtube están más enfocados en transmitir música o efectos de miedo, que en revelar detalles. Una página web con mitos, cuentos y leyendas, se desborda de imaginación al suponer que el extranjero era un maestro de la magia capaz de convertirse en un ave, y que por el odio del pueblo, terminó finalmente enterrado vivo en un ataúd; sin embargo, en agosto de 2017, El Sudcaliforniano publicó una entrevista con Gilberto Manuel Ortega Avilés, egresado de Filosofía de la UABCS e investigador del tema, quien trabaja en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” —en La Paz— desde 2016, y quien sí logró profundizar en la leyenda pero con documentación histórica que invalida parte del mito.

Blackman no está en esa tumba

Arthur Charles Blackman —contó Ortega Avilés—, sí existió. Fue un ingeniero mecánico norteamericano que llegó a Bahía Magdalena, BCS, el 1 de marzo de 1909. Según los documentos investigados, fue único hijo de John E. Blackman y Mary Elizabeth Conhiser, y nació en Crawford, Iowa, EEUU, el 26 de junio de 1875. Es interesante saber que fue un soldado voluntario en su país de origen —llegó a ser sargento—, pero ya en Baja California Sur, trabajó para Delbert J. Haff como representante legal de grandes extensiones de tierra. Aunque no encontró pruebas de que Blackman hubiera trabajado en El Boleo, en Santa Rosalía, supone que es probable que fuera agente de ventas o un proveedor, mas no un empleado.

Efectivamente, contrajo nupcias con Loreto Osuna —hija del juez José Osuna— en 1910, y ambos fundaron la hacienda Las Matancitas; los documentos históricos también prueban que ella perdió la vida en el parto, en 1912, falleciendo en este mismo poblado del municipio de La Paz, pero asegura que fue exhumada y estuvo en la cripta hasta 1918. Es más enigmático que el investigador sostiene que la otra tumba, la del supuesto vampiro, no contiene a Charles Blackman sino a José Osuna.

El famoso vampiro de La Purísima había regresado a trabajar a Estados Unidos —al menos desde 1920—, donde se casó y tuvo descendencia; murió ya grande, a punto de cumplir 84 años, el 24 de junio de 1959. Su tumba está en San Diego, California. ¿De dónde viene el mito? Al parecer, sería un maestro del pueblo quien difundió la leyenda hace dos o tres décadas —el boom empezó desde el año 2000— y esto serviría para impulsar el turismo en esta zona.

Pasaporte de Charles Blackman. FOTO: Source Citation National Archives and Records Administration (NARA), Washington D.C a través de Hispanic Heritage.

Acta de defunción de Blackman. Estas tres imágenes son cortesía de de Gilberto Manuel Ortega Avilés, formando evidencia de su investigación en documentos en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” y solicitando otra información en Internet.

Esta es la verdadera tumba de Arthur Charles Blackman en San Diego, California FOTO: Selected Passports. National Archives, Washington, D.C

 

Gilberto Manuel Ortega Avilés trabaja en el Archivo Histórico desde 2016 y da por concluida su investigación que él llama “histórica”, aunque sigue indagando el aspecto místico/fantástico. Con su material, logrado en poco más de un año, pretende publicar un libro o un texto en línea.