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Abarrotó el Teatro de la Ciudad de La Paz, el Ballet Nacional de Cuba

08-Dic-2016

RESEÑA Por Modesto Peralta Delgado
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Ballet Nacional de Cuba en La Paz. Fotos: Gabriel Larios (ISC).

La Paz, Baja California Sur (BCS). La noche de este miércoles 7 de diciembre, el público de La Paz pudo contemplar la poética del cuerpo que brindó el Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonso, considerada una de las mejores compañías de danza clásica a nivel mundial; el Teatro de la Ciudad lució completamente abarrotado, logrando una gran convocatoria el Sistema Estatal DIF y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura, organizadores del evento.

¿Qué puede decir un franco ignorante de la danza, quien ni siquiera hacía parejo el “paso redoblado” en la escuela? No mucho. Podríamos hacer una especie de boletín de prensa a partir del programa de mano, sin embargo, desde la modesta posición de un público no especializado, preferimos comentar algunos detalles de esta gran noche.

Para empezar, el Ballet Nacional de Cuba no ocupo —no tuvo— un enorme despliegue de publicidad, para haber agotado los boletos en sólo tres días. ¡Todo un récord! Bastaron un par de publicaciones en Facebook para que las entradas ‘volaran’, lo que muestra, por un lado el gusto por la danza en el público paceño, y por otro, el costo tan accesible del boleto: a 100 pesos y con 50% de descuento para bailarines locales, beneficios que quién sabe haya para el próximo año con “el castigo” de la falta de ingresos para la Secretaría de Cultura o los que pudiera aportar el propio Gobierno del Estado.

El espectáculo comenzó en orden y puntualmente, a pesar que desde una hora antes del inicio la fila era kilométrica. A las 8:00 de la noche comenzó Las llamas de París, y a partir de allí, ocho parejas fueron ovacionadas durante los 90 minutos que duró la función. Todo como un relojito: una perfecta coordinación entre la iluminación, el audio y, por supuesto, los bailarines. Cero decoración: el foro completo fue desnudado para que sólo lucieran los hermosos cuerpos y la trayectoria de sus piernas, brazos y caderas.

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Uno de los números con más aplausos fue El Corsario, actuado por Ginett Moncho y Ariel Martínez, aunque el repertorio abarcó desde Giselle a El lago de los cisnes, pasando por La bella durmiente, una tierna historia de amor en Muñecos, y cerraron con el broche de oro que fue Don Quijote. En cada uno, los esbeltos hombres y mujeres lucieron el vestuario de Salvador Hernández; eso sí, ningún elemento en específico robó la atención sobre el baile.

La danza de este primer nivel nos permite vislumbrar las múltiples posibilidades de la expresividad del cuerpo humano. Y cabe destacar también sus rostros, bien adecuados a la emotividad de la música. Los danzantes dejaron ver su dominio para realizar poderosos giros y movimientos acrobáticos: equilibro, ritmo y una espléndida seguridad. Simplemente se adueñaron del aire y la gravedad del foro.

Los primeros bailarines del Ballet Nacional de Cuba —que prepararon este espectáculo específicamente para Baja California Sur— que se presentaron anoche en La Paz fueron —en estricto orden de aparición—: Chanell Cabrera, Yankiel Vázquez, Ginett Moreno, Ariel Martínez, , Ricardo Reymena, Dani Hernández, Sadaise Arencibia y Raúl Abreu. Esta Gala Extraordinaria fue dirigida por Alicia Alonso, una leyenda viva de la danza clásica mundial.

Si hubo errores, no lo notamos. Si a esta reseña le faltó alguna nota crítica, es porque no somos especialistas; repetimos: hablamos desde el país de la ignorancia de la danza y como un espectador más. Lo que podríamos compartir con el público —especialmente el que terminó aplaudiendo de pie—, es que se trató de un espectáculo simplemente fabuloso. De primerísimo nivel.