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La Lauretana, el segundo navío construido en la antigua California

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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Los barcos constituyeron la única forma de comunicación de las misiones jesuitas con el resto de la Nueva España. A través de ellos llegaban los ansiados alimentos que sostenían las misiones que se iban estableciendo, también eran portadores de la correspondencia, herramientas, personal y en fin de todo aquello que fuera necesario para continuar con la inacabable labor en estas tierras. Mucho se ha hablado de la balandra El triunfo de la Cruz como el primer barco construido completamente en la California, sin embargo también hubo otro más que fue creado en la península y que poco se ha escrito de él.

Los jesuitas son conocidos por los colegios que establecieron en muchas partes del orbe, por ser religiosos bien preparados en temas científicos y literarios además de ser misioneros entusiastas y perseverantes, sin embargo algo en lo que poco destacaron fue en la capacidad para hacer negocios. En varios informes que rindieron tanto el padre Salvatierra como otros de sus contemporáneos se quejaban amargamente de cómo habían sido timados en varias ocasiones por marineros y comerciantes que les vendieron barcos en mal estado y que zozobraron al poco tiempo de hacerse a la mar rumbo a la península. Lo anterior motivó a que el sacerdote Juan de Ugarte, aprovechando la estancia de un marinero que tenía conocimientos en la construcción de navíos se diera a la ardua, y hasta ese momento, impensable tarea de construir un barco en la California.

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Después de varios meses de inmenso trabajo y en donde jugaron un papel insustituible y de gran reconocimiento los cochimíes del lado de la Sierra de Guadalupe pudo al fin terminarse balandra a la cual se le impuso el nombre de El triunfo de la Cruz por ser el 14 de septiembre, día en que fue botada al mar, el dedicado al santoral de la Exaltación de la Santa Cruz. Esto ocurrió en el año de 1720. Sin embargo, este navío si bien vino a alivianar el pesado trabajo de trasladar personas, ganado, alimentos y demás carga desde la contracosta hacia la península, no resolvía el problema en sí. En esos años, debido a la lentitud con la que se conseguían y cargaban los barcos —a veces duraban hasta un año en ello— era necesario que mientras una nave permanecía cargándose otra estuviera atracada en Loreto para las actividades de exploración o abastecimiento de alimentos de otras misiones del territorio, es por lo anterior que urgía el que se construyera una nueva embarcación que acompañara a la balandra construida.

Fue hasta el año de 1740 que los jesuitas contaron con suficiente dinero para poder destinarlo a la construcción de una nueva nave en estas tierras, ya que al hacerla bajo su vigilancia y dirección y supervisando cada uno de los pasos y el producto final, garantizaban en no volver a ser timados como en otras ocasiones. El encargado de llevar a cabo la supervisión de esta obra fue el padre Jaime Bravo, el cual en ese tiempo fungía como el Procurador de las Misiones con sede en Loreto.  No existen muchos datos sobre qué maderas se utilizaron para su construcción, si fueron extraídas de árboles de guéribo como en el caso de la balandra antes construida o fue madera reutilizada de algún naufragio o comprada en alguno de los puertos de la contracosta. También se ignora el tiempo que se llevó en su construcción, sólo que fue construida en el año de 1740.

Este barco, también correspondió al diseño de una balandra la cual es “una embarcación de vela, pequeña con un solo palo, al menos un foque en estay de proa, y cubierta superior. Son construidas con tablas de madera clavadas parcialmente una encima de la otra”. Una vez que estuvo finalizada recibió el nombre de Nuestra Señora de Loreto o Lauretana. La mencionada embarcación estuvo en funcionamiento durante 25 años, hasta 1765 en que seguramente naufragó o fue desechada por estar inutilizada. No olvidemos que en aquellos años eran muy comunes los encallamientos o que los barcos fueran llevados por tormentas a azotarse contra las rocas de la costa y sufrían graves daños o naufragaban. Sin embargo, se ignora a ciencia cierta cuál fue el destino final de esta balandra.

Bibliografía:

Misioneros Jesuitas En Baja California, Antonio Ponce Aguilar

Diccionario Marítimo Español. Madrid, imprenta Real

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Apuntes para la historia sobre el culto a la Virgen de Loreto

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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Muchas de nosotros hemos escuchado hablar del municipio y el puerto de Loreto en nuestro estado de Baja California Sur, de hecho, hasta conocemos a personas que llevan este nombre, sin embargo, pocos son los que saben a ciencia cierta cómo fue que se inició el culto a esta advocación mariana y a su muy interesante y fantástica historia.

En primer lugar debemos definir una palabra que de forma recurrente escuchamos al referirnos, dentro de la cosmovisión de la iglesia católica, a una representación de algún santo, principalmente de lo que es la Virgen María, la madre de Jesús, el Cristo. La palabra en comento es “advocación”. Esta palabra proviene del latín advocatio y se emplea para nombrar el amparo, la defensa y resguardo bajo el cual se encuentra un pueblo. En muchas ocasiones un estado e incluso una institución social o de gobierno están bajo el amparo de una advocación, por ejemplo San José de Cupertino es la advocación de los pilotos de avión y astronautas, San Miguel Arcángel es la advocación de la infantería y el ejército, etc. También la palabra advocación se utiliza como sinónimo de intercesión.

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Por lo general, a las diferentes representaciones de la Virgen María son a las que se les aplica el término de advocación, las cuales pueden ser “A. terrenales” que se refiere a las famosas apariciones que ha tenido la Virgen en la tierra; o “a. místicas” las cuales hacen referencia a fenómenos sobrenaturales o “misterios” entorno a esta figura.

En el caso de la Virgen de Loreto, es una advocación tanto terrenal como mística ya que representa, por un lado el sitio en que la virgen María fue notificada de la encarnación del hijo de Dios y donde vivió junto con José y Jesús en Nazaret (fase terrenal) y en otro sentido el traslado físico “por los aires y gracias a unos ángeles” de la mencionada casa a distintos sitios, hasta ser depositada finalmente en un monte cerca del puerto de Recanati en la península itálica (fase mística).

Conforme el Cristianismo fue evolucionando hasta ser institucionalizado como una religión que detentaban muchos reinos y feudos europeos, se crearon diferentes rituales que conferían el carácter de sagrados a sitios en los cuales se desarrolló la vida de “Jesucristo”, en este caso el sitio en el cual se llevó a cabo el pasaje bíblico de la “anunciación”, cuando la Madre del Redentor es notificada de que en breve dará a luz a una creatura la cual fue concebida por intervención divina. El sitio que mencionamos fue una casa situada en la ciudad de Nazaret, provincia de Galilea, región que actualmente se conoce como Palestina. Llegado el año de 1263, este sitio cae bajo el dominio del sultán mameluco Baibars, el cual, en su intento de expulsar a todos los cristianos que aún vivían en Nazaret, empieza una gran destrucción de todos los templos y lugares considerados por los Cristianos como “lugares santos”. Según cuenta la tradición católica, en el año de 1291, cuando era inminente la destrucción de la “casa santa”, unos “ángeles” enviados por “Dios” levantan la casa y la trasladan al poblado de Dalmacia en Croacia, cruzando para ello los mares Mediterráneo y Adriático.

Se cuenta que la virgen obró su primer milagro (y aparición) en este sitio ya que sanó a un sacerdote que estaba muy enfermo, el cual al ingresar en la mencionada casa encontró una estatua de la Virgen hecha en cedro, la cual sostenía a la imagen del niño Jesús. Sin embargo, este no era el sitio que tendría destinado para la morada definitiva de la Virgen y su casa. El 10 de diciembre de 1294 es vuelta a trasladar “por los ángeles” a un sitio en Italia el cual estaba rodeado por un bosque de laureles, de ahí fue que tomó su nombre de “lauretum” o Loreto. Después de ocho meses de permanecer en el sitio, fue cambiada a otro lugar donde permanece sólo por unos días hasta que finalmente los “ángeles” la llevan al lugar definitivo, en donde reposa hasta ahora el cual fue un monte de piedras cercano al puerto de Recanati. Este sitio actualmente es conocido como la ciudad de Loreto, Italia. El santuario de la Virgen se erigió en el siglo XIV, y fue diseñado para contener en su interior toda la “casa santa”.

Una versión más creíble menciona que la “casa santa” fue transportada en barcos desde Nazaret hacia este sitio. Fue una obra patrocinada por la familia Angeli, los cuales en ese tiempo eran gobernantes de Epiro. Fue llevada primero a Trsat en la actual Croacia, en 1291, luego a Ancona en 1293 y finalmente a Loreto, el 10 de diciembre de 1294. Sin embargo, esta versión es necesaria verificarla ya que, a pesar de decir que se sustenta en documentos históricos encontrados en fechas recientes, aún es controvertida.

La Iglesia Católica celebra cada 10 de diciembre la fiesta de la Virgen de Loreto; en nuestro país es patrona de la fuerza aérea y, en general, de todas las personas que viajan en avión. El Papa Julio II, en el año de 1544, encargó a los Jesuitas el cuidado de su “casa santa”, debido a lo anterior los integrantes de esta Orden han llevado su imagen y el culto de la misma a todos los confines de la cristiandad a partir de su fundación y hasta los tiempos modernos.

 

Bibliografía:

Renovación de estatutos de la hermandad de nuestra señora de Loreto

Miller, Duane Alexander (Octubre de 2012). “Christ Church (Anglican) in Nazareth: a brief history with photographs”.

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Pide diputado Perpuli apertura de playas loretanas al 50% de aforo

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La Paz, Baja California Sur (BCS). Dados los recientes cambios en el Sistema de Alertas Sanitarias de Baja California Sur, que colocan al municipio de Loreto en nivel 3 (amarillo), la autoridad municipal de Loreto debe reconsiderar y solicitar al Comité Estatal de Seguridad en Salud que se abran las playas de Loreto en el periodo de Semana Santa, cuando menos con un 50% de aforo, previos lineamientos sanitarios que se emitan, lo anterior para que el sector de  servicios no se vea afectado por el cierre, ya que la economía local depende en gran medida del turismo que acude a Loreto durante todo el año, y particularmente en el periodo de semana mayor, informó el Congreso sudcaliforniano.

En esos términos se manifestó el diputado José Luis Perpuli Drew al indicar que  lancheros, restauranteros, hoteleros, transportistas y sectores ligados al turismo le han expresado su preocupación por  el cierre total de las playas en semana santa, lo que afectara la economía local.

El legislador loretano considero importante que las autoridades del Ayuntamiento de Loreto sean sensibles  y  soliciten al comité estatal en salud a que autoricen  el acceso a las playas, verificando que exista la debida vigilancia y cuidado en el cumplimiento de los protocolos sanitarios que son aplicables en estos entornos.

Perpuli Drew fue enfático al señalar que se tiene plena consciencia de que las medidas sanitarias para contener la pandemia deben acatarse para beneficio colectivo, pero también que la autoridad debe ser flexible con las medidas cuando  las condiciones lo permitan, previo análisis de cada situación.




El culto a la Virgen de Loreto. Una tradición jesuítica en la California

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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Los que hemos tenido la oportunidad de viajar al puerto de Loreto, B.C.S. y admirar la hermosa iglesia dedicada a la Virgen en honor a la cual fue bautizado el mencionado puerto, sentimos un sobrecogimiento ante la magnificencia del sitio y ante la veneración que se tiene por la imagen que data de hace más de 300 años y que fue desembarcada de manos del mismísimo Apóstol de las Californias, Juan María de Salvatierra.

Sin embargo, muy pocas personas conocen la íntima relación que existía entre esta advocación mariana, la Virgen de Loreto, y la Compañía de Jesús. Aquí analizaremos algunos aspectos que ayudarán a desentrañar esta situación.

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La Iglesia Católica, desde su surgimiento ha sido una institución en construcción permanente y, a pesar de que hubo cientos de años que aparentemente se mantuvo inamovible en sus dogmas y tradiciones, en sus inicios esto fue todo lo contrario. Al llegar a los quince siglos de existencia, en su interior se fueron acrisolando una serie de tradiciones paganas para dar paso a diferentes formas de practicar el culto de esta religión, algunos de ellos coincidían en sus puntos más importantes pero otras estaban francamente en contradicción con las ideas que sostenían la mayoría y buscaban afanosamente imponerlas. Además de lo anterior, la estructura jerárquica del cristianismo estaba cayendo en excesos que hacían tambalear los pilares sobre los que se sustentaba. Fue entonces que surge un personaje de nombre Desiderio Erasmo​, también conocido como Erasmo de Rotterdam, el cual fue un filósofo humanista, filólogo y teólogo cristiano que se dedicó a cuestionar estas contradicciones y la descomposición que se vivía, sobre todo en las altas esferas del cristianismo. Al final, todo este movimiento culminó con el Gran Sisma de 1517 conocido como “La Reforma Luterana”.

Producto de esta situación y en un esfuerzo por parte de la jerarquía católica por reconstruir los reductos que aún le eran fieles, convoca al Concilio de Trento (1545-1563) en el cual establece criterios más estrictos para sentar las bases modernas de sus creencias y rituales. Uno de los productos obtenidos es la reafirmación en las creencias en las imágenes sagradas como la de Cristo, la Virgen y los Santos, por ser dignas de veneración. A la par que el Concilio Tridentino se realizaba, se conformó una nueva orden religiosa que venía a constituirse en un cuerpo fiel y al servicio del Papa, por lo que se convirtieron en el arma más poderosa de la llamada “contrareforma” al defender los postulados que fueron emergiendo del famoso Concilio y difundirlos por todas las posesiones de los reinos fieles aún a la Iglesia Católica. Esa orden fue la famosa “Societas Iesus”, o Compañía de Jesús, la cual quedó formalmente fundada el 27 de septiembre de 1540.

Ahora bien, ¿Cómo surge la íntima relación entre los Jesuitas y la Virgen de Loreto? Dejando de lado la interesantísima historia que ha conformado la Iglesia Católica en torno al surgimiento de la Casa de Loreto y la advocación mariana que la representa, la cual será tratada en otra ocasión, ya para cuando surge la Sociedad de Jesús el culto a esta Virgen estaba muy arraigado dentro del catolicismo y fue por ello que el Papa Julio II, en el año de 1544, encargó a los Jesuitas el cuidado de su casa santa, la cual ya se encontraba ubicada en un monte de piedras cercano al puerto de Recanati en la península de Italia. A partir de entonces, los integrantes de la Compañía se dedicaron a difundir su culto en todos los sitios a los que fueron enviados como misioneros, distinguiéndose muchos de sus miembros por ser entusiastas propagadores de su culto al cual dedicaron cientos de iglesias, además de solicitar su auxilio para que fuera su intercesora en momentos de gran necesidad o peligro.

El culto a la Virgen de Loreto en la nueva España se registró a partir del año de 1615 al establecerse una Congregación en La Profesa (nombre popular con el que se le conoce al oratorio de San Felipe Neri en la Ciudad de México), sin embargo, la estatuilla de esta advocación llegó hasta estas tierras en el año de 1677 de la mano del sacerdote Juan Bautista Zappa, el cual la ubicó en una capilla construida al interior del noviciado de Tepotzotlán y que reproducía las medidas de su santuario en Italia.

La llegada de la Virgen de Loreto a la California fue de la mano de Juan María de Salvatierra, un sacerdote que era su ferviente adorador y que durante todos los actos de su vida dedicó sus plegarias y obras a esta advocación. Cuando inicia su viaje hacia la California, hizo subir en su barco una imagen de la Virgen de Loreto, la cual embaló cuidadosamente para que no se dañara durante el trayecto, misma imagen que él mismo bajó del navío y depositó en una improvisada enramada el día 25 de octubre de 1697, fecha en la que se declara solemnemente fundada la Misión y Real Presidio de Loreto. Era tanto su fervor (de Salvatierra) y culto hacia la Madonna Lauretana que, en una carta escrita a finales de noviembre de 1697 a Juan de Ugarte menciona en diversos sitios “obras y milagros” atribuibles a ella: “Heme abstenido de escribir a vuestra reverencia porque sabíamos que las cartas deseadas son las que tienen fecha de Californias; y por la misericordia de Dios, intercesión de María y defensa de las paredes de su santa casa de Loreto, que veníamos a fundar, esta carta es de Californias y en ella relataré a vuestra reverencia los pasos de nuestro viaje –y tocantes a él– por mar y tierra. Ha obrado la Señora de Loreto grandes maravillas en el viaje de la galeota y de la lancha hasta (el) Yaqui, de suerte que toda la gente de mar que viene en ellas le llaman “el viaje de los milagros”, habiéndose visto perdidos muchas veces, pero en especial una que les pareció a todos imposible el poderse salvar, pues, en cercanía (de la barra) de la Navidad, la tormenta y las corrientes muy fuertes llevaron la galeota sobre un farellón blanco que a cada paso se iba tapando con las olas grandes de la mar, y la galeota iba tocando sobre el mesmo farellón. Diéronse todos por perdidos, pero, invocando a Nuestra Señora de Loreto, quedaron libres y es de advertir que duró el evidente peligro desde el amanecer hasta el mediodía.

Llegaron a Chacala y, como la gente de mar conoció que su viaje no era para pesca de perlas, por poco se le amotina al capitán; pero por medio de la Virgen se sosegó esta no menor tempestad, en tal grado que por falta de otros bastimentos, se contentó la gente de venir comiendo todo el resto del viaje maíz cocido, que llaman pozole”.

Con su labor constante durante los 70 años que permanecieron en la California, los Jesuitas fueron reafirmando el culto hacia esta Virgen por parte de los Californios así como de los colonos, marineros y soldados que llegaban. Cada vez que realizaban una exploración hacia terrenos ignotos, los sacerdotes y sus acompañantes se consagraban a los buenos oficios de la Lauretana; cuando emprendían la construcción de lo que sería una “Visita” o nueva Misión o cuando se auguraba un irremediable enfrentamiento contra alguno de los grupos belicosos de naturales, todos los participantes se consagraban a la Virgen de Loreto pidiendo su protección y que los liberara de todo mal. Durante las constantes epidemias que azotaron a todas las misiones y causaron miles de muertes entre los naturales, los sacerdotes que los asistían en la “extrema unción” los consolaban encomendando a sus neófitos a la Virgen de Loreto, pidiéndole que intercediera por ellos ante El Creador si era su voluntad el que murieran y que, si se salvaban, fuera también por sus buenos oficios. Se cuenta en los relatos de los misioneros una gran cantidad de curaciones milagrosas que se dieron bajo la intercesión de la Virgen de Loreto.

La veneración y culto hacia la Virgen de Loreto, no sólo en el poblado que porta orgullosamente su nombre desde hace más de tres siglos, sino en todas las personas que son fieles seguidores de la misma, tuvo su origen en una época marcada por la fe y la abnegación, atributos sin los cuales no hubiera tenido lugar la Colonización de nuestra California.

 

Bibliografía:

Sonora, territorio mariano. La Virgen de Loreto en Bacadéhuachi- Enríquez Licón, Dora Elvia; Donjuan Espinoza, Esperanza; Padilla Ramos, Raquel

La devoción jesuita a la Santa Casa de Loreto – Lenice Rivera Hernández. Investigadora del Museo de la Basílica de Guadalupe

La California jesuita (Salvatierra, Venegas, Del Barco, Baegert) – Selección, introducción y notas de Leonardo Varela Cabral

 

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Inicia UABCS periodo vacacional de invierno

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) inició este 17 de diciembre su periodo vacacional de invierno en su campus, extensiones y unidades académicas, acorde al calendario oficial de la institución.

El asueto abarca a toda la comunidad universitaria, integrada por estudiantes, docentes, investigadores y trabajadores administrativos del Campus La Paz y las extensiones académicas de Los Cabos, Insurgentes, Loreto y Guerrero Negro.

Durante este lapso, la atención académico-administrativa, que a la fecha continúa llevándose a cabo en la modalidad a distancia, entra en receso, reanudándose el próximo lunes 11 de enero de 2021.

Llegada esta fecha, las y los estudiantes, así como usuarios de servicios, podrán continuar con sus trámites de admisión, exámenes extraordinarios, solicitud de materias, la preparación para el egreso, entre otros, a través de las plataformas virtuales y diferentes mecanismos que se han establecido para tal fin.

Como cada año, también se inició con el programa especial de seguridad y vigilancia con objeto de proteger las áreas comunes de la Universidad, además del resguardo de instalaciones y equipo.

Con respecto a las clases, el calendario escolar de la UABCS estipula que las actividades académicas del semestre 2021-I comienzan el 8 de febrero, al igual que el procedimiento de reinscripción para su comunidad estudiantil.