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Teorías conspirativas sobre el coronavirus. La otra pandemia

06-Jul-2020

ARTÍCULO Por Elisa Morales Viscaya

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Hilo de media

Por Elisa Morales Viscaya

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La del COVID-19 es la primera pandemia de la era digital. Esto ha traído innegables ventajas ante la contingencia como la posibilidad de mantener la educación a distancia, el e commerce, la posibilidad de trabajar desde casa para un sector de la población y el seguimiento casi al minuto de la evolución de esta emergencia sanitaria. Sin embargo, con la misma facilidad y rapidez con que se transmite la información, se difunden las llamadas Fake News en torno al coronavirus, así como teorías de conspiración que aumentan el desasosiego social.

Entre las más retorcidas de estas contamos a las teorías de conspiración médicas, notoriamente perversas ya que contribuyen a sembrar la desconfianza en el personal médico que se convierte en el “enemigo” que comete “infamias” ordenado por un “maligno” poder superior –el gobierno, la industria farmacéutica o la mafia. Si bien algunas de estas teorías de conspiración pueden parecer graciosas de manera superficial, lo cierto es que sembrar desconfianza en el personal médico y servicios hospitalarios puede terminar de manera trágica, siendo que en México se han reportado incluso ataques al personal de salud.

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Me quieren robar el líquido de las rodillas

En mayo, fue viral en redes sociales una cadena mencionando que el COVID-19 es falso y en realidad los médicos están matando a los pacientes para robarles el líquido de las rodillas para venderlo a la mafia por millones. Este rumor fue tan sonado que incluso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se pronunció al respecto en su conferencia matutina del 4 de mayo.

Lo cierto es que esta cadena tiene su origen en San Luis Potosí, donde en el año de 2017 una mujer interpuso una denuncia por negligencia médica asegurando que en el hospital le habían extraído el líquido de sus rodillas y esto le hizo perder la movilidad de las articulaciones. Denuncia que no prosperó por falta de pruebas, pero su historia revivió adaptada a la pandemia del 2020.

Esta teoría conspirativa es falsa e inverosímil. El llamado líquido de las rodillas es en realidad líquido sinovial, y todas las articulaciones como rodillas, codos y dedos lo tienen; si bien este líquido sí es muy importante ya que permite la movilidad y evita el desgaste de las articulaciones, el doctor Víctor Manuel Rodríguez, profesor adscrito al Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó al medio Animal Político que se realiza su extracción como una práctica médica común para realizarle análisis cuando hay una alteración en una articulación “pero no existe, bajo ninguna circunstancia, la posibilidad de usar ese líquido para nada más. Una vez que se extrae no se puede usar para otra cosa más que para el estudio”, comentó al medio de comunicación.

Agregó que, cuando el paciente está muerto, la extracción del líquido sinovial no tiene ningún sentido porque el líquido ya no sirve. Además, dijo que cada persona produce su propio líquido y  no existe la necesidad de ponerle líquido a nadie.

Los matan y dicen que fue COVID-19

En redes sociales se puede encontrar quienes afirman que el coronavirus no existe, e incluso que los médicos están inyectando a los pacientes para matarlos y contarlos entre los fallecidos por COVID-19. Esto surgió a partir de que el 1 de mayo se viralizó el video de una familia en Ecatepec, Estado de México, en el que se observa como agredieron al personal del hospital y gritaban que “los están matando”. Además, los acusaban de “inyectar algo” a los pacientes para provocar su muerte.

El principal argumento en que se sostiene esta teoría conspirativa es que los pacientes llegan “bien” al hospital y en cuestión de pocos días o incluso horas después de su internamiento, les informan de su fallecimiento. Además, suelen sostener que su presencia en el hospital se debía a una dolencia no respiratoria, por lo que les sorprende y no creen en el diagnóstico final que señala el coronavirus como causa del fallecimiento.                                                         

Los hechos ocurridos en Ecatepec llamaron al secretario de salud, Hugo López-Gatell a realizar las aclaraciones pertinentes. En conferencia del 3 de mayo, señaló que “la pérdida de oxigenación en la sangre puede ser muy acelerada, de tal suerte que una persona puede ser vista en este momento como capaz de realizar todas sus actividades, puede caminar, puede platicar, puede moverse, no se siente mal y en pocas horas, pocas horas es dos, tres, cuatro, seis horas, puede estar en una situación extremadamente grave y necesitar intubación para tener soporte de respiración artificial, esto es lo que técnicamente se le llama ventilación mecánica invasiva, y esto puede conducir también a la pérdida de la vida”.

Además de lo anterior, el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina, explicó que el SARS-COV-2 también produce que nuestro sistema inmunológico intente defenderse del ataque del virus, lo que puede provocar una reacción inmunitaria que puede dañar otros órganos. “Esto no es culpa de nadie es una respuesta del organismo.

Si además tienen alguna otra enfermedad, la respuesta del mismo organismo puede acrecentar el daño” explica, por lo que los pacientes pueden morir en cuestión de horas por lo que a simple vista es otro padecimiento, pero desencadenado como una reacción al coronavirus. Por lo que sí, ese infarto es parte de la estadística de fallecimientos por COVID-19, porque lo provocó.

Se cura con miel y limón

O con gárgaras de bicarbonato, o tragando ajos enteros o bebidas calientes. Circula en redes sociales una gran cantidad de remedios caseros que curan o previenen el coronavirus, señalando la falta de reconocimiento de estas medidas por parte de los médicos a intereses económicos de la industria farmacéutica, dado que estos remedios caseros serían mucho más baratos. Este fenómeno se ha dado a nivel internacional, lo que incluso obligó a la Organización Mundial de la Salud a emitir un comunicado al respecto para desmentir estos supuestos remedios.

Aunque algunos de estos supuestos remedios no hacen daño a quien los practica, la viralización de estas prácticas banaliza la pandemia y genera que la población relaje las medidas sanitarias que de verdad pueden llegar a prevenir la propagación del virus. Aunque también se ha dado el caso que algunos remedios caseros incluyen componentes peligrosos para la salud que pueden provocar la muerte de quien los toma.

A estas teorías conspirativas se suman muchas más, que junto a las noticias falsas significan una segunda pandemia a la que nos enfrentamos, debido a la facilidad y rapidez con la que se propagan, y al impacto que pueden generar. El tema es tan importante que incluso la OMS ha acuñado el término infodemia para referirse a ellas, dado que en el contexto actual la desinformación representa un problema que agrava la pandemia, al tener la capacidad de poner en riesgo la salud e integridad de las personas.

Cada uno de nosotros tiene el poder de parar la difusión de estas teorías conspirativas. Simplemente, si no se puede verificar la fuente de la información o no se tiene la certeza de su confiabilidad, es necesario evitar compartir el contenido. Así se rompe la cadena de desinformación y contribuimos a que menos personas puedan verse afectadas.

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