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Hará UABCS panel virtual sobre retos y estrategias educativas en la pandemia

FOTO: UABCS

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el marco de sus Jornadas de Participación Social, la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) llevará a cabo un panel virtual donde, diferentes actores académicos y científicos, abordarán el tema de la pandemia, sus retos, iniciativas y estrategias en el marco de la educación y la vinculación universitaria.

A través de un boletín de prensa de la Universidad se informó que, el evento se realizará vía remota a través de la plataforma ZOOM el día viernes 6 de agosto, de las 9:00 a las 14:00 horas, siendo transmitido en vivo para la comunidad internauta en la página de Facebook: “Departamento de Vinculación UABCS”.

La primera participación estará a cargo de la Psic. Adriana Moreno Terrazas Troyo, de la Universidad Pedagógica Nacional, quien abordará los aspectos psicológicos que deben considerarse para el regreso a clases presenciales. De igual forma, por parte de la máxima casa de estudios de Sudcalifornia, un grupo interdisciplinario hablará sobre “UABCS COV-Informa”, proyecto de divulgación social para dar a conocer, mediante diferentes plataformas, información muy variada y de interés general sobre la enfermedad del COVID-19 y sus alcances.

En esta exposición, dialogarán la Dra. Anidia Blanco Jarvio, el M. en C. Javier Alberto Arce Meza, la Mtra. Andrea Bautista García y Diana Arias Romero, integrantes de la Unidad Académica de UABCS-Pichilingue. La jornada cerrará con la plática “¿La nueva realidad educativa? Un enfoque visionario desde la modalidad educativa híbrida”, dictada por la Mtra. Sara Hurtado, académica de las licenciaturas en Ciencias de la Educación y en Pedagogía de la Universidad.

Cabe mencionar que ésta sería la quinta edición de las Jornadas de Participación Social, ejercicio en la modalidad a distancia, para dar a conocer tópicos relacionados con sus funciones sustantivas, particularmente las que tienen que ver con la vinculación social, concluye el boletín de prensa de la UABCS.




Le pedí a Diosito que no se la llevara

Fotos ilustrativas de Internet

Colaboración Especial

Por Pablo Chiw

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Empezaba a contarme lo que había ocurrido y su respiración lo traicionaba. Trataba —supongo yo—, de mantener la serenidad, las formalidades, de mostrar su madurez; pero al hablar, se reafirmaba la dimensión del evento y su abrumadora condición de irreversible. Al escucharse a sí mismo, se iba convenciendo cada vez más de lo ocurrido y el ahogo entorpecía la fluidez de sus palabras, fragmentándolas en cristales rotos que salían a empujones de su garganta.

Le recé todos los días a Diosito para que no se la llevara, para que se pusiera bien, para que estuviéramos todos juntos otra vez, pero le dieron tres paros cardíacos. Los doctores la salvaron de los dos primeros, del tercero ya no, dicen que ya no le servían los pulmones. Esto dijo un niño de 11 años.

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El infante se va muriendo conforme va hablando. El cubrebocas negro no logra esconder el temblor de sus labios. Mientras mira al panteón, lagrimas caen sin su permiso. Aún no ha descubierto qué hacer con sus manos: estira sus dedos, las guarda en las bolsas del pantalón para luego liberarlas inmediatamente; estaban tan acostumbradas a jugar que todavía no se enteran que la infancia ha terminado. La madre del pequeño será sepultada en veinte minutos.

Regresa a la conversación, se da cuenta que está llorando y reconoce en mi mirada el dolor que provoca con su inocencia. Estoy temblando y ni siquiera puedo abrazarlo: igual que su madre, también tiene COVID-19. Allí estoy a la distancia, viéndolo llorar. ¿Cuántas veces se puede decir lo siento sin que se vuelva fútil, sin que pierda sentido?

Vas a sentir muchas cosas —le dije. Todo lo que te suceda es normal, habrá momentos en los que sientas muchas ganas de llorar, otros en los que quizá no sientas mucho, es normal. Estás frente a una de las experiencias más duras que un ser humano pueda encontrarse en la vida, habla hijo, deja que todo lo que vaya ocurriendo pueda ser escuchado, el dolor estará muchos años, pero será más fuerte el amor que tu mami ha construido dentro de ti, esos son amores que no terminan en la muerte, sino que se transforman en semillas que germinarán en tus manos, en tus actos, en tu memoria.

Ella siempre estará presente en nuestros corazones, pues nos trató con tanto amor que siempre estaremos infinitamente agradecidos. Entre el viento, mi cubrebocas y la careta, seguramente, se perdieron muchas palabras. Él que antes era un niño siguió llorando, él no necesitaba palabras o abrazos, él necesitaba a su madre que a los 33 años murió por COVID-19 en La Paz, BCS.

“Ya me tengo que ir”, me dijo y se despidió con una mirada desvanecida. Mi niño de siete años se limpiaba las lágrimas con sus manitas. Siempre jugaban juntos, pero a su amiguito se le terminó el tiempo de jugar.

Hace unos días el virus se llevó a una mujer maravillosa, amiga cercana mía y muy querida. Ella no podía dejar de trabajar, la necesidad le quitó la vida. El 15 de julio murieron 21 más, 119 en lo que va del mes. Son historias desgarradoras del dolor, la incertidumbre y la muerte. Pero vienen más, en definitiva, no terminamos por entender lo que nos está pasando y mucho menos podemos imaginar lo que está por ocurrir.

Descansa en paz, Querida Amiga, y que allá en lo divino seas recibida con la misma dulzura que tú nos obsequiaste.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




El videojuego que nos salvó de la pandemia

Imágenes: Cortesía

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Uno de los principales retos que aun estamos enfrentando a nivel mundial a raíz de la pandemia del COVID-19 es el encierro obligatorio; aunque actualmente se han relajado estas medidas de confinamiento, en comparación con el mes de marzo del año pasado en que se decretó una cuarentena a nivel mundial, lo cual sin duda afectó las actividades económicas, comerciales y culturales, pero lo cierto es que el rubro menos considerado y que estaba afectando gravemente a las personas es el nivel psicológico, ya que la población fue restringida en su socialización al no poder visitar a amigos, ir a fiestas o conocer nuevas personas.

Bajo ese panorama, en plena pandemia se lanzó el video juego llamado Animal Crossing: New horizons, que es parte de una saga que viene desde varias consolas anteriores.

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Animal Crossing: New Horizons es un videojuego de simulación social desarrollado y publicado por Nintendo para Nintendo Switch, cuya fecha de lanzamiento mundial fue el 20 de marzo de 2020. Es la novena entrega de la saga Animal Crossing.

Es un videojuego no lineal de simulación de vida a tiempo real. El jugador asume el papel de un personaje personalizable que se mueve por una isla desierta tras comprarle un pack de vacaciones a Tom Nook, un mapache recurrente en la serie. El juego procede a una forma de jugar infinita mientras el jugador explora la isla, y desarrolla una comunidad de animales antropomórficos, el juego introduce un sistema de elaboración que permite al usuario convertir materiales en herramientas y muebles, que pueden ser usados para decorar el interior y exterior de lugar.​ El juego deja que el jugador personalice a su gusto el personaje y no dividirá tipos de peinado o características faciales por géneros. Los jugadores podrán, además, elegir su color de piel.

Este juego cayó como anillo al dedo en el contexto mundial de la emergencia sanitaria, no solo los amantes de los videojuegos lo amaron, sino que personas poco dedicadas a estos vieron en él la oportunidad de visitar amigos, platicar, jugar, incluso hacer fiestas de cumpleaños o celebrar fechas que no pudimos disfrutar en la vida real como Halloween o Navidad, incluso en año nuevo hubo conteo regresivo en la isla.

Hubo muchos nuevos amigos, incluso personas que se enamoraron y celebraron sus bodas en el videojuego vía online, también hasta protestas o reuniones masivas se realizaron por este medio.

Hubo miles de historias de enfermos de COVID que pudieron mantener la cordura gracias al Animal Crossing, durante su aislamiento solitario.

Como lo mencionamos, actualmente de acuerdo a los cambios del Semáforo COVID la medidas de aislamiento se han relajado y vemos una luz al final del túnel de esta pandemia, pero además de los buenos recuerdos, el videojuego -que va a cumplir un año igual que la pandemia-, aun sigue vigente, ya que este día de la amistad dentro de la comunidad virtual se celebró San Valentín y de igual manera se pudo celebrar el carnaval, eventos que aun no podemos tener en la vida real.

Así que si eres un gamer asiduo o una persona nueva en los videojuegos, Animal Crossing es una recomendación inevitable

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El Carnaval de La Paz: recuerdos del gran ‘guateque’ suspendido por la pandemia

FOTOS. Carlos Octavio Mendoza Ochoa

Colaboración Especial

Por Carlos Octavio Mendoza Ochoa

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Carnaval de La Paz es, quizá, uno de los festejos más esperados por todos los sudcalifornianos. Personas de todos los municipios, de todas las colonias, de todas las edades y de todas las clases sociales, se dan cita año con año en este evento. Incluso, se dice que el nuestro es uno de los carnavales más antiguos de México. Hay registros periodísticos de finales del siglo XIX donde ya se habla de esta celebración. Aunque en un principio fue un festejo exclusivo de las clases altas de nuestra ciudad, con el tiempo se fue abriendo a todos los estratos sociales. Actualmente, el carnaval es una fiesta asociada a la cuaresma católica, sin embargo, esta tradición es mucho más antigua de lo que se piensa comúnmente, encontrando su origen desde las sociedades politeístas establecidas antes de la era cristiana.

¿Qué significa para nosotros los sudcalifornianos? Más allá de la diversidad social, de la diversidad sexual, de la farra, del desmadre, del indulto alcohólico y del olor a aceite de cocina quemado y a meados, el carnaval es un proceso de catarsis en el cual, el choyero se libera por casi una semana, desafiando a su hígado, a las autoridades, a los busca pleitos y a los vendedores que, año con año, nos ofrecen bajo artificios y trucos: una ilusión. Durante esos días el malecón se divide en tres secciones; la zona sur, la más tranquila y familiar; la zona central, la del templete principal y la más aglomerada; y la zona norte, la de los chingazos y las carpas del mal. Ir a la zona norte después de las dos de la mañana es una aventura de riesgo, pero fascinante.

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Durante la semana del carnaval, la actividad laboral funciona a medias. Quien no llega crudo a trabajar durante esos días, es porque de plano, lo amarraron para no salir. Estas fiestas implican, para el sudcaliforniano, un buen gasto económico pero también un buen momento para rearmarse de gorditas de nata, trastes, cobijas, ropa de cuero y mucha cerveza. Como ya lo mencioné con anterioridad, durante esta semana los vendedores de ilusiones fortalecen el vínculo con el público asistente. Un vínculo maniqueísta, lleno de trucos y artilugios que hacen muy difícil diferenciar entre la ilusión y la realidad. Cualquier ilusión se vende al mejor postor. Al que cae y al que se deja seducir.

La mayoría de los vendedores de ilusiones provienen de familias que, desde hace mucho tiempo y por generaciones, se han dedicado a viajar en caravana, llevando su empresa de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad y de feria en feria. Cada año recorren el país buscando las fiestas, costumbres y tradiciones más importantes para poder instalar sus puestos e ilusionar a niños, jóvenes y adultos.

Entre las ilusiones con las que nos pueden persuadir se encuentra la inigualable Atila la mujer águila; Tamara la mujer tarántula;, Katara la mujer lagarto; las ratas de dos colas, patos de tres patas, cerdos de dos cabezas; juegos de aros con cajas de cigarros y billetes amarrados; el juego de la caña de pescar y la botella; las canicas; los peces con premios; los dardos y los globos; los rifles de balines con la mira chueca; las cobijas del tigre y la virgencita; los trastes de peltre; las gorditas de nata, los tacos al pastor, las pizzas, los “jates”, los algodones con pintura y azúcar, las papas fritas, los changuirongos, las palomas, los vasos locos y la cerveza. Ante esta variedad de ilusiones muchos caemos, año con año, y formamos parte de una de las dinámicas culturales más imprescindibles para el ser humano: la fiesta, el guateque, la juerga, la verbena y la diversión.

No obstante, este año será distinto. Por primera vez en mucho tiempo el Carnaval de La Paz fue suspendido en nuestra ciudad. La pandemia obligó a nuestras autoridades a cancelar este festejo por una cuestión de salud pública. Los eventos de mucha aglomeración, hoy en día, son totalmente inviables. Sin embargo, no es la primera vez que sufre alguna modificación. Dentro del imaginario colectivo siempre lo recordamos y asociamos con el malecón de nuestra ciudad, sin embargo, no siempre ha sido así. Durante las últimas décadas esta tradición ha sufrido algunos cambios de sede importantes. En una ocasión, se desarrolló dentro de las instalaciones del Estadio Arturo C. Nahl. En otro momento se llevó a cabo en la ex pista aérea —donde actualmente se encuentra un parque deportivo a espaldas de una tienda comercial sobre la avenida Forjadores. No obstante, su itinerancia tuvo poco éxito y se terminó regresando al malecón.

Para algunas personas el carnaval no es un sinónimo de algarabía. Sobre todo para los comerciantes locales y, en general, para la sociedad que vive y colinda sobre esta zona costera. El exceso de basura que se genera, los olores fétidos por el desborde del agüita amarilla, las batallas campales y el exceso de ruido, han incomodado, por muchos años, a los ciudadanos que habitan esos alrededores. Sin embargo, este año tendrán un momento de paz, tranquilidad y calma. Sólo se oirá el eco de los recuerdos y las historias del carnaval: la tradicional voz del señor de las cobijas, las ambulancias, la música y el bullicio que se escuchaba año con año, en los tiempos previos a la pandemia.

Los invito a que lean el siguiente artículo, ya que estaré presentando el resto de mi trabajo de fotografía documental sobre el Carnaval de La Paz, titulado Vendedores de ilusiones. Trabajo que llevo desarrollando desde hace 10 años y el cual he tenido la oportunidad de exponer en algunas galerías de La Paz, de Tlaxcala, la Ciudad de México y en la galería electrónica de la agencia y revista Cuartoscuro.

Continuará…

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Lo que la pandemia nos deja

Editorial

 

Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivos.

Fito Páez.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Sin duda, el 2020 quedará inscrito de manera especial en los libros por la pandemia de la COVID-19 que ha puesto en jaque, literalmente, a todo el mundo. Desde China hasta Estados Unidos, América Latina, México, nuestro Baja California Sur y cada ciudad y pueblo sudcaliforniano, todo/as nos hemos visto inmerso/as en su vorágine. El gran beneficio de la tecnología es enterarnos rápido y compartir información —si bien, existe muchísima información falsa y/o confusa—, pero hasta ahora ningún avance científico ha logrado contener las millones de muertes y desgracias económicas por esta causa. Este diciembre se contabilizan más de un millón y medio de decesos en el planeta. Así nos deja este año, de forma innegable, con un sabor amargo, sabor a encierro, a preocupación, a miedo, a luto.

Sin embargo, en medio de este reto mundial, no queremos dejar pasar la oportunidad de dedicar unas cuantas líneas en este último artículo del año, a nombre de todos los que hacemos CULCO BCS, como un mensaje de agradecimiento hacia ustedes, nuestros Lectore/as, y con un sentido de esperanza.

Este aventura mediática no puede existir sin alguien que dé clic en nuestras publicaciones. A pesar de las vicisitudes que han habido —y de las que no hemos escapado—, hemos logrado sumar más seguidores en redes sociales, así como contar con sus comentarios, sugerencias y participaciones. En fin: tener quien nos lea. Por ello, muchas gracias. Esta revista de difusión de la cultura, la ciencia y la sociedad choyera pretende ser no sólo un referente de calidad, también aportar esparcimiento en estos tiempos y ser una opción diferente en cuanto a medios locales. Sigue siendo esa la apuesta para el 2021.

Algunas personas involucradas en este proyecto han/hemos perdido a familiares o personas cercanas, por el coronavirus; o han enfermado y se han recuperado, afortunadamente. Es imposible no verlo, sentirlo o vivirlo de cerca. Este año falleció nuestro compañero en el periodismo, Ezequiel Lizalde, por complicaciones derivadas de esta enfermedad. Y “tocamos madera” por no sumar más conocidos en el oficio o en nuestras familias. Pese a todo, seguimos, porque a pesar de las incertidumbres, creemos necesario tener confianza en que existirán los medios para detener lo más posible esta enfermedad.

La pandemia nos deja, a todo/as, pérdidas humanas y problemas económicos y sociales. Pero nos deja también la oportunidad de reflexionar sobre el valor de la vida, del amor hacia nuestros seres queridos, de las labores y los cuidados; de pensar en nuestras responsabilidades y en las mejores formas para sobrevivir; nos deja lecciones; y nos puede dejar esperanzas de repensar nuestra existencia individual en un entorno global.

Los que aún escribimos, los que podemos leer, tenemos, al menos, vida, y eso es lo más importante. Deseamos, con todo nuestro corazón, que el 2021 sea un año mejor para todos y todas, para superarnos en lo personal y recuperar y valorar nuestro entorno. Por nuestra parte, queremos seguir siendo una opción diferente, amena, interesante, para Ti que nos lees. De nuevo, mil gracias, y de nuevo, un abrazo digital; estamos a sólo un clic de distancia. De parte de quien esto escribe, y de todos los que integramos Cultura y Comunicación de Baja California Sur: les deseamos un próspero 2021.

Modesto Peralta Delgado,

Director de CULCO BCS.

*Actualmente, el equipo de esta revista lo integran: Elisa Morales Viscaya, Arturo Rubio Ruiz, Marián Camacho, Mario Jaime, Ramón Cuéllar Márquez, Marco A. Hernández Maciel, Sealtiel Enciso Pérez, Gilberto Manuel Ortega Avilés, Andrea Elizabeth Martínez Murillo, Noé Peralta Delgado, Roberto E. Galindo Domínguez y Luis Fernando Azcárraga de la Peña. En 2020 también colaboraron Frank Aguirre, Alejandro Aguirre Riveros y algunos colaboradores especiales.