La ciudad bajo las aguas negras: el colapso silencioso del drenaje en La Paz, BCS

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Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Por años, el problema ha corrido bajo tierra. Hoy emerge en las calles, en los canales pluviales y en la propia bahía de La Paz. Los derrames constantes de aguas negras evidencian una crisis estructural en el sistema de drenaje de la capital sudcaliforniana, una problemática que mezcla infraestructura obsoleta, crecimiento urbano acelerado y gestión pública insuficiente.

Una tarde después de la lluvia, el olor se adelanta antes de que el problema sea visible. En colonias como El Esterito, Fidepaz o el centro de La Paz, el agua estancada no proviene de un arroyo ni de una inundación común: es agua residual que brota de las alcantarillas o corre por los canales pluviales. Vecinos reportan que durante días deben caminar entre charcos oscuros, con moscas y mosquitos rondando el ambiente. En octubre de 2025, habitantes de colonias cercanas al canal de El Esterito denunciaron que un derrame de aguas negras permaneció durante semanas, generando malos olores y riesgos sanitarios; algunos vecinos afirmaban tener que usar bolsas en los pies para salir de sus casas.

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La escena se repite en distintas zonas de la ciudad. Durante lluvias recientes, los derrames se multiplicaron, afectando viviendas y comercios y evidenciando una red de alcantarillado saturada. Las autoridades municipales reconocen que el problema existe y que el sistema presenta múltiples puntos de colapso. El Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS) ha identificado diversas zonas donde el drenaje requiere reposición de tuberías debido a su deterioro. Lo que ocurre en La Paz no es un incidente aislado, sino el síntoma de una crisis estructural.

El sistema de alcantarillado de La Paz fue diseñado para una ciudad mucho más pequeña que la actual. Durante las últimas décadas, la capital de Baja California Sur ha experimentado un crecimiento acelerado impulsado por el turismo, la migración interna y el desarrollo urbano. Sin embargo, la infraestructura hidráulica no creció al mismo ritmo. Especialistas y autoridades han señalado que una parte importante del problema radica en la antigüedad de las tuberías y colectores principales. En algunos sectores, el sistema presenta colapsos parciales debido al desgaste del material y la acumulación de sedimentos.

El caso del colector de El Esterito es uno de los ejemplos más claros: la red que conduce aguas residuales en esta zona histórica ha sido reconocida por las autoridades como colapsada, lo que provoca derrames constantes hacia calles y canales pluviales.  A ello se suma la saturación del sistema durante la temporada de lluvias. En agosto y septiembre, meses tradicionalmente más lluviosos en la región, el drenaje suele bloquearse debido a la mezcla de basura, arena y residuos que llegan a las alcantarillas arrastrados por escurrimientos.  En una ciudad ubicada en una región desértica —donde la precipitación anual es inferior a 200 milímetros— la infraestructura urbana no siempre está preparada para manejar lluvias intensas concentradas en pocos días. Cuando las tormentas llegan, el sistema simplemente colapsa.

Otro factor clave en la crisis del drenaje en La Paz es el uso inadecuado de la red por parte de algunos ciudadanos y comercios. Autoridades estatales han señalado que una de las principales causas de obstrucción es la acumulación de basura en las alcantarillas, así como el vertimiento de aceites y grasas domésticas o comerciales que se solidifican dentro de las tuberías. El resultado es la formación de tapones que impiden el flujo normal de las aguas residuales. Estos bloqueos no solo provocan derrames, sino que también incrementan la presión dentro del sistema, causando rupturas en tuberías antiguas o mal mantenidas.

Las consecuencias se observan en toda la ciudad: fugas de aguas negras en calles, descargas hacia canales pluviales y escurrimientos que pueden llegar incluso a la bahía. En algunos casos documentados por organizaciones ciudadanas, los derrames han terminado desembocando en el mar, generando preocupación por la contaminación ambiental y los riesgos para la salud pública. Las aguas residuales no tratadas representan uno de los riesgos sanitarios más serios en las ciudades.

En La Paz, los derrames de drenaje han provocado alertas entre autoridades sanitarias. En zonas donde las aguas negras emergen tras lluvias o fallas del sistema, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) ha ordenado incluso suspender la venta de alimentos en la vía pública para evitar contagios o intoxicaciones. El contacto con aguas residuales puede transmitir enfermedades gastrointestinales, infecciones cutáneas o virus propagados por mosquitos que se reproducen en aguas estancadas. Pero el impacto no se limita a la salud humana.

La contaminación también afecta a uno de los principales patrimonios naturales de la ciudad: su bahía. Especialistas ambientales han advertido que los derrames provenientes del drenaje o de tuberías dañadas pueden terminar en el mar, contaminando playas y ecosistemas costeros. Para una ciudad cuya economía depende en gran medida del turismo y la pesca, esta situación representa un riesgo significativo. La crisis del drenaje en La Paz también tiene una dimensión política y administrativa.

En 2025, autoridades municipales informaron sobre un presunto desfalco de 21 millones de pesos dentro del organismo operador del agua, caso que es investigado por la Fiscalía Anticorrupción del estado. Aunque el proceso judicial continúa, el hecho generó cuestionamientos sobre la gestión de recursos destinados a la infraestructura hidráulica. El mantenimiento del sistema de drenaje requiere inversiones constantes para reparación de colectores, sustitución de tuberías y ampliación de plantas de tratamiento. Sin embargo, muchos municipios del país enfrentan limitaciones presupuestales para realizar estas obras.

En La Paz, el propio organismo operador ha reconocido que el mantenimiento del sistema se realiza de forma gradual, atendiendo los reportes de derrames por zonas debido a la magnitud del problema. Ante el aumento de denuncias ciudadanas, las autoridades municipales y estatales han iniciado acciones para atender el problema.

En 2025, OOMSAPAS informó que realizó trabajos de limpieza y desazolve en al menos 59 puntos del sistema de drenaje en 26 colonias de la ciudad, con el objetivo de liberar obstrucciones y evitar nuevos derrames. Además, se han identificado tramos de tubería que deberán ser reemplazados para evitar colapsos recurrentes. Sin embargo, las autoridades reconocen que estas acciones son solo medidas de corto plazo.

Para resolver el problema de fondo se requieren proyectos de infraestructura más amplios, incluyendo la rehabilitación de colectores y la construcción de nuevas instalaciones que reduzcan la presión sobre el sistema actual. Uno de los proyectos en estudio contempla la rehabilitación de la red de drenaje en zonas críticas como El Esterito. Según autoridades municipales, el proyecto ejecutivo podría permitir gestionar recursos federales y comenzar obras a partir de 2026 si se obtienen los financiamientos necesarios. El futuro del sistema de drenaje en La Paz está directamente ligado al crecimiento de la ciudad.

Durante las últimas décadas, el aumento de población y el desarrollo turístico han incrementado la demanda de servicios urbanos. La ciudad ha tenido que enfrentar simultáneamente problemas de abastecimiento de agua potable y de tratamiento de aguas residuales. La expansión de nuevos fraccionamientos, hoteles y zonas comerciales genera mayores descargas hacia un sistema que ya opera cerca de su límite. Especialistas advierten que si no se moderniza la infraestructura, el problema podría agravarse en los próximos años.

A mediano plazo, el panorama dependerá de la capacidad de las autoridades para obtener financiamiento y ejecutar proyectos de rehabilitación. Las obras previstas incluyen:

  • Sustitución de tramos de tubería deteriorados.
  • Rehabilitación de colectores principales.
  • Mejoramiento de plantas de tratamiento.
  • Expansión de la red de drenaje en zonas de crecimiento urbano.

Si estos proyectos se concretan, podrían reducir significativamente los derrames de aguas negras en la ciudad. Sin embargo, especialistas coinciden en que la solución no depende únicamente del gobierno. La participación ciudadana será clave para evitar que el sistema vuelva a colapsar. Reducir la basura en las calles, evitar verter aceites en el drenaje y reportar fugas o derrames son acciones que pueden disminuir la presión sobre una infraestructura ya debilitada. Durante años, el sistema de drenaje de La Paz funcionó de manera silenciosa bajo las calles. Hoy, el problema se ha vuelto visible.

Los derrames de aguas negras, los malos olores y las protestas vecinales han convertido una falla técnica en un tema público y político. Lo que ocurre en la capital sudcaliforniana es un recordatorio de que la infraestructura urbana —a menudo invisible— es fundamental para la salud, el medio ambiente y la calidad de vida. Si la ciudad no logra renovar su sistema de drenaje, las aguas negras seguirán emergiendo, recordando que los problemas ocultos bajo tierra tarde o temprano terminan por salir a la superficie.

Referencias:

https://www.bcsnoticias.mx/denuncian-que-el-canal-de-el-esterito-en-la-paz-tienen-dias-con-derrames-de-aguas-negras/ «Denuncian que el canal de El Esterito, en La Paz, tienen días con …»

https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/derrames-de-aguas-negras-continuan-afectando-a-colonias-de-la-paz/664239 «Derrames de aguas negras continúan afectando a colonias de La Paz»

https://noticias.lapaz.gob.mx/soluciona-oomsapas-la-paz-fuga-de-aguas-negras-en-59-puntos-de-la-ciudad/ «Soluciona OOMSAPAS La Paz fuga de aguas negras en 59 puntos de la ciudad»

https://hoybcs.com/oomsapas-la-paz-limpia-y-desazolva-el-sistema-de-drenaje-en-26-colonias-de-la-ciudad/ «OOMSAPAS La Paz limpia y desazolva el sistema de drenaje en 26 colonias …»

https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/vecinos-del-esterito-pintan-bardas-en-protesta-por-aguas-negras-oomsapas-admite-drenaje-colapsado-26419939 «Vecinos del Esterito pintan bardas en protesta por aguas negras …»

https://www.posta.com.mx/bcs/por-que-se-tapa-el-drenaje-en-la-paz-durante-las-lluvias/vl2093021 «¿Por qué se tapa el drenaje en La Paz durante las lluvias?»

https://es.wikipedia.org/wiki/La_Paz_%28Baja_California_Sur%29 «La Paz (Baja California Sur)»

https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/problemas-de-drenaje-y-basura-en-la-paz-medidas-y-soluciones-26131366 «Problemas de drenaje y basura en La Paz: medidas y soluciones»

https://www.bcsnoticias.mx/atienden-derrame-de-aguas-residuales-en-colector-principal-de-la-paz-tras-denuncias/ «Atienden derrame de aguas residuales en colector principal de La Paz …»

https://www.culcobcs.com/noticias/por-derrame-de-aguas-negras-suspenden-venta-de-alimentos-en-via-publica-en-la-paz-y-los-cabos/ «Por derrame de aguas negras, suspenden venta de alimentos en vía …»

https://zetatijuana.com/2024/06/playas-contaminadas-por-aguas-negras-en-la-paz/ «Playas contaminadas por aguas negras en La Paz – Semanario ZETA»

https://agua.org.mx/baja-california-sur-detectan-desfalco-de-21-mdp-en-sistema-de-agua-de-la-paz-bcs-el-universal/ «Baja California Sur – Detectan desfalco de 21 mdp en sistema de agua de …»

https://www.posta.com.mx/bcs/el-plan-de-sapa-la-paz-para-resolver-el-derrame-de-aguas-negras-tras-recibir-denuncias/vl2105488 «El plan de Sapa La Paz para resolver el derrame de aguas negras tras …»

https://aldiabcs.com/la-paz/solucionan-59-fugas-de-aguas-negras/ «¡SOLUCIONAN 59 FUGAS DE AGUAS NEGRAS! – alDíaBCS»

https://diariohumano.com.mx/2025/11/18/tras-derrames-y-protestas-la-paz-disena-estrategia-para-rehabilitar-red-de-drenaje/ «Tras derrames y protestas, La Paz diseña estrategia para rehabilitar …»

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Los nuevos vecinos del desierto

FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La noche cae tibia sobre el malecón de La Paz. Es jueves, y las mesas de varios restaurantes ya están llenas. Entre el sonido del mar y los vasos chocando, predominan las conversaciones en inglés. Un grupo revisa una carta donde los precios aparecen también en dólares; una pareja pregunta por vino californiano; un mesero responde con naturalidad bilingüe. Para muchos habitantes locales, la escena se ha vuelto cotidiana, aunque todavía deja una sensación difícil de nombrar: la impresión de que la ciudad que conocían se está transformando frente a sus ojos.

Lo mismo ocurre a unos cientos de kilómetros al Sur, en Cabo San Lucas y San José del Cabo, donde el turismo siempre ha sido visible. Pero en los últimos años algo cambió. Ya no se trata únicamente de visitantes que llegan por unos días; cada vez más extranjeros se quedan. Compran casas, alquilan departamentos por meses o solicitan residencia temporal. Caminar por ciertas zonas de Baja California Sur —sobre todo en barrios cercanos al mar— puede parecer, por momentos, una extensión del Suroeste de Estados Unidos.

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El fenómeno no surgió de la noche a la mañana. Desde los años 90, cuando Los Cabos comenzó a consolidarse como uno de los destinos turísticos más exclusivos de México, el Estado empezó a atraer inversión inmobiliaria extranjera. Con el tiempo llegaron jubilados estadounidenses en busca de clima cálido y tranquilidad. Pero la pandemia aceleró un proceso que ya estaba en marcha: el trabajo remoto permitió a miles de personas mudarse a lugares donde el costo de vida —al menos comparado con ciudades de Estados Unidos— resultaba más accesible y el paisaje era incomparable.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que Baja California Sur es uno de los Estados mexicanos con mayor proporción de residentes extranjeros. Las autoridades migratorias han reportado un aumento en permisos de residencia temporal y permanente para ciudadanos estadounidenses en la última década, aunque no existe una cifra exacta de cuántos viven realmente en el Estado debido a la movilidad constante entre ambos países.

Lo que sí es evidente es el cambio en el mercado inmobiliario. Agentes del sector reconocen que la demanda internacional ha empujado los precios de terrenos y viviendas en zonas costeras. En colonias cercanas al mar, algunas propiedades que hace una década se vendían en pesos hoy se cotizan directamente en dólares. Desarrollos de condominios con vista al mar, comunidades privadas y complejos turísticos residenciales se multiplican en el paisaje.

Para muchos residentes locales, ese crecimiento tiene dos caras. Por un lado, el flujo de capital extranjero ha dinamizado la economía: genera empleo en construcción, servicios, restaurantes y turismo. Comerciantes del malecón comentan que la presencia de visitantes y nuevos residentes mantiene los negocios activos incluso fuera de temporadas vacacionales.

Pero al mismo tiempo, el aumento del valor del suelo ha comenzado a empujar a algunos habitantes hacia zonas más alejadas. Investigadores urbanos han señalado que el encarecimiento de la vivienda en ciudades costeras puede provocar procesos de desplazamiento silencioso, donde familias locales terminan mudándose a la periferia mientras las áreas céntricas se orientan cada vez más al turismo residencial.

La transformación también se percibe en detalles cotidianos: anuncios inmobiliarios en inglés, cafeterías diseñadas para nómadas digitales, supermercados con productos importados. En ciertas calles de La Paz, los menús bilingües y los pagos en dólares ya no sorprenden. Algunos comerciantes admiten que adaptarse a ese nuevo público se volvió una cuestión de supervivencia económica.

Las razones de quienes llegan son diversas. Algunos buscan retirarse cerca del mar; otros trabajan en línea para empresas en Estados Unidos; varios ven en Baja California Sur un lugar seguro y con mejor calidad de vida que las grandes ciudades de su país. En ese contexto, el Estado ofrece algo difícil de replicar: paisaje natural, clima benigno y una proximidad geográfica que permite regresar a California en pocas horas de vuelo.

Sin embargo, el crecimiento acelerado plantea preguntas inevitables. Urbanistas y académicos han advertido que el desarrollo turístico y residencial debe acompañarse de planeación territorial e infraestructura adecuada. El acceso al agua, la expansión urbana y la protección de ecosistemas frágiles se han convertido en temas centrales del debate público.

La pregunta que flota en el ambiente no siempre se formula en voz alta. ¿Está Baja California Sur viviendo un ciclo de prosperidad impulsado por la globalización del turismo y el trabajo remoto, o está entrando en una nueva etapa de desigualdad territorial donde el acceso a ciertas zonas se vuelve cada vez más exclusivo?

Mientras tanto, la escena del malecón se repite noche tras noche. Las mesas siguen llenándose, las conversaciones en inglés se mezclan con el español y las luces de los restaurantes iluminan el mar oscuro del Golfo de California. Baja California Sur continúa cambiando, lentamente, casi sin que nadie lo anuncie.

Quizá el verdadero desafío no sea detener esa transformación —que probablemente sea inevitable— sino decidir qué tipo de territorio quiere ser esta península: uno donde el crecimiento beneficie a quienes siempre han vivido aquí, o uno donde el paisaje siga siendo el mismo pero la vida cotidiana ya no les pertenezca.

Porque en lugares como este, donde el desierto se encuentra con el mar, el futuro no siempre llega con ruido. A veces llega en silencio, en otro idioma, y se sienta a cenar en la mesa de al lado.

Referencias consultadas


– INEGI, datos de crecimiento poblacional y movilidad urbana.
– Organización Mundial de la Salud, informes sobre movilidad y salud urbana.
– Estudios de planeación urbana y movilidad en Baja California Sur.
– Reportajes y notas informativas de medios locales y nacionales sobre La Paz y Los Cabos.

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Paran obra en Chametla – El Centenario; acuerdan Gobierno y vecinos modificaciones

La Paz, Baja California Sur (BCS). Autoridades de los tres órdenes de gobierno y habitantes de Chametla y El Centenario acordaron conformar una mesa técnica que, en un plazo máximo de un mes, presentará una propuesta de modificación al proyecto carretero, con el objetivo de fortalecer la seguridad vial, mejorar la movilidad y mitigar riesgos de inundación. Durante este periodo, los trabajos permanecerán suspendidos.

La reunión fue encabezada por el secretario general del Gobierno del Estado, José Saúl González Núñez, quien subrayó que la prioridad es construir una alternativa consensuada, con sustento técnico y validación de los colegios de arquitectos e ingenieros, privilegiando en todo momento la integridad de las familias y de quienes transitan por esta vía.

Asimismo, se reforzará la presencia de la Guardia Nacional y de Protección Civil para coordinar acciones preventivas en beneficio de residentes y automovilistas mientras se desarrolla el análisis correspondiente.

Por su parte, la titular de la Secretaría de Planeación Urbana, Infraestructura, Movilidad, Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEPUIMM), Carolina Armenta Cervantes, informó que a partir de este martes quedará formalmente instalada la mesa de trabajo, la cual realizará una revisión integral de lo ejecutado y definirá alternativas que incluyan banquetas, guarniciones, señalización, alumbrado público y un sistema hidráulico funcional.

Precisó que se llevará a cabo una planeación detallada para evaluar los avances y, de ser necesario, efectuar las adecuaciones pertinentes, en estricto respeto a las atribuciones de cada instancia participante.

En el encuentro participaron representantes de la Comisión Estatal del Agua, Protección Civil, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la Comisión Nacional del Agua, la Guardia Nacional y el Ayuntamiento de La Paz, así como presidentes de los colegios de arquitectos e ingenieros, quienes coincidieron en la importancia de realizar un estudio técnico exhaustivo que permita definir opciones viables con respaldo profesional y aceptación social.




“No es sólo un camión”: El Tiburón Urbano de La Paz, la transformación y los desafíos

FOTOS: Ayuntamiento de La Paz | IA.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

Antes, tomar el camión era un show. Ahora sé exactamente cuándo llega y voy segura a la escuela.

— Testimonio de una estudiante paceña usuaria del Tiburón Urbano.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El sol del mediodía calienta la avenida Forjadores en La Paz. A lo lejos, un autobús azul y blanco se acerca, moderno, aire acondicionado y todo: el Tiburón Urbano. Para muchos habitantes de esta capital sudcaliforniana, este sistema de transporte ya no es solo un cambio estético, sino un símbolo de movilidad, acceso y esperanza… Con todas las complejidades de una obra pública en expansión. Este reportaje examina cómo funciona el Tiburón Urbano en 2026: qué beneficios ha traído, sus fallas y retos, y cómo lo perciben quienes lo usan a diario.

El Tiburón Urbano comenzó a circular en La Paz en 2024 como una propuesta municipal para modernizar el transporte público. Se planteó como un servicio con rutas definidas, pago digital, unidades más seguras y mayor inclusión ciudadana que el modelo tradicional de rutas sin sistema formal.  Su objetivo principal: lograr que la movilidad sea un derecho y no un privilegio para las personas que viven, estudian y trabajan en la ciudad. La alcaldesa Milena Quiroga Romero ha dicho que el municipio tiene la obligación de garantizar un transporte digno y de calidad.

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Las unidades del Tiburón Urbano tienen características modernas:

  • Pago electrónico mediante una tarjeta digital, evitando efectivo.
  • Climatización, videovigilancia y botones de pánico para seguridad.
  • Accesibilidad para personas con discapacidad en unidades específicas.
  • Conectividad con una aplicación móvil para seguir rutas en tiempo real.

Y, en uno de los reconocimientos más sociales del programa, menores con espectro autista que acuden al CREE (Centro de Rehabilitación e Educación Especial) viajan gratis en este transporte.

A inicios de 2026, el propio Ayuntamiento de La Paz reportó datos importantes sobre el uso del Tiburón Urbano. Desde su implementación, se han vendido más de 31 mil tarjetas de acceso, entre generales, estudiantiles y preferenciales para adultos mayores y personas con discapacidad. Con un costo accesible de alrededor de 12 pesos el pasaje general y 6 pesos el estudiantil o preferencial, el sistema es considerado competitivo frente a otras opciones de transporte en México.

Usuarios como Lorena, una trabajadora del centro, cuentan que antes debían caminar largas distancias o pagar taxis por la falta de rutas claras y seguras. “Ahora puedo planear mi día; veo el camión en la app y sé que va a llegar”, comenta. Este testimonio se escucha a menudo en paradas del sistema.

Ventajas: ¿Qué ha aportado el Tiburón Urbano?

  1. Mayor orden y seguridad urbana

La transición a una tarjeta digital ha reducido el manejo de efectivo y, con ello, al menos en teoría, la evasión de pago y situaciones de inseguridad. Además, muchos usuarios destacan la sensación de viaje más seguro, gracias al aire acondicionado, cámaras y botones de pánico en unidades que circulan por varias zonas esenciales de La Paz.

  1. Inclusión social

La gratuidad para menores con autismo que acuden a terapias en el CREE es un gesto concreto para incluir a la comunidad con discapacidad. También hay beneficios para estudiantes y adultos mayores, lo que favorece la movilidad de sectores sociales que antes dependían de opciones más precarias o costosas.

  1. Tecnologías que facilitan la vida cotidiana

La integración con la App La Paz permite que los usuarios consulten rutas, horarios y ubicación en tiempo real de los autobuses, lo que reduce la incertidumbre de esperar indefinidamente en paradas sin información. Esto representa una innovación perceptible para los habitantes jóvenes y adultos acostumbrados a soluciones digitales.

Desventajas y retos persistentes

  1. Problemas con la tarjeta y el sistema de recargas

Usuarios han reportado fallas frecuentes al recargar su tarjeta del Tiburón Urbano a través de la app municipal, lo que genera frustración y retrasos. Aunque la municipalidad ha habilitado la recarga en tiendas Oxxo en gran parte de la ciudad (alrededor del 71% de cobertura), aún hay zonas donde falta consolidar esta facilidad. Este tipo de inconvenientes, aunque técnicos, impacta directamente en la percepción de eficiencia del servicio.

  1. Capacidad insuficiente

A pesar de que recientemente se anunciaron 40 nuevas unidades con accesibilidad y mejoras, la demanda ciudadana ha crecido más rápido que la capacidad instalada. En horas pico, usuarios se quejan de que los autobuses llegan llenos o tardan en pasar, lo que obliga a algunos a buscar alternativas como taxis o plataformas privadas para llegar a sus destinos.

  1. Cobertura territorial y rutas limitadas

Aunque el sistema cubre zonas clave como Camino Real, Vinoramas y puntos como mercados, universidades y hospitales, aún existen áreas periféricas de La Paz que no cuentan con rutas suficientes o accesibles del Tiburón Urbano. Expertos en movilidad urbana señalan que el transporte público eficiente debe ser inclusivo no solo socialmente, sino territorialmente, conectando zonas periféricas con centros de empleo y servicios. Esto aún no se cumple del todo en La Paz.

Opiniones de usuarios: voces desde la calle

“Antes tenía que caminar dos kilómetros diarios.” — Juan, comerciante de la colonia Vista Hermosa.

“El Tiburón Urbano me facilitó la vida. Hay horarios más claros. Pero a veces la tarjeta no funciona y te atrasa todo el día.”

“La app es útil, pero no siempre actualiza bien.”— Sofía, estudiante universitaria.

“Es genial ver el bus en tiempo real. Lo malo es que a veces aparece y no pasa… O pasa sin que se actualice.”

“El sistema es un avance, pero falta más.” — Don Luis, trabajador jubilado.

“El servicio está mejor que antes, sin duda. Pero deberían pensar también en rutas nocturnas.”

Estos testimonios muestran un denominador común: el Tiburón Urbano es valorado, pero sus usuarios piden mejoras técnicas y de cobertura.

Expertos opinan: ¿es un modelo replicable?

La movilidad urbana es un tema estudiado en universidades y centros de investigación. Expertos señalan que estructurar el transporte público alrededor de rutas eficientes, tecnologías digitales y tarifas accesibles es clave para desincentivar el uso excesivo de automóviles, un problema que ya impacta la calidad del aire de ciudades mexicanas como La Paz. Sin embargo, también advierten que la tecnología no es suficiente si no se acompaña de una buena planificación de rutas, horarios y participación ciudadana. Es decir, un sistema como el Tiburón Urbano debe escuchar más a sus usuarios y adaptarse, algo que requiere de datos sobre movilidad real, encuestas y participación comunitaria.

El nuevo organismo: ¿más autonomía, mejores resultados?

Un paso importante en 2025 fue la creación del Organismo Público Descentralizado “Tiburón Urbano de La Paz”, con autonomía administrativa, personalidad jurídica y patrimonio propio para gestionar el transporte público. La idea detrás de esta figura es profesionalizar la operación, fortalecer la gestión técnica y dar continuidad a los proyectos de movilidad, invitando también a concesionarios locales a integrarse en un esquema ordenado. En teoría, esto permite mayor eficiencia en la operación, mejor toma de decisiones y menos burocracia. En la práctica, los resultados dependerán de la asignación de recursos públicos, claridad en rendición de cuentas y evaluación constante.

Mirar hacia 2027: ¿hacia dónde va el Tiburón Urbano?

A medida que La Paz crece, también lo hace la necesidad de soluciones integrales de movilidad. El Tiburón Urbano se ha consolidado como una alternativa más segura y moderna que el transporte tradicional, pero aún enfrenta retos de cobertura, operación y satisfacción ciudadana. Las autoridades han prometido mayor inversión, llegada de nuevas unidades, ampliación de rutas y fortalecimiento tecnológico. Queda por verse si estas acciones reducen los tiempos de espera, aumentan la seguridad y hacen del transporte público una opción preferida frente al auto particular. Porque, al final, la movilidad no es solo llegar de A a B: es la posibilidad de estudiar, trabajar, vivir plenamente y sentir que la ciudad te mueve a ti, no tú a la ciudad.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Movilidad y ciudades: La Paz y Los Cabos, ¿colapso anunciado?

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). A las siete de la mañana, La Paz todavía huele a mar, pero ya suena a claxon. En Los Cabos, a esa misma hora, el sol apenas asoma y el tráfico ya se ha convertido en una fila inmóvil de paciencia rota. El paisaje es distinto, el problema es el mismo. Dos ciudades que crecieron mirando al turismo mientras olvidaban algo esencial: a quienes viven, trabajan y se mueven en ellas todos los días.

La escena se repite con una precisión casi cruel. Conductores atrapados durante una hora para recorrer distancias que antes tomaban diez minutos. Camiones urbanos rebasados, irregulares, insuficientes. Motociclistas sorteando autos como si la calle fuera un campo minado. Y peatones obligados a caminar por orillas inexistentes, porque la banqueta, cuando existe, se corta de pronto, como una promesa incumplida.

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La movilidad en Baja California Sur dejó de ser un asunto técnico para convertirse en una experiencia cotidiana de desgaste. No es una percepción aislada. En Los Cabos, el crecimiento poblacional ha sido uno de los más acelerados del país en las últimas dos décadas, impulsado por el turismo y la migración laboral. En La Paz, aunque el ritmo es menor, la expansión urbana desordenada ha generado una dependencia casi absoluta del automóvil. El resultado es un sistema vial que no estaba diseñado para esta presión constante.

Durante años, la respuesta fue siempre la misma: más carriles, más semáforos, más parches. Nunca una visión integral. Nunca una apuesta decidida por el transporte público digno, eficiente y continuo. Nunca una ciudad pensada para el trayecto diario del residente y no solo para la foto del visitante.

Una trabajadora del sector hotelero, entrevistada en Los Cabos en un reportaje reciente, relató que debe salir de su casa dos horas antes para llegar puntual a su turno, aunque vive a menos de diez kilómetros del hotel. No es un caso excepcional. En La Paz, una madre de familia explicó que llevar a sus hijos a la escuela y llegar a su trabajo implica un recorrido fragmentado, sin rutas claras ni horarios confiables de transporte colectivo. Ambas historias coinciden en lo esencial: el tiempo de vida se está perdiendo en el tráfico.

La paradoja es evidente. Mientras se invierten millones en infraestructura turística, la movilidad cotidiana sigue rezagada. Las ciudades se diseñan para recibir, no para sostener. Se amplían vialidades para conectar resorts, pero no se fortalecen rutas para quienes limpian habitaciones, atienden restaurantes, construyen edificios o dan servicios básicos. El modelo urbano reproduce una desigualdad silenciosa: quien tiene auto se adapta; quien no, resiste.

El problema no es solo de congestión. Es de seguridad, de salud, de calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que las ciudades dominadas por el automóvil incrementan el estrés, la contaminación y los accidentes viales. En Baja California Sur, los datos oficiales sobre siniestros de tránsito muestran una tendencia persistente, aunque fragmentada, que refleja la falta de infraestructura segura para peatones y ciclistas. Donde no hay datos claros, hay una omisión que también pesa.

No todo está perdido, pero el margen se estrecha. Especialistas en desarrollo urbano han insistido en que la solución no está únicamente en construir más calles, sino en repensar la ciudad: transporte público con prioridad real, rutas claras y continuas, espacios seguros para caminar y pedalear, planeación que anticipe el crecimiento y no lo persiga tarde.

La historia urbana de La Paz y Los Cabos ofrece una lección incómoda. Ambas nacieron como comunidades pequeñas, caminables, donde el trayecto era parte de la vida y no un castigo diario. El quiebre llegó cuando el crecimiento se aceleró sin brújula. Hoy, esa falta de planeación se cobra en horas perdidas, en cansancio acumulado, en una sensación constante de estar llegando tarde a todo.

El colapso no es un evento futuro; es un proceso que ya está en marcha. La pregunta no es si las ciudades pueden seguir creciendo así, sino cuánto más puede soportar la vida cotidiana antes de romperse del todo. La movilidad no es un lujo ni un tema secundario: es el pulso que define cómo se vive una ciudad.

Al final, las calles cuentan una historia que los discursos oficiales evitan. Una historia de ciudades que avanzan rápido hacia afuera, pero lentamente hacia adentro. De decisiones postergadas que hoy pesan más que nunca. De ciudadanos que no piden milagros, sino algo básico: moverse sin perder la vida en el intento.

Porque una ciudad que obliga a sus habitantes a pelear cada día por llegar, es una ciudad que ya empezó a fallar. Y aún estamos a tiempo de decidir si queremos seguir atrapados en el tráfico… o abrir, por fin, un camino distinto.

Referencias consultadas:


– INEGI, datos de crecimiento poblacional y movilidad urbana.
– Organización Mundial de la Salud, informes sobre movilidad y salud urbana.
– Estudios de planeación urbana y movilidad en Baja California Sur.
– Reportajes y notas informativas de medios locales y nacionales sobre tráfico y transporte público en La Paz y Los Cabos.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.