Isla Espíritu Santo: patrimonio natural y arqueológico bajo presión

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Al amanecer, cuando las embarcaciones salen de La Paz rumbo al archipiélago de Espíritu Santo, las montañas volcánicas parecen surgir directamente del mar. Los acantilados rojizos, las caletas de arena clara y el agua transparente componen uno de los paisajes más reconocibles de Baja California Sur. Sin embargo, debajo de esa imagen turística existe un territorio mucho más complejo: refugio de especies, archivo arqueológico de miles de años, espacio tradicional de pesca y escenario de disputas agrarias, proyectos inmobiliarios, construcciones irregulares y procedimientos legales que continúan abiertos en 2026.

El Complejo Insular del Espíritu Santo comprende las islas Espíritu Santo y La Partida, además de islotes y formaciones rocosas próximas. Su superficie terrestre protegida forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California, mientras que las aguas circundantes fueron decretadas, en 2007, Parque Nacional exclusivamente marino. Esta doble protección responde a una realidad ecológica: lo que ocurre en tierra repercute en manglares, arrecifes, zonas de reproducción, playas y comunidades marinas.

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La importancia mundial del lugar quedó reconocida en 2005, cuando el archipiélago fue incluido, junto con otras islas y áreas costeras del Golfo de California, en el sitio serial declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. El bien completo comprende 244 islas, islotes y zonas costeras. La organización lo describe como un “laboratorio natural” para estudiar procesos de evolución y especiación, debido a la diversidad de ambientes insulares y a la presencia de fenómenos oceanográficos de gran escala. En el conjunto protegido se han registrado 695 especies de plantas vasculares y 891 especies de peces, 90 de ellas endémicas. También alberga cerca de 39 por ciento de las especies de mamíferos marinos del planeta.

En Espíritu Santo, la CONANP documentó alrededor de 235 especies de flora y 141 vertebrados terrestres. En sus aguas se encuentran arrecifes rocosos y coralinos, mantos de macroalgas, manglares, peces, tortugas y mamíferos marinos. Los islotes sostienen una conocida colonia reproductiva de lobos marinos de California. Esta diversidad también mantiene actividades económicas: pesca ribereña, recorridos turísticos, buceo, kayak y observación de fauna. Conservar el archipiélago, por tanto, no significa aislarlo de la sociedad, sino impedir que su aprovechamiento destruya el capital natural del cual dependen pescadores, prestadores de servicios y comunidades de La Paz.

Pero la historia de Espíritu Santo no comenzó con su incorporación a las rutas turísticas. El archipiélago constituye uno de los repositorios arqueológicos más importantes de la región de La Paz. La arqueóloga Harumi Fujita, del Centro INAH Baja California Sur, explica que hace unos 8,500 años el territorio insular todavía estaba conectado con la península. Las ocupaciones humanas del área de La Paz se remontan, aproximadamente, a 9,400 años y muestran un aprovechamiento combinado de alimentos marinos, animales terrestres y materias primas minerales, como riolita y basalto, utilizadas para producir instrumentos.

Investigaciones arqueológicas registraron en Espíritu Santo y La Partida 127 sitios con indicios de actividades indígenas: 82 campamentos en cuevas o abrigos, 34 depósitos de conchas, seis campamentos al aire libre, tres cuevas funerarias y dos sitios con pinturas rupestres. Diecinueve de esos lugares integran un complejo de especial importancia social, económica y ceremonial. Concheros, fogones, herramientas líticas, áreas funerarias y pinturas no son objetos aislados; reunidos permiten reconstruir la movilidad, alimentación, tecnología y concepción del mundo de poblaciones que habitaron las costas antes de la colonización europea.

El patrimonio histórico se prolonga hasta la época colonial y contemporánea. Los españoles explotaron los bancos perleros entre los siglos XVI y XVIII, empleando conocimientos y trabajo indígena. En 1734, después de la rebelión de los pueblos originarios de la región, expediciones punitivas contribuyeron al desalojo definitivo de los antiguos habitantes insulares. Más tarde, la pesca de perlas volvió a adquirir importancia. En San Gabriel subsisten restos de la Compañía Criadora de Concha y Perla de la Baja California, fundada por Gastón J. Vives en 1903. La empresa llegó a mantener millones de madreperlas en cultivo y construyó viveros, talleres, dormitorios, rieles y un dique de unos 500 metros. Tales vestigios forman un paisaje cultural en el cual se superponen la presencia indígena, la explotación colonial, la industrialización perlícola y la pesca contemporánea.

La protección jurídica comenzó a consolidarse el 2 de agosto de 1978, cuando el gobierno federal decretó las islas del Golfo de California como Zona de Reserva y Refugio de Aves Migratorias y Fauna Silvestre. El 7 de junio de 2000 la categoría fue modificada a Área de Protección de Flora y Fauna, y se publicó un programa de manejo específico para Espíritu Santo. Dicho instrumento limita la infraestructura, regula las actividades recreativas y reconoce la necesidad de coordinarse con el INAH para conservar sitios arqueológicos, históricos y paleontológicos.

La existencia de un decreto, sin embargo, no eliminó los conflictos de propiedad. En 1976, las islas Espíritu Santo y La Partida habían sido entregadas para uso y usufructo del ejido Alfredo Vladimir Bonfil. Las reformas constitucionales de 1992 hicieron posible convertir parcelas ejidales en propiedad privada. En 1996, el Registro Agrario Nacional expidió títulos parcelarios en Espíritu Santo y, en 1999, el ejido realizó una parcelación que abrió la posibilidad de vender terrenos.

El caso más conflictivo se produjo en La Bonanza. Allí fueron delimitados 36 lotes que sumaban aproximadamente 90 hectáreas y colindaban durante casi tres kilómetros con la Zona Federal Marítimo Terrestre. En uno comenzó una construcción comercial contraria a las restricciones ambientales. Organizaciones de La Paz solicitaron la intervención de la Fundación Mexicana para la Educación Ambiental. La Profepa suspendió la obra; el propietario promovió un amparo, pero un tribunal federal resolvió en favor de la autoridad ambiental, impuso una multa y ordenó demoler lo construido.

Aquella controversia reveló una contradicción de fondo: un territorio podía tener propietarios o titulares agrarios, pero su uso permanecía sometido a reglas ambientales de interés público. Poseer una parcela dentro de un área natural protegida no confería libertad para urbanizarla. La amenaza tampoco era solamente una edificación: permitirla podía sentar un precedente para decenas de construcciones, caminos, muelles y servicios turísticos, fragmentando ecosistemas y alterando sitios arqueológicos.

Después de más de tres años de negociaciones, el 23 de febrero de 2003 se indemnizaron y expropiaron las tierras de uso común del ejido para destinarlas a conservación permanente. La fundación adquirió 33 de las 36 parcelas privadas de La Bonanza y las donó a la nación. El proceso, considerado un ejemplo de colaboración entre autoridades y sociedad civil, redujo el riesgo de un desarrollo inmobiliario de gran escala.

Veintitrés años después, el problema reapareció bajo otra forma. En julio de 2026 se hicieron públicas denuncias por la construcción de una cabaña de aproximadamente seis por seis metros y una ramada en un campamento de Isla Partida. De acuerdo con el director regional de la CONANP, Benito Bermúdez, el responsable contaba con registro y credencial de la Semarnat y tenía antecedentes de uso pesquero del lugar. No obstante, presuntamente omitió el aviso correspondiente ante la Profepa y la autorización necesaria para ingresar materiales. La procuraduría inició un procedimiento administrativo. Las autoridades deberán determinar si la obra era compatible con el uso tradicional permitido o si convirtió un campamento pesquero en una ocupación permanente no autorizada.

El asunto adquirió mayor gravedad al incorporarse la dimensión arqueológica. El 22 de julio de 2026, el Centro INAH Baja California Sur presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República por la presunta afectación y destrucción del sitio J-177 Ensenada de La Partida 5. La denuncia se fundamentó en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Al cierre de esta investigación, la FGR y la Profepa no habían emitido una resolución definitiva; por ello, jurídicamente corresponde hablar de presuntas afectaciones y no de responsabilidades comprobadas.

El nuevo conflicto exhibe problemas acumulados: padrones incompletos, campamentos transmitidos mediante acuerdos sociales, falta de claridad sobre su modificación, vigilancia limitada y competencias repartidas entre CONANP, Semarnat, Profepa, INAH y FGR. En el archipiélago existen, según la autoridad regional, 36 parajes pesqueros en Zona Federal Marítimo Terrestre, pero sólo 20 poseen algún tipo de infraestructura. Regularlos exige diferenciar refugios tradicionales de proyectos privados encubiertos, sin criminalizar a comunidades pesqueras ni permitir que esa tradición sea utilizada para justificar construcciones residenciales.

Espíritu Santo muestra que la conservación no termina con un decreto o una declaratoria internacional. Requiere vigilancia, coordinación, inventarios arqueológicos actualizados, transparencia en permisos y participación social. Una obra pequeña puede remover estratos que tardaron milenios en formarse; una construcción tolerada puede convertirse en precedente para otras; y un turismo sin límites puede deteriorar aquello que atrae a los visitantes.

En estas islas, naturaleza e historia constituyen un solo patrimonio. Proteger el matorral, los manglares y las colonias de lobos marinos también significa conservar concheros, cuevas funerarias, pinturas rupestres y restos de la industria perlícola. El desenlace de los procedimientos iniciados en 2026 será una prueba para las instituciones mexicanas: determinará si la condición de área protegida y Patrimonio Mundial funciona como una salvaguarda efectiva o permanece únicamente como reconocimiento escrito frente a nuevas presiones económicas y privadas.

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Supera La Paz cifras históricas de conectividad aérea: SETUE

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Paz registró, de enero a noviembre de 2025, la llegada de 606 mil 600 pasajeros vía aérea, cifra superior a la alcanzada en el mismo periodo de 2024, lo que confirma la consolidación del destino y el avance en su conectividad aérea, informó la secretaria de Turismo y Economía, Maribel Collins.

La titular de la SETUE señaló que este resultado deriva de una estrategia sostenida para ampliar y diversificar rutas, entre las que destaca la reactivación del vuelo Los Ángeles–La Paz, que inició con dos frecuencias semanales y que durante este año incrementó a tres, además de la incorporación de nuevas rutas nacionales.

Agregó que esta dinámica se verá impulsada durante diciembre de 2025 con la inversión estratégica y operativa de la aerolínea TAR, la cual tendrá un impacto directo en la conectividad aérea de la capital del Estado, particularmente en el tráfico de negocios, sin dejar de atender el turismo nacional.

Como parte de esta inversión, TAR desarrollará una sub-base operativa con pernocta en el Aeropuerto Internacional de La Paz, lo que permitirá una operación más eficiente y una mejor atención a las y los viajeros.

Esta acción contempla la incorporación de 6 mil 450 asientos adicionales, equivalentes al 16 por ciento de la capacidad total de la aerolínea a nivel nacional, lo que refleja un compromiso sólido con Baja California Sur.

En cuanto a nuevas rutas, se anunció el inicio del vuelo La Paz–Ciudad Juárez, con escala en Hermosillo, que operará los lunes, miércoles y viernes, con un enfoque en la movilidad corporativa.

Asimismo, se amplía la oferta en rutas ya consolidadas: La Paz–Los Mochis incrementa su capacidad en 17 por ciento, mientras que La Paz–Mazatlán crece 50 por ciento, aumentando de manera significativa sus frecuencias semanales.

Maribel Collins destacó que estas acciones permitirán impulsar el intercambio comercial, facilitar la movilidad empresarial y generar mayores oportunidades económicas para La Paz y la región, al tiempo que se consolida su competitividad en los segmentos turístico y de negocios.

Finalmente, señaló que estos avances son resultado del trabajo coordinado del Fideicomiso de Turismo de La Paz, en conjunto con aerolíneas, autoridades y el sector privado, para diversificar mercados y posicionar al destino a nivel nacional.




Oscuridad en el paraíso: el rezago del alumbrado público amenaza el turismo en La Paz

FOTO: Sealtiel Enciso Pérez.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Durante el pasado fin de semana —del 31 de mayo y 1 de junio—, recorrí las calles del Centro Histórico de La Paz con el objetivo de constatar el estado actual del alumbrado público en esta emblemática zona de la ciudad. Lo que inicialmente era una simple inspección visual terminó por convertirse en un recorrido revelador sobre los contrastes que vive la capital sudcaliforniana: mientras las estadísticas confirman un auge en la llegada de turistas extranjeros, principalmente provenientes de Estados Unidos, la infraestructura de seguridad urbana muestra signos preocupantes de abandono.

El primer dato que llamó mi atención fue la cantidad inusitada de visitantes extranjeros que recorrían las calles, se instalaban en los bares, restaurantes y comercios del Centro Histórico. No es un fenómeno casual. La Paz ha escalado posiciones en los últimos años dentro de los destinos turísticos preferidos por los viajeros del vecino país del norte. Su imagen de ciudad tranquila, de bahías serenas y paisajes espectaculares la ha convertido en una opción muy codiciada para quienes buscan descanso, naturaleza y, sobre todo, seguridad.

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Sin embargo, esa misma percepción de seguridad se ve amenazada apenas uno se aleja unas pocas cuadras de los principales puntos turísticos. Decidí caminar los alrededores del Jardín Velasco y la Catedral de Nuestra Señora de La Paz, sitios emblemáticos del centro. La sorpresa fue mayúscula: en cuestión de uno o dos cuadras, la iluminación disminuye drásticamente hasta volverse francamente deficiente. Algunos tramos quedaban sumidos en la penumbra total, convertidos en potenciales refugios de delincuentes y escenarios propicios para asaltos.

No se trata de una situación nueva. Desde hace años, ciudadanos y medios locales han señalado la precariedad del alumbrado público en las zonas turísticas. BCS Noticias, en su edición del 3 de enero de 2022, publicó el reportaje titulado Malecón de La Paz en total oscuridad; solo se alcanza a iluminar por los negocios de la zona. Años antes, el 18 de noviembre de 2017, el mismo medio ya advertía: Calles del centro de La Paz está sin alumbrado; sin luces de locales, estaría en oscuridad. A pesar de estas denuncias, los avances han sido mínimos o prácticamente nulos.

Durante mi recorrido, conversé con trabajadores de la zona: taxistas, meseros y algunos comensales. Todos coincidieron en el diagnóstico: los delitos de robo a transeúnte han incrementado en los últimos meses, aunque muchos de estos incidentes no llegan a las estadísticas oficiales por la renuencia de las víctimas a denunciar. “Uno pierde más tiempo levantando una denuncia que lo que perdió en el robo”, me confesó un taxista que trabaja en la zona desde hace 15 años.

Esta falta de denuncia no sólo invisibiliza el problema ante las autoridades, sino que también permite que el fenómeno delictivo se mantenga oculto, sin estrategias efectivas de prevención. La oscuridad, la escasa vigilancia y la falta de consecuencias alimentan un círculo vicioso que, de no atenderse, puede socavar el mismo motor económico que impulsa actualmente a la ciudad: el turismo.

La preocupación no es menor si se observa el contexto internacional. Estudios recientes han documentado cómo la percepción de inseguridad impacta directamente la llegada de turistas. Una revisión sistemática sobre turismo y seguridad en América Latina indica que los destinos de la región han sufrido disminuciones de entre el 20% y el 30% en su afluencia turística debido a problemáticas de inseguridad ciudadana. Los turistas priorizan su bienestar personal y tienden a evitar aquellos lugares que son percibidos como peligrosos.

Por otro lado, la seguridad figura como un elemento decisivo en la competitividad de los destinos turísticos. De acuerdo con un artículo de Hosteltur, la percepción de seguridad ocupa el segundo lugar —después del clima— en la lista de razones por las cuales un turista elige un destino para vacacionar. Así, la falta de alumbrado público en zonas claves no solo expone a los visitantes, sino que erosiona lentamente la reputación internacional de la ciudad (La Seguridad, elemento clave en el turismo y en los eventos.

La Paz ha gozado hasta ahora de una imagen privilegiada dentro de los destinos mexicanos: un lugar apacible, con baja incidencia criminal en comparación con otras ciudades turísticas del país, y un entorno natural que fascina a miles de visitantes cada año. Sin embargo, el deterioro del alumbrado público comienza a dibujar una sombra amenazante sobre esta bonanza.

De acuerdo con cifras del sector, el turismo extranjero representa un importante motor económico para Baja California Sur. La derrama económica generada por los visitantes no sólo beneficia a los grandes hoteles y operadores turísticos, sino que sustenta la economía de taxistas, meseros, guías turísticos, comerciantes y pequeñas empresas de servicios. Cualquier factor que disuada a los turistas de visitar o regresar impactará directamente los ingresos de miles de familias sudcalifornianas.

La autoridad municipal no puede permitirse el lujo de continuar postergando una solución. El problema del alumbrado público no es únicamente un tema de estética urbana o comodidad. Es un tema de seguridad, de competitividad turística y de estabilidad económica. El Ayuntamiento de La Paz debe asumir con responsabilidad el desafío de modernizar y ampliar el sistema de alumbrado público, especialmente en las zonas de mayor tránsito turístico. De no hacerlo, la ciudad corre el riesgo de perder la condición de «santuario turístico» que tanto trabajo ha costado consolidar. Y como suele ocurrir en estos casos, recuperar la confianza perdida siempre resulta más costoso que mantenerla.

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Ayuntamiento de La Paz gestionará reactivación de hoteles Baja y Los Arcos

La Paz, Baja California Sur (BCS). Rubén Muñoz Álvarez, alcalde de La Paz, dio a conocer la gestión ante autoridades federales para la reactivación de la Marina de Fidepaz, así como la presentación de las propuestas para reactivar los antiguos hoteles Baja y Los Arcos.

A través de un boletín de prensa del Ayuntamiento de La Paz, comentó que “este tipo de acciones corresponden a ese mismo compromiso, con traer inversión para que La Paz tenga una gran posibilidad de desarrollo, sin dejar la orientación del turismo que viene a La Paz, un turismo sustentable que admire a la naturaleza, que respete la extraordinaria riqueza de nuestras playas.”

La información fue dada a conocer por el Presidente Municipal de La Paz en el marco de la presentación del proyecto Ventamar, en El Jalito, perteneciente a la localidad El Sargento, señala el mismo comunicado oficial.

Por último, Muñoz Álvarez dijo que el gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha alentado la inversión regional, mandando un mensaje a la iniciativa privada, «y para muestra —dijo—, lo que está aconteciendo en La Paz, con el anuncio de nueve hoteles».




Policías de La Paz incrementan vigilancia en malecón y playas

FOTOS: Ayuntamiento de La Paz.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Como parte de las acciones para brindar seguridad en los principales puntos turísticos de La Paz, durante la presente temporada vacacional, la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal ha intensificado su presencia a lo largo del Paseo Álvaro Obregón o Malecón, principal punto de reunión de visitantes locales y foráneos, da a conocer el Ayuntamiento de La Paz a través de un comunicado de prensa.

Ante el incremento en el número de familias que acuden al malecón con fines de esparcimiento,así como a realizar actividades físicas, impulsadas por los recientes trabajos de remodelación de este espacio, las diferentes áreas de la DGSPPPTM han implementado recorridos pedestres de proximidad social, de vigilancia estacionaria y patrullaje móvil, en coordinación con las corporaciones estatales y federales.

Además se mantendrá la presencia de elementos en cruces peatonales de mayor afluencia para una mejor seguridad vial, así como la supervisión de zonas de estacionamiento, para garantizar que sean respetados los cajones destinados a personas con capacidades físicas limitadas.

Estas acciones vienen a complementar los recorridos de vigilancia por los principales destinos de playas en el municipio de La Paz, para salvaguardar la seguridad de todos los vacacionistas durante el periodo de vacaciones de verano.

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80% de ocupación hotelera

En otro comunicado de prensa del Ayuntamiento de La Paz, se indica que a través de áreas como ZOFEMAT y Servicios Públicos se refuerzan las acciones de limpieza en las áreas turísticas de La Paz con el objetivo de seguir proyectando un destino limpio y seguro señaló, así lo dijo Juan Carlos Cañedo Preciado, director municipal de Turismo; también anunció, que ante la temporada alta de vacacionistas se tiene un registro superior del 80% en hoteles y restaurantes de la ciudad, sin contar la afluencia turística en playas y negocios.

Aunado a esto, indicó, que se ha buscado el apoyo de instancias municipales para que las acciones de mantenimiento y limpieza se intensifiquen, pero también se reconoce y agradece a los locatarios, hoteles, restaurantes y prestadores de servicios turísticos por apoyar esta campaña.

Hizo hincapié en la importancia de ayudar a la conservación de los espacios naturales tan hermosos con los que cuenta el municipio, por lo que exhorto a toda la población a colaborar con la colecta de la basura que generen y que la depositen en zonas donde el personal correspondiente pueda recogerla con mayor facilidad.