Jesús Castro Agúndez: Un constructor de la formación de Baja California Sur

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Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En la historia de Baja California Sur del siglo XX destacan personajes cuya influencia trascendió más de un solo ámbito de acción. Uno de ellos fue Jesús Castro Agúndez: maestro normalista, funcionario educativo, político y escritor, cuya vida estuvo dedicada a construir instituciones, promover la educación y fortalecer la identidad cultural de la región en un periodo decisivo para la entidad.

Jesús Castro Agúndez nació el 17 de enero de 1906 en el poblado de El Rosarito, entonces perteneciente al Distrito Sur del Territorio de la Baja California. Fue hijo de Valentín Castro Araiza y Guadalupe Agúndez Avilés de Castro, y creció en un entorno rural caracterizado por el aislamiento geográfico y la escasez de servicios educativos. Estas condiciones marcaron profundamente su visión del papel social de la escuela y del maestro. Realizó sus primeros estudios en su lugar de origen y posteriormente continuó su formación en San José del Cabo. Muy joven viajó a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela Normal de Maestros. Ahí obtuvo el título de profesor de educación primaria, culminando su preparación profesional en la década de 1920. Esta experiencia fue decisiva: el contacto con los proyectos educativos nacionales le permitió comprender la importancia de llevar la enseñanza a las regiones más apartadas del país.

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Su carrera docente comenzó en escuelas rurales del Sur peninsular. No se limitó a la enseñanza en el aula, sino que pronto asumió responsabilidades de mayor alcance, como director escolar e inspector de zona. Desde estos cargos impulsó la creación y reorganización de escuelas, promovió la alfabetización y fortaleció la educación básica en comunidades como San José del Cabo y Todos Santos. Castro Agúndez concebía la educación como un proyecto integral: formar alumnos, capacitar maestros y construir una estructura administrativa que garantizara continuidad. Su trabajo contribuyó a sentar las bases del sistema educativo regional en una época en que la dispersión poblacional hacía especialmente difícil el acceso a la escuela.

Su prestigio como educador lo llevó a ocupar cargos de mayor responsabilidad. Fue director de la Escuela Regional Campesina de San Ignacio y posteriormente encabezó instituciones similares en otras regiones del país. Más adelante ingresó a la Secretaría de Educación Pública, donde desempeñó funciones como subjefe del Departamento de Internados e inspector general de educación en el Noroeste. Uno de sus mayores aportes fue el impulso a los internados rurales, concebidos para atender a niños y jóvenes de comunidades alejadas que no podían trasladarse diariamente a las escuelas. Bajo su gestión, este modelo se consolidó como una herramienta clave para ampliar la cobertura educativa en zonas rurales y semidesérticas como Baja California Sur.

La vocación de servicio de Castro Agúndez también se expresó en la política. Militó en el Partido Revolucionario Institucional y en 1967 presidió el comité directivo territorial del partido en Baja California Sur. Su momento político más relevante llegó en 1974, cuando el territorio se convirtió en Estado libre y soberano. Ese año fue electo senador de la República, formando parte de la primera representación senatorial sudcaliforniana. Desde el Senado participó en la construcción institucional del nuevo estado, aportando su experiencia administrativa y su conocimiento profundo de la realidad regional. Tras concluir su encargo legislativo, continuó colaborando en tareas públicas relacionadas con el desarrollo cultural y social de la entidad.

En 1932 contrajo matrimonio con Concepción Carrillo Chacón, con quien formó una familia numerosa. Tuvieron cinco hijos, aunque uno de ellos falleció al nacer, experiencia común en la época y que marcó profundamente a muchas familias. A pesar de las constantes mudanzas y responsabilidades públicas, Castro Agúndez mantuvo un fuerte vínculo familiar, que él mismo reconoció como un pilar en su vida personal y profesional. Además de educador y político, fue un escritor prolífico. Publicó obras de carácter autobiográfico, histórico y literario, entre las que destacan Más allá del Bermejo, Patria chica, El canto del caudel, Un viaje inolvidable y El Estado de Baja California Sur. Su producción escrita refleja un interés constante por preservar la memoria regional, fortalecer la identidad sudcaliforniana y acercar la historia a públicos amplios. Desde sus cargos educativos también impulsó la edición de materiales didácticos, libros infantiles, cuentos y textos sobre danzas y tradiciones, convencido de que la cultura debía formar parte esencial del proceso educativo.

Jesús Castro Agúndez falleció el 26 de marzo de 1984 en la ciudad de La Paz, Baja California Sur. Su muerte generó un amplio reconocimiento público a su trayectoria. Años después, su nombre fue otorgado a la Unidad Cultural “Profr. Jesús Castro Agúndez”, uno de los complejos culturales más importantes del Estado, que alberga teatro, biblioteca, archivo histórico y la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres. Como un justo reconocimiento a su vida ejemplar, las autoridades legislativas de su Estado natal, lo declaran “Sudcaliforniano Ilustre” mediante un decreto publicado el 13 de mayo de 1986, y sus restos mortales fueron reinhumados en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres el 15 de mayo de 1986.

El legado de Jesús Castro Agúndez es profundo y múltiple. Como maestro y funcionario, contribuyó decisivamente a llevar la educación a regiones donde antes era casi inexistente. Como político, participó en el momento fundacional del Estado y ayudó a darle forma institucional. Como escritor y promotor cultural, dejó testimonios que permiten comprender la historia y la identidad sudcaliforniana desde dentro. Su vida resume el esfuerzo de una generación que entendió la educación como el principal motor de transformación social. En Baja California Sur, su nombre permanece asociado a la escuela, la cultura y el servicio público, convirtiéndolo en una figura clave para entender la construcción histórica del Eestado en el siglo XX.

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A más de 100 años del nacimiento de Jesús Castro Agúndez. ‘El Canto del Caudel’

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Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Recordar la vida y la obra de los seres humanos que han dejado una profunda huella en nuestra sudcalifornia, es —además de un acto de justo reconocimiento— un homenaje a la calidad humana y al gran empeño que entregaron cada día de su vida para que Baja California Sur progresara y fuera un mejor lugar para vivir. Este es el caso de un hombre infatigable, educador connotado, deportista sobresaliente, político honorable y una de esas personas que te tocan el alma con su plática y ejemplo, me refiero al señor Jesús Castro Agúndez.

Castro Agúndez nació el 17 de enero de 1906 en el pueblo El Rosarito al sur de la Baja California, cuando el estado aún era un Distrito. Sus padres fueron el señor Valentín Castro Araiza y la señora Guadalupe Agúndez Avilés. Concluyó la educación primaria el 30 de junio de 1919, al año siguiente, fue seleccionado como parte del contingente de estudiantes que el gobernador Agustín Arriola Martínez envió a la Ciudad de México para dar cumplimiento a su principal ofrecimiento durante la campaña para ser electo como jefe político del Territorio: formar en las principales ramas de la ciencia a jóvenes sudcalifornianos con el propósito de que al volver a su tierra aplicaran sus conocimientos procurando el bienestar común.

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El profesor Castro Agúndez se inscribió en la Escuela Normal para Maestros en donde destacó—además de los estudios profesionales— en el atletismo, obteniendo primeros lugares en justas deportivas de lanzamiento de bala, jabalina, disco, asimismo, en las carreras de 400 y 800 metros; en 1926 concluyó la carrera de profesor de Educación Primaria. En el año de 1928 regresa esta ciudad de La Paz a trabajar como docente, y en 1930 es ascendido como inspector de la Cuarta Zona Escolar de primarias con cabecera en San José del Cabo.

Después,  Castro Agúndez permaneció por 3 años cumpliendo con gran diligencia y laboriosidad sus funciones, hasta que lo envían a la supervisión escolar en Todos Santos; un año después recibió su cambio al poblado de San Ignacio a realizar las mismas funciones laborales. Su vida personal da un giro en el año de 1932, ya que contrae matrimonio con la señorita Concepción Carrillo Chacón. Debido a sus grandes dotes como docente y liderazgo entre los pobladores de aquellas regiones de Mulegé, es nombrado Director de la Escuela Normal Regional Campesina de San Ignacio en el año de 1936.

Durante su incursión en el normalismo, Jesús Castro Agúndez fue Director de dos escuelas normales en el país y en 1943 fue nombrado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) como Subjefe del Departamento de Internados de Enseñanza Primaria, posteriormente se le nombra Director Federal de Educación en el estado de Sinaloa, y en 1946, Director Federal de Educación en el Territorio de Baja California. Es en ese mismo año que decide formar los primeros internados de enseñanza primaria en Baja California Sur gracias a los cuales miles de niños han podido cursar su educación elemental sin mayores tropiezos y convertirse en ciudadanos útiles a su estado y a su país.

En el año de 1961 fue nombrado Supervisor General de Enseñanza Primaria en el país y también representante de la SEP ante la comisión del Río Balsas en el Sureste Mexicano; finalmente, en el año de 1965 funda el Patronato del Estudiante Sudcaliforniano y obtiene su jubilación después de haber prestado sus servicios ininterrumpidos durante 39 años al sistema educativo nacional.

En 1970 el profesor Castro Agúndez es invitado a formar parte del gabinete de Hugo Cervantes del Río como Director General de Acción Cívica Social y Cultural; al llegar a la gubernatura, Félix Agramont Cota lo designa como Cronista del Gobierno del Territorio de Baja California Sur. En 1974 fue electo como diputado del Congreso Constituyente del naciente estado de Baja California Sur, y un año después fue electo Senador por este Estado.

En los últimos años de vida, Jesús Castro Agúndez combinó su presencia en los actos cívicos sociales y culturales con la lectura y frecuentes viajes. Asimismo, escribió trece libros: Patria chica, Más allá del Bermejo, Medio Siglo de la Casa del Estudiante Sudcaliforniano en México, El Canto del Caudel, El Estado de Baja California Sur, Viajando por el Golfo de California, Resumen histórico de Baja California Sur, Mensaje a la juventud, Un viaje inolvidable, Ando en mis meras andadas y Autobiografía. El profesor falleció el 26 de Marzo de 1984 en La Paz, dos años después sus restos son reinhumados en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres.

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