Impulsa CECyTE formación en inglés de estudiantes con la Universidad de Cambridge

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La Paz, Baja California Sur (BCS). El Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Baja California Sur (CECyTE BCS) firmó un convenio de colaboración con la Universidad de Cambridge, con el propósito de reforzar el aprendizaje del idioma inglés en estudiantes y personal docente bajo estándares internacionales.

A través de este acuerdo, se brindará capacitación especializada, acceso a webinars con expertos internacionales e instrumentos de evaluación que permitirán medir el dominio del idioma, así como facilidades para obtener materiales y certificaciones.

Asimismo, se establecerá una coordinación directa entre ambas instituciones para dar seguimiento a las acciones y ampliar las oportunidades de colaboración académica.

El director general del CECyTE, Vladimir Torres Navarro, destacó que esta alianza contribuye al desarrollo de competencias que fortalecen la preparación de las y los estudiantes y favorecen su proyección académica y profesional.

El convenio fue suscrito por el titular del Colegio y, por parte de la Universidad de Cambridge, Jesús Salvador Montante Contreras.

Con esta acción, el CECyTE avanza en la consolidación de una educación media superior de mayor calidad, al incorporar estándares internacionales que amplían las oportunidades de desarrollo de sus estudiantes.




Inicia en UABCS seminario sobre inclusión social, género y políticas públicas en BCS

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Universidad Autónoma de Baja California Sur, a través del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Jurídicas, comenzó las sesiones del seminario “Inclusión social, género y políticas públicas en Baja California Sur: territorio, derechos y desarrollo humano”, una iniciativa académica orientada a fortalecer el análisis interdisciplinario y la vinculación con agendas públicas en la entidad.

El acto inaugural estuvo a cargo de Brenda Ramírez Díaz, jefa del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Jurídicas, quien destacó la importancia de generar espacios de reflexión crítica que contribuyan a la construcción de sociedades más justas, inclusivas y con enfoque de derechos humanos.

La actividad es coordinada por Ricardo Bórquez Reyes y María Amao Verdugo, profesores investigadores de la UABCS, quienes impulsan este esfuerzo como un espacio sistemático de diálogo entre la academia, las políticas públicas y las realidades territoriales de Baja California Sur.

Durante las sesiones programadas de abril a junio de 2026, se abordarán temas como inclusión social, igualdad de género, desarrollo humano, cultura de paz y derechos humanos, mediante un formato de conversatorio académico que permitirá el intercambio de ideas, experiencias y propuestas entre especialistas, estudiantes y actores clave.

De acuerdo con el Dr. Bórquez, el seminario busca articular la investigación académica con las necesidades y desafíos del contexto estatal y municipal, generando insumos científicos que contribuyan al diseño y evaluación de políticas públicas con impacto territorial.

“En el marco de nuestra responsabilidad social, desde la academia buscamos producir conocimiento pertinente y promover agendas que fortalezcan el desarrollo humano y la equidad en Baja California Sur”, puntualizó el catedrático universitario.




Cierra el 20 de abril convocatoria para admisión al nivel licenciatura en la UABCS

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) informa que continúa abierto su proceso de admisión para nuevo ingreso al nivel licenciatura, cuya convocatoria permanecerá vigente hasta el próximo 20 de abril, por lo que invita a las y los aspirantes a realizar su registro en tiempo y forma.

Para este ciclo, destaca la ampliación y diversificación de su oferta académica, superando los 50 programas educativos distribuidos en sus distintas sedes universitarias en La Paz, Guerrero Negro, Loreto, Ciudad Insurgentes, Cabo San Lucas y La Ribera.

En el Campus La Paz, se incorporan las nuevas opciones formativas de Ingeniería en Inteligencia Artificial, Ingeniería en Redes y Telecomunicaciones, Ingeniería en Pesquerías Sustentables, así como la Licenciatura en Trabajo Social, programas que responden a las necesidades actuales del entorno social, tecnológico y productivo.

Asimismo, en la Extensión Académica Loreto se amplía la oferta con la Licenciatura en Ciencias Forenses y Criminología, mientras que en Los Cabos se aperturan la Licenciatura en Educación con orientación en Pedagogía e Innovación Educativa, la Licenciatura en Comunicación y la Ingeniería en Ciberseguridad.

La convocatoria completa se encuentra disponible en el portal oficial de la universidad, www.uabcs.mx, donde las y los interesados pueden consultar los requisitos de ingreso, las fechas de cada etapa del proceso, así como el detalle de la oferta académica.

Cabe destacar que todo el proceso de admisión se realiza en línea, con el objetivo de facilitar la participación de aspirantes tanto de Baja California Sur como de otras entidades del país, por lo que se invita a las personas aspirantes a revisar las bases y mantenerse al tanto de las distintas etapas del proceso, ya que éste se desarrolla a lo largo de varios meses e incluye diferentes fases que deben cumplirse puntualmente.




Cuando el odio cruzó la puerta del salón en Lázaro Cárdenas, Michocán

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En una escuela, la mañana no entra de golpe: se va armando. Primero llegan los pasos. Luego las mochilas. Después el murmullo de los alumnos, el saludo breve en la entrada, la respiración todavía desordenada del día que apenas abre los ojos. El 24 de marzo de 2026, en el colegio Antón Makárenko de Lázaro Cárdenas, Michoacán, esa coreografía duró muy poco. Entre las 7:30 y las 7:40 de la mañana, un alumno de 15 años cruzó la puerta con un rifle AR-15 escondido en un estuche para guitarra y disparó contra dos maestras en la recepción del plantel. Las mató en el lugar. Un estudiante y un trabajador lograron someterlo. La policía llegó después. Para entonces, la escuela ya había dejado de ser escuela.

Las maestras se llamaban María del Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla. Tenían 36 y 37 años. Sus nombres quedaron desde ese momento atados a una imagen insoportable: la del aula mexicana alcanzada por una violencia que durante años se quiso pensar como un mal de la calle, de la noche, del crimen organizado, de otros territorios. Pero no. También estaba aquí: a la hora de entrada, en un plantel privado, en el espacio donde una maestra hace cada día una de las tareas más frágiles y más decisivas de cualquier sociedad, que es sostener un orden civil mínimo frente al desorden del mundo. Después vinieron las veladoras, las flores, el cierre temporal del colegio y las marchas para despedirlas. El luto fue inmediato porque la herida también lo fue: no había muerto solo dos personas; había sido perforada una idea de resguardo.

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Nueve horas antes del ataque, el adolescente se había grabado frente al espejo, vestido de negro, con el arma en la mano. Había publicado un mensaje anunciando que ese sería el día. También difundió material asociado al universo incel, una subcultura digital marcada por resentimiento misógino y, en sus expresiones más extremas, por llamados a la violencia contra las mujeres. Pero aquí la precisión importa más que el espanto. No puedo confirmar que el crimen haya quedado públicamente probado, de manera concluyente, como un acto motivado exclusivamente por una identidad incel. Lo que sí está verificado es que las autoridades seguían investigando el móvil, que el contenido en redes era parte central del caso y que el teléfono del agresor era una pieza clave que todavía no aparecía en las primeras diligencias. En tiempos de violencia viral, la responsabilidad también consiste en no convertir una pista en dogma.

Aun así, la palabra no puede desecharse como una extravagancia de Internet. La UNAM ha advertido que la misoginia ligada a estos entornos no debe confundirse automáticamente con enfermedad mental, sino entenderse también como un fenómeno social, cultural y digital. Estudios académicos recientes han descrito estos espacios como comunidades donde el aislamiento, la frustración y el odio encuentran lenguaje, pertenencia y escalada. Eso significa algo perturbador: que el resentimiento ya no circula solo como impulso íntimo, sino como doctrina disponible. Un adolescente no necesita inventar desde cero su furia; puede heredarla, imitarla, aprenderla en línea. Y cuando esa pedagogía de odio se mezcla con acceso a armas, señales desatendidas y una cultura saturada de violencia, el resultado puede caber en diez minutos y catorce disparos.

Michoacán agrava esa lectura. El crimen ocurrió en Lázaro Cárdenas, un puerto estratégico del Pacífico, dentro de un Estado que desde hace casi dos décadas funciona como uno de los símbolos más nítidos de la crisis de seguridad mexicana. Allí la violencia no es una noticia excepcional, sino una atmósfera. Ha erosionado la política, la economía y la vida cotidiana; ha vuelto familiar el lenguaje de las armas, de las amenazas, del control territorial, del miedo. En un territorio así, la escuela no está fuera del país real. Respira el mismo aire. Por eso enseñar en estos lugares no consiste solo en transmitir conocimientos: también implica levantar todos los días una pequeña arquitectura de orden, de confianza y de rutina en medio de un suelo cada vez más agrietado.

Lo ocurrido en el Antón Makárenko tampoco es un relámpago sin antecedentes. En México ya existen episodios que quebraron la vieja ilusión de que las escuelas estaban a salvo: Monterrey en 2017, cuando un estudiante disparó contra su maestra y sus compañeros; Torreón en 2020, cuando un niño de 11 años mató a una docente antes de suicidarse; y el CCH Sur en 2025, donde un estudiante fue asesinado dentro del plantel en un caso que también abrió la conversación sobre entornos incel y violencia juvenil. Los hechos son distintos, los contextos también, pero juntos dibujan una línea inquietante: la violencia escolar dejó de ser una anomalía impensable y empezó a instalarse como posibilidad mexicana. No como epidemia, todavía, pero sí como advertencia.

En la discusión pública aparecieron enseguida dos reflejos conocidos: el castigo y la clínica. Por su edad, el agresor enfrenta una pena máxima reducida dentro del sistema para adolescentes, lo que abrió el debate sobre reformas legales. Al mismo tiempo, el gobierno federal anunció un programa de salud mental para estudiantes de secundaria y bachillerato. Ambas respuestas son comprensibles, pero por sí solas no alcanzan. Endurecer penas no explica cómo un menor llega a una escuela con un rifle de uso exclusivo del Ejército. Invocar la salud mental, sin más, tampoco nombra la misoginia, la radicalización digital ni las responsabilidades adultas alrededor del arma, de las alertas previas y del entorno. Entre la sed de castigo y la simplificación psicológica suele perderse la pregunta más difícil: qué tipo de sociedad está produciendo jóvenes capaces de mirar a sus maestras no como autoridad, ni como guía, ni siquiera como personas, sino como blanco.

Ser maestro o maestra en estos tiempos se ha vuelto peligroso de una manera nueva y brutal. No solo por la precariedad laboral, el desgaste emocional o la erosión del respeto público. Peligroso, ahora, también en el sentido físico más desnudo de la palabra. Peligroso porque la escuela quedó en el cruce exacto donde se encuentran la violencia territorial, la circulación de armas, la misoginia digital, la soledad juvenil y la incapacidad del Estado para detectar a tiempo el odio antes de que se organice. En Lázaro Cárdenas, dos maestras murieron al inicio de la jornada. Y con ellas cayó otra cosa, menos visible pero igualmente grave: la última ficción de que el salón de clases todavía podía cerrar la puerta y dejar afuera al país.

Fuentes consultadas

EL PAÍS, cobertura del caso en Lázaro Cárdenas y seguimiento judicial; El Universal, recuento de ataques en escuelas de México; Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, discusión sobre el fenómeno incel y misoginia; Gaceta UAEH, análisis sobre violencia misógina digital en el caso CCH Sur; comunicado de la SEP sobre los hechos en el Colegio Antón Makárenko.

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Avanza BCS al segundo lugar nacional en cobertura de bachillerato con 89 %

FOTOS: SEP.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El fortalecimiento de la educación media superior en la entidad ha permitido avanzar hasta el segundo lugar nacional en este nivel, informó la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alicia Meza Osuna.

Indicó que este resultado, que refleja una cobertura de 89%, es producto del trabajo conjunto de los distintos subsistemas, así como de las modalidades de Preparatoria Abierta y Telebachillerato Comunitario.

“La entidad se sitúa solo por debajo de la Ciudad de México, que registra 98 % de atención a jóvenes de 15 a 17 años, y por encima de la media nacional de 80.6 %”, añadió.

Asimismo, la servidora pública destacó que este avance responde al apoyo prioritario que la actual administración ha brindado al sector educativo, así como al impulso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mediante becas y acciones de ampliación y mejora de la infraestructura escolar.

Finalmente, la titular de la SEP mencionó que, para fortalecer la cobertura en este nivel, próximamente se abrirán nuevos bachilleratos en Los Cabos y La Paz, que se sumarán al Centro de Estudios de Bachillerato 9/35, el cual opera en el turno vespertino de la Secundaria General 16 “Víctor Manuel Núñez Olachea”, en la colonia La Ballena, en San José del Cabo.