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Caminante no hay camino… Lo que debería saber un graduado universitario

18-Oct-2016

OPINIÓN Por Marcos de Jesús Roldán

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Graduación en Los Cabos. Foto: Cortesía.

Colaboración Especial

Por Marcos de Jesús Roldán

 

Los Cabos, Baja California Sur (BCS). El viernes cuando Itzel hizo una pregunta retórica en su discurso de graduación —”¿Qué vamos a hacer mañana?”– sentí la misma angustia que varios de los sesentaitantos egresados que ese día entregaba la universidad a la sociedad.

Entre licenciados en Derecho, Lenguas, Comercio Exterior y Turismo Alternativo corrió, estoy seguro, aunque haya sido por un momento, la imagen de un día sin escuela, sin maestros y sin tareas. La felicidad casi absoluta para un joven entre 22 y 25 años. Un recién graduado.

Habló de los desvelos y de los amigos entrañables que ahora se separan, y aunque no lo dijo, se convertirán en competencia pues es bien sabido que los empleos bien pagados son escasos –bendita economía y sus leyes– mientras que la fuerza laboral es enorme, heterogénea, multicultural y con gradientes considerables en cuanto a niveles académicos, habilidades desarrolladas, idiomas, libros leídos o amistades y padrinos adquiridos.

Como me dijeron a mí y a uno de mis colegas, la universidad no es para aprender –bueno sí, un poco– sino para hacer relaciones entre los compañeros, con los maestros, directivos, empresarios de quien se espera una recomendación, un consejo, un padrinazgo, un mecenazgo o de plano una “chamba”.

Tú no eres lo que eres al salir de la universidad, tampoco lo que aprendiste o dejaste de hacer. Eres, en todo caso, el producto de una institución de educación superior que se evalúa, como todo, con base en indicadores de calidad y de gestión que definen una clasificación que luego se anotan, de manera ordenada, en un “ranking” donde la Universidad Nacional Autónoma de México encabeza la lista y la UABCS se ubica en el quicuagésimo, mientras que ni la UGC, Mundial, UNIDEP, UDT, UDC, UNIPAZ u otra, aparecen.

Eres una colección de conceptos, teorías y ejemplos adquiridos en la lectura obligada de textos escritos hace 30 ó 40 años, que se han ido actualizando conforme se editan y reeditan para satisfacer la demanda de sabiduría y argumentos a recitar de memoria en los exámenes, aunque las copias y PDF compitan contra esos libros de 800 pesos que a veces debes comprar.

Eres un catálogo de actitudes y aptitudes propias, adquiridas y desarrolladas, de vicios y virtudes, de hábitos buenos, malos e innombrables. Aprendiste, sin querer, por mimetismo, a ser como alguien más ¿Te imaginas dando clases como tus maestros? ¿Qué harías? ¿Qué dejarías de hacer?

Eres, también, un híbrido de estudiante enciclopédico de la generación de tus maestros mezclado con estudiante del modelo de gestión del aprendizaje y con el más reciente, por competencias. Ya no eres el que memoriza todo y repite en un examen, pero tampoco el que escribe ensayos o tesis con facilidad. Eres, además, o debes ser emprendedor y al salir al mercado laboral ser capaz de desdeñar “a walk on part in the war for a lead role in a cage”. Tu empresa versus un lugar en la nómina.

Eres, al menos, alguien que cursó en cuatro o cinco años más de 40 asignaturas relacionadas con una carrera que suponemos –nosotros los maestros y las autoridades educativas– es la más adecuada u oportuna o necesaria.

Eres, sin dudarlo, uno más de los candidatos a un empleo de ejecutivo junior o de nivel básico profesional, de esos que ya pueden denominarse la Lic, el Inge o los Arquis, pero que aún no verán su nombre en un identificador en una línea sobre la palabra Gerente, Director o Jefe de Departamento… para eso te faltan muchos años, muchos cursos y muchos errores. Aun no tienes lo necesario para triunfar, aun no tienes EXPERIENCIA.

Porque, además y, ante todo, necesitamos que tengas experiencia. El agridulce manjar donde se concentran aciertos y errores, macerados en el vino del trabajo en colectividad, añejado por lo menos cinco años o dos si es que tienes la suerte de vivir en Los Cabos donde la rotación de personal, el canibalismo o la endogamia modifican cualquier generalización salida de un manual de Recursos Humanos.

¡Ah! Y también para tener un título que sirve para decirle a los demás que ya terminaste la universidad y que eres mejor que varios, en muchos aspectos. Un título para colgarlo en la sala, junto a la foto bodas de tus padres o de las caritas que te tomaron cuando tenías un año. Un título que enmarcado se verá muy bonito y especial en el muro de tu estudio, consultorio o despacho.

¿Qué te queda, Itzel? ¿Estudiar un posgrado? ¿Emigrar a un lugar donde haya déficit de mano de obra calificada? ¿Quedarte aquí esperando las vacantes que los nuevos hoteles generen cuando el boom nos alcance, de nuevo? ¿Casarte? ¿Tomar un año sabático? ¿Viajar por el mundo? ¿Hacer un retiro de voluntariado en Centroamérica? ¿Un curso en París? ¿Estudiar otra carrera? ¿Iniciar tu negocio?

¿Por qué esperar hasta el día en que se gradúan para pensar en ello? ¿Por qué no, los que ya estuvimos por ahí, los motivamos a buscar respuestas uno o dos o 4 años antes de egresar? A lo mejor es porque no queremos competencia o simplemente porque nadie lo hizo con nosotros.

Scarlett también estaba ahí y pensó que eso a ella no le preocupaba la pregunta, al menos por el momento. A ella y a sus compañeros les falta un año para estar en ese recinto, en su día de graduación. Han tenido una vida de estudiantes relativamente confortable con escasos nubarrones de maestros exigentes o materias difíciles. Es la naturaleza de su carrera y de su formación, no es su culpa. No creo que sean diferentes a los que estudian en otras instituciones, pagando hasta 4 mil pesos por cuatrimestre y de ahí hacia abajo.

Ellos son los que deben preocupar, los que vienen. Por Itzel y los suyos ya no hay mucho que hacer. Seguir creciendo y subiendo escalones en el ranking de universidades, incluirlos en los programas académicos de posgrado y de investigación, brindarles asesorías para emprendimiento y capacitación para el trabajo.

Uno de los invitados de honor al evento citó al poeta de “Juventud divino tesoro”, licenciado y egresado de la misma escuela, lector de un discurso bien estructurado e impecable. Yo hubiera citado a Machado en su lugar, para decirles que “… Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” y que “…son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

Ahora, a esperar el título. Por cierto, olvidé mencionar que Itzel obtuvo el primer lugar de su generación en el campus donde cursó la Licenciatura en Turismo Alternativo, y el segundo en su especialidad, a nivel estatal. ¡Felicitaciones colega!