Las aulas en pausa: el paro magisterial que sacude a Baja California Sur

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Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El lunes 1 de junio de 2026, las escuelas de Baja California Sur amanecieron con una quietud inusual. En muchas colonias, madres y padres de familia hicieron la misma pregunta antes de salir de casa: si habría clases o si el paro anunciado por el magisterio se mantendría. La respuesta llegó pronto, por mensajes de directivos, grupos escolares y comunicados sindicales: las actividades quedaban suspendidas en numerosos planteles. Lo que comenzó como una jornada de presión laboral se convirtió, con el paso de los días, en un conflicto estatal que ha puesto frente a frente a docentes, autoridades educativas, gobierno estatal, familias y estudiantes.

El origen inmediato del paro estuvo en las demandas del magisterio sudcaliforniano relacionadas con pensiones, servicios médicos, condiciones salariales y problemas administrativos acumulados. La Sección 3 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezada por Elmuth Castillo Sandoval, confirmó la movilización y la extendió durante los días siguientes. Al mismo tiempo, expresiones del magisterio mantuvieron sus propias acciones de protesta, con plantones y concentraciones en espacios públicos de La Paz y otros municipios.

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La causa más profunda del conflicto se encuentra en la inconformidad contra el régimen de cuentas individuales derivado de la Ley del ISSSTE de 2007. Para miles de docentes, ese modelo modificó la expectativa de jubilación digna y trasladó parte del futuro laboral a un esquema financiero que consideran insuficiente. La exigencia de eliminar las cuentas individuales y regresar a un sistema solidario de pensiones se convirtió en el núcleo de la protesta. A ello se sumaron reclamos por deficiencias en los servicios médicos del ISSSTE, falta de especialistas, desabasto de medicamentos, trámites rezagados y la demanda de resolver cargas fiscales vinculadas al llamado “doble patrón”.

La protesta local coincidió con un contexto nacional de movilización magisterial. La CNTE había convocado a un paro nacional indefinido a partir del 1 de junio, también centrado en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el rechazo a las cuentas individuales y la exigencia de mejores condiciones laborales. Aunque Baja California Sur tiene una dinámica sindical propia, el clima nacional fortaleció la presión en la entidad y dio mayor visibilidad a una inconformidad que ya venía acumulándose desde meses anteriores.

El Gobierno de Baja California Sur recibió previamente un pliego petitorio del magisterio, con planteamientos laborales y salariales. Ese documento mostró que la inconformidad no se limitaba a una sola demanda, sino a un conjunto de asuntos que combinan temas estatales y federales. Ahí radica una de las dificultades centrales del conflicto: algunas respuestas dependen del gobierno estatal, pero otras requieren intervención directa de la Federación, del ISSSTE, de la Secretaría de Educación Pública federal, de Hacienda o incluso de reformas legislativas.

La Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur, encabezada por Alicia Meza Osuna, reconoció la legitimidad de varias demandas, pero llamó a terminar el paro para cerrar adecuadamente el ciclo escolar 2025-2026. La dependencia advirtió que junio es un mes clave para evaluar el tercer trimestre, aplicar exámenes finales, elaborar boletas y certificados. La postura oficial fue clara: el derecho laboral de manifestarse debía equilibrarse con el derecho de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a concluir sus actividades escolares en tiempo y forma.

El paro afectó principalmente a la educación básica. Desde Guerrero Negro hasta Cabo San Lucas, la suspensión de actividades modificó la rutina de miles de familias. En hogares donde ambos padres trabajan, la falta de clases obligó a buscar cuidados alternativos. En comunidades rurales, donde la escuela también funciona como centro de organización social, el cierre temporal de planteles generó incertidumbre. En secundarias y primarias, estudiantes quedaron a la espera de saber si habría exámenes, recuperación de contenidos o ajustes al calendario.

Las consecuencias educativas no son menores. Cada día sin clases representa contenidos que deberán reorganizarse, evaluaciones que se posponen y procesos administrativos que se acumulan. Para estudiantes próximos a cerrar grado escolar, la incertidumbre pesa más. Para docentes, el dilema también es complejo: protestan por derechos laborales que consideran fundamentales, pero lo hacen desde una profesión cuya razón de ser está directamente vinculada con la continuidad del aprendizaje.

En las calles de La Paz, el conflicto adquirió forma visible. Docentes se instalaron en Palacio de Gobierno, en la Plaza de la Reforma, en instalaciones de la SEP y en otros puntos de presión. Las pancartas hablaban de pensiones, salud, justicia laboral y retiro digno. No era una protesta improvisada: detrás había años de inconformidad, asambleas, consultas, comunicados y una sensación extendida de que las respuestas institucionales habían sido insuficientes.

El gobernador, Víctor Manuel Castro Cosío, intervino solicitando apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum para abrir una mesa nacional que revisara el régimen de cuentas individuales. Ese gesto fue leído por la dirigencia sindical como un respaldo político importante, aunque no suficiente para levantar la movilización. El magisterio pidió compromisos medibles, minutas firmadas y rutas concretas de solución. La experiencia de conflictos anteriores ha hecho que los docentes desconfíen de los acuerdos generales sin fechas, montos o responsables definidos.

Uno de los avances reportados fue la instalación de mesas de negociación con el gobierno estatal para revisar asuntos contractuales, salariales y administrativos. También se mencionó la atención a temas de salud, incluyendo brigadas médicas en regiones apartadas como Pacífico Norte y comunidades rurales de Los Cabos. Sin embargo, esas acciones fueron vistas como respuestas parciales frente a demandas de mayor alcance. La eliminación del régimen de cuentas individuales, por ejemplo, no puede resolverse desde una oficina estatal.

El paro también mostró diferencias internas dentro del magisterio. Por un lado, la estructura institucional de la Sección 3 del SNTE encabezó movilizaciones y negociaciones formales. Por otro, grupos disidentes mantuvieron presión propia y colocaron demandas adicionales, como la abrogación completa de la Ley del ISSSTE de 2007 y la solución al problema fiscal del doble patrón. Esa diversidad de voces refleja la complejidad del movimiento: no se trata de un bloque uniforme, sino de un gremio amplio, con corrientes, estrategias y grados distintos de confianza hacia las autoridades.

Para las autoridades educativas, el principal reto inmediato es recuperar la normalidad escolar sin ignorar las causas del conflicto. Obligar al regreso sin respuestas podría profundizar el malestar. Pero prolongar indefinidamente el paro afectaría a estudiantes y familias. La solución requiere diálogo, pero también precisión: qué demandas puede resolver el Estado, cuáles debe gestionar ante la Federación, qué plazos son realistas y cómo se verificará cada compromiso.

Para el magisterio, el reto es mantener legitimidad social. La defensa de pensiones, salud y salario tiene respaldo entre amplios sectores, pero la suspensión de clases genera preocupación en familias que dependen de la escuela. La fuerza del movimiento dependerá no solo de su capacidad de presión, sino también de explicar con claridad por qué sus demandas impactan en la calidad educativa. Un docente con incertidumbre laboral, sin atención médica adecuada o sin perspectiva de retiro digno trabaja bajo condiciones que tarde o temprano afectan al sistema completo.

El conflicto deja una lección de fondo: la educación pública no se sostiene únicamente con planes de estudio, libros de texto o calendarios escolares. También requiere estabilidad laboral, servicios médicos funcionales, pensiones justas y canales permanentes de diálogo. Cuando esos elementos fallan, la inconformidad termina llegando a las aulas, aunque se exprese en las calles.

Hasta este jueves 4 de junio, el paro continuaba y las clases seguían suspendidas en educación básica en Baja California Sur. Los resultados aún son parciales: hay mesas abiertas, pronunciamientos oficiales, gestiones ante la Federación y medidas emergentes en salud, pero no una solución definitiva al núcleo del conflicto. La disputa por las pensiones y la seguridad social seguirá siendo el punto más difícil.

El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para convertir la presión en acuerdos verificables. Si las mesas producen compromisos claros, el paro podría abrir una ruta de solución. Si predominan las respuestas generales, el conflicto puede reaparecer con mayor fuerza. En medio quedan los estudiantes, las familias y los propios maestros, atrapados entre la urgencia de volver a clases y la necesidad de resolver problemas que llevan años esperando.

Baja California Sur vive así una pausa incómoda. Las escuelas cerradas no solo muestran un conflicto laboral; revelan una fractura más profunda entre las condiciones reales del trabajo docente y las exigencias sociales depositadas sobre la educación pública. El paro iniciado el 1 de junio no puede entenderse como un hecho aislado. Es el resultado de una acumulación de promesas, reformas, rezagos y demandas que llegaron a un punto límite. Su solución exigirá más que llamados al regreso: requerirá acuerdos serios, presupuesto, voluntad política y seguimiento público.

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Inicia SEP BCS registro de aspirantes a maestros de educación básica

 La Paz, Baja California Sur (BCS). La Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur inició el registro de 2 mil 910 profesionistas interesados en participar en el proceso de admisión al servicio docente en educación básica para el ciclo escolar 2026-2027, informó la coordinadora de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, Erika Real Miranda.

Comentó que, del total de aspirantes, mil 420 realizaron su trámite de manera presencial y mil 490 mediante la plataforma digital, lo que refleja el interés por incorporarse al sistema educativo estatal.

Real Miranda añadió que, como parte del proceso, quienes cumplan con los requisitos deberán cursar, del 6 de abril al 15 de mayo, programas de formación enfocados en la Nueva Escuela Mexicana y en el fortalecimiento de habilidades digitales.

Indicó que la evaluación de conocimientos y aptitudes se aplicará los días 16 y 17 de mayo, mientras que los resultados estarán disponibles a partir del 5 de junio en la plataforma oficial de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. El listado nominal se publicará el 20 de julio.

Finalmente, señaló que el proceso contempla todos los niveles de educación básica, así como las modalidades de educación física y especial. En el nivel primaria registró la mayor participación, con 493 aspirantes en modalidad presencial y 549 en línea.




Anuncian más de 800 espacios disponibles para estudiar como maestros: SEP BCS

La Paz, Baja California Sur (BCS). Conforme a las convocatorias publicadas en la página oficial www.sepbcs.gob.mx con las bases para ingresar en instituciones normalistas de Baja California Sur, la Secretaría de Educación Pública (SEP BCS) dispone de 820 espacios para aquellos jóvenes que deseen formarse como docentes, informó Alberto Avilés Lucero, jefe del Departamento de Educación Superior para Profesionales de la Educación.

De acuerdo con el proceso, el instrumento de medición EXANI II se aplicará el 28 de junio en cada uno de los planteles, a las 8:00 de la mañana; posteriormente, los resultados serán publicados el 11 de julio.

En este sentido, Avilés Lucero hizo mención de que las enseñanzas en las escuelas formadoras de docentes se apegan al plan y programas de la Nueva Escuela Mexicana, con un sentido humanista que fomenta en las nuevas generaciones el pensamiento crítico.

El servidor público de la SEP BCS indicó que el Departamento de Educación Superior para Profesionales de la Educación brinda apoyo y acompañamiento permanente a las comunidades normalistas, con el fin de atender sus diversas necesidades.




¡Cómo me da coraje que no recordemos a nuestros maestros!

Imágenes: Internet.

Colaboración Especial

Por Rebeca Olachea Pérez

 

Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Dicho popular

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). «Maestro» o «maestra» es la forma en que llamamos, los mexicanos, a las personas que ejercen la docencia. Ya sea en preescolar o en universidad. Todos nosotros, aunque no queramos recordarlo, hemos tenido un número de dos dígitos de maestros en la vida, si no es que más. Básicamente tres en el kínder, seis en primaria, muchos en secundaria, y así; si nos ponemos a calcular, más o menos al terminar la preparatoria pasaron por nuestros ojos más de 45 docentes.

En el 2014, el INEGI en conjunto con la SEP, dieron a conocer que en el país hay 978 mil 188 profesores, en escuelas públicas y privadas. Nada más de primaria y secundaria. También hay otros números, menos alentadores. Sin embargo, en el examen PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), hasta el año pasado, México permanecía en los 12 últimos lugares de 72 países evaluados.

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El próximo lunes será 15 de mayo y se festeja el Día del Maestro. La primera vez que se conmemoró esta celebración en México fue en el año de 1918. El calendario no siempre lo marca, pero los maestros y alumnos siempre lo tienen en mente. Ya se van a cumplir cien años de que se festeje al maestr@. ¿Qué celebramos? En nuestro estado el número de jóvenes interesados en ingresar a la docencia ha aminorado. Según El Financiero ser maestro en México está dejando de ser atractivo. En los dos últimos ciclos escolares la demanda bajó hasta un 30%. La reforma educativa, los exámenes de evaluación,  y más cambios a la profesión de maestro han provocado que sean menos los jóvenes interesados.

Pero, ¿recuerda usted a sus maestros? Antes de empezar a despotricar contra ellos diciendo que si no trabajan, que si se la pasan de “puente”, que ganan más, que tienen muchas vacaciones, etcétera, piense y reconsidere la pregunta, debe de haber algún maestro en su historial que haya marcado su vida. Haga un recuento y razone, ¿qué maestro le dio el mejor consejo? ¿Cuál de ellos se esforzó por usted en la primaria y logro que aprendiera a leer, o a multiplicar, o le inculco el amor por la lectura? Incluso, hay maestros que recordamos con sentimientos negativos por años al creer que eran demasiado “exigentes” con nosotros, pero que al pasar mucho tiempo recapacitamos y nos damos cuenta que sin su presión no hubiéramos acabado el ciclo, o tal vez la prepa o la universidad.

También recordemos a los que si no hay forma de encontrarles un lado amable. A los que gritaban sin motivo, no enseñaban nada o peor, nos marcaron con sus comentarios sagaces o hirientes. A ellos también hay que agradecerles que sin ellos, no hubiéramos podido reconocer a los buenos profesores, ni sabríamos exactamente qué No hacer al momento de enseñar. Porque todos enseñamos. Todos. En algún momento o en varias ocasiones en la vida se nos pone la ardua tarea de enseñar. En el trabajo, en casa, con los amigos. De frente tenemos la complicada labor de mostrar al otro como hacer algo, y es ahí donde comprendemos que enseñar no es fácil. Para nada es una ocupación sencilla. Transmitir un conocimiento de una manera adecuada es complejo y es necesario poner a trabajar todas nuestras habilidades. Ahora usted imagínese un salón de clases con más de 20 alumnos, hablando todos al mismo tiempo, esperando de usted lo mejor.

En estos tiempos todos somos maestros. El 15 de mayo deberíamos de celebrarlo cada uno. Los niños y adolescentes nos enseñan cómo usar la tecnología, los mayores de 30 les enseñamos como protegerse de los peligros que existen en las redes sociales. Aunque no sepamos como abrir una cuenta, sabemos que las personas que no muestran la cara tienen algo que ocultar, y que no es bueno andar dando datos, ni por teléfono. Hoy una niña de 12 años al mencionarle que antes los teléfonos eran de disco, me dijo que ella nunca aprendió a usarlos. A nuestro alrededor siempre va existir una persona que va a requerir que le enseñemos algo. Y así nosotros de los demás. “Todos los días se aprende algo nuevo”, dice un dicho, y tiene toda la razón.

Enseñemos pues a nuestros hijos, sobrinos, vecinos, tíos, padres, amigos. Compartamos nuestros conocimientos a los demás. Los tiempos están difíciles. Las computadoras y las tablets se están apoderando de nuestros niños. Antes de exigir al maestro de la escuela por la enseñanza de sus hijos, pregúntese que les ha enseñado usted antes de mandarlo a la escuela. La educación empieza en casa. A principios del siglo todavía se culpaba a la “nana perversa” (la televisión) de la mala conducta de los niños. Todavía no le han puesto nombre, pero la “tablet” es ahora esa “nana” que cuida de los niños, pero aún no sabemos a qué magnitudes va a llegar su corrupción. ¿Sabe usted lo que se puede lograr ver en la red? ¿Tienen los maestros el interruptor del Wi Fi? No. Lo tiene usted, lo tenemos nosotros en casa.

Los maestros que algún día a los que ya somos adultos nos enseñaron, bien o mal, están ahorita jubilados pensando en que tal vez pudieron hacer más. Orgullosos de los que saben lograron una carrera y son ciudadanos de bien. ¿Quién no se emociona al encontrar a un querido maestr@ y lo reconoce? Es una alegría de antaño, de sonrisas de infancia e ingenuidad de adolescencia. Recordémoslos con cariño, con respeto. Ayudémosles a los actuales maestros de nuestros hijos con lo que podamos. Enseñemos lo que mucho o poco que sabemos a los demás si lo necesitan. Pero sobre todo, no dejemos de aprender nunca.