El origen de la cuadrícula del Valle de Santo Domingo

FOTO: agro2000

Explicaciones Constructivas

Por Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS).  Cuando se viaja virtualmente por la República Mexicana y por el mundo, y sobre todo por zonas agrícolas, regularmente se ven en las imágenes satelitales cuadros bien definidos sobre los campos dedicados a diversos cultivos; en la actualidad, con la introducción de altas tecnologías sobre el cuidado y optimización de agua para riegos se aprecian grandes círculos verdes, donde se implementan regadíos en forma de pivotes. En el caso de las cuadrículas, donde se ven como tapetes verdes, regularmente son zonas agrícolas donde hay suficiente agua o existen presas por donde, a través de canales, realizan los regadíos; mientras que donde hay formas circulares en las áreas verdes, es muy probable que el agua provenga de pozos profundos.

También al viajar por avión se pueden apreciar estos espectaculares tapetes verdes, y más cuando se vuela por encima de paisajes desérticos, por ejemplo, en la zona noroeste del estado de Chihuahua, se observan desde el aire una gran cantidad de círculos verdes que contrastan con el paisaje desértico; pero los círculos más famosos del mundo, sin duda son los que están en la región de Kufra, en el país árabe de Libia; según se lee en la historia, el gobierno libio andaba buscando petróleo para su explotación en medio del hostil desierto del Sahara, y paradójicamente halló agua fósil subterránea en grandes cantidades, de ahí se lanzó un ambicioso proyecto de irrigación del desierto de arena para desarrollar agricultura, dando una fuente de ingresos de importancia económica y alimentaria, pero sobre todo, con el fin de utilizar agua aún en la actualidad para suministro de ciudades de la costa; desde el espacio se ven muy bonitos los círculos de aproximadamente un kilómetro de diámetro, donde se siembran principalmente cereales.

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En el caso de Baja California Sur, el municipio de Comondú tiene dentro de su territorio el denominado granero del estado, que se llama Valle de Santo Domingo, que es una gran llanura con altura promedio de 50 metros sobre el nivel del mar y se extiende a todo lo largo de la parte occidental de dicho municipio. En la actualidad, la mayoría de los cultivos siguen todavía un tapete agrícola rectangular y se ven algunos círculos con riego por medio de pivotes centrales; con la creciente demanda de tierras cultivables para el esparrago, se ha vuelto a trazar el paisaje desértico del valle en lo que por mucho tiempo se conoció como los tapices verdes.

Haciendo un poco de historia, el 9 de diciembre de 1949 el gobernador del entonces territorio sur de la Baja California, el general Agustín Olachea, solicitó al gobierno central la creación de un espacio suficiente donde se pudiera colonizar tierras fértiles con agua de pozos; los objetivos eran, entre otros, poblar los llanos de Magdalena, que eran muy codiciados por el imperialismo estadounidense que llevaba un tiempo haciendo prácticas militares en la Bahía Magdalena, con el pretexto de proteger a México del ejército japonés en el teatro de la Segunda Guerra Mundial, incluso ya se había establecido una base militar naval en Puerto Cortés en la isla Margarita.

El decreto de colonización se dio a cabo, y se invitó a una infinidad de familias provenientes del macizo continental a que vinieran ¨abrir¨ tierras de cultivo, aprovechando una generosa ayuda económica gubernamental. La cantidad autorizada para crear el Valle de Santo Domingo (recordemos que antes era conocido como los llanos de Magdalena), fue de 400mil hectáreas, repartidas en predios agrícolas o ranchos de 100 hectáreas cada uno, con una longitud de un kilómetro por lado, haciendo ranchos en su mayoría de forma cuadrada. Esta cuadriculación no es nuevo, en el valle del Yaqui de los alrededores de Ciudad Obregón también existe ranchos de forma cuadrada, aunque allá son de 2kms por lado, e incluso en el estado norteamericano de Dakota del Norte existen casi en su totalidad cuadros de ranchos agrícolas, pero de una milla por lado.

Al momento de la fundación del Valle de Santo Domingo, se estima que llegaron alrededor de 12mil personas provenientes de varios estados del interior de México, los cuales pasaron a formar colonias agrícolas entre personas con cierta afinidad de costumbres o con lugar de procedencia común; así fue como se formaron las primeras colonias agrícolas, entre las principales están: Nueva California, Nueva Jiménez, Fernando de la Toba, La Laguna, Salvatierra, Cuitlahuac, Teotlán, Buenos Aires, Yaquis, Revolución Mexicana, por mencionar a algunas. Este grupo de ranchos dio origen a los ya conocidos como colonos, que agrupados en tipo cooperativa solicitaban los apoyos crediticios tan necesarios en esos inicios, así como buscar el destino final de la producción de sus cultivos; ya todas las colonias agrícolas formaron la pujante y legendaria Asociación Agrícola del Valle de Santo Domingo, que dominó toda la actividad económica de la región durante la década de los setentas y ochentas principalmente, al grado de involucrarse en la política local y ser parte importante en la designación de los primeros presidentes municipales del municipio de Comondú.

Fueron épocas de gran esplendor y desarrollo económico para Baja California Sur, y sobre todo para el municipio de Comondú, ya que fue un polo de atracción de mano de obra de todo el estado y de otras regiones del país, donde se llegaron a formar los primeros centros de población y, por obviedad, el crecimiento poblacional se concentró en la cabecera municipal, Ciudad Constitución. Según anécdotas de aquellos tiempos, se decía que la capital debería de haber estado en esta región por ser el centro del estado, además de ser la región económica más fuerte estatal, ya que por aquellos tiempos aún no se creaba el potencial turístico de Los Cabos.

En la actualidad, solo el recuerdo queda de la otrora potente Asociación Agrícola del Valle de Santo Domingo, su edificio está descuidado y el teatro contiguo se vino abajo en su uso y mantenimiento, por lo que tuvieron que entrar a rescatarlo las dependencias gubernamentales; las colonias agrícolas ya no funcionan, y cada colono se la ve por sí solo, al grado que, por las dificultades económicas del agro mexicano, se han tenido que rentar a inversionistas foráneos como una manera de poder sobrevivir y renacer este valle agrícola. Los cultivos de espárragos es el cultivo que ha traído inversión a esta zona y la derrama económica es muy importante con la construcción de empaques para la maquila del producto y su posterior exportación.

Lo que muy pocos saben en la actualidad, es que al momento de trazar la cuadrícula de todos los ranchos que conformarían el Valle de Santo Domingo, se estableció que a cada 2 predios agrícolas, tanto en sentido horizontal como vertical, debería ir una calle oficial de 20 metros de ancho; o lo que es lo mismo, a cada 2 kilómetros debe de ir trazado un camino de acceso a cada rancho. Al momento de la creación de la cuadrícula se trató de llevar en forma los caminos vecinales con este arreglo, pero con el tiempo, al ver que cada propietario construía su acceso por donde consideraba más fácil llegar a su destino, dichos caminos se fueron perdiendo. También en algo tuvo que ver que hubo ranchos que no se desmontaron o que sus propietarios abandonaron, y fue motivo que los caminos algunas veces atravesaban por la mitad los ranchos.

Recientemente se han visto situaciones donde ranchos agrícolas absorbieron los caminos de acceso obligando a los automovilistas a buscar otros caminos, y también nuevos propietarios que no conocen esta regla y cercan los caminos oficiales, provocando un caos entre la población al no tener caminos trazados y transitados. No cabe duda que al no tener una cultura en nuestro país de respeto por las reglas o leyes, cada quien hace el camino donde mejor le parezca, sin seguir el orden establecido originalmente. El porqué de crear un camino oficial a cada 2 predios, es por la simple razón de que todos y cada uno de los propietarios de los ranchos puedan tener dos lados por donde acceder; imaginemos en la ciudad, en una colonia urbana, y en una manzana trazada, que el dueño de un terreno que se encuentra en esquina, quiera acceder a su predio por el lado del vecino en lugar de la calle oficial, pues ocasionaría un malestar y muy justificado de otras personas.

Para los viven en el Valle de Santo Domingo, es fácil saber qué calle es oficial y cual no; siguiendo esta recomendación, tenemos que el camino vecinal que sale de la carretera transpeninsular a la altura del km. 214 hacia el poblado de Palo Bola, y que pasa por la fábrica de harina de maíz, denominada maseca, es calle oficial, de aquí a cada 2 kilómetros o a cada 2 ranchos hacia el norte y hacia el sur debe de ir otra calle oficial de 20 metros de ancho cada una. En el otro sentido se toma como base la ampliación de la calle Ignacio Zaragoza, en específico el acceso que va a dar al centro de rehabilitación conocido como Cereso es calle oficial, de esta referencia se toma como base hacia el este o al oeste y a cada 2 kilómetros o cada 2 ranchos agrícolas debe de existir una calle oficial de 20 metros de ancho.

Si este Valle de Santo Domingo siempre hubiera sido exitoso, estuviéramos en un país donde se siguen las reglas de trazos de caminos y tuviéramos dinero suficiente para pavimentar caminos vecinales, desde el aire se vieran caminos de acceso en zonas rurales agrícolas tipo películas de Estados Unidos, pero nos conformamos con que se conozcan y los colonos no sigan obstruyéndolas.

 

 

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¿Hay petróleo en la península de Baja California?

FOTOS: Internet

Explicaciones Constructivas

Por Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El llamado oro negro, vuelve a estar en noticias de todos los medios de comunicación recientemente, debido a la falta de entendimiento entre dos de los países que más producen petróleo en el mundo, por un lado Rusia (como productor individual) y por otro lado Arabia Saudita (máximo representante de la OPEP); que ocasionó un desplome histórico en el precio del barril, y es que, como dice el viejo dicho de economía, entre más producto hay, más bajo será el precio. El tema de México, si hizo bien o mal en negociar su producción con los países productores, utilizando la benévola asesoría de Estados Unidos, puso al gobierno federal a cuestionarse si en este momento conviene extraer el petróleo a discreción o será mejor esperar a que mejoren los precios.

Y es que, históricamente, se nos enseñado en las escuelas que México es un gran productor de petróleo y tenemos reservas suficientes para poder vivir de los ingresos derivados de su venta; lo cierto es que desde la década de los ochentas se cambió esa perspectiva que se tenía, para bien de la nación, al diversificar los ingresos, apoyado sobre todo del turismo y las maquiladoras. Pero, antes de la década de los ochentas, el gobierno andaba como loco buscando petróleo en todo el territorio nacional para su extracción, así como nos imaginamos a los buscadores de tesoros.

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Por tradición, el Golfo de México y todos los estados que forman la cuenca de esa gran masa de mar, son productores por excelencia de petróleo mexicano; según datos recabados de la revista SciELO, de auspicio de CONACYT, el petróleo comenzó a extraerse en la zona del estado de Tamaulipas en el año de 1911 con grandes concesiones a empresas estadounidenses y británicas, para su producción y posterior envío a las recién creadas refinerías al otro lado de la frontera, donde el país vecino, al mismo tiempo iniciaba con la gran demanda de combustible para sus vehículos e industrias; fue hasta el 15 de julio de 1914, cuando se inauguró la primera refinería de petróleo en México, tocándole a la empresa petrolera ¨El Águila¨, su construcción, recordando que los dueños de dicha empresa eran los ingenieros e inversionistas ingleses Weetman Pearson y James Hyslop.

A la naciente empresa se le llamó ¨Refinería Doña Cecilia¨, la cual inició produciendo alrededor de 20 mil barriles diarios; a raíz de esto, con la gran cantidad de trabajo creado y por las oportunidades de empleo que representaba, en la desgastante guerra revolucionaria mexicana se fundó un centro de población el día primero de mayo de 1924, con el nombre de Villa Cecilia, y renombrada después como Ciudad Madero, que sin duda en México es un referente de ciudad petrolera al 100%.

Con la llegada al poder del General Lázaro Cárdenas en 1934, se impulsó la nacionalización de la industria petrolera, donde a las empresas petroleras extranjeras se les dieron las gracias, y se optó por el camino total donde el gobierno interviene en todos los procesos de producción hasta la refinación del petróleo. Cabe decir que fueron los años de bonanza de la industria petrolera mexicana, incluso en la década de los cincuentas y sesentas, en el mundo se hablaba del milagro mexicano, al cual lo ponían de ejemplo al resto de Latinoamérica y, por lógica el gobierno al no tener llenadera, inició con exploraciones a lo largo y ancho del territorio nacional, incluyendo la atractiva península de Baja California, que por sus condiciones parecidas a los desiertos del medio oriente y su cercanía a California, donde ya había yacimientos explotados, hacían un lugar muy susceptible de hallar el preciado oro negro.

Las exploraciones iniciaron a inicios de los sesentas, en toda la parte occidental de lo que es el actual estado de Baja California Sur, en el tramo al sur de los Llanos de Hiray, hasta el desierto de Vizcaíno por el norte, sin adentrarse en la Sierra de la Giganta; 5 años se estuvieron realizando sondeos por parte de los ingenieros traídos desde el centro de la república mexicana, con mano de obra local para los demás trabajos en la exploración. A todo lo largo del estado sudcaliforniano, dejaron sellos metálicos muy visibles actualmente donde se lee la leyenda: ¨pemex + lugar de exploración¨ y otros datos no legibles; varios lugareños de La Purísima, estuvieron buen tiempo en todo el procedimiento, entre ellos los señores Modesto y Samuel Peralta Mayoral, quienes nos platican cómo llevaban a cabo su trabajo, del cual unos eran dinamiteros, otros hacían el trabajo de baliceros topográficos y otros más de asistentes de los ingenieros, para recoger la información plasmada en papel después de realizar las explosiones provocadas.

A pregunta directa hecha, sobre si en las pláticas de los ingenieros, se mencionó sobre la posibilidad de hallar petróleo, don Modesto, comenta que en aquel tiempo contaba con 26 años y escuchaba muy poco sobre la posibilidad, razón entendible de los técnicos, porque los estudios terminan de realizarse en escritorio con la toma de toda la información posible, pero las ganas de hallar petróleo eran vistas. Una vez que acabaron los contratos con los trabajadores locales, sellaron los pozos, y partieron de regreso a las oficinas centrales de Pemex en la Ciudad de México, dejando en suspenso la noticia sobre la posibilidad de haber encontrado yacimientos generosos de petróleo en Baja California Sur, y de ahí naciendo el mito hasta hoy, de que bajo el subsuelo del desierto bajacaliforniano hay grandes reservas de petróleo, y que México está cuidando de estas para un futuro, incluso leyendas urbanas que Estados Unidos las va a explotar una vez que se haga de la península, razón por la cual ha presionado a México para que ¨se las cuide¨, mientras eso sucede.

Las conclusiones sobre la existencia del petróleo en Baja California Sur, claro, que sea en grandes cantidades para que valga la pena extraerlo, aún hoy dan mucho de qué hablar; pero, volviendo a la historia, se tiene que en su búsqueda desenfrenada por hallar oro negro en alguna parte del territorio nacional, ya con noticias no muy alentadoras de poder explotar yacimientos en la península, el gobierno federal recibe la noticia petrolera del siglo: hay petróleo abundante cerca de Ciudad del Carmen, Campeche. Un pescador ribereño llamado Rudesindo Cantarell Jiménez, hace público un descubrimiento que ya tenía años observando sobre unas aguas someras del Golfo de México en el año de 1971 y, ahora sí, a la dependencia paraestatal le brillan los ojos de avaricia y enfoca todo su objetivo para ir tras el petróleo campechano (metafóricamente hablando). El complejo Cantarell, en honor a Rudesindo, inició con los trabajos de explotación a gran escala, y fue hasta 1979 cuando alcanzó su tope de producción con poco más de 4mil barriles diarios, incluso es en la actualidad el segundo yacimiento más importante del mundo. Un análisis hasta este momento, ¿creen que con las condiciones de aquel tiempo, y de haber encontrado petróleo en la península Bajacaliforniana, no lo hubieran extraído en ese momento?.

Después de revisar varias páginas oficiales de Petróleos Mexicanos (PEMEX), no se ha encontrado en ninguna fuente sobre la posibilidad de extraer petróleo en cantidades ideales del desierto sudcaliforniano, no se halló ninguna posibilidad de reservas futuras para que se puedan explotar, y aún sigue en el colectivo sudcaliforniano la incertidumbre sobre cuál fue el resultado de aquellas legendarias exploraciones petroleras que sucedieron en los años sesentas en territorio comundeño, principalmente.

En las imágenes satelitales de internet, puede verificar los trazos muy bien alineados que construyeron los ingenieros, para hacer los caminos y llevar un registro ordenado de sus exploraciones, sobre todo al norte del poblado de Santo Domingo, donde se pueden buscar los famosos sellos que pusieron en cada uno de las excavaciones para buscar el ambicionado petróleo.

Y, si es aficionado a unas vacaciones de campismo, acérquese a la comunidad de La Purísima, donde podrá ver de cerca en la parte posterior del cerro del pilón un sello metálico, hágase acompañar de algún habitante de la región de preferencia que haya vivido en los años sesentas, le agradarán sus pláticas sobre las míticas reservas de petróleo sudcaliforniano.

 

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Conminan a Municipios a actualizar atlas de riesgos

FOTO: Archivo

La Paz, Baja California Sur (BCS). La XV Legislatura del Estado de Baja California Sur exhortó a la Coordinación Estatal de Protección Civil y a los Honorables Ayuntamientos de Loreto, Comondú, Mulegé, Los Cabos y La Paz, para que desarrollen y actualicen los Atlas Estatal y Municipales de riesgos para brindar una efectiva protección civil a la población en general, informó el propio Congreso.

Esto, a través de un punto de acuerdo que presentó la diputada Sandra Guadalupe Moreno Vázquez, quien a su vez solicitó a estas instituciones que informen a la Comisión Protección Civil de este Congreso, con fundamento en lo dispuesto por el Artículo 62 de la Ley Reglamentaria del Poder Legislativo del Estado.

En ese sentido, destacó la importancia de que la Comisión Permanente de Protección Civil de este Congreso del Estado (que ella preside), de comunicarse con las entidades citadas que gestione apoyo técnico y económico necesario para la integración de los Atlas de Riesgos.

“Contamos con un ley estatal que establece las bases de coordinación y colaboración con la Federación, con otras Entidades Federativas y con los municipios del Estado de Baja California Sur, así como organismos e instituciones del sector público, privado, social y educativo para proteger y preservar los bienes fundamentales como son: la vida humana, la salud, la familia, su patrimonio, el entorno la planta productiva y el medio ambiente”, expresó la diputada en la sesión ordinaria virtual celebrada este martes en la cámara local.

No obstante, ha sido una queja constate de la población en diferentes comunidades del Estado y sobre todo del municipio de Los Cabos por los daños que sufren debido a que sus viviendas han sido construidas en áreas inseguras.

La acción legislativa será inútil, si no contamos con los atlas de riesgos estatal y municipales, porque son los instrumentos adecuados e indispensables para determinar si un área es o no segura para construir inmuebles, trátese se viviendas o para otro uso.

Acotó que es indispensable que Baja California Sur y sus municipios cuenten con sus respectivos “Atlas de Riesgos” que son instrumentos que sirven como base de conocimientos del territorio y de los peligros que pueden afectar a la población y a la infraestructura en el sitio.




Lagunas en Baja California Sur. Llanos de Kakigüi (II)

FOTOS: Noé Peralta

Explicaciones Constructivas

Por Noé Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Como lo comenté en la primera entrega de Lagunas en Baja California Sur, en años recientes se generaron lluvias extraordinarias, procedentes de la cada vez más frecuente presencia de huracanes formados en el Océano Pacífico, los cuales dejan una gran cantidad de lluvia que ha sacado a relucir hermosas vistas de lagunas que por mucho tiempo estuvieran completamente secas. Una de estas lagunas es denominada “Llanos de Kakigüi”.

Los llanos de Kakigüi se encuentran dentro del territorio del municipio de La Paz, casi colindando con el municipio de Comondú; en la actualidad, sus alrededores están prácticamente deshabitados debido a las sequías recientes y es que, desde el año 2014 a causa del huracán Odile, estos llanos no se han llenado a una buena capacidad como para mantener un hato ganadero y producir lo suficiente en leche, carne y queso, para poder vivir decorosamente.

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En pláticas que tuve en este año con una persona que visitaba seguido esos lugares por cuestiones familiares, me comentó de la difícil situación que están pasando por la falta de agua; y es que ya con varios años sin una lluvia considerable, se hace insostenible la permanencia de una vida sedentaria para los rancheros ahí radicados.

Se nos relató que unas de las personas que recién abandonó su rancho en los llanos de Kakigüi, fue el señor Gonzalo Higuera Amador, quien, después de poco menos de 20 años de vida continua y radicando en esos lugares, tuvo que optar por salir de ese lugar mantenido con mucho sacrificios. Él y su esposa María de Jesús Amador Amador, se fueron a vivir a Ciudad Constitución con una hija que les dio posada, y dejó atrás el rancho que en alguna ocasión le dio muchas satisfacciones económicas. A un año de cambiar su residencia (que también tuvo que ver la edad avanzada de Don Gonzalo), buscando mejores condiciones de vida, los siguió su hijo José Manuel (Chepo Higuera), que se había quedado en los llanos.

Según nos cuenta Don Gonzalo, en años muy buenos de lluvia los llanos llegan a alojar una gran cantidad de agua, que fácilmente dura de una estación a otra; con esa cantidad de agua es posible tener un gran número de cabezas de ganado. Si nos imaginamos sobrevolando los llanos en plena época de lluvias intensas, tendremos a nuestra vista una gran laguna ¨natural¨ de agua dulce en plena sierra que divide los municipios de La Paz con Comondú, impresionante sin duda en contraste con el paisaje completamente desértico de la zona.

En aquellos buenos años llegaban a vivir entre 10 y 12 familias que se servían de mutua convivencia, quienes vivían económicamente holgados; en la actualidad, según  pláticas de familia de Don Gonzalo, únicamente vive una familia compuesta por el señor Jorge Amador, esposa, un hijo ya mayor y dos niñas; de ahí afuera no se ve ningún ser humano en aquella inmensa soledad.

Los llanos de Kakigüi se encuentran en lo más alto de la sierra norte del municipio de La Paz, donde un poco más al norte y después del arroyo de Los Dolores (punto de colindancia municipal entre Comondú y La Paz), inicia la aún más alta Sierra de la Giganta, que es la columna vertebral de Baja California Sur. Estos llanos se encuentran a una altitud promedio sobre el nivel del mar de 425 metros, que, aunque no es mucha altitud, así se hace ver por estar prácticamente a la orilla del Golfo de California, donde la divide una cadena de cerros que sirven como represo natural, las coordenadas geográficas del llano principal es de latitud 25 grados, 0 minutos y 10 segundos Norte y longitud 111 grados, 51 minutos y 40 segundos Oeste, aunque en su totalidad lo constituye un sistema de tres lagunas conectadas entre sí.

Para poder llegar a conocer los llanos de kakigüi se tiene que seguir la ruta hacia el km. 128 de la carretera transpeninsular, del tramo que comunica a La Paz con Ciudad Constitución. El viaje se hace muy largo (para los que viajamos seguido), ya que no se aprecia población alguna importante, sin contar con la pequeña localidad de Las Pocitas, que ya recientemente dispone de una tienda de conveniencia y una estación de servicio de gasolina, haciendo de esta comunidad un lugar de receso casi obligado, sobre todo para ¨estirar¨ las piernas del viaje.

En el paraje denominado 128 (los propietarios usaron mucha imaginación para ponerle nombre), se encuentran dos caminos que salen de la carretera federal número 1, incluso se puede decir que es un cruce de caminos, que son muy transitados por los corredores de carros de carreras y motociclistas; de este punto se toma hacia el lado derecho de la dirección de La Paz hacia el norte, y se toma una brecha en mediano estado de conservación hasta el punto donde se encuentra la población de Santa María de Toris, donde se recorren 65 kms; de ahí con un camino regularmente muy intransitable, ser recorren otros 25 kms hasta donde inician el primer llano, dando un total de 90 kms desde la carretera transpeninsular.

El nombre que da origen a los llanos proviene según del dialecto guaycura, los nativos antes de la llegada de los misioneros españoles nombraban al lugar Quaquihué; con el tiempo y la castellanización, el vocablo quedó en Kakigüi. Al ser un lugar muy árido y no tener ¨ojos¨ de agua o manantiales, no se tiene vestigio de localidades indígenas prehispánicas, como en otros lugares de la península, razón por la cual nunca se hizo un intento de crear un centro de población en el lugar, incluso no se sabe de la existencia de pinturas rupestres en los alrededores.

Los misioneros jesuitas optaron por fundar otras localidades cerca de los llanos, donde había más probabilidad de subsistir y, sobre todo, de tener agua disponible todo el año aun en sequías; una de ellas en la actualidad está ruinas y casi en total abandono por las autoridades del gobierno y es la misión de Los Dolores Chillá, mientras que la otra, a pesar también de no tener restauraciones intensivas, se encuentra en muy buen estado, y es la misión de San Luis Gonzaga Chiriyaqui, localizada en el municipio de Comondú. Y desde ésta última Misión partiremos en nuestra siguiente entrega del reportaje de lagunas sudcalifornianas hacia los llanos de Hiray, también conocidos como llanos de Magdalena.

 

 

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Exhorta Congreso a que municipios reinstalen Consejos de Prevención de Accidentes

FOTO: Archivo

La Paz, Baja California Sur (BCS). A propuesta del presidente de la Comisión de la Salud, el Pleno del Congreso del Estado aprobó exhortar a los municipios de Los Cabos, Comondú, Loreto y Mulegé, para que lleven a cabo los trabajos necesarios para la reinstalación de sus Consejos Municipales de Prevención de Accidentes, informó el Congreso de Baja California Sur.

Mediante un punto de acuerdo presentado en la sesión ordinaria del martes 24 de marzo, el legislador destacó la importancia de que cada Ayuntamiento instale su consejo, ya que de él emana la coordinación entre las dependencias públicas, en los tres niveles de Gobierno e Instituciones privadas, para las acciones preventivas en el Estado y municipios.

Destacó entre las funciones de los consejos, el desarrollo y evaluación de las estrategias acorde con su panorama epidemiológico, a fin de asegurar la implementación de las mejores prácticas en materia de prevención de las lesiones ocasionadas por los accidentes.

Coadyuvar en la implementación de las estrategias e intervenciones tendientes a disminuir los daños a la salud consecuencia de los accidentes en niños y adolescentes y los relacionados con el consumo de bebidas embriagantes y estupefacientes; asesorar en la implementación del Modelo de Atención Prehospitalaria de Urgencias Médicas a los municipios que lo requieran, con el propósito de impulsar servicios de atención de urgencias estandarizados y homogéneos así como conformar el Observatorio Municipal de Lesiones conforme a los lineamientos establecidos por el Consejo Estatal de Prevención de Accidentes.

De acuerdo a información de la Comisión de la Salud, la Familia y la Asistencia, el Ayuntamiento de La Paz, es el único que ha continuado con la organización de las sesiones de su Consejo Municipal de Prevención de Accidentes.