Un suicidio, un virus y miles de fanáticos

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La demencia de Atenea

Por Mario Jaime

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Fanático lector, estamos en la Edad Media. ¿Media de qué? No lo sé. Es una época neomedieval, o quizá nunca hemos salido de esa oscuridad intelectual. En general, somos cavernícolas que usamos computadoras, ignorantes estultos que nos tomamos fotos con celulares, religiosos que viajamos en avión. Una contradicción andante. En medio de psicóticos asesinos, como el que apuñaló hace poco a Salman Rushdie, las pasiones se vinculan a ideologías, religiones y falsas conciencias que avivan el fuego.

La doctora Lisa-Maria Kellermayr se ha suicidado. Tenía 36 años, dejó tres cartas de despedida. Un mes antes le dijo a la periodista Emily Schultheis: Nadie me ayudará. Lisa-Maria Kellermayr fue una médico que trató a miles de pacientes víctimas del COVID 19. Descubrió que el Budenosid, un medicamento contra el asma evitaba síntomas graves en enfermos infectados. A pesar de que divulgó su descubrimiento las autoridades médicas no le hicieron caso hasta que un estudio publicado por científicos de Cambridge confirmó el hecho. Luego llegó la primera amenaza de muerte.

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Lisa cometió un error; criticar a las jaurías de ignorantes. No hay que meterse con la masa, con las hordas de gentuza que piensa como rebaño, con la comunidad. Escribió en Twitter que centenares de personas antivacunas se habían congregado en el Hospital de Wels y bloqueaban la vía de acceso de las ambulancias. Instantes después, la policía austriaca tildó esto como noticia falsa.

El debate entre los que están a favor de las vacunas y los que están en contra se intensificó con la pandemia. En todo el orbe, científicos y médicos siguen discutiendo contra otros científicos y médicos a favor o en contra, mientras que grupos fanáticos toman acciones. El debate científico se vulgarizó como todo en esta época. Figuras públicas, burócratas, atletas profesionales y más, se alzaron en contra de la vacunación. El debate se volvió político.

Una manifestación en contra de las medidas en Viena, el invierno de 2021. Tomado de EFE.

Mientras tanto Lisa reemplazó a un viejo médico retirado en una clínica para tratar a los pacientes en un pequeño pueblo paradisiaco. Seewalchen es un pueblito localizado junto al lago Attersee bajo los Alpes. Paisajes arrebatadores y románticos, de agua turquesa y paz natural. Confundir la belleza natural con la ética es una falacia muy grave, es no conocer a los humanos. Nueva en el pueblo, Lisa recibió más amenazas. Leyó un correo electrónico: Voy a ejecutarte, informaba.

Lisa estudió medicina en Graz y Viena. En 2020 se unió como voluntaria a otros médicos para tratar la enfermedad. Era soltera, joven y sin hijos, vio como una gran oportunidad dedicarse a su profesión. Pronto se volvió experta en el virus y se volvió famosa en su región. Su segundo error fue político, Austria fue el primer país europeo en legislar un mandato para vacunarse. Por ley, todo adulto debía vacunarse so pena de cárcel o multas. Ahora no era un debate científico sino sobre la libertad.

Lisa apoyó públicamente la moción y habló en diversos foros públicos apoyándola. En otoño de 2021 un partido político antivacunas (MFG) ganó dos escaños en el parlamento austriaco y recibió el 6 % de los votos. Las amenazas se recrudecieron; en las redes zoociales le espetaban por su edad, por su fealdad, por su sobrepeso. La policía le dijo que no era importante. Lisa pidió ayuda a varios lideres políticos, le informaron que no existía una estructura legal para ayudarla. Frente a su casa, alguien pegó etiquetas acusando a los científicos de ser cómplices de un complot.

Algunos antivacunas se metían a su consultorio a grabar en secreto. Ella contrató guardias, gastó más de 100 mil euros en seguridad privada. Uno de los guardaespaldas le quitó una navaja a un paciente que entró a la clínica.  No es la única médico o científico en ser amenazada de muerte durante esta pandemia.

El presidente del Instituto de enfermedades infecciosas y alergias de los EU, Anthony Fauci recibió amenazas de muerte por lo que el gobierno le asignó guardias personales. El hombre que mandó las amenazas fue condenado a tres años de prisión. Marc Van Ranst, un virólogo belga, fue trasladado a una casa de seguridad después de que se vio a un francotirador fuera de su casa que había amenazado con matar a todo virólogo cómplice del complot mundial.

El virólogo alemán Christian Drosten recibió un paquete con un vial que contenía un líquido azul con la etiqueta de positivo. Chris Whitty, un médico inglés fue golpeado en la calle tras dar consejos sobre la epidemia. En Canadá, un hombre golpeó a una enfermera por vacunar a su esposa. En México se ha documentado agresiones, insultos, golpes e intentos de asesinato a médicos y enfermeras que tratan a pacientes del virus.

En junio de 2022, Lisa cerró su consulta después de que la policía de Alta Austria afirmó que la doctora estaba presionando a la opinión pública y que quería promover su propio ascenso, criticando a las autoridades policiales. Lisa subrayó que le obligaban a callarse, pero la propia policía protegía a los manifestantes antivacunas. La policía local aseguró que no podía investigar a un hombre que había amenazado con hacer una masacre en la consulta porque los mensajes procedían de la dark web.

Agresiones a 300 científicos después de dar opiniones públicas sobre el COVID 19. Tomado de Nature

Sin embargo, una hacker llamada Nella al-Lami descubrió que el principal trol era un neo nazi de Berlín con acceso a armas y bien conocido por la autoridades alemanas. Otro hombre oriundo de Baviera fue descubierto como perpetrador de amenazas. La policía ignoró estos datos. El 13 de julio de 2022 Lisa-Maria Kellermayr notificó que su consulta no volvería a abrir. Dos semanas después se suicidó.

Unos días después alguien pisoteó las flores y apagó las velas de su memorial.

Lisa-Maria Kellermayr

 

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La demencia de Atenea

Por Mario Jaime

 

Doctor en Ciencias Marinas. Recibió el Premio Internacional de Divulgación Científica “Ruy Pérez Tamayo” en 2012. Entre sus libros sobre temas científicos destacan “Tiburones, supervivientes en el tiempo” y “Ensayos en Filosofía Científica” en coautoría con David Siqueiros.

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