Un mural que honra a las aves de Los Cabos. El proyecto artístico de Gibrana Nemer Naveda (I)

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FOTOS: Sealtiel Enciso Pérez

**Tierra Incógnita**

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Un hermoso día, exactamente a mediados de mayo, cuando se festeja a los docentes en todo México, elegí para trasladarme a San José del Cabo, la famosa ciudad lineal, y realizar la entrevista pactada con días de anticipación con la artista visual Gibrana Nemer Naveda. La cita tuvo lugar precisamente en donde está realizando una de las obras pictóricas más monumentales que se hayan hecho en Baja California Sur, en cuanto a un mural se refiere: El Mural de las Aves de Los Cabos, que cuenta con 160 metros de largo, (360 metros cuadrados en total), y la altura varía de 1.70 a 3 metros. Serían las 10 de la mañana, con el sol en todo lo alto, ofreciendo una claridad, pero también un inclemente castigo a quienes osábamos estar a la intemperie en esas horas.

 Estacioné mi carro a un costado de la Escuela Secundaria Antonio Mijares, sobre la calle Miguel Hidalgo, y de inmediato localicé a nuestra pintora, la cual portaba un hermoso sombrero de palma que se movía rítmicamente a la par de sus manos, mientras daba suaves trazos a las figuras que estaba pintando sobre una de las bardas del recinto educativo.

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En cuanto Gibrana me vio, se dibujó en su cara una sonrisa grande y expresiva. Me invitó a que me acercara. Platicamos un rato sobre el clima, la familia y sobre los últimos sucesos con amigos en común. Posteriormente, me invitó a que acercara un pequeño banquito que tenía cerca del lugar donde estaba pintando, y me invitó a que disparara la andanada de preguntas, ya que seguramente estaba ansioso por iniciar con la entrevista. Contesté que más que ansioso, estaba intrigado con las dudas que me fueron asaltando durante el trayecto que hice de La Paz hacia esta bella ciudad josefina, y que poco a poco se las iría externando para que me las fuera contestando con ese estilo afable y meticuloso que tiene para conversar, en donde cuida mucho no omitir detalles.

Gibrana es originaria de la ciudad de Toluca, Estado de México. Egresó de la Universidad Autónoma del Estado de México como Licenciada en Diseño Gráfico. Tal vez algunos se preguntarán, cómo fue que llegó hasta esta parte de nuestro Estado, y ella misma nos lo responde: El gancho que me trajo a Los Cabos fue hace ya muchos ayeres, por lo menos unos 7 años. En aquel entonces trabajaba en una fábrica de cuadernos y me enviaron a hacer una investigación de mercado a La Paz. Fue la primera vez que conocí el Mar de Cortés, desde que venía volando, me dije, en este lugar me está llamando algo, me quiere enseñar, y efectivamente, me llevé la grata sorpresa de que el lugar me encantó, me fascinó. A pesar de que fueron horas, porque en el mismo día hice el viaje de ida y vuelta, realmente yo sentí una conexión. Puede sonar muy extraño, pero deberás, sentí, en mi intuición, que el lugar me estaba llamando. Al poco tiempo, un amigo muy querido de nosotros, el doctor Jorge Gómez Leyva —quien tiene toda la vida viviendo en San José del Cabo—, fue a Toluca a tomar fotografías del Nevado, del volcán que tenemos allá. Nos lo presentaron, y cuando Jorge supo la actividad que realizaba Carlos, mi esposo, que es cetrero, y que soy diseñadora y artista visual (pintora), nos dijo Qué están haciendo aquí, váyanse a vivir a Los Cabos, allá van a tener un montón de trabajo, les va a ir muy bien. Total, que ese mismo año, a los pocos meses, tomamos un avión, y nos venimos acá, como decimos en mi tierra, a peinar el terreno. Nos venimos por doce días, y quedamos encantados con el lugar: la gente, la comida, sobre todo el lugar, nos llevamos grandes sorpresas, de ver que lo que nosotros buscábamos desde hacía mucho tiempo: tener contacto con la naturaleza, vivir en un lugar tranquilo, seguro, próspero; todo eso, lo tenía Los Cabos, así que, pues hicimos todos los preparativos, y ya llevamos aquí más de 3 años viviendo felices de la vida.

Escuchar a Gibrana, y ver su mirada y gestos tan expresivos, te lleva de la mano por un camino de emociones, hace que revivas cada uno de los momentos que relata, e incluso te vuelve un personaje más de la trama. No cabe duda de que es una persona que ha sucumbido, voluntariamente, al embrujo de estas tierras de Calafia.

Haciendo un gran esfuerzo y sobreponiéndome a la emoción, de forma instintiva, y muy a mi pesar, surgió mi instinto de reportero, y le pregunté: ¿Cómo fue que surgió el proyecto de pintar un mural para las aves de Los Cabos? Gibrana dio un largo suspiro y por un instante dejó de pintar, y observando un punto impreciso en el mural. Bueno para empezar, pues el amor por los animales, sobre todo al grupo de las aves rapaces, por el trabajo que hace Carlos. Como te digo, él es cetrero, y durante todos los años que llevamos juntos, siempre ha habido águilas en casa, y por esa razón es que he aprendido acerca del mundo de las aves. Posteriormente, al estar establecidos en esta ciudad, me encontré con la novedad de que se usaba la actividad de pajarear. En el centro del país, llaman pajarear a una persona que está muy distraído, como si la mente se fuera muy, muy lejos y no estaba poniendo atención. Pero resulta que aquí, pajarear es una actividad, donde literalmente las personas van en busca de aves para observarlas con binoculares, tomarles fotografías, identificarlas, conocer sus características. Pajarear me pareció como abrir la ventana a un universo paralelo, por ejemplo, en el Estero de San José del Cabo, en un solo día, podía observar treinta especies diferentes de aves. A mí me pareció de verdad esplendoroso poder tener la oportunidad de ver algo así, un mundo inmenso, increíble a unos cuantos pasos, ¡y gratis!

Pues, un día estaba pensando que me encantaría hacer algo relacionado con las aves. En Los Cabos, todo lo relacionado con el arte, tiene qué ver con los animales marinos: las tortugas marinas, las ballenas, los delfines, por supuesto, me encantan y los amo con locura, pero no hay nada relacionado con las aves. Entonces, me llegó una iluminación, hacer un mural o algo relacionado para homenajear a las aves de Los Cabos. Y ese momento llegó el año pasado, cuando un amigo mío muy querido, Isidro Delgado, que es cantautor allá en Toluca, un día me habla para decirme Gibrana, están lanzando una convocatoria para artistas de todas las disciplinas en Baja California sur. Acabo de leer la convocatoria y tú entras en una de las categorías, así que esta es tu oportunidad, sólo necesitas tener un proyecto artístico.

De inmediato vino a mi mente el mural de las aves de Los Cabos. Esta convocatoria se llama PECDA (Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico), y la organiza el FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes). Participé en la categoría de Creadores con Trayectoria como Artista Visual. Metí todos los papeles, desarrollé el marco teórico de mi proyecto, y tuve la enorme fortuna de que, al mes de haber enviado toda la información, mi nombre salió publicado en la página del PECDA. Obviamente conté con la asesoría de mi amigo Isidro, él ha sido ganador en tres ocasiones del PECDA en el Estado de México.

No cabe duda, Gibrana, cuando te toca, ni aunque te quites, le dije. Esas palabras salieron desde muy dentro de mi corazón. Aproveché esta pausa para indagar por qué se  seleccionaron las bardas de la Secundaria Antonio Mijares para plasmar su mural. Fíjate que, para poder ingresar el proyecto, tienes que tener avanzado todo lo más posible. Entonces, vi varias opciones antes de ingresar los requisitos. Mi primera opción fue pintarlo en una pequeña barda que está en el centro de la plaza Antonio Mijares. Ahí hay una especie de escenario en donde hacen eventos públicos, y tienen una pequeña bardita, como para enmarcarlo. Pero después dije, híjole, a lo mejor la temporalidad ahí puede ser corta. Después se me ocurrió que estaría más padre en una institución pública, y entonces pensé en la secundaria Antonio Mijares la cual es muy famosa. Además, vivo enfrente, así que se me ocurrió darle vida a sus bardas. Vine a entrevistarme con el director y el subdirector de la secundaria, y se quedaron impresionados con mi propuesta. Dijeron que en los 60 años que tiene de existir esta secundaria, nunca había sido tomada en cuenta para un proyecto de estas dimensiones, y además agregaron, Si usted no gana el concurso, nosotros vemos cómo le conseguimos el material, pero usted por favor, desarrolle el proyecto. Y así fue entonces, con el permiso por escrito de las autoridades de la secundaria, me fui a la Dirección de Imagen Urbana de Los Cabos, con todos los documentos y, afortunadamente, aprobaron el proyecto. El permiso de la Dirección de Imagen Urbana no lo piden como requisito en el Concurso, pero para mí sí fue importante para que los jurados del PECDA vieran que la cosa se iba en serio, y sí estaba todo formal y bien hecho.

Al finalizar Gibrana su mensaje, me percaté que mi mente había viajado a los mismos sitios que estaba describiendo, y casi sentí la misma emoción de ella al saber que su proyecto era recibido con tanto júbilo. Casi de manera automática le hice la siguiente pregunta: ¿cuál es el mensaje que quieres transmitir a través de tu mural? Conforme desarrollo el proyecto, se han ido agregando objetivos, y es algo que me ha parecido magnífico, sobre todo por la respuesta de la gente. Uno de ellos es que se ha convertido en un trabajo educativo, porque ahora la gente pasa y pregunta: ¿Que ave está pintando? Y me dan el nombre de cómo se conoce localmente, en dónde lo han visto, si tienen nidos en su casa; que gracias a este mural se ha mejorado la imagen urbana de la calle, que ahora la gente se siente más segura al caminar sobre esta avenida. Es increíble, te lo juro que no es mentira, la banqueta se ha conservado limpia casi al 100% desde que inicié, no es que fuera un basurero antes, por supuesto que no, pero sí había. Hay como unas pequeñas jardineras pegadas en la banqueta, y casi siempre ahí había justo algo de basura, envolturas, algún cubrebocas por ahí tirado, y ahora nada, todo el tiempo está limpio, entonces no sé si eso fue como una respuesta sociológica inherente al proyecto que estoy desarrollando o les nació hacerlo por su cuenta, pero así es como ha sucedido. Casi sin pensarlo, le dije: Creo que sí, fíjate, creo que la gente, cuando empieza a ver algo que se hace con tanto cariño, con tanta pasión, y sobre todo que embellece la comunidad, pues la gente se enamora y respeta.

Cuando los maestros de esta secundaria se enteraron de que estaba realizando el mural —continuó Gibrana entusiasmada— , pidieron a sus alumnos que, aunque estuviera aquí
trabajando, salieran a tomarse una foto con una de sus aves favoritas, de las que ya estaban pintadas, para que investigaran sobre ella, dónde localizarla, su alimentación, sus hábitos, etcétera. Entonces, durante un lapso de unas dos semanas, estuve recibiendo grupos de alumnos para hacerme preguntas sobre todo lo que te acabo de decir, y me sentí cobijada por tanto interés y respeto por el trabajo, porque a pesar de que los alumnos no han podido sumarse como voluntarios para ayudarme, lo sienten ya propio, ya sienten que pueden proteger la obra tal cual. He recibido gran cantidad de respuestas de afecto: me regalan agua, tortas, pan, barritas de granola, ¡bueno, una cosa impresionante!
No sé si sería por la resolana o las emociones que estaban a flor de piel en este momento de la entrevista, pero hubiera jurado que en los ojos de Gibrana se asomaban unas tímidas lágrimas, tal vez producto de la emoción que siempre embarga a los artistas cuando dan todo su ser en una obra. Hice como que buscaba una inexistente botella de agua, para respetar ese momento.

Al cabo de una breve pausa, le pedí a Gibrana que me explicara cómo eligió a las aves que está representando en su obra. Me comentó: Ah, mira, tengo dos amigos, de mis mejores amigos, y coincide también que son fotógrafos especialistas en aves. Uno ya te lo había mencionado, es el doctor Jorge Gómez Leiva, y el otro es Miguel Ángel Cruz Ramos. Ambos son pajareros, casi expertos en conocer las aves de Los Cabos. Un día nos sentamos a ver una Guía de Aves de Los Cabos, y si era una buena referencia para utilizarla en el mural.  Como primer punto, iniciamos por el orden de las aves. Me imaginé como si estuviéramos haciendo visualmente un recorrido panorámico del municipio de Los Cabos, iniciando por la Sierra de la Laguna, después la ciudad, posteriormente el Estero de San José, que es para nosotros nuestra reserva ecológica más importante, y después la playa. En ese recorrido visual panorámico, ubicamos en la Sierra de la Laguna a la mayoría de las aves rapaces, en la guía de las de las aves de Los Cabos, así viene esa clasificación, entonces este fue el primer grupo: los halcones, las águilas, el caracara, el águila pescadora, aguililla de Harris, pero también me hacían falta, los búhos. En la Sierra de la Laguna tenemos búho virginiano, lechuza de campanario, y entonces dije, bueno, aunque no aparezca en la guía de aves de Los Cabos, sí las voy a pintar, porque también es importante que la gente sepa que todas estas aves, ni son brujas, ni se llevan a los niños, ni te van a arrancar los ojos. Todas las connotaciones maléficas, que les han colgado a estas pobres aves; la gente debe saber que son muy valiosas para el ecosistema, como todo el resto del grupo de aves, pero estás en particular son aves que, si las llegamos a ver, quiero decir que seguimos viviendo en un lugar sano, el día que ya no veamos águilas, ese día sí nos vamos a tener que preocupar.

En el siguiente grupo están las aves, semiurbanas o paseriformes, que se refiere a las aves que cantan. Me refiero a ellas como semiurbanas, porque tanto las podemos localizar en la Sierra de la Laguna, como en la ciudad. Por ejemplo, los cardenales, el colibrí de Xantus, el cenzontle. Luego dejé un espacio en blanco, justo en el medio, que divide las cuatro sesiones, y donde voy a poner todos los nombres de las aves. El siguiente grupo de aves, son las aves del Estero, aquí empezamos a ver aves marinas. Otra ave muy importante, es la mascarita peninsular, que sólo la podemos encontrar en el Estero, las cercetas, las gallaretas, las garzas, y para finalizar, con las aves playeras, donde vemos a los pelícanos, las gaviotas, los ibis, las fragatas, las golondrinas marinas, el gallito marino. Me hicieron favor de cederme los derechos de uso de las imágenes, tanto Jorge como Miguel. También como tengo contacto con la organización que creó las Guías de Aves de Los Cabos, trabajo con ellos como diseñadora gráfica; me hicieron favor de que aquellas ejemplares que ni Jorge ni Miguel tenía fotografiados, Juan Carlos Cantú me prestó todas las ilustraciones científicas que me hicieron falta, y así cubrí perfectamente todas mis imágenes de referencia.

Al escuchar la forma tan emotiva en que mencionaba los nombres y características de estas aves que representa en el mural, decidí aprovechar el momento para hacerle una pregunta incómoda, ¿cuál es tu ave favorita y por qué decidiste incluirla en el mural? Sin embargo, sin disminuir un ápice al ritmo de la charla contestó: Tengo dos aves favoritas, unas son las aguilillas de Harris, porque es la especie con la que trabaja Carlos, y pues porque es con las que yo estoy más familiarizada. Las águilas de Harris son majestuosas. La segunda, es el águila pescadora, porque cuando llegamos aquí por primera vez, nos dijo Jorge, nuestro amigo, váyanse al estero y van a ver al águila pescadora que siempre hay una, hay una que siempre se percha en tal palo de palmera seco, pues llegamos y todo, pero en la fecha en la que nosotros venimos, es justo cuando las aves migran, y no vimos a ningún águila pescadora esa vez. Pero ya cuando nos venimos a vivir acá, lo primero que hicimos fue ir al estero a ver águilas pescadoras, y cuando la vi por primera vez bueno, se me calló la boca al piso. Es un animal enorme, bonito, tan perfecto, yo a ella le llamó siempre como Su Majestad.

A continuación, pasamos a un punto donde Gibrana es una gran conocedora, le pregunté sobre la técnica y los materiales que estaba utilizando para pintar este mural. Comentó que estaba utilizando pintura vinílica para exteriores. La marca comercial Comex le patrocinó sus materiales. También utilizaba sellador acrílico para preparar las paredes, y para el trazo de las de las imágenes usaba carboncillos. Las imágenes de referencia, las imprime en papel fotográfico para tener la coloración lo más apegado a la realidad. Al final, me dijo, voy a requerir sellador anti graffiti, porque quiero protegerlos para prevenir posibles daños. En este punto te comento que es muy probable que solicite el apoyo de la ciudadanía a través de una página de Facebook de donativos para poder sufragar el costo de este último material. En este punto le expresé a Gibrana que estaba seguro de que la ciudadanía sudcaliforniana cooperaría con mucho gusto puesto que sabemos apreciar las obras que se hacen por el bien común.

Momento seguido, le pregunté si los colores que utilizó en la obra tienen algún significado en particular. Me apegué al ecosistema donde están ubicados los grupos de aves, por ejemplo, en el caso de la Sierra de la Laguna, utilicé una gama de verdes y tres tipos de azul. En las aves semiurbanas, continúe con la misma gama de verdes para dar la representación de toda la vegetación que tenemos aquí dentro en San José del Cabo. En el Estero, representé con más claridad los cuerpos de agua, con los mismos azules que estoy utilizando en los cielos de los otros ecosistemas, que al final van a terminar utilizándose para representar el mar. Así que mi paleta cromática la identifique como si fuera a pintar al óleo, y consiste hasta ahorita de 18 colores más o menos

La entrevista continúa, mañana la segunda entrega, no te la pierdas.

Esta publicación obtuvo el Premio Estatal de Periodismo 2023, que organiza la ARSAC, en la categoría de Entrevista

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.

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Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

Profesor de Educación Primaria, Licenciado en Educación Especial y Maestro en Ciencias de la Educación. Labora en la Secretaría de Educación Pública y comparte su tiempo con su pasión por la historia de la California del Sur. Administra el grupo de Facebook “Conociendo Baja California Sur”. Nació el 22 de septiembre de 1969 en Puerto Vallarta, Jalisco, pero radica en Sudcalifornia desde hace 44 años. Actualmente, es Director de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular No. 17 y Maestro de Comunicación del Centro de Atención Múltiple “Gilberto Vega Martínez” en La Paz. Escribió la antología (Ebook) “Piratas, Corsarios y Filibusteros en la Antigua California”. Mención Honorífica en el VII Premio Estatal de Periodismo “Jesús Chávez Jiménez”, en Entrevista, por su trabajo “Graciela Tiburcio Pintos, la leyenda de la biología de las tortugas”.

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