Crónica desde la banqueta: los días en que vender elotes se volvió delito en La Paz

FOTOS: El Choyal | Posta BCS.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La tarde cae lenta sobre el malecón de La Paz. El sol se recuesta en el Mar de Cortés y la brisa suaviza el calor, mientras familias, turistas y corredores ocupan la línea que divide la ciudad del agua. Todo parece en calma, pero en medio de ese paisaje, donde el comercio informal ha sido durante años parte del ritmo cotidiano, algo ha cambiado. No es visible a simple vista, pero se siente en las miradas, en los espacios vacíos donde antes había puestos, en el silencio de quienes ya no están. Todo comenzó —al menos esta vez— una noche de finales de abril.

Era domingo, cerca de las ocho, cuando Agustín Cruz, vendedor de elotes, trabajaba como lo hacía desde hacía años: recorriendo el centro, buscando clientes, resistiendo el calor y las reglas cambiantes. Minutos antes, inspectores municipales le habían pedido que se moviera de lugar. Él obedeció. Pero poco después, una patrulla llegó. Sin aviso previo, sin diálogo prolongado, fue detenido. Cuatro policías lo rodearon, lo esposaron y lo subieron a la unidad. En los videos que circularon después, la escena parecía desproporcionada: un vendedor reducido como si representara un peligro mayor. Para muchos, ese momento no fue un hecho aislado, sino el punto de quiebre.

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A la mañana siguiente, el malecón seguía ahí, pero el rumor ya había corrido. En los días posteriores, la historia de Agustín se convirtió en símbolo. No era el único. Otros vendedores comenzaron a hablar: detenciones, decomisos, multas, puestos retirados sin previo aviso. Algunos mencionaron operativos constantes; otros, la imposibilidad de obtener permisos. Lo que antes se vivía de forma dispersa empezó a narrarse como un problema común.  Y entonces vino la protesta.

El 29 de abril, la explanada del Ayuntamiento de La Paz se llenó de vendedores ambulantes. Llegaron con pancartas, con música, con consignas que mezclaban indignación y cansancio. No pedían privilegios —decían—, sino reglas claras. Denunciaban detenciones arbitrarias, sanciones económicas y un trato que consideraban excesivo. En medio del ruido, una frase se repetía como eco: “Nos tratan como delincuentes”.

Esa frase no era casual. Venía de la experiencia directa. Agustín relató que, durante su detención, le colocaron esposas con doble presión, lo que le provocó lesiones en la muñeca. También denunció una multa de más de 4 mil pesos o, en su defecto, arresto administrativo. Además, perdió su mercancía, su jornada y, con ello, el ingreso del día.  No era solo una detención. Era una cadena de consecuencias. A medida que avanzaban los testimonios, aparecían más historias. Carlos, vendedor del centro, narró cómo su puesto fue retirado sin notificación formal. Otros hablaban de clausuras repentinas, de mercancía decomisada, de operativos que llegaban sin aviso. La escena se repetía con variaciones: inspectores, policías, la orden de retirarse, la negativa —a veces—, la intervención, la detención. Pero del otro lado, la versión oficial tenía su propia lógica.

El Ayuntamiento de La Paz defendió las acciones argumentando que el reglamento municipal prohíbe el comercio ambulante en el malecón y en el primer cuadro de la ciudad. La norma no es nueva: data de 1995. Según las autoridades, quienes venden sin permiso incurren en faltas administrativas que pueden derivar en sanciones o detenciones. En ese marco, los operativos no son arbitrarios, sino parte de una política de orden urbano. Ahí está el núcleo del conflicto. Para los vendedores, la ley es una barrera casi infranqueable. Denuncian que no se otorgan nuevos permisos o que los procesos para obtenerlos son confusos y restrictivos. En la práctica, muchos quedan fuera de la legalidad, no por elección, sino por falta de opciones.

Para las autoridades, en cambio, la regulación busca proteger el espacio público, garantizar la seguridad y mantener el orden en zonas de alta afluencia como el malecón. Dos visiones que no terminan de encontrarse. Mientras tanto, los operativos continúan.

En marzo, uno de los vendedores recordó cómo inspectores clausuraron su puesto, marcando el inicio de una serie de acciones que él describe como una “lucha constante” por trabajar.  No es un caso aislado. Desde años atrás, el Ayuntamiento de La Paz ha identificado decenas de establecimientos en la vía pública sin acreditación legal, lo que ha derivado en intentos de reubicación, decomisos y sanciones. Pero la reubicación tampoco ha sido sencilla. Ha habido resistencia, desacuerdos, intentos fallidos. Y así, el conflicto se mantiene.

De vuelta en la explanada del Ayuntamiento de La Paz, los vendedores entregaron un pliego petitorio. No pedían la eliminación de la ley, sino su revisión. Propusieron permisos temporales, zonas delimitadas, esquemas rotativos, capacitación para inspectores y policías. Pidieron diálogo antes que sanción. Las autoridades respondieron con cautela. Reconocieron la existencia del problema y abrieron la posibilidad de mesas de trabajo. También plantearon alternativas: bazares regulados, esquemas tipo “carrusel” para distribuir espacios de venta, revisión de la normatividad vigente. Pero dejaron claro que el reglamento sigue en vigor. Ese punto es crucial.

Porque mientras no cambie la ley, el vendedor sin permiso seguirá siendo infractor. Y mientras siga siendo infractor, seguirá expuesto a detenciones. En ese terreno se mueve la discusión sobre el uso de la fuerza. Los vendedores denuncian que las intervenciones son desproporcionadas. Que no se trata de hacer cumplir la ley, sino de cómo se hace. Que esposar, someter o rodear a una persona que vende comida no corresponde a la gravedad de la falta. Las autoridades, por su parte, señalan que existen mecanismos para denunciar excesos y que, si algún elemento rebasa sus funciones, puede ser investigado por instancias como la Contraloría.

La disputa de la banqueta

El problema, entonces, no es solo legal. Es también operativo, humano. ¿Cómo se regula sin criminalizar? ¿Cómo se ordena sin excluir? Las respuestas no son simples. Porque detrás de cada puesto hay una historia. Familias que dependen de un ingreso diario, personas que encontraron en la calle una forma de sobrevivir en una economía que no siempre ofrece alternativas formales. Pero también hay una ciudad que crece, que se transforma, que busca ordenar sus espacios, atraer turismo, mantener una imagen.

Entre esos dos mundos, la banqueta se convierte en territorio en disputa. En los días posteriores a la protesta, algo cambió en el tono. Las autoridades hablaron de equilibrio. Los vendedores, de diálogo. Se abrió una puerta, aunque pequeña, hacia la negociación. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto.

Si el reglamento se mantiene sin cambios, los operativos continuarán y las detenciones seguirán siendo parte del paisaje urbano. Los vendedores, entonces, tendrán que elegir entre la informalidad y el riesgo constante. Si se modifica la normatividad, podría abrirse un nuevo escenario: permisos más accesibles, zonas definidas, reglas claras. Pero también surgirán nuevos retos: cómo distribuir los espacios, cómo evitar conflictos entre comerciantes, cómo garantizar que el orden no se convierta en exclusión. Hay un tercer camino, quizá el más complejo: construir un modelo mixto, donde la regulación no sea solo prohibición, sino integración. Pero ese camino requiere tiempo, voluntad política y, sobre todo, confianza. Hoy, en La Paz, esa confianza está en construcción. La crónica no termina aquí.

Al caer la noche, el malecón vuelve a llenarse. La gente camina, el mar respira, la ciudad sigue su ritmo. Pero en algún punto, donde antes había un vendedor ofreciendo elotes calientes, ahora hay un espacio vacío. Ese vacío no es solo físico. Es la huella de un conflicto que sigue abierto. Y mientras no se resuelva, la historia seguirá repitiéndose: un vendedor que se instala, un inspector que llega, una orden que se da, una detención que ocurre, una protesta que responde. Una ciudad que busca orden. Y otra que, desde la banqueta, solo pide trabajar.

Referencias:

https://www.eluniversal.com.mx/estados/comerciantes-ambulantes-protestan-tras-detencion-de-vendedor-en-la-paz-bcs-piden-reglas-claras-para-regular-su-actividad/ «Comerciantes ambulantes protestan tras detención de vendedor en La Paz, BCS».

https://www.posta.com.mx/bcs/ambulantes-exigen-permisos-dialogo-y-reglas-claras-durante-protesta-en-ayuntamiento-de-la-paz/vl2196283 «Ambulantes exigen permisos, diálogo y reglas claras durante protesta».

https://hoybcs.com/nos-tratan-como-delincuentes-protestan-comerciantes-en-ayuntamiento-de-la-paz/ «“Nos tratan como delincuentes”: protestan comerciantes en Ayuntamiento».

https://www.diarioelindependiente.mx/2026/04/la-ley-lo-prohibe-ayuntamiento-de-la-paz-defiende-retiro-de-ambulantes-en-el-malecon «“La ley lo prohíbe”: Ayuntamiento de La Paz defiende retiro…».

https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/denuncian-abusos-en-operativos-contra-ambulantes/730328 «Denuncian abusos en operativos contra ambulantes».

https://www.palabrabcs.com/municipios/la-paz/insistira-el-ayuntamiento-de-la-paz-en-reubicar-a-los-vendedores-ambulantes/ «Insistirá el Ayuntamiento de La Paz en reubicar a los vendedores ambulantes».

https://www.bcsnoticias.mx/tras-protesta-ayuntamiento-de-la-paz-plantea-espacios-regulados-para-comercio-ambulante/ «Tras protesta, Ayuntamiento de La Paz plantea espacios regulados para …»

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Exhortan al Ayuntamiento de Los Cabos para destinar espacio digno para artesanos cabeños

FOTO: Archivo

La Paz, Baja California Sur (BCS). A través de un comunicado de prensa por parte del Congreso del Estado se informó que, se aprobó exhortar al Ayuntamiento de Los Cabos para que en uso de sus facultades, el municipio cabeño observe y respete los derechos humanos de las personas dedicadas a la venta de artesanías y prestación de servicios en playas y la vía pública turística y a convocar a los interesados para que sean debidamente asesorados en el procedimiento para obtener su licencia y que puedan ejercer su actividad comercial de forma legal y libre.

La legisladora añadió que los vendedores ambulantes de Los Cabos son prácticamente perseguidos por elementos de los tres órdenes de gobierno y tratados como delincuentes, cuando la Constitución ordena que las instituciones policiales deben coordinarse; ahí mismo detalló que son alrededor de 800 personas de distintos orígenes que venden artesanías con permiso expedido por la autoridad federal; con local comercial formal y dejan a sus empleados trabajando en su lugar y se van a vender de manera ambulante; y 1,200 vendedores y vendedoras que son residentes de Los Cabos desde hace varios años y no cuentan con permiso y que ejercen el comercio de la forma más costosa, pues son multados de manera cotidiana, pagan recargos por carecer de permiso y almacenaje para poder recuperar su mercancía que les es recogida.

López Velasco, indicó que las personas dedicadas a la venta ambulante de artesanías, (pulseras, aretes, sombreros, pareos, trenzado de cabello o músicos) son víctimas de constante persecución de los inspectores municipales, de los elementos de Marina, quienes les imponen multas, y les detienen su mercancía, aunque la Ley de Hacienda del Municipio de Los Cabos contiene dicha actividad contemplada.

En la discusión del tema el diputado Luis Armando Díaz, señaló que la autoridad debe ser garante al derecho al trabajo, por lo que será necesaria una regulación en materia turística tanto a nivel federal y local, dijo, se deberá regular por parte de la autoridad correspondiente para cuidar al turista, sin violentar los derechos humanos de las personas.

Por su parte, la diputada Teresita de Jesús Valentín Vázquez, se mostró a favor de la propuesta y afín con el diputado Luis Armando Díaz; pidió respeto a las y los artesanos para que puedan realizar su trabajo y agradeció la empatía del Ayuntamiento de Los Cabos por que se les brinde asesoramiento, no discriminación y respeto al trabajo de las comunidades indígenas y afromexicanas, concluyó el comunicado de prensa.




Impulsa ZOFEMAT Los Cabos jornadas dirigidas a vendedores ambulantes

FOTO: Ayuntamiento de Los Cabos

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). A través de un boletín de prensa por parte del Ayuntamiento de Los Cabos se informó que, como parte de los trabajos de concientización que realiza el personal de la Coordinación Municipal de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT) de Los Cabos, respecto a la importancia del cuidado del medio ambiente, se efectuó una jornada informativa dirigida a vendedores ambulantes en la playa Hacienda de Cabo San Lucas.

Al respecto, la coordinadora de Educación Ambiental de ZOFEMAT en Cabo San Lucas, Karina De La O Uribe, señaló que en el desarrollo de estas actividades se impartieron pláticas sobre el trabajo de limpieza permanente que desempeña el personal de la dependencia en las playas, así como de la importancia de la participación activa de la ciudadanía, haciendo hincapié en la promoción de una cultura ambiental para la conservación de estos espacios.

Del mismo modo, mencionó que durante esta jornada, se hizo la invitación a sumarse a la campaña continua para combatir la contaminación provocada por el uso de plásticos de un solo uso: bolsas, popotes y unicel y agregó que en el desenvolvimiento de estas acciones se hizo saber sobre los graves impactos que sufren los ecosistemas a causa de la presencia de micro residuos, de ahí el exhorto al manejo adecuado de estos.

Para finalizar, Karina De La O Uribe destacó que la jornada de concientización en la playa Hacienda de Cabo San Lucas tuvo un alcance de 53 personas y refrendó el compromiso en  dar seguimiento a las actividades de educación ambiental, así como en la implementación de trabajos dirigidos a la conservación del entorno y promoción de valores ambientales, concluyó el boletín de prensa.




Ayuntamiento de La Paz desaloja comercio ambulante de malecón

FOTO: Modesto Peralta Delgado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Derivado de la gran afluencia de vendedores ambulantes que se ha registrado en la zona del malecón de La Paz por la temporada de vacaciones, la Dirección de Comercio del Ayuntamiento de La Paz, a través del área de Inspección Fiscal ha iniciado el proceso de ordenamiento a los comerciantes ambulantes que se encuentran en esta área.

Saida Jael Arce Romero, directora de Comercio precisó a través de un boletín de prensa, que se ha tenido acercamiento con los vendedores semifijos y ambulantes, generando las primeras notificaciones sin necesidad de aplicar sanciones por incumplimiento. Pero, tal como lo marca el reglamento del Uso del Malecón no deben operar en toda esta zona, donde la imagen visual y el espacio abierto son importantes para la atracción de visitantes y locales.

FOTO: Ayuntamiento de La Paz.

La prioridad es el ordenamiento en el ambulantaje, sin alterar lo que marca la Ley o el reglamento —dijo—; y en ese sentido, reiteró que por parte de la autoridad municipal ya se habían tenido acercamientos verbales sin obtener éxito.

Se mantendrán las supervisiones y operativos contantes para continuar con el orden, donde la reglamentación especifica que no debe existir ningún tipo de establecimientos o infraestructura que altere esto, reiteró Arce Romero.

“Derivado a diversas denuncias recurrentes de la ciudadanía, organizaciones públicas y privadas, sobre la sobrepoblación de ambulantaje en esta área, se tomaron dichas medidas, por lo que continuaremos trabajando en este orden”, finalizó.