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¿Habrá un reencuentro de “Los Huizapoles”?; ¡Ah chingados, ¿se separaron?! (I)

22-Nov-2016

ENTREVISTA Por Modesto Peralta Delgado
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“Los Huizapoles” concedieron una entrevista exclusiva para CULCO BCS, por primera vez para un medio hablan sobre su trayectoria y aparente fin. Fotos: Modesto Peralta Delgado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En entrevista exclusiva —y por separado— para CULCO BCS, Armando Sepúlveda Rocha y Raúl Conde Peraza contaron la historia de “Los Huizapoles”, artistas de los más emblemáticos de Baja California Sur; cada uno habló de sus mayores logros y los motivos de su separación —la tercera— luego de aproximadamente 30 años de carrera en la que acumularon cinco producciones musicales y de 3 a 4 mil presentaciones en distintos foros de la República Mexicana.

Cité en un café a Armando Sepúlveda, quien dijo que son tantas las anécdotas que piensa escribir un libro. Señaló que su separación fue tranquila y en buenos términos, y que no descarta regresar a un foro, en un futuro, con su ex compañero, a una especie de gira de “reencuentro”. Según  él, esta tercera ruptura fue en el 2013, y tomando en cuenta que el nombre de “Los Huizapoles” nace en 1984, de haber seguido, en 2014 hubieran celebrado 30 años de carrera juntos. Ahora apenas se saludan —pues son vecinos en Chametla— pero no han querido coincidir en una misma presentación.

“Hasta habíamos durado mucho. Cualquier grupo es difícil que duren tanto tiempo (…) Creo que nuestro trabajo había dejado de tener un buen proyecto. Yo creo que ya no estábamos planeando muy bien lo que teníamos que hacer, lo que teníamos que decir, nos estábamos llevando por la corriente (…) Vas cayendo en círculos viciosos y eso te va alejando un poquito del buen propósito. Yo creo que cada quien traía otros proyectos personales que a la mejor no los habíamos realizado por hacer el trabajo en conjunto. Nos vino bien haberlo hecho. Yo en lo particular, retomé lo mío que es la música, retomé algunos proyectos (…) Me metí a la composición nuevamente, me sumergí bastante en la música; se puede decir que no hay algo malo qué decir de la separación, se puede decir que es algo bueno, y de ahí y casi los 30 años aprendí mucho de “Los Huizapoles” y aprendí mucho de Raúl, dejamos muchas cosas pendientes por hacer, realmente hay un horizonte muy amplio dentro del quehacer”.

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Por su cuenta —y solo—, Armando continúa haciendo música. Al preguntarle si, entonces, la ruptura fue en buenos términos, contestó que “fue una separación silenciosa, tranquila, sin reclamarnos nada, cada quien sabía lo que había hecho y lo que había dejado de hacer, y no hay ningún resentimiento, al contrario, aprendí mucho y nos abrieron muchas puertas, tuvimos muchísimas relaciones con gente de todos los ámbitos, y el reconocimiento”.

¿Estarías dispuesto a un reencuentro? Pregunté. “No sabe uno, lo que va a suceder hoy o mañana. Si el tiempo y las circunstancias lo permiten que volvamos a hacer un trabajo, adelante. Yo no estoy renuente a decir que el trabajo que hicimos se acabó. Probablemente juntos podamos tener una visión más madura más meditada, yo trabajando solo”, dijo. “No lo descarto, la misma gente ha habido propuestas, hay mucha gente que nos pide pero nosotros no lo hemos platicado, pero ya habido propuestas de trabajo”. ¿Cuál es la respuesta de Raúl Conde al respecto? No te pierdas la segunda parte de esta entrevista: da clic AQUÍ.

La historia

Todo empezó en 1976, por lo que su trayectoria en realidad abarcaría cuatro décadas este 2016. En aquel año, “el camarada” Adrián Gómez llegó hasta donde estaban un grupo de amigos que se reunían en el bazar del quiosco —cerca de donde antes estuvo pizzas La Fábula— en el malecón de La Paz. “Oigan, palomilla, hay un concurso de música latinoamericana”, les dijo, y esa experiencia marcó a Raúl Conde y Armando Sepúlveda a trabajar juntos en lo que más adelante  sería una exitosa fórmula. Ese concurso fue en la Ciudad de México, donde ambos fueron “estudihambres” en la UNAM.

Según Raúl, al ver que no tenían los instrumentos —ni los sabían tocar— de música latinoamericana, les propuso tocar las piezas folcklóricas sudcalifornianas, y así se fueron al Distrito Federal representando a BCS. En septiembre del 76 había pasado el huracán Liza, y para noviembre, estos trovadores choyeros ganaban el primer lugar nacional compitiendo con grupos de 20 estados de México, lo que los puso muy contentos y les dio la oportunidad de hacer una primera gira por el estado de Guerrero —entidad favorita para ganar el concurso, pero a la que desbancaron al segundo lugar.

Con canciones como Las calabazas y La suegra, este grupo de amigos bautizado como Baja Cactus, y más tarde como Dialecto iniciaba algo. Raúl y Armando estudiaban en la UNAM, el primero teatro y el segundo, música. El destino quiso que sus talentos para tocar la guitarra y contar chistes los unieran, y después de una temporada en la Ciudad de México, ambos se vieron, de nuevo, en La Paz. Estaban dispuestos a capitalizar sus dones. En enero de 1984 surge el nombre de “Los Huizapoles”, pues ocupaban otro nombre ya que en BCS no era nada original; “hasta los perros se llamaban Baja Cactus”, contó Armando.

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Foto: Internet.

Nacen Los Huizapoles

Raúl recordó que una noche de enero del 84 fueron invitados a tocar al centro nocturno Noche de Ronda —ubicado en El Manglito, por la Abasolo, a un lado del actual Chedraui Colima, en esta capital— y cuando un tipo les preguntó cómo se llamaban, ya que no les gustó “Armando y Raúl” o “Raúl y Armando” y les sugirió pensarlo porque “necesitaban un nombre de batalla”, a Raúl se le ocurrió entonces: “Los Huizapoles”.

Armando reconoce que el nombre se fue idea de su compañero. Por sus mentes les pasó ponerse “Los Cardones” —“pero nos dirían Los cabrones”— o “Las biznagas” —“pero estaba muy aputanado”—. Raúl cuenta que desde que aquel tipo los anunció en ese bar: “¡Y con ustedes Los Huizapoles!”, el público estalló en carcajadas.

El gerente de una radio local, Gustavo Gutiérrez —siguió Raúl— estaba en ese lugar y aunque le encantó el concepto le dijo “¿cómo que “Los Huizapoles”?, esta muy feo ese pinche nombre”, y les propuso nombrarse Los ases o Los diamantes. “¡No mames, no sabes de qué se trata esto!”, le respondió Raúl, quien asegura que su nombre embonaba muy bien por “el humor picante, las leperadas, y porque los huizapoles es lo más corriente que te puedas encontrar”, dijo entre risas.

No te pierdas la segunda parte de este artículo, con el resto de la historia.

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