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De rifas y colectas o el pulso de la Cuarta Transformación en el reflejo del pueblo

22-Sep-2020

OPINIÓN Por Roberto E. Galindo Domínguez

La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La disminuida oposición política y los civiles detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) critican cualquier acción del gobierno federal, pero sobre todo aquellas en las que se involucra la participación de la sociedad, esas acciones político-sociales en las que si no se tuviera el apoyo de la gente, serían actos sin sentido como pregonan los opositores al régimen. Pero es esa reacción furibunda de la oposición a actos como la simbólica rifa del avión presidencial o la colecta de firmas para “enjuiciar a algunos expresidentes” lo que ratifica la importancia de esas acciones, no sólo por lo que en apariencia implican: rifar cien cachitos de veinte millones de pesos, monto económico obtenido de la venta de los mismos boletos, suceso en que no hubo sorteo de avión alguno; y reunir firmas para un hipotético y poco probable, pero posible juicio a expresidentes corruptos; escenario de justicia que dependerá del ambiente político conforme se acerquen las elecciones intermedias de 2021 o la renovación del mandatario presidencial en 2024.

Si algo debemos saber todos, obradoristas y opositores, es que con AMLO lo poco probable y hasta lo considerado imposible sucede; el mejor ejemplo es él mismo, antes de julio de 2018 muchos de los que trabajamos durante años para llevarlo a la presidencia considerábamos ese acto una proeza, inclusive una utopía, pero como gente de izquierda desde jóvenes nos acostumbramos a los sueños utópicos y no pocos de nosotros nos vimos sorprendidos con la respuesta del pueblo en las urnas. Nos costó tiempo, días, semanas y meses digerir el avasallador triunfo electoral: más de treinta millones de votos, cantidad que superó por varios millones de sufragios la suma de los votos priístas y panistas de esa elección. Y ahí está la razón de esos actos políticos y sociales, que es más simbólica y de salud de un movimiento que lo que implican per se.

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Mediante el movimiento social de la Cuarta Transformación (4T), que es impulsado por la militancia del partido político Morena y por millones de mexicanos sin filiaciones partidistas, es que se organizan actos sociales y políticos que pueden parecer triviales, como nos quieren hacer creer los personajes más mediáticos de la oposición, desde políticos caricaturescos hasta cómicos profesionales. Dicen ellos que la colecta de firmas no sirve para nada y que los que participamos en ésta somos unos ilusos. Y, por supuesto, se equivocan, pues no sólo es el acontecimiento de plasmar una firma, independientemente de que se consiga o no el juicio a los expresidentes, de ese acto lo importante es la presión social que se logra. Además, cabe señalar que mediante algunas colectas de firmas anteriores se ha logrado que se redacten leyes y/o que se apliquen las que ya existen, cuando a los gobiernos no les interesaba ceñirse a lo que marca nuestra Constitución Política y a otros documentos oficiales pertinentes para gobernar y administrar nuestra nación con justicia social y con base en la ley.

Hay ejemplos de colectas de firmas con las que se han cancelado establecimientos mineros que por ley estaban prohibidos, pero que habían sido aprobados por diversas corruptelas entre gobernantes y empresarios, o plantas de cerveza que habían sido ya autorizadas violando todas las leyes posibles; empresas que se orquestaron al amparo de la corrupción y el influyentismo político, y que sólo fueron detenidas cuando la sociedad organizada salió a firmar a la calle mandatos populares. He participado en varios actos así con resultados contundentes. Otros, como el de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), sólo han servido para justificar acciones ya determinadas, pero en todos ellos el motivo político va más allá del acto en sí. Es lo que hace a esos acontecimientos pertinentes en dos sentidos. Por un lado, son el resultado del clamor de un sector de la población que busca justicia y respeto en relación a algo que consideran violatorio de sus derechos y garantías individuales y colectivas. Por el otro lado, son actos de reafirmación de la popularidad de un grupo político o de un personaje político, en este caso de Morena y, principalmente, del presidente; pero lo más importante es que son actos vinculatorios y de reafirmación de los lazos de confianza y apoyo que existen entre la base social del movimiento o partido político y su dirigente más visible.

Actos como la colecta de firmas para enjuiciar a los expresidentes también sirven para amilanar al enemigo político, para desencajarlo de su papel respondón y duro, sobre todo cuando por ley algunos delitos ya prescribieron y será imposible castigar a los criminales de la política; el más claro ejemplo es el de Felipe Calderón, que rijoso y vociferante atacaba al presidente y que, con la colecta de firmas, le bajó de decibeles a sus desmesuradas agresiones mediáticas. Luego entonces, salir a firmar mandatos populares no es sólo eso, es estrategia política de fondo que sirve para avasallar aún más a los opositores y para cerrar filas alrededor de un personaje, movimiento o causa, para mantener al activista político activo, constante y contundente. No es tan simple como salir e ir a plasmar una firma o como comprar un cachito de la lotería.

En honor a la verdad, cable aclarar que en el caso de la aeronave de lujos de ensueño, el asunto del sorteo no obtuvo la respuesta esperada en gran medida debido a la crisis económica desatada por la pandemia de la COVID-19. Si se lograron vender más de cuatro millones de cachitos de los seis millones que se imprimieron se debió a la intervención de algunos empresarios y del gobierno en la compra de los mismos. Y aunque más de la mitad de los boletos vendidos fueron comprados por civiles, este acto solidario del pueblo con su presidente carece de sentido para los detractores, ellos no van a ver que la cancelación de una aeronave lujosísima es el símbolo de la transformación del régimen, al que devotamente antes daban continuidad inmersos en actos de vilipendio económico, corrupción y favores políticos bajo la mesa. Por supuesto, que la ingenuidad del detractor común no es compartida por los líderes de la oposición que ven en actos así un verdadero peligro para su supervivencia política dentro de un sistema que se está transformando. Podremos cantar victoria en el asunto del avión cuando este se venda y se recupere por esa vía su valor actual, que sumado a lo obtenido en la rifa ajuste un monto aproximado al costo total estimado de la aeronave para el erario mexicano desde su adquisición: alrededor de cinco mil millones de pesos, mucho más de su valor original, pues cabe aclarar que el gobierno de Felipe Calderón se comprometió a pagarlo a plazos y con intereses.

En el asunto de la colecta de firmas se logró la participación de dos millones cuatrocientas mil personas y el análisis del fenómeno no debe constreñirse a plasmar una firma y deben considerarse sus implicaciones. En política ningún acto es baladí o no debe serlo, y si es así no sirve, pero si genera reacciones furiosas de la oposición y de desprecio de algunos internautas que nos tildan de ilusos a los que participamos en un acto como ese, es entonces que se ha establecido la pertinencia del acto de las firmas en la calle; pues tal acción no pasó desapercibida y obligó a nuestros adversarios políticos a reaccionar. En todo caso, la realización de las firmas callejeras es vital para un movimiento que se nutre de la base poblacional, por lo que al firmar los individuos nos reafirmamos como parte de una colectividad que pugna en conjunto hacia algún lugar o meta.

Es así que la rifa y la colecta de firmas van más allá de su supuesto propósito y sirven para mantener el impulso de un movimiento social en torno a un líder; por cierto, el más aclamado y seguido en casi un siglo, si descontamos de la lista al general Lázaro Cárdenas del Río y a nuestros héroes revolucionarios. ¿Quién puede negar que AMLO es el político más fuerte que ha tenido México en las últimas décadas y que es de este siglo el presidente más poderoso que hemos tenido?, el que sin duda está marcando el devenir histórico de una nación, incluso con rifas que no lo son y con colectas de firmas que tal vez no logren su aparente propósito, pero que son en el pueblo el reflejo del régimen o el movimiento social predominante en turno y que en su conjunto y en el contexto de la 4T tienen un propósito fundamental y de largo plazo: transformar al país y sacarlo de la podredumbre en la que por desgracia aún se encuentra, pero de la que lo estamos salvando millones de mexicanos que respaldamos a nuestro presidente.

Polilla política: la política es fundamental para todos, pues dependemos de ésta; y en cualquier acto de análisis político va involucrada una postura política, creer lo contrario es verse en un espejo deformado que resalta nimios apéndices en volutas de humo y reduce prominencias a diminutos rasgos que al querer ser ocultados sólo se agrandan a la lente de un buen análisis.

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