Culco | Cultura y Comunicación de B.C.S

Domingo Carballo Félix, de aquellos maestros que hicieron historia

29-Ago-2019

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez

FOTO: Internet.

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Baja California Sur es una tierra que ha sido forjada en base a férreas voluntades y al sudor y la sangre de mucha gente valerosa. Desde que se integró al concierto de la Nueva España con el primer asentamiento permanente en el año de 1697 ya han transcurrido más de 300 años, muchas personas tesoneras han dejado su vida en diferentes profesiones y oficios buscando perpetuar la simiente para el futuro que hoy se tiene. Domingo Carballo Félix perteneció a esta pléyade de sudcalifornios que dio realce al trabajo en el terreno educativo y que, por espacio de más de 60 años, sembró en la mente de niños y jóvenes la ciencia y la virtud.

Domingo Carballo nace el 20 de agosto de 1897 en un rancho llamado Los Inocentes, el cual estaba situado al noroeste de la ciudad de La Paz. Fueron sus padres el señor Domingo Carballo Martínez y su esposa Felipa Félix York. Con ellos, aprendió el valor del trabajo y sobre todo incorporó el gusto por dar sentencias a través de refranes, por lo cual se le conocería durante su vida adulta.

También te podría interesar: Los Jesuitas expulsos. Un día triste para la California.

Se traslada a esta ciudad de La Paz en donde lleva a cabo sus estudios de  primaria, los cuales finaliza en 1911. En ese mismo año, solicita convertirse en ayudante de profesor en la Escuela Primaria Elemental de la que había egresado, realizando el examen respectivo el cual aprueba por unanimidad. Al poco tiempo es asignado a la Escuela Suplementaria Nocturna para Adultos en esta ciudad capital, con lo cual da oficialmente inicio su labor magisterial.

Durante los años de 1912 y 1913 trabajó en el poblado de Todo Santos y en esta ciudad de La Paz, sin embargo, debido a la inestabilidad política y militar en el país, producto de la Revolución Mexicana, se suspendieron las actividades docentes. No fue sino hasta el año de 1917 en que reanuda su trabajo en algunas escuelas de esta ciudad capital.

En 1920, contando con 23 años de edad, el gobernador Agustín Arriola Martínez fue enterado de su excelente desempeño laboral, así como su deseo de superación, por lo que lo considera para formar parte de un grupo de estudiantes que sería enviados a la Ciudad de México, becados por el gobierno del Territorio. En el caso del profesor Carballo Félix, por ya estar laborando en una escuela primaria y demostrada su responsabilidad y don de mando, se le asigna la función de apoyo al director de la Casa del Estudiante. Una vez instalado el contingente en la capital del país, por diversas situaciones, Domingo Carballo se queda al frente de la dirección de la Casa del Estudiante.

El carácter inquieto y visionario de  Carballo Félix lo lleva a iniciar sus estudios en la Escuela Normal de México. En los escasos momentos que le quedaban entre el estudio y la dirección de la Casa del Estudiante, realiza diversos cursos y talleres entre los que destacaron: Misiones Culturales, Cruz Roja Estudiantil, Escuela de Comercio e incluso trabajó como profesor en algunas escuelas. En 1926, concluyó sus estudios profesionales y se le ofrece una adscripción como profesor de la planta docente en la Escuela Anexa a la Nacional de Maestros.

Al año siguiente regresa a nuestro Territorio cómo inspector de zona y se le asigna al poblado de San José del Cabo. En este puesto permanece por un año y, posteriormente, recibe su cambio a la ciudad de La Paz. Debido a su gran preparación y experiencia lo nombran primero como docente de la Escuela Normal Regional de La Paz y, en 1929, por meritos propios y su destacado trabajo, se le designa como director de la misma.

En 1931 se hace cargo de la dirección de la Escuela Secundaria Número 14, cuyo fundador fue el emérito Profesor Pablo L. Martínez Márquez. De lo poco que ha trascendido de su vida personal, se sabe que en el año de 1932 unió su vida en matrimonio con la señorita Francisca Josefina Ruiz Cazessús, de la cual enviudó en el año de 1946.

El carácter inquieto de Carballo Félix lo hace que en el año de 1936 viaje a la Ciudad de México, donde trabaja en las Escuelas Secundarias Número 5 y 13. Sin embargo, gente de su valía y dedicación siempre serán necesarias para desempeñar el trabajo en su propia tierra, por lo que el año de 1938 a petición del General Rafael Pedrajo, que en ese entonces era el Jefe Político de nuestro Territorio, le pide que se haga cargo de la dirección de la Escuela Secundaria No.14 en esta ciudad capital.

Al crearse la Escuela Normal Urbana de La Paz el 5 de febrero de 1944, el profesor Domingo Carballo participa como docente, y a partir del año de 1946 fue ascendido al puesto de director de esta Escuela Normal.

En 1964 su excelente desempeño al frente de la Escuela Normal es reconocido y se le pide que viaje a la ciudad de Nueva York, EUA, en donde permanece  durante un mes asistiendo a un curso de Actualización para Administradores y Directores de Escuelas Normales Rurales. El mencionado curso es ofrecido por la Universidad de Albany.

En el año de 1966 recibió la medalla Rosaura Zapata Cano, que otorgaba en aquel entonces el gobierno del Territorio, por sus 30 años de servicio, los cuales desde muchos años antes había cumplido y, en el año de 1971, en un emotivo homenaje, se le reconocen sus 60 años de servicio magisterial ininterrumpido

El 15 de mayo de 1972 se le otorgó la medalla Ignacio Manuel Altamirano por el Gobierno Federal, sin embargo, debido a un avanzado deterioro en su salud, no pudo acudir a recibirla, lo cual era su más ferviente deseo. En una excepción sin precedentes, la presea la recibió de manos del entonces presidente de la república Luis Echeverría Álvarez, el cual acudió hasta el sitio en el cual estaba residiendo.

Su vida se extinguió el 17 de agosto de 1972 y fue sepultado en el panteón de Los San Juanes en esta ciudad de La Paz. El 15 de mayo de 1986 sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres.

La vida de estos grandes sudcalifornianos debe ser motivo de estudio en todas las escuelas de nuestra entidad, para que sirvan de ejemplo y motivación hacia sus futuros ciudadanos y que, cuando sea el momento de que ellos estén al frente de los destinos de su Estado, lo cumplan con el mismo patriotismo y esmero como lo hicieron estos insignes personajes que les precedieron.

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.