La Paz rugió con Bruno Bichir. Ovacionan de pie ‘La historia del tigre’

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Pocas veces hacemos una reseña sin dedicar al menos un párrafo a comentar el negrito en arroz, pero éste no es el caso, pues La historia del tigre que se presentó la noche de este viernes 22 de noviembre, en el Teatro de la Ciudad, nos dejó gratamente sorprendidos de principio a fin; y estamos seguros que todos los asistentes salieron satisfechos. Bruno Bichir se echó a la bolsa al público paceño, surgiendo la posibilidad de dar un curso o taller de actuación en un futuro por estas tierras, según se comentó al final de la función.

Gracias al cambio de clima en La Paz, no fue una tortura esperar tanto tiempo en la cola de entrada, y hacia las 6:30 de la tarde abrieron las puertas del teatro que lució abarrotado, e iniciaron con la puesta en escena con puntualidad. A las 7:05 de la tarde se apagaron las luces y salió el actor lleno de una energía increíble que no se agotó en ningún momento, y que cumplía con lo que prometía el programa de mano: Humor que atrae y seduce desde su inicio al público.

También te podría interesar: En La Paz, una gran lección nos dejaron ‘Las analfabetas’ 

La historia del tigre —escrita por el ganador del Nobel de Literatura, Darío Fo— cuenta un simpático relato ocurrido en China, donde un soldado es herido de un disparo de una pierna, y luego de algunas travesías, atrapado en una selva, convive con una tigresa y su cachorro, terminando en una amistad que tiene el aliento de durar hasta el arribo de todos ellos a un pueblo. La comedia que lleva más de una década representándose tiene un trasfondo político, lo dijo el mismo actor al final de la puesta en escena, y entre bromas, señaló que fue como hacer proselitismo para sacar al tigre dentro de los mexicanos respecto a los políticos corruptos. Aunque según su opinión, ahora ya no es tanto, pues «somos un pueblo feliz», dijo.

Fue aproximadamente de hora y media la duración de este monólogo, en la que Bruno Bichir interpretaba al soldado, pero también a todos los personajes de esta fábula; a veces, bastaba un cambio de postura o de gesto, para que sin ninguna palabra de por medio, el público entendiera y estallara en carcajadas. La corporalidad y las gestualidad del actor son maravillosos, y no menos importante su voz, que también explotó al máximo —llenísima de matices— para su interpretación, pese a que el micrófono no le duró gran cosa —y era lógico, pues no dejó de moverse y saltar desde el primer instante.

El escenario lucía completamente vacío, al estilo del teatro pobre —que carece de muchísimos elementos, como escenografía y utilería, para destacar la actuación—, pero Bruno Bichir lo llenó con su talento y energía. Con su cuerpo y su voz —¡vaya condición la de este hombre!— pasaba fácilmente de ser una tigresa tetona a convertirse en un viejito, y agarrar a carrilla al inocente que se paraba para alguna cosa en medio de la función. Era notorio que seguía un guión de memoria, pero que a cada oportunidad, improvisaba, interactuando con el público en varias ocasiones, por lo que esta función fue, simplemente, irrepetible. Quien esto escribe, hacía mucho que no lloraba de risa.

Cabe destacar que, aunque la obra de teatro terminó poco después de las 8:30 de la noche, sería más de una hora la que el actor dedicó después a hablar con el público. Literalmente, fue contestar preguntas y platicar experiencias. Y fueron centenares los que se quedaron. Allí dentro, y de salida del teatro, escuché al público agradecido porque pocas veces un actor se da, humildemente, así nomás, a charlar con los asistentes, como fue el caso.

La historia del tigre fue traída por el programa Telón Abierto, y promovida por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura. Es producida por Foro Shakespeare y dirigida por Alejandro Bichir.

__

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




En La Paz, una gran lección nos dejaron ‘Las analfabetas’

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). A veces, cuando en la TV entrevistan a una actriz de telenovela y suelta la respuesta cliché de que su personaje ‘es diferente porque tiene muchos matices’, miente. Casi siempre son o totalmente buenas o totalmente malas. Anoche, en el Teatro de la Ciudad, en La Paz, vimos una gran lección de actuación, donde fue maravilloso constatar en vivo, en personajes complejos y entrañables, esos matices, esas inflexiones, todos esos pequeños detalles en voces, gestos y miradas que hicieron una verdadera delicia la hora que duró Las analfabetas.

La noche de este jueves 4 de octubre, Dolores Heredia y Gabriela de la Garza actuaron en esta pieza escrita por Pablo Paredes y dirigida por Paulina García. La obra formó parte del programa Telón Abierto y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura logró que el Teatro de la Ciudad luciera al tope. Y estimo que el público salió con un agradable sabor de boca, aplaudiendo de pie a nuestra talentosa Heredia y su compañera, quienes realizaron —y perdón por el cliché— un gran duelo de actuaciones.

También te podría interesar: Elefantes volaron anoche en el Teatro de la Ciudad

No tuvo el mejor inicio. Tras más de veinte minutos de retraso —la obra se anunció para las 19:30 horas—, el público aplaudía para presionar la función, y cuando pidieron apagar los celulares para dar comienzo, varias personas del público estaban allí con las luces de sus aparatos y otros más gritándoles para que los apagaran. No sabría uno decir quién era más imprudente que quién. Dolores Heredia, hay que decirlo, si bien demostró que es una actriz de primer nivel, al inicio —y en algunas otras partes de la obra— apenas se escuchaba, y ni un micrófono colgado ayudó a proyectar su voz. Al intuir que toda la historia iba a transcurrir en esa escenografía, éste que escribe tampoco tenía buenas expectativas. Pero todo este mal arranque tuvo enorme una recompensa.

La premisa parecería simple: una maestra le quiere enseñar a leer y escribir a una analfabeta, sin embargo, la dramaturgia tejió una historia no sólo genial, también reflexiva. Sembró la duda de una carta que se convirtió en la meta por leer y desentrañar, y a pesar de que casi toda la obra se basa en un solo tiempo y espacio, ellas pasaron —y nos transmitieron— todo un laberinto de emociones. Nunca  se quedaron quietas y aprovecharon todo el espacio: acostadas, de rodillas, de pie y hasta arriba de una mesa, regalándonos una escena inolvidable con la música de fondo de Juan Gabriel; también hubo una imagen poética: cuando Ximena se sentó adentro de su refrigerador, y queda asentada aquí en la estupenda gráfica de Gabriel Larios Heredia.

Es curioso: Las analfabetas no es una comedia pero el público rió bastante, de hecho, algunos soltaron risotadas en momentos verdaderamente dramáticos. Esto llama la atención y habla de que los personajes fueron entrañables desde el inicio y el público se hizo cómplice de ellos. En general, con algunos detalles mínimos, es una obra de teatro altamente recomendable que no deja lugar al aburrimiento y sí a la reflexión.

¿A cuántos analfabetas conocemos? En Baja California Sur, donde presumimos que hay muy pocos, yo al menos, no conozco a ninguno —que yo sepa. Hace más de 20 años, en el INEA, tuve la oportunidad de enseñar a leer y escribir a un par de adultos mayores. El asunto es que esta historia nos despierta la sensibilidad ante este tipo de persona; Dolores Heredia construyó el personaje de una mujer que está muy lejos de ser una tonta,  y sí muy cerca de la discriminación —la de otros y la propia— por no tener la elemental herramienta de saber leer y escribir. Podría recordarnos a nuestros viejos que resisten a usar la computadora o los celulares y que nos desesperan porque sólo saben picar algunos botones. Los analfabetas existen, no son unos brutos, lo que necesitan es ayuda y no burla. Y su contraparte, la maestra, fue maravillosamente encarnada por Gabriela de la Garza y quien también propició el crecimiento escénico que vimos anoche.

 




Elefantes volaron anoche en el Teatro de la Ciudad

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Elefantes, obra de Idiotas Teatro, se presentó la tardenoche de este viernes en el Teatro de la Ciudad, en La Paz, con el auspicio del programa Telón Abierto y la promoción del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC); a pesar de que de lo primero que podríamos señalar fue una no muy abundante difusión, ¡el recinto lució abarrotado! Un primer comentario es el gusto de ver lleno de familias —muchos niños— en eventos de esta calidad. Había muchas caras conocidas de teatreros locales, pero también de varias personas que preguntaban muy curiosos de qué iba la puesta en escena.

Si bien tuvo algunos baches francamente aburridos, y las voces fueron opacadas en momentos de música —perdimos el hilo de un relato de los elefantes voladores, por ejemplo, porque ni con micrófono se escuchaba a la actriz—, la puesta en escena infantil logró arrancar los aplausos del público paceño que desde media hora antes había hecho una enorme fila para entrar. La función comenzó pocos minutos después de las 19:00 horas.

También te podría interesar: Aníbal Angulo realiza cuarto mural en la UABCS

Bajo la dirección de Cristian David y Fernando Reyes Reyes, Elefantes fue interpretado por Cristian David y Lucía Pardo. En la publicidad que se manejó en Facebook se dio un atinado resumen: «Un piloto de globos aerostáticos está a punto de emprender un viaje, en el que su pasajero se convierte en su aprendiz. El viaje se convierte en un pretexto para entablar una relación que va más allá de los menesteres de un simple viaje». En aproximadamente una hora se desarrolló la puesta en escena de Idiotas Teatro, misma que había sido estrenada en 2016 y que el año pasado tuvo 12 representaciones en el Teatro Magaña en la Ciudad de México.

El grupo había venido el año pasado a La Paz con Pájaros. También una obra infantil, también con esa obsesión por los temas «del aire», pero en esa ocasión las risas —¡las carcajadas!— de niños y adultos no pararon en una hora. La función de anoche fue un poco más lenta, con algunas peligrosas lagunas que no sabíamos a qué conducían, aunque tuvo momentos oníricos que, bien apoyados por los realizadores, consiguieron bellos cuadros. Literalmente, una mujer a un lado mío lo exclamó: «¡Es hermoso!». Dentro de éstos, con el humo cubriendo todo el escenario y una luz amarilla detrás, la mujer y el piloto proyectaron imágenes de ensueño; ni se diga de la confección de la cabeza de elefante, y en general, de todas esas cosas que se plantaron en el escenario aún cuando ellos anduvieron por las nubes.

Según la misma información recopilada en el ISC, Elefantes fue una idea original de Cristian David, quien junto con Fernando Reyes Reyes tomaron manos en la dramaturgia y dirección. En este caso, bien vale la pena dar su mérito a la producción: en diseño de vestuario, Azucena Galicia; diseño de iluminación, Edgar Mora y Alejandra Mada; y en la música original, Juan Pablo Villa, quien, hay que mencionarlo, compuso unas hermosísimas piezas para aderezar esta obra de teatro.




La historia del Jesús que se ‘aparecía’ en La Paz, en el Teatro de la Ciudad

FOTOS: Archivo Histórico.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La década de los 90’s fue muy activa en sucesos sobrenaturales en México. Pareciera que el eclipse total de sol de junio de 1991, hubiese detonado todo esto: ovnis, el chupacabras, apariciones misteriosas entre muchas otras. En La Paz, BCS, se vivió un fenómeno extraño que aún está fresco en las memorias de algunos habitantes, quienes aún no pueden definir que fue realmente lo que pasó: ¿histeria colectiva, milagro o alucinación?

En México es común que se hable de apariciones milagrosas en diferentes lugares, llegando a ver a algún santo en una mancha de una pared o hasta en la forma caprichosa de una grieta. Incluso esto, aunque tomado en serio por muchas personas, también se vuelve burla en ocasiones asegurando que los mexicanos tenemos demasiada imaginación o devoción.  Por ejemplo en la serie de Estados Unidos llamada Supernatural se hace referencia a esto, cuando uno de los protagonistas pregunta qué Dios debe estar en algún lugar, le responden: «intente de nuevo, en México dicen haberlo visto en una tortilla».

También te podría interesar: La leyenda de El Mechudo y su posible origen histórico.

La explicación más sencilla a todo es la llamada: pareidolia (derivada etimológicamente del griego eidolon (εἴδωλον): ‘figura’ o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘adjunta’), un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio —habitualmente una imagen—, es percibido erróneamente como una forma reconocible.  Sin duda, es algo que al parecer a ningún ser humano le es ajeno, sólo hay que recordar que todos vemos figuras en la nubes. Aunque tampoco hay que descartar la posible explicación sobrenatural, mística o la histeria colectiva por las masas, porque también todo esto influye en este fenómeno.

Un caso que a nivel nacional llamo la atención fue cuando un árbol a cierta distancia y con la iluminación adecuada, proyectaba un rostro de Jesús en la pared del Teatro de la Ciudad de La Paz. Fue en agosto de 1991. Rápidamente se volvió un fenómeno visitado por miles de personas, convirtiéndose en el caso de este tipo de mayor tamaño jamás registrado, ya que estamos hablando de una proyección de una figura religiosa —ya fuera de forma sobrenatural o azarosa—, más grande de todo el mundo, dando un tamaño de más de 10 metros de altura.

Cabe destacar que tenía menos de un mes de haber ocurrido el eclipse total de sol que se había apreciado de manera perfecta en varias partes de México, incluyendo La Paz, lo cual también pudo ser un factor a la misteriosa “aparición”, ya que para los mexicanos siempre este tipo de fenómenos deja una estela de superstición, hablando de malos augurios o posibles calamidades futuras.

El fanatismo crece rápido, incluso se llegó a pensar en el mismo árbol que proyectaba tal imagen como algo milagroso. La iglesia católica tuvo que tomar cartas en el asunto declarando oficialmente en el periódico Ultimas Noticias, el 28 de agosto de 1991 (documento resguardado en el Archivo Histórico «Pablo L. Martínez») lo siguiente:

“NO CONFUNDIR MILAGROS CON FANATISMOS RELIGIOSOS O MERAS CASUALIDADES”

Luego de mencionar que los milagros son hechos por divinos, sobrenaturales y que tienen su razón de ser, las autoridades eclesiásticas de la Diócesis Católica de La Paz, dieron a conocer que la reciente imagen formada por la intersección de un árbol, la pared del Teatro de la Ciudad y los espectadores ubicados en la esquina de Gómez Farías y Reforma, produce una ilusión óptica que tiene un sorprendente parecido al “Divino Rostro de Nuestro Señor Jesucristo”pero tal hecho es solamente una simple casualidad, por lo que se previene a los fieles, no realizar actos de veneración o fanatismo.

Después que el mencionado lugar ha sido visitado por más de 70 mil personas, desde el día que un columnista de ULTIMAS NOTICIAS diera a conocer la información; este matutino acudió al Obispado de La Paz, quien agrego que el singular hecho que se dio en la Capital del Estado, debe alegrarnos y llenar de gozo ya que realmente la silueta que se forma tiene semejanza con el creador, sin embargo la iglesia católica no puede fomentar cultos al mencionado culto, ni tampoco puede recomendar que las personas no acudan al sitio para presenciar el espectáculo óptico.

La respuesta por parte de las autoridades eclesiásticas fue un poco ambigua, así como lo fue el final del misterioso fenómeno. El árbol se mandó podar, aunque nunca se dio una declaración oficial de “quien” lo mandó hacer. Existen dos versiones, la primera fue que los vecinos decidieron hacerlo para tener tranquilidad en sus casas y evitar fanáticos cerca de ahí; y la segunda, que la iglesia lo mandó podar para evitar que el fanatismo creciera de manera peligrosa.

Ahora el impresionante fenómeno sólo vive en la memoria de los habitantes de La Paz que llegaron a observar el fenómeno —que en ese tiempo fue casi toda la ciudad. Existen pocas fotografías y de baja calidad, ya que en ese entonces no se contaba con la tecnología de hoy en día, pero ahí quedan los testimonios y declaraciones de toda una ciudad de un fenómeno que fue real. El origen o la causa aún son debatibles.




Este jueves, se presenta en La Paz el espectáculo «Iberoamérica Danza»

FOTO: Pinterest.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Será este próximo jueves 30 de noviembre, a las 20:00 horas, que se presentará Iberoamérica Danza, en el Teatro de la Ciudad de La Paz; este espectáculo de gala internacional muestra juntos —por primera vez— Seducción Gitana de Andalucía; La Cuartada Tango Club de Argentina; y Jóvenes Zapateadores de Veracruz; informan el Instituto Sudcaliforniano de Cultura y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF). El costo del boleto es de 100 pesos de entrada general y 50 estudiantes de danza.
Con ‘cantaores’ y ‘bailaoras’ de España, Seducción gitana «refiere a toda una cultura, costumbres, creencias, formas de ser y de pensar»; se trata de un espectáculo dirigido por Jaime Matarredona «uno de los creativos más prolíficos, constantes y exitosos de la última década en nuestro país, que cuenta con el talento y la pasión» (al cante) de Cachito Díaz; (al baile) de Armado Tovar, Zalma Guzmán, Nuria Rubio, Sharon Olvera y Mariana Sierra. La música es interpretada por Anwar Miranda (guitarra); Israel Torres (violín); y Adrián Molina (cajón).
César Olguín, «el artista argentino más activo en la interpretación de la música tradicional de su país y fundador de la Orquesta Latinoamericana de Tango», dirige a La Cuartada Tango Club, «un espectáculo de música y danza definido por el éxtasis, la tentación y la seducción»; las parejas de baile están integradas «por talentosos y guapos representantes de este arte de la tradición popular bonaerense originarios de Uruguay y Argentina»: Valeria Lorduguín, José Luis Zamudio, Anel Marrón y Leonardo D. «La portentosa coreografía es de la coahuilense Marién Luevano».
Cerrará este espectáculo la agrupación mexicana Jóvenes Zapateadores, una compañía que «ha creado una propuesta innovadora partiendo de la tradición del zapateado jarocho, elemento de la identidad veracruzana». Esta compañía fue fundada en 2004 por el coreógrafo mexicano Ernesto Luna, quien actualmente forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte. El espectáculo dancístico ha representado a México en importantes festivales de danzas tradicionales en Europa y Canadá.
El ISC y SEDIF reiteran la cordial invitación para que asista el jueves 30 de noviembre a las 20:00 horas al Teatro de la Ciudad de La Paz, ubicado en Antonio Navarro e Igancio Altamirano y Héroes de Indepencia. Mayores informes al teléfono (612) 1250207.